Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 303
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303: 303 Papá, No Seas Tímido 303: 303 Papá, No Seas Tímido Editor: Nyoi-Bo Studio País C.
Un lujoso Maybach, que se dirigía hacia un parque de diversiones, se detuvo frente a una tienda y un hermoso niñito bajó de él.
Estaba acompañado por un hombre que parecía ser un guardaespaldas y ambos entraron a la tienda.
Dentro de la tienda, el pequeño tenía algo en las manos, como si no pudiera decidir entre dos cosas.
—Tío Kir, ¿cuál te parece más tierno?
¿Este o este?
—preguntó y el enorme hombre a su lado se aclaró la garganta.
—Joven amo, creo que debería pedirle a su madre que lo acompañe en mi lugar.
No soy bueno para estas cosas.
No creo que sea útil cuando se trata de estas cosas —respondió el hombre y el niño ni siquiera lo miró.
—Se supone que es una sorpresa para ellos, así que mi mamá y mi papá no pueden acompañarme —respondió el pequeño Shin, y le mostró lo que había elegido.
—¿Crees que el rosa le quedará bien a papá?
—preguntó y el hombre casi se atragantó.
Bueno, Kir ni siquiera podía comenzar a imaginar al frío de su jefe, Sei, con algo así y de ese color.
—Eh…
Joven amo, no creo que su padre pueda ponerse eso jamás, ni siquiera si es un regalo tuyo.
Jamás aceptaría ponerse algo así.
¿Qué tal esto?
Personalmente, creo que le quedaría mejor —sugirió el hombre, pero, para su sorpresa, el pequeño Shin simplemente sacudió la cabeza.
—No, creo que este es más tierno.
Compraré este —dijo el niño y lo miró decidido.
Al ver lo serio que estaba el niño, Kir sólo pudo tragar aire, mientras tomaba lo que había seleccionado el pequeño Shin y pagó todo.
Después de unos momentos, el pequeño Shin y Kir salieron de la tienda y volvieron a auto.
—¿Tienes todo lo que necesitas?
—preguntó Davi y Shin asintió.
—Sí, mami —respondió y se sentó a su lado.
—¿Qué has comprado?
—preguntó Sei, mientras el coche aceleraba y el pequeño Shin comenzó a meter la mano dentro de la bolsa de papel.
Los ojos de su madre y padre estaban fijos en él, obviamente curiosos por saber lo que había comprado su hijo.
El pequeño Shin hizo una pausa y levantó el rostro hacia su papá, somo si estuviera intentando molestarlo a propósito, tomándose su tiempo en revelarlo todo.
Eso hizo que Sei desvíe la mirada, como si quisiera decirle al mini Sei que no estaba interesado.
Sin embargo, apenas Sei desvió la mirada, el pequeño Shin llamó su atención.
—Papá, ¿puedes poner esto en la cabeza de mamá?
—preguntó y Sei se volvió inmediatamente a él.
Vio lo que tenía en la mano y se sorprendió.
Jamás hubiera imagino que el motivo por el cual su hijo se había negado a ser acompañado por su madre hace un momento era que quería comprar una diadema peludita con orejas de gato.
Sei se quedó sin palabras por un momento, antes de tomar la diadema.
Esta confundido respecto al verdadero objetivo de su hijo, pero le siguió la corriente.
Luego, Sei miró a Davi y la chica le acercó ligeramente su cabeza, haciendo que Sei levantara lentamente las manos y, cuidadosamente, pusiera las orejas de gato sobre su cabeza.
—¿Así está bien?
—preguntó y Davi asintió.
—Mm —murmuró ella y levantó el rostro.
Apenas Sei vio sus grandes, hermosas, adorables y peludas orejas de gato, no pudo evitar sentir que su corazón estaba siendo atravesado por incontables flechas de cupido.
Ella era tan hermosa y adorable que apenas pudo resistir el impulso de besarla y estrujarla en sus brazos.
Sin embargo, Davi se volvió inmediatamente hacia el pequeño Shin.
—¿Me queda bien?
—preguntó y los ojos del pequeño Shin brillaron.
—Mamá es muy adorable —dijo él y Davi lo abrazó mientras respondía con un dulce “gracias”.
—¿Mamá, puedes ponerme esto, mamá?
—preguntó el pequeño Shin y los ojos de Davi se dilataron al ver las pequeñas orejas amarillas de gato que sostenía en las manos.
Con gran entusiasmo, Davi puso inmediatamente la diadema en la cabeza de Shin y, como era de esperarse, su ternura aumentó a 200 por ciento, Davi no pudo evitar darle un gran abrazo.
—Mi bebé es taaaaan adorable.
Estas orejas amarillas son tan tiernas como tú —dijo, mientras seguía mirándolo y luego lo abrazó otra vez.
—Mamá, ¿puedes ponerle esto a papá también?
—preguntó una vez más el pequeño Shin y tanto Davi como Sei se miraron inmediatamente.
De repente, Davi sintió una emoción que se levantaba en ella al pensar que por fin podría ver a Sei con orejitas de gato, mientras que Sei sentía que, de alguna manera, su hijo le estaba gastando una broma.
Al momento siguiente, el pequeño Shin sacó de la bolsa la diadema de gato de Sei y tanto él como Davi casi se atragantaron.
Ambos tosieron al ver las orejas rosadas y peludas, pero, obviamente, la expresión de cada uno era muy diferente.
Davi se atragantó a causa de la sorpresa y de la emoción, mientras que Sei se atragantó por el shock.
No podía creer que el pequeño Shin eligió para él las orejas más femeninas.
—Pe…
Pequeño Shin, ¿acaso el rosa no es para tu mamá?
—dijo inmediatamente Sei, pero su hijo sacudió firmemente la cabeza.
—No, es para ti, papá.
Creo que te queda mejor, ¿no es cierto, mamá?
—respondió el Pequeño Shin y Davi asintió como una maraca antes de tomar la diadema y acercase a Sei, como si no pudiera esperar más para ponérsela.
En ese momento, por algún motivo, el corazón de Sei se aceleró.
De alguna manera, sintió que ponerse orejas de gato rosa era un desafío para él y retrocedió un poco con ansiedad.
Bueno, él, que era el hombre más temido y un reconocido dios del mundo de los negocios, y que era reconocido como un líder mundial, estaba a punto de ser coronado con unas orejas de gato rosa…
—Papá, no seas tímido y deja que mamá te las ponga —la voz del pequeño Shin hizo que Sei volviera a la realidad, pero cuando Davi habló, las defensas de Sei se hicieron trizas y desaparecieron para siempre.
—Mm.
No seas tímido, ¿de acuerdo?
No te preocupes.
Esto definitivamente te quedará bien —dijo Davi para convencerlo, mientras le ponía gentilmente la diadema.
En ese momento, Sei sintió un calor que subía por su rostro y levantó la mano para frotarse la nuca.
Davi, por otro lado, se pinchó de repente la propia nariz al ver a Sei con el rostro enrojecido y llevando las orejas rosa en la cabeza.
Dios…
Es tan adorable…
No puedo soportarlo…
Davi quedó deslumbrada al verlo.
Sei era tan jodidamente adorable que Davi sintió que su nariz estaba a punto de sangrar.
No podía creer que estaba viendo a Sei ruborizarse otra vez, y fue un golpe letal para su corazón.
No pudo evitar convertirlo mentalmente en un pequeño y tímido chibi Sei con orejitas de gato, y sintió que su corazón y su cerebro estaban a punto de explotar.
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