Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 306
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
306: 306 Se Derrite 306: 306 Se Derrite Editor: Nyoi-Bo Studio El día era brillante y alegre.
La familia de tres simplemente disfrutó de vagar por el parque, como lo haría cualquier familia normal.
Probaron algunas de las atracciones, que eligió el pequeño Shin, y fue una gran experiencia.
Aunque, para Sei, lo más entretenido no eran las atracciones del parque.
Simplemente estaba disfrutando de ver a su esposa e hijo pasar tiempo juntos en un lugar tan alegre.
Sei estaba muy feliz.
Por fin podía ver el brillo y la energía de vuelta en los ojos de Davi.
Además, sus ganas de volver a verla reír y sonreír como antes eran cada vez más grandes.
De verdad echaba de menos aquella sonrisa, aquellas dulces risitas y aquella risa que, alguna vez, fueron el sol que calentó su mundo helado.
Sei quería apresurar las cosas porque quería verla sonreír en el día de su boca.
Por eso, aún estaba un poco confundido por lo que había ocurrido.
Sabía que este no era el momento correcto para molestarla, pero también sentía que había actuado descuidadamente y eso lo hacía enfadarse consigo mismo.
Todo el tiempo, los ojos de Sei habían estado fijos sólo en ella.
Incluso los transeúntes podían darse cuenta de que parecía que ella era la única persona ante sus ojos.
Las chicas que lo observaban estaban muriendo de celos y varias de ellas no pudieron resistir la tentación de tomar algunas fotos de aquella tremendamente adorable y hermosa familia.
Pasó el tiempo y, por fin, la familia se sentó a descansar en un banco, bajo un hermoso sauce llorón.
Sei estaba esperando ansiosamente que se materialice el plan de Shin para darles privacidad y por fin poder arreglar el problema que había causado.
Tenía muchas ganas de llevársela por un momento, pero ya le había prometido a su hijo que interrumpiría su plan, cualquiera que fuera, así que no tenía más opción que esperar.
Bueno, Sei se estaba preguntando si Davi aún estaba molesta con él, sin saber que, en realidad, Davi solo estaba evitando su mirada porque no quería quedar deslumbrada y confundida frente al pequeño Shin.
Por suerte, cuando Sei terminó de hablar con Kir, el pequeño Shin por fin se acercó a su padre.
Sei se volvió enseguida hacia el pequeño, esperando que le dijera que podía llevarse a Davi.
Sin embargo, las palabras del pequeño Shin hicieron que Sei se rascara la nuca.
—Papá, quieres convencer a mamá, ¿no es cierto?
Ella dice que le gusta el helado, así que deberías ir a comprarlo —dijo su hijo y Sei, que había sentido que sobraba durante todo ese tiempo, sólo pudo acariciar el cabello de su hijo, antes de mirar hacia Davi sentada en el banco.
—De acuerdo, iré.
Pero no olvides lo que hablamos, ¿está bien?
—respondió Sei antes de irse, mientras que le chico solo sonreía y volvía junto a su madre.
Después de un momento, Sei estaba mirando a su alrededor, en medio de la agitada calle, cuando algunas chicas desvergonzadas se acercaron a él, haciendo su mejor esfuerzo por coquetear.
Eran chicas muy bonitas y, obviamente, le habían echado el ojo.
—Hola, guapo ¿Qué estás buscando?
¿Necesitas ayuda?
—preguntó seductoramente una de las chicas, mientras que otra la estiraba del brazo para colocarse frente a él y hablarle en voz alta.
—¡Guau!
Eres tan tierno, tan perfectamente apuesto.
No hay palabras para describir lo guapo que eres.
¡Dios mío!
Eres mucho más guapo que las celebridades…
¿Cómo te llamas?
—dijo la otra, completamente embelesada, cuando vino otra a alejarla.
—Vamos, precioso, puedes hablar con nosotras.
Te ayudaremos a…
La chica que estaba a punto de pegarse a Seo hizo una pausa de sorpresa cuando él le lanzó una mirada helada.
—No necesito de su ayuda —respondió fríamente, dejando congeladas a las tres chicas, intercambiado miradas de incredulidad.
Como un robot, su miradas siguieron al apuesto hombre, que se acercó a un trabajador en uniforme, mientras ellas jadeaban.
—¿Es en serio?
Ignora a unas chicas lindas, ¿pero fue a preguntarle a un empleado?
—Espera…
No me digas que es porque no le gustan las chicas.
Mientras las chicas cuchicheaban entre ellas, Sei se alejó y ahora estaba parado frente a un café.
Luego, otro hombre, que parecía ser un guardaespaldas de incógnito, se le acercó.
—Jefe, le ayudaré a comprar el helado —se ofreció amablemente el hombre, pero Sei se negó.
—No, lo haré yo mismo —dijo con determinación y el otro hombre se sorprendió.
Bueno, ya hacía cinco años que era el guardaespaldas especial de Sei y estaba seguro de que su jefe nunca antes había ido a comprar algo por su cuenta.
Sabía que su segundo jefe, Zaki, hacía los mandados para él.
Además, estaba seguro de que Sei nunca había comprado nada en una tienda de comida como esa.
—Pero, jefe, este no es un restaurante Michelin.
Aquí no hay un mesero bien entrenado para servirle —intentó razonar, ansioso, el guardaespaldas, pero Sei no quiso escuchar.
—Es para mi esposa, así que lo compraré yo mismo —dijo Sei y entró a la tienda, dejando al guardaespaldas rascándose la cabeza, mientras lo seguía en secreto.
Dentro de la tienda, el hermoso hombre, obviamente, se sorprendió con la fila de personas que estaba comprando helado.
