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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 288

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  4. Capítulo 288 - 288 288 Compórtate, Pervertida
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288: 288 Compórtate, Pervertida 288: 288 Compórtate, Pervertida Editor: Nyoi-Bo Studio Zaki sintió como una corriente eléctrica le recorría por los nervios cuando los labios y la lengua de Hinari tocaron su piel.

Se sorprendió tanto que, inmediatamente, la tomó por los hombros para alejarla.

—Tú…

¿Qué estás…?

—Zaki no pudo seguir hablando.

Fue porque al ver el rostro de ella, sus ojos llenos de lujuria y aquellos irresistibles labios húmedos, cierta parte del cuerpo de Zaki comenzó a levantarse.

Su corazón comenzó a latir como loco y, en lo profundo de su mente, comenzaron a sonar alarmas de peligro.

Aunque Zaki no era como Sei.

Siempre había sido inmune a todo tipo de seducción.

Durante y después de su entrenamiento, ninguna espía había logrado seducirlo hasta el punto de hacerlo perder el autocontrol.

Siempre pudo mantener su mente funcionando normalmente, sin importar la situación, pero esta mujer era la única excepción.

Él ya había pasado por eso dos veces en sus brazos, pero parecía ser incapaz de comprender cómo su infame tolerancia era incapaz de funcionar ante esta persona.

Hasta que comprendió que ella era la única que lo volvía loco de esa manera.

—Compórtate, pervertida —Zaki se obligó a hablar antes de tomarla inmediatamente en sus brazos, como a una princesa.

Sin embargo, la chica rodeó su cuello con los brazos y siguió lamiéndole.

Zaki casi se tropezó saliendo del lavatorio.

—Pervertida…

Ya basta…

Estamos por llegar al hall —la regañó Zaki, mordiéndose el labio.

A pesar de eso, la chica no se detuvo.

Su mano incluso se acercó al rostro de Zaki y comenzó a empujarle el rostro para besarlo.

En cuestión de minutos, Zaki estaba comenzando a perder la cabeza.

Estaba agradeciendo que la fuerza de ella se estaba debilitando y eso le impedía seguir estirándole el rostro.

—Bésameeee…

—murmuró ella y Zaki rechinó los dientes.

Caminó más rápido, ya que aún había gente alrededor.

—Dije que te comportes, pervertida…

Hay gente mirando.

De otra manera te dejaré caer aquí mismo —amenazó firmemente Zaki cuando la chica comenzó a lamerle el cuello otra vez, ignorando sus amenazas.

La frente de Zaki comenzó a sudar.

Comprendió que la chica en su brazos no lo estaba escuchando para nada, dejando a Zaki sin más opción que caminar tan rápido como podía.

Finalmente, llegaron al ascensor.

Apenas se cerró la puerta, Zaki inmediatamente se inclinó para bajar a Hinari y regañarla cuando, de repente, antes de que pudiera volver a enderezarse, la chica lo tomó del rostro y rodeó rápidamente su cuello con las manos, antes de besarlo.

Los ojos de Zaki se pusieron como platos.

Pudo ver como ella cerraba los ojos y forzaba la lengua dentro de su boca.

El calor de sus labios y su lengua que penetraba la boca de él, hizo que Zaki se rindiera antes de saberlo y devolviera sus besos.

Su beso fue tan profundo y lujurioso como siempre.

Hinari lo besaba como si no hubiera mañana, volviendo loco a Zaki.

Cuando separaron sus labios para recuperar el aliento, Zaki abrió los ojos y ella lo besó de nuevo.

Este beso fue aún más feroz que el anterior y el mundo de Zaki comenzó a nublarse, hasta que sintió los cálidos dedos de ella recorriendo su espalda.

En ese momento, Zaki comenzó a levantar las manos, cuando de repente, oyó que alguien se aclaraba la garganta.

Abrió los ojos y vio que el ascensor ya estaba abierto y una mujer mayor estaba esperando, cubriendo los ojos de una niña que estaba a su lado.

Zaki tomó inmediatamente a Hinari por los hombros y la separó de sí, interrumpiendo el beso, antes de sacarla rápidamente del ascensor.

Finalmente, llegaron al coche y él la metió dentro antes de cerrar la puerta de un golpe, dejándola atrapada dentro.

Zaki respiró profundamente un par de veces, pasándose la mano por el cabello.

Estaba sudando profusamente y aún respiraba con dificultad.

Estaba intentando recuperar a compostura.

Sabía que había cruzado el punto sin retorno.

Sabía que ella no estaba en un buen estado mental y actuaba extraño, pero aún así era incapaz de controlarse.

Justo mientras estaba ocupado, intentando aclarar su mente, uno de sus hombres se acercó.

Jefe, descubrimos que fue drogada.

Interrogamos a la mesera que sirvió los tragos y nos dijo que le pidieron poner un afrodisíaco en su copa.

La droga era sin sabor, ni color, así que la Señorita Hinari no notó nada —explicó el hombre y el rostro de Zaki se oscureció de la rabia.

Levantó una mano y se tiró del cabello mientras se volvía hacia el auto.

—Descubran quién está detrás de todo esto —ordenó fríamente Zaki y el hombre se fue inmediatamente.

Acercándose lentamente al coche, Zaki se mordió el labio y abrió cuidadosamente la puerta.

Apenas la vio respirando con dificultad y apoyando suavemente la frente en la ventana del auto, Zaki apretó los puños.

Luego, se sentó junto a ella y la chica abrió lentamente los ojos.

Zaki cerró la puerta del coche antes de volverse hacia ella.

Era consciente del efecto de ese tipo de droga y no sabía exactamente qué debía hacer para ayudarla.

No quería aprovecharse de ella mientras estaba en ese estado, pero al mismo tiempo, no podía obligarse a dejarla sola.

Así que, mientras tanto, Zaki era incapaz de decidir cuál sería su siguiente paso.

—Vámonos —dijo apenas llegó el chofer, antes de empezar a reflexionar profundamente.

El auto comenzó a moverse cuando, de repente, Hinari se acercó a él y, en un instante, se le estaba montando encima.

Zaki estaba atónito, pero la tomó por los hombros antes de que los labios de la chica pudieran tocarlo.

Levantó una mano y le dio un golpecito en la frente con su dedo.

—Pervertida, mírame.

Dime, ¿quién soy?

—preguntó, intentando distraerla.

—Eres mi…

Hermoso y apuesto…

—respondió ella, levantando una mano hacia su rostro.

Zaki estaba a punto de darle otro golpecito cuando ella le mordió el dedo, haciendo que los ojos de Zaki se dilataran y, antes de que pudiera volver a la realidad, ella ya lo estaba besando otra vez.

Zaki sólo pudo maldecir por dentro y devolver el beso.

Unos minutos después, la voz de Zaki resonó con fuerza dentro del coche.

—¡Detén el auto y bájate!

—dijo.

El coche se detuvo inmediatamente y, en un segundo, el conductor ya estaba fuera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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