Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 312
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312: 312 Solamente Jugando 312: 312 Solamente Jugando Editor: Nyoi-Bo Studio Al oír a Hinari decir que sería divertido, Zaki sólo pudo levantar una ceja.
Además de desear que Davi se curara tan pronto como sea posible, no podía negar que quería saber qué clase de idea había tenido esta vez su prometida.
Sentía curiosidad por saber si realmente era verdad que no se trataba de nada pervertido.
—Está bien, lo entiendo.
Ya puedes soltarme —dijo Zaki, pero Hinari sólo sonrió y pegó su cuerpo aún más al de él.
—¿Hmm?
¿Por qué?
¿No quieres mi cuerpo tan cerca del tuyo?
—preguntó.
Sus ojos brillaban y Zaki supo que ya había entrado en modo coqueto otra vez.
Lanzó una mirada hacia la espalda de Sei, que aún estaba hablando por teléfono, antes de sonreírle a Hinari.
De repente, rodeó la cintura de ella con su brazo y la acercó más a sí, haciendo que Hinari jadeara, sorprendida.
Bueno, ella había provocado a Zaki hasta ese punto.
Aquel hombre nunca era travieso y siempre se portaba bien cuando su hermano, Sei el grande, estaba presente.
Nunca respondía, sin importar lo que ella hiciera, si Sei estaba cerca, pero, ¿qué había pasado ahora?
Sin una palabra, Zaki acercó su rostro al de ella y, antes de que Hinari pudiera hacer nada, él inclinó la cabeza y, en un segundo, sus labios cayeron sobre la nuca de Hinari.
Ella se sobresaltó cuando sintió los cálidos labios sobre su piel.
—¿Qué…
qué estás haciendo?
Tu hermano está aquí —dijo ella, empujando el pecho de Zaki mientras él la miraba con seriedad.
—¿Y qué?
—respondió él tranquilamente y Hinari se quedó boquiabierta.
Estaba sorprendida, no por sus palabras, sino por el cambio repentino en sus ojos.
A decir verdad, durante los más de cinco años que aquel hombre se había hecho llamar su prometido, ella había visto esa expresión en sus ojos más de una vez y sintió que aquel travieso hombre que conocía tenía mucho más que eso.
Aquella mirada fría e incomprensible era un caso misterioso que ella nunca podría entender.
Ella simplemente lo ignoraba, pero aquella mirada bestial le daba un poco de miedo.
Aunque fue solo por un momento, Hinari notó que detrás de su fachada traviesa y abierta, había algo dentro de él que se escondía desesperadamente de ella.
Ella podía notar que él no planeaba revelarlo nunca, o abrirse ante ella, y era lo más frustrante que había sentido.
Hinari ya había comprendido lo que él significaba ahora en su vida.
Durante más de cinco años, su relación no había cambiado, sin embargo, su corazón sí había estado cambiando lentamente por su cuenta.
Sabiendo que su compromiso era arreglado, Hinari intentó mantener la distancia.
No quería enamorarse aún más de él.
Ella era consciente de que, aunque había estado coqueteando como adolescentes cada vez que se veían y que trataban la intimidad entre ellos como si no fuera nada serio, realmente no había nada entre ambos.
Eran una pareja sólo en teoría y estaban jugando, sin tener conversaciones reales, ni declaraciones de amor, ni nada.
Tampoco tenían idea de qué era lo que sucedía realmente entre ellos.
Sin embargo, Hinari no podía negra que se estaba divirtiendo.
No odiaba ese tipo de relación simple.
Le gustaba, de buena manera.
Siempre se divertía con él.
Le gustaba tentarlo, hacerlo ruborizar y molestarlo de cualquier manera que pudiera y eso era una alegría en su aburrida vida.
Pero, al final del día, no podía evitar preguntarse, ¿cuánto tiempo durarían así?
¿Se quedarían en ese estado para siempre?
—Tú…
Antes te portabas tan bien en presencia de tu gran hermano —fue lo que pudo responder Hinari y, una vez más, aunque había dos personas dentro de él, Zaki sonrió juguetonamente y aquella mirada bestial en sus ojos simplemente desapareció, como si no existiera.
—¿Es por eso que quieres aprovechar la oportunidad de molestarme?
Qué lástima, señorita falsa pervertida, ya no será así —continuó él y, de alguna manera, a Hinari no le gustó para nada la expresión super traviesa en sus ojos.
Y, de alguna manera, se molestó al oír las palabras “falsa pervertida”.
No le gustaba perder así contra aquel hombre.
Luego, Hinari se mordió el labio y entrecerró los ojos.
Al momento siguiente, la chica presionó sus labios sobre el cuello Zaki.
Él abrió más los ojos cuando ella succionó su piel con tanta fuerza como pudo.
Succionó tan fuerte que Zaki estuvo seguro de que dejaría una marca.
—Tú…
—Zaki la tomó por los hombros para detenerla cuando vio que Sei los estaba mirando con expresión vacía.
—Basta.
Sei está aquí —murmuró Zaki y Hinari y sus labios se separaron inmediatamente de él.
Sin embargo, en lugar de alejarse en silencio, de repente, Hinari comenzó a llorar, haciendo que Zaki volviera a poner los ojos como platos.
Y, antes de que Zaki pudiera decir una palabra, Hinari corrió hacia Sei, mientras hablaba con lágrimas en los ojos.
—Yo…
Lo siento mucho, Señor Chen, pero quiero volver a casa ahora —dijo, secándose los ojos y el rostro de Sei se oscureció mientras miraba a Zaki, como si estuviera preguntando “¿qué demonios has hecho?”, dejando a Zaki sin aliento.
—¿Por qué?
—preguntó fríamente Sei, haciendo que Hinari retrocediera un poco, de manera inconsciente, hacia Zaki.
—Por…
Porque Zaki me acosa…
Creo que no me quiere aquí —dijo y las venas de Zaki comenzaron a saltar.
—Esta…
chica…
Esto es demasiado.
Ya me dejó una marca ¿y no está satisfecha?
¿Qué demonios tiene contra mí?
Zaki sólo pudo quejarse por dentro, ya que la mirada aguda y asesina de Sei estaba clavada en su garganta.
—Zaki…
Si permites que tu prometida abandone esta casa…
Sabes lo que pasará.
Arregla esto y reúnete conmigo en el estudio —dijo Sei con su voz helada, antes de irse.
En ese momento, Hinari dejó de llorar inmediatamente, antes de sonreír juguetonamente hacia Zaki mientras hablaba —Je, je…
¿Cómo estuvo mi act….?
Hinari ni siquiera pudo terminar de hablar, porque Zaki se movió repentinamente y, en menos de un segundo, ya estaba encima de Hinari, en el asiento trasero del coche.
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