El guardaespaldas estaba observando desde un rincón mientras el multi billonario se ubicaba silenciosamente al final de la fila.
Casi soltó una risita debido a la expresión de determinación de su jefe, como si comprar helado fuera una tarea importante y honorable que necesitaba completar a toda costa.
…
Madre e hijo se estaban abrazando en el banco cuando llegó el chico de los mandados, Sei.
Davi levantó la mirada cuando lo vio acercarse con dos conos de helado en las manos.
Era como un sol radiante que se acercaba a ella y Davi no pudo evitar mirarlo a causa de lo irresistiblemente adorable que era.
Con aquellas orejas de gato rosa y su cabello negro azabache despeinado, sosteniendo dos conos de helado mientras se acercaba, con una expresión aparentemente orgullosa y satisfecha, Sei era tan adorable que Davi no pudo evitar imaginarlo en su versión Chibi otra vez.
El pequeño Shin corrió hacia Sei y tomó el helado, mientras le hacía un tierno y significativo guiño, antes de volver corriendo junto a su mamá.
—¡Mamá!
Voy a ir a comprar algo con el tío Kir.
Volveré enseguida —dijo y, con el permiso de Davi, el pequeño Shin corrió hacia Kir y ambos se fueron.
Apenas se quedaron solos, Sei sonrió y, de repente, se puso en cuclillas frente a Davi, apoyando su codo sobre el regazo de ella para mirarla a los ojos.
—Aquí está nuestro helado —murmuró Sei con una voz tan sensual que Davi se morió el labio para evitar quedarse con la boca abierta.
—Gra…
Gracias…
—respondió ella y tomó el cono de helado de su mano.
Davi estaba gravemente distraída por aquella criatura que la miraba con tanta atención, que lamió rápidamente su helado, como si estuviera muy impaciente por comerlo.
—¿Está bueno?
—preguntó Sei y Davi asintió con entusiasmo.
—Ehm…
Sei…
¿Puedes sentarte aquí?
—dijo Davi cuando Sei no se movió de su puesto frente a ella.
Sin embargo, el hombre no se movió.
En lugar eso, de repente, se volvió algo sombrío, haciendo que Davi se sintiera alarmada.
Estaba a punto de preguntar qué pasaba, cuando Sei habló primero.
—Lo siento.
No sabía que eso te molestaba —dijo de repente, con mirada arrepentida y Davi parpadeó.
—¿Por qué te disculpas?
¿Qué quieres decir con molestarme?
—preguntó con ojos confundidos y Sei puso los ojos como platos.
—Quieres decir que…
¿no estás molesta conmigo?
—exclamó Sei y Davi se confundió aún más.
—¿Por qué estaría molesta contigo?
—preguntó ella y Sei se quedó sin palabras por un momento, antes de sentir que un gran peso, finalmente, se levantaba de sus hombros.
Sei inclinó la cabeza y se rascó la nuca, antes de volver a levantar la mirada.
—Golpeaste la puerta después de que te besara en el coche y estabas evitando mi mirada, así que…
Pensé que estabas molesta —dijo Sei desviando la mirada, cuando de repente, Davi le pinchó las mejillas con fuerza, antes de inclinarse para besar su frente.
Sei se quedó atónito y, cuando Davi retrocedió y lo miró dulcemente, comprendió que había entendido mal.
—Me puse nerviosa, así que supongo que no pude controlar mi fuerza.
Y…
Y…
Y…
Estaba evitando tu mirada porque eres…
Demasiado…
Adorable —murmuró Davi y los ojos de Sei brillaron salvajemente.
Estaba sorprendido, pero muy feliz.
“Eso quiere decir que le gustaron mis avances, ¿cierto?” exclamó Sei en su interior, antes de decidir confirmarlo sin vergüenza.
—Pensé que te enfadaste por mis besos —dijo y Davi sacudió la cabeza.
—No, no es eso —protestó Davi, pero Sei interrumpió sus palabras.
—¿Eso quiere decir que te gustó?
—preguntó y Davi se ruborizó, asintiendo solamente con la cabeza.
Bueno, no quería que él volviera a malinterpretarla y no quería mentir y que él volviera a disculparse.
Sin embargo, el gesto de su cabeza fue como la salvación para Sei y, antes de darse cuenta, él ya la estaba abrazando con fuerza.
—Lamento el malentendido —murmuró Davi, mientras acariciaba suavemente la cabeza de Sei.
—No, no tienes que disculparte.
Fue mi error…
Yo…
Solo quería preguntarte si mis avances te incomodan —respondió suavemente Sei, antes de alejarse de ella y mirarla directamente a los ojos, mientras que la chica volvía a confundirse con sus palabras.
—Yo…
Yo…
No es incómodo…
Mientras el pequeño Shin no esté cerca —respondió tímidamente Davi y el brillo explotó en los ojos de Sei.
Su corazón se puso tan feliz y emocionado al oír sus palabras que se acercó inmediatamente para besarla, cuando de repente, Davi gritó.
—¡Aaah!
¡Se derrite!
¡El helado se derrite!
—exclamó y, cuando Sei vio el helado derretido cayendo sobre sus dedos, de repente, tomó la mano de Davi y, al momento siguiente, Davi jadeó cuando Sei comenzó a lamer su mano.
Davi estaba atónita e incapaz de reaccionar, hasta que recordó la condición de Sei respecto a la comida fría.
—Sei…
Sei…
Está bien…
Voy a lavarme…
No puedes…
Está frío…
—Davi estaba tartamudeando mientras hablaba, pero el hombre no se detuvo.
—Está bien, no está frío.
Tu piel lo calentó —dijo Sei antes de seguir lamiendo su mano.
Los fusibles de Davi por fin explotaron, como pequeñas bombas atómicas.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com