Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 308
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308: 308 La Rueda De La Fortuna 308: 308 La Rueda De La Fortuna Editor: Nyoi-Bo Studio —El Pequeño Shin no está con nosotros a propósito, ¿cierto?
—preguntó Davi y Sei sólo pudo admitir la verdad.
—Mm.
¿Por qué?
¿No estás contenta?
—respondió Sei y Davi sacudió inmediatamente la cabeza.
—No es eso…
Es que…
—Davi hizo una pausa y miró a Sei.
De repente, su expresión se volvió emocional, como si tuviera sentimientos encontrados de extrema felicidad, pero también una leve tristeza.
Al verla, Sei frunció levemente el ceño y estaba a punto de preguntar qué pasaba cuando, de repente, Davi le rodeó el cuello con las manos y tocó suavemente su frente con la de ella.
—Sei…
Nuestro hijo es muy dulce e inteligente…
Es tan considerado y amable…
Es extremadamente adorable y el más tierno del mundo…
Sei…
Gracias…
Gracias por educarlo tan bien.
Incluso sin mí, está bien.
Yo…
Yo…
—de nuevo, Davi hizo una pausa y se mordió fuerte el labio, como si tuviera problemas para expresar lo que sentía.
Sus ojos se estaban llenando de intensas emociones y Sei no pudo evitar abrazarla.
Sus palabras y su voz ahora eran dulces, pero con un tono triste para los oídos de Sei.
Él comprendía por qué ella se sentía así.
—Es dulce, inteligente, considerado, amable y tierno porque es tu hijo.
Heredó tus cualidades —replicó gentilmente Sei, pero Davi sacudió la cabeza.
—No, es educado gracias a ti.
Tú lo criaste tan bien…
Por eso estoy tan agradecida…
Me hace muy feliz que seas su padre.
No sabes cuánto, Sei —dijo Davi, apretándolo con fuerza y Sei sólo pudo acariciarle la cabeza y la espalda.
A decir verdad, Sei no había notado que el pequeño Shin había crecido así bajo su tutela.
Sei estaba ocupado y apenas tenía tiempo para pasar todo un día con él.
Siempre le preocupaba ser un padre ausente.
Por eso, lo invadió un sentimiento maravilloso al oír lo que dijo Davi, aunque honestamente creía que todo era gracias a los genes de ella.
—Gracias.
Realmente me alegra oír eso —respondió Sei con una sonrisa y Davi se alejó de su abrazo.
—Para mí, eres el mejor padre del mundo —dijo ella, mirándolo con los ojos llenos de estrellas y Sei sonrió, orgulloso.
Bueno, cada afirmación de su esposa era el más grande logro para él.
—Entonces, ¿puedo pedirte una recompensa?
—preguntó Sei de modo juguetón y los ojos de Davi se agrandaron un poco.
—Um…
¿Qué…
qué clase de recompensa quieres?
—respondió ella y los labios de Sei se curvaron hacia arriba.
Él la tomó y la hizo sentarse en su regazo, mientras contestaba.
—Quiero que me recompenses con el mejor beso que puedas darme —dijo y Davi se ruborizó intensamente.
—¿Estás…
tratando de medir mi habilidad para besar?
Yo también mejoré, ¿sabes?
—respondió Davi, hinchando las mejillas al ver su expresión traviesa.
Sei soltó una risita.
En ese momento, Davi quedó inmediatamente deslumbrada al ver a aquel hermoso hombre riendo frente a ella.
Al notar su reacción, Sei le mordió sensualmente el labio y le pinchó la mejilla suavemente.
Estaba a punto de decir algo, cuando Davi habló.
—Sei…
¿Ahora siempre te ríes así frente a todo el mundo?
—preguntó y Sei la miró con curiosidad antes de responder.
—Tú eres mi único motivo para reír así.
¿Por qué lo haría frente a otros?
—respondió honestamente y el rostro de Davi se iluminó.
—Sei…
¿Puedo ser codiciosa y…?
Quiero que seas así de tierno sólo conmigo y nuestro hijo —dijo con voz firme y una mirada llena de intensidad.
Sei sólo pudo reír otra vez.
