Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 299
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299: 299 El Mejor Aliado 299: 299 El Mejor Aliado Editor: Nyoi-Bo Studio —Ya tengo un plan, pero necesito tu ayuda —continuó Sei y el pequeño Shin miró a su padre con total confianza y asintió sin dudar.
—Haré mi mejor esfuerzo para ayudarte, papá.
Así que, por favor, dime qué debo hacer.
Haré todo lo posible para asegurarme de que mamá sea nuestra para siempre —juró el niño con intensa determinación y Sei le devolvió una mirada orgullosa.
Las palabras “como esperaba de mi hijo” podían verse reflejadas en sus ojos.
—Bien —dijo Sei y acarició suavemente el cabello de su hijo.
—De hecho, tú eres el principal motivo por el cual tu madre regresó a nosotros anoche —continuó Sei y los ojos del pequeño Shin brillaron.
Sin embargo, lo que Sei dijo después extinguió aquel brillo.
—Pero…
Eso no es suficiente.
Tenemos que hacer que nuestra familia sea legal otra vez para poder hacer que se quede para siempre.
—¿Van a casarse otra vez?
—Sí, pero para que ella acepte, yo también debo ganármela —dijo Sei y el pequeño Shin inclinó la cabeza, mientras miraba confundido a su padre.
—Papá, ¿acaso mamá ya no te quiere?
—preguntó el niño y Sei hizo silencio.
—No es eso, hijo.
Es sólo que siento que su corazón ya no es solo mío.
Y eres tú quien me ha arrebatado más de la mitad —respondió Sei en su mente.
Bueno, el motivo por el cual Sei le estaba diciendo esas cosas al pequeño niño era para hacerlo comprender y hacer que quiera darles un poco de espacio y tiempo para estar juntos.
Sei quería monopolizar a Davi, para finalmente hacer su jugada.
Por supuesto, el pequeño Shin era parte de algunas de esas estratagemas, así que Sei no dudaría en hacer de todo para conseguir su ayuda y participación para que su plan funcionara lo antes posible.
El silencio de Sei preocupó un poco al pequeño Shin, ya que su padre solo hacía ese tipo de silencios cuando no estaba seguro de la respuesta.
Así que, el pequeño Shin solo pudo deducir que lo que había dicho podría ser cierto.
Por supuesto, eso le preocupaba porque, probablemente, se trataba de malas noticias.
—Creo que es porque estuvimos separados tanto tiempo, que su amor por mí se ha enfriado —respondió finalmente Sei, mirando por la ventana y el pequeño Shin se inquietó un poco.
Sin embargo, después de que el pequeño pensara por un momento en una solución, dijo: —Entonces, si pasas más tiempo con ella, su amor por ti volverá, ¿no es cierto?
—exclamó el niño y Sei sonrió en secreto, como si por fin estuviera oyendo las palabras que había estado esperando durante todo ese tiempo.
—Como esperaba de mi hijo, realmente eres un genio, después de todo —murmuró Sei por dentro, sintiendo un gran orgullo paternal.
—Mm.
Supongo que necesito tiempo para hacer que vuelva a amarme como antes y quiera casarse conmigo otra vez —dijo Sei y el pequeño Shin miró a su padre con los ojos llenos de espíritu de lucha.
Mientras Sei miraba aquellos ojos, no pudo evitar recordar cómo solía mirarlo Davi, de la misma manera, en los días en que estaba intentando hacer que él la deseara.
—Papá, quédate tranquilo.
Yo te ayudaré a pasar más tiempo con ella.
Te la doy por ahora, pero después de la boda, será mi turno de pasar tiempo con ella.
¿Trato?
—negoció el niño con mirada seria y Sei extendió su mano hacia él.
—Trato hecho —respondió y le pequeño Shin levantó su pequeño puño, para golpear el de su padre.
En ese instante, al aire entre padre e hijo cambió drásticamente.
Era como si la guerra fría hubiera terminado y ambos ahora fueran grandes compinches.
—Papá, hazlo lo mejor que puedas —dijo el pequeño Shin para alentar a su padre y Sei sonrió.
—Definitivamente, lo haré.
Pero no olvides apoyarme cuando lo necesite —respondió Sei y ambos se sonrieron significativamente.
—Mm.
Lo prometo.
Seré tu refuerzo, papá —dijo firmemente el pequeño Shin y Sei suspiró levemente, aliviado.
Se veía como si estuviera extasiado porque por fin había conseguido al mejor aliado en todo el mundo.
—Mm.
No te preocupes, hijo.
No voy a decepcionarte —dijo Sei y volvió a acariciar la cabeza del pequeño, quien le hizo una señal para que le acercara una oreja.
—Papá, te daré un consejo —susurró el pequeño Shin y Sei levantó una ceja.
—Mamá prefiere tierno por sobre apuesto.
Me temo que uno de los motivos por los cuales ya no te quiere es que eres demasiado apuesto y ya no eres tierno.
¿Por qué no intentas ser tierno frente a ella?
—dijo el niño y Sei se quedó sin palabras.
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