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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 301

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301: 301 Travieso, Pero Malvado 301: 301 Travieso, Pero Malvado Editor: Nyoi-Bo Studio Mientras tanto, en el país H.

Zaki volvió a estornudar mientras estaba parado frente a una habitación de hotel.

Levantó la mano para golpear la puerta, pero dudó más de tres veces.

Bueno, Zaki tenía un gran dilema.

Pensar en todo lo que había ocurrido la noche anterior lo había puesto algo inquieto.

—Jefe, va a golpear o no.

El sol ya está bastante alto.

Creo que debería entrar y chequear si ella se encuentra bien —dijo su conductor y Zaki se volvió hacia él.

—¿Quién te dijo que me siguieras?

—preguntó con mirada fría y el conductor hizo una mueca.

—Eh…

Pensé que necesitaba mi ayuda.

Esperaré en el coche —dijo el conductor y huyó.

Después de que el hombre se fuera, Zaki suspiró y, finalmente, golpeó la puerta mientras volvía a estornudar.

Sin embargo, sus cejas se unieron lentamente cuando nadie respondió, a pesar de que había pasado un rato golpeando la puerta.

Zaki se sintió incómodo, a´si que llamó inmediatamente al conductor para que fuera por la llave de la habitación.

En poco tiempo, el personal del hotel y su conductor llegaron y le dieron rápidamente la llave a Zaki, que estaba bastante intranquilo.

Inmediatamente, abrió la puerta y, al ver que no había nadie en la cama, Zaki se lanzó hacia el baño.

La puerta del baño estaba cerrada y no se oía correr el agua, ni podía verse la sombra de una persona a través del vidrio ahumado.

En ese momento, Zaki no supo por qué, pero su corazón aceleró, como si algo malo estuviera sucediendo.

Lo único en lo que pudo pensar es que ella podría haber caído al suelo y perdido la conciencia, o algo así.

Pensar en la peor posibilidad hizo que el corazón de Zaki se volviera loco.

Así que, sin golpear ni decir una palabra, Zaki tomó rápidamente el picaporte y forzó la puerta mientras gritaba su nombre.

—¡Hinari!

—gritó.

Sin embargo, apenas abrió la puerta, los Zaki entrecerró los ojos, pero, al mismo tiempo, se sintió secretamente aliviado.

Era porque la chica no estaba allí y la posibilidad que hacía un momento había abrumado su gran imaginación no se había vuelto realidad.

Luego, Zaki salió del baño y observó calmadamente la habitación, antes de que su rostro se oscureciera.

La preocupación desapareció de sus ojos mientras metía la mano en el bolsillo y hacía una rápida llamada.

—Encuéntrala —ordenó, antes de salir rápidamente de la habitación.

—De verdad te atreviste a abandonarme, ¿eh?

—murmuró Zaki con una sonrisa traviesa y malvada en el rostro.

No podía creer que Hinari, de hecho, había logrado escapar de él.

Hanari se veía como una vieja cansada al levantarse de la cama.

Bueno, había decidido huir porque no quería enfrentarse a su prometido.

De hecho, Hinari era el tipo de persona que recordaba casi todo lo que sucedía, sin importar lo borracha que estuviera.

Por eso, se sintió destinada al fracaso apenas despertó, cuando los recuerdos de la noche anterior volvieron a ella como una avalancha.

Su rostro no paraba de ponerse más y más rojo y su corazón latía como loco mientras pensaba en todo lo que había sucedido.

Y sin importar lo mucho que pensara en ello, no podía encontrar el coraje para enfrentarlo.

Si en ese momento tuviera un enorme agujero que pudiera tragarla, se tiraría sin dudar un segundo.

También sentía una extraña emoción al pensar en Zaki, que se hacía cada vez más fuerte, y la estaba por volver loca.

Ya no sabría cómo reaccionar si tuviera a Zaki frente a frente.

Fue por eso que escapó y se escondió en esta casa, que debía ser su escondite.

Quería aclarar su cabeza y calmar sus nervios antes de verlo.

Sin embargo, después de pasar una hora revolcándose en la cama, estirándose del cabello y golpeándose la cabeza con almohadas, como una lunática.

El mundo de Hinari pareció congelarse cuando oyó una voz familiar que llamaba su nombre.

Inmediatamente, levantó la cabeza, que tenía enterrada en una gran almohada.

Sus ojos se pusieron como platos, pero, después de un momento, simplemente volvió a meter la cabeza en la almohada, mientras pataleaba salvajemente en la cama, como si estuviera nadando.

Bueno, Hinari pensó que no había manera de que su prometido pudiera encontrarla allí.

Este lugar había sido su escondite durante años, y estaba segura de que nadie la encontraría si se escondía allí, simplemente porque ni siquiera su enemiga más acérrima, su madrastra, había logrado descubrirlo.

Por ende, Hinari, sólo podía pensar que estaba alucinando.

Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, por segunda vez, oyó la voz otra vez.

—Hinari…

Tú…

Hinari se levantó inmediatamente y, apenas se volvió hacia el sonido, sintió como si una rayo le hubiera caído sobre la cabeza.

—Por…

por qué…

¿Cómo…?

¿Cómo has entrado?

—Hinari ni siquiera podía hablar bien a causa del shock.

No podía creer que ese hombre estuviera allí y que estuviera en su habitación.

Sin embargo, al mirarlo, sólo pudo morderse el labio con fuerza.

Era porque por fin recordó que aquel hombre no era para nada ordinario.

Era consciente de que él era la definición de un super humano.

—Es tu culpa a por huir…

—dijo él y Hinari corrigió su postura.

Hizo todo lo posible por mantener la compostura frente a aquel hombre.

No quería mostrarle lo avergonzada e incómoda que estaba, y especialmente no quería demostrarle lo afectada que estaba en ese momento solamente por su presencia.

—¿Huir…?

¿De qué estás hablando?

—preguntó, fingiendo inocencia y Zaki entrecerró los ojos.

Zaki se acercó a ella y, de repente, la lanzó sobre la cama, haciéndola jadear.

—No me digas que olvidaste cuántas veces intentaste violarme anoche —dijo el hombre y, mientras en su hermoso y atractivo rostro se dibujaba una sonrisa traviesa, pero malvada.

Aquella hizo que la compostura de Hinari se hiciera pedazos inmediatamente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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