—No sabía que mi esposa también tenía una tendencia posesiva…
—respondió Sei y su corazón recibió un fuerte golpe apenas pronunció la palabra “esposa”.
Por suerte, logró recuperarse en un santiamén, consolándose con la idea de que estaba bien, ya que pronto volverían a estar legalmente casados.
—No te preocupes, nadie más que tú puede hacerme reír así —continuó Sei y Davi, que había recibido múltiples flechazos de cupido, tomó el rostro de Sei y estaba a punto de besarlo cuando él la detuvo.
—¿Puedes esperar un momento?
De hecho, nuestro hijo me pidió que sólo nos besemos al llegar a la cima —dijo Sei y Davi se sorprendió.
—¿Nuestro pequeño Shin…
dijo eso?
—exclamó, incrédula, y Sei asintió con la cabeza.
—Parece que oyó algún tipo de superstición —respondió Sei y Davi jadeó.
—¿Eso quiere decir que sólo nos besaremos en la cima?
—preguntó Davi otra vez y Sei frunció levemente el ceño.
—Eh…
No lo…
cre…
Sei no pudo terminar de hablar porque los labios de Davi se pegaron repentinamente a los suyos.
Sin embargo, no era porque ella tenía prisa por besarlo.
Fue porque, de repente, la rueda de la fortuna dejó de moverse, justo al llegar a la cima.
—Se detuvo —murmuró Davi, pero Sei simplemente sonrió.
—No te preocupes.
Es obviamente obra de nuestro hijo —dijo Sei y Davi abrió mucho los ojos.
Sin embargo, justo cuando Sei pensó que este era el fin del plan del pequeño Shin, una fuerte explosión llamó su atención.
Al momento siguiente, un romántico espectáculo de fuegos artificiales apareció ante sus ojos y Davi quedó deslumbrada.
Estaba tan sorprendida e hipnotizada con la vista mágica, que se quedó boquiabierta.
Al ver su reacción, mirando los reflejos de los fuegos artificiales en sus ojos, Sei no pudo reprimir una sonrisa.
—Ah…
Mi hijo está exagerando…
—fue lo único que pudo murmurar para sí, cuando Davi habló.
—Sei…
¿esto también es obra del pequeño Shin?
—preguntó ella, sin desviar la mirad de los hermosos fuegos artificiales.
—Estoy seguro de que es cosa suya —respondió Sei y Davi lo tomó aún con más fuerza.
—Sei, es hermoso —murmuró, deslumbrada, mientras que él seguía mirándola.
—Mm.
Tú eres hermosa —dijo Sei y Davi por fin se volvió hacia él.
—Bueno, ¿puedes darme mi recompensa ahora?
—dijo Sei, obviamente impaciente, y Davi se ruborizó, antes de respirar profundamente.
La expresión en sus ojos se volvió decidida.
Era como si estuviera diciendo las palabras “mi querido hijo está haciendo su mejor esfuerzo, así que yo también debería hacerlo”, y el corazón de Sei sólo pudo saltar de alegría.
Luego, Davi levantó las manos y tomó el rostro de Sei mientras lo miraba.
Después, acercó lentamente su rostro, mientras cerraba los ojos, hasta que sus labios finalmente se tocaron.
Sei no se movió y Dejó que Davi tomara el control.
Sus besos aún eran algo torpes, como antes, pero podía notar que estaba haciendo su mejor esfuerzo y, para Sei, eso era muy sexy e irresistible.
La manera en que ella estaba intentando enredar su lengua con la de él era demasiado para Sei.
Así que, al final, Sei sólo pudo contenerse en devolver el beso sólo durante unos segundos más.
Después de todo, para él era imposible resistirse a Davi.
En ese momento, sintiéndose como si estuvieran en la cima del mundo, dejando de lado toda precaución, Davi y Sei se besaron salvajemente, como nunca antes.
Hasta que Sei se encontró presionándola contra el asiento, mientras los fuegos artificiales seguían brillando sobre ellos.
Fue un beso tan apasionado, y aparentemente interminable, que ambos supieron que, desde ese momento en adelante, aquel beso siempre sería su razón para sonreír cada vez que vieran una rueda de la fortuna por el resto de sus vidas.
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