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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 309

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309: 309 Dame 309: 309 Dame Editor: Nyoi-Bo Studio Para cuando Davi y Sei bajaron al suelo, el pequeño Shin ya estaba dormido, así que Kir había llamado a Sei cinco minutos atrás para decirle que llevaría al niño al coche.

—¿El pequeño Shin se durmió?

—preguntó Davi mientras caminaban y Sei asintió.

—Mm.

Creo que por fin se cansó.

Estuvo lleno de energía todo el día —respondió Sei.

Estaban tomados de la mano mientras caminaban entre la multitud, haciendo que todas las cabezas se volvieran hacia ellos.

—Sei…

Voy a ir al baño primero —dijo Davi y ambos fueron hacia los lavatorios.

Cuando Davi entró, Sei llamó a su guardaespaldas para que le trajera algo para arreglarse el pelo.

En poco tiempo, un hombre se acercó a él y lo siguió al baño.

Sei se quitó las orejas rosadas y comenzó a arreglarse el pelo de la forma habitual.

Bueno, aparte de que necesitaba parar en su empresa esa noche, le había prometido a Davi mostrar su lado tierno sólo frente a ella.

Su única intención era complacerla en todo.

—¿Está bien así?

—preguntó Sei y el hombre a su lado se aclaró la garganta.

—Jefe, lo siento, pero realmente no tiene habilidad para peinarse —respondió y, de alguna manera, Sei se miró en el espejo y su rostro se oscureció.

—Quiere…

¿Quiere que llame a la Señorita para que lo ayude?

—continuó el hombre, tartamudeando, pero Sei suspiró mientras hablaba.

—No hace falta —dijo y levantó una mana.

—¿Entonces?

¿Llamo a su peluq…?

—No hace falta.

El profesional está aquí —dijo alguien, interrumpiendo las palabras del guardaespaldas y Sei simplemente miró al hombre que se estaba acercando.

—Qué frialdad.

Este súbdito tuyo vuelve después de un año ¿y lo único que haces es darme esa mirada fría?

—se quejó, pero Sei ni siquiera se volvió para mirarlo.

—Ryou…

Cállate y arregla mi cabello —ordenó fríamente Sei y, cuando Ryou inclinó la cabeza para mirar el cabello de Sei, el hombre se mordió el labio para evitar un grito.

—Oh, bueno, es la única habilidad que Dios no te dio, a´si que sugiero que no vuelvas a intentar arreglarte solo, Sei.

El mundo podría explotar si te viera así.

Aunque, apuesto a que tu esposa diría que te ves tierno…

—Cállate y haz algo, de prisa —Sei interrumpió las quejas y el hombre simplemente rió.

Después de unos momentos, los tres hombres finalmente salieron del baño.

Sei ordenó a sus hombres que se alejaran de él y no tuvieron más opción que obedecer.

Dejándolo allí solo, apoyado en un poste frente a los lavatorios.

Sin embargo, pasaron sólo unos segundos cuando, de repente, la gente comenzó a notarlo.

—Oye, ese hombre…

Dios mío, es…

Ese apuesto y super rico Chen Seiji, ¿no es cierto?

—¿Qu…

qué?

¿Qué dices?

¿Qué podría estar haciendo aquí?

—¿Eres idiota?

¿Estás diciendo que ese hombre es un impostor?

—Bueno…

Espera, realmente es él, pero la ropa…

—Tonto, podría estar de incógnito.

Oh, Dios mío, es la primera vez que lo veo en persona y ya me sangra la nariz…

—Sí, maldición.

Es tan genial.

Su aura es definitivamente magnífica, aunque sólo esté en camiseta.

—Como sea, necesitamos confirmar que realmente es él.

Tomemos una foto.

—¿Qué?

¿Hablas en serio?

¿No oíste el rumor de que odia los medios?

Ningún paparazzi se atreve a tomarle fotos sin permiso, ¿sabes?

—Bueno, pero…

es demasiado tarde, idiota.

Mira, todos lo están haciendo.

Sei comenzó a fruncir el ceño con fuerza.

La multitud comenzó a aglomerarse y, para cuando decidió alejarse, sus ojos se pusieron como platos al ver que la multitud ya lo había rodeado.

Las chicas comenzaron a gritar y los flashes de las cámaras lo estaban irritando.

La situación se salió de control.

Era como si una superestrella hubiera aparecido de repente, causando una conmoción en el parque.

Por suerte, los bien entrenados guardaespaldas de incógnito fueron rápidos y lograron rodearlo antes de que la multitud comenzara a acosarlo.

Los hombres de Sei estaban esparcidos por el parque y algunos estaban observando desde afuera, así que, de repente, faltaron refuerzos.

El incidente fue completamente inesperado y los guardias fueron tomados por sorpresa.

Aunque eran guardaespaldas de élite, que estaban entrenados para protegerlo de cualquier tipo de peligro, el hecho de que no podían simplemente atacar a aquellas personas que querían estar cerca de Sei dificultaron mucho su trabajo.

—No se preocupe, jefe.

Los otros están en camino —dijo un hombre, mientas seguían apartando a la multitud.

Sei aún estaba tranquilamente apoyado en el poste, pero su rostro estaba obviamente amargado.

En ese momento, Davi finalmente salió del baño y, al ver a Sei en medio de la multitud, su corazón aceleró.

Se quedó parada en silencio, sin embargo, sus ojos estaban ardiendo.

Los pies de Davi comenzaron a moverse cuando, de repente, alguien la detuvo.

Davi estuvo a punto de ignorarlo, cuando lo reconoció.

—¿Ryou?

—murmuró y el hombre sonrió.

—Sí.

Tanto tiempo, señorita —respondió.

Los gritos se hicieron aún más fuertes.

Davi frunció el ceño y decidió moverse otra vez, cuando Ryou extendió los brazos y bloqueó su camino.

—Eh…

Señorita…

Por favor, quédese aquí.

No se preocupe.

Los guardias harán su trabajo —dijo Ryou, pero Davi no estaba convencida.

Algo peligroso ardía en sus ojos y Ryou estaba atónito.

Nunca antes la había visto en ese estado.

Seguía siendo la magnífica dama divina y angelical que conocía, pero ahora había algo diferente en ella.

Ryou podía sentir el aura mortal que emanaba de ella y las palabras que dijo a continuación causaron que un helado escalofrío recorriera su espalda.

—Ryou…

Dame un arma —dijo ella con mirada seria y feroz.

Ryou puso los ojos como platos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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