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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 315

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315: 315 Disfruté el paseo 315: 315 Disfruté el paseo Editor: Nyoi-Bo Studio Para cuando Zaki y Hinari abandonaron la habitación del pequeño Shin, Sei rodeó la cama y se quedó de pie, justo al lado de Davi.

La miró con amor, como siempre, antes de inclinarse sobre ella y posar suavemente sus labios sobre los de ella.

Fue un simple beso sobre sus labios, pero estaba lleno de amor y calidez.

Su mirada era ardiente, pero gentil.

Ver a su familia durmiendo tranquilamente y llena de paz, era suficiente para que Sei sintiera crecer un calor en su pecho.

Al verlos, lo único en lo que podía pensar era que nunca más permitiría que se separaran.

Después de observarlos durante un largo rato, Sei finalmente se movió.

Estaba a punto de acostarse al lado del pequeño Shin, cuando se detuvo.

Volvió a levantarse, como si algo lo estuviera molestando.

Bueno, su modo chibi estaba atacando otra vez, mientras inclinaba ligeramente la cabeza, como si estuviera tramando algo.

Miró a su hijo, antes de besarlo en la frente, como si quisiera disculparse con aquella acción.

Al momento siguiente, Sei movió lentamente al pequeño Shin hacia el lado derecho de la cama, antes de mover también, lentamente, la mesa de luz, para que sirviera de barrera.

Aunque la cama extragrande era suficiente, su espíritu prevenido se aseguró de que el chico no fuera a caer al suelo.

Después, Chibi Sei fue y tomó una gran almohada, que puso al lado derecho del pequeño Shin, antes de volver a rodear la cama, para llegar al lado de Davi.

Luego, con extremo cuidado, comenzó a mover lentamente a Davi hacia el medio de la cama.

Cuando por fin estuvo satisfecho, Sei se acostó al lado de su esposa.

La mano de Davi buscó inconscientemente a su pastelito y lo abrazó, mientras que Sei comenzó a envolver la pequeña cintura de ella con su brazo, mientras él también la abrazaba cariñosamente.

En ese momento, mientras Sei abrazaba a su amada, sintió que su gran fatiga desaparecía instantáneamente.

Sus hermosos ojos se cerraron y al familia de tres, por fin, durmió un sueño reparador y tranquilo.

Mientras tanto, Zaki, que estaba frente a la habitación de huéspedes, con la princesa aún en sus brazos, estaba comenzando a sentirse molesto.

Bueno, por algún motivo, la habitación que siempre estaba abierta, se encontraba misteriosamente cerrada esta vez.

A causa de la chica que tenía en brazos, Zaki no podía llamar al mayordomo, ni a las mucamas, para que vinieran a abrirle la puerta.

Por ende, como no tenía más opción, Zaki sólo pudo llevarse a la chica a su habitación.

Subió cuidadosamente las escaleras, caminó hasta su habitación, abrió la puerta con extremo cuidado, temiendo despertar a la chica en sus brazos.

Sin embargo, mientras Zaki la bajaba cuidadosamente sobre su cama, notó un movimiento en sus ojos que le hizo fruncir el ceño.

Bueno, notó que la chica ya estaba despierta y, de hecho, sólo estaba fingiendo estar dormida.

—Esta chica…

¿Cuándo se despertó?

—fue lo único que pudo preguntarse, mientras comenzaba a desenredar sus brazos del cuerpo de ella.

Sin embargo, antes de que pudiera alejar su cuerpo de ella, los ojos de Hinari se abrieron y su sonrisa hizo que Zaki se quedara congelado.

—Gracias por cargarme como a una princesa, mi querido hermoso —dijo ella y Zaki, que no esperaba que ella revelara tan descaradamente que había estado despierta todo ese tiempo, una vez más, se quedó sin palabras y solo pudo suspirar largamente.

—¿Cuándo te despertaste?

—preguntó Zaki y Hinari le guiñó un ojo pícaramente.

—Desde que tu gran hermano entró a la habitación.

Acababa volver del baño, así que estuve despierta todo el tiempo —respondió ella con una sonrisa traviesa y Zaki volvió a sentirse engañado.

La había llevado hasta la habitación de huéspedes y luego la tuvo que cargar de vuelta por las escaleras con tanto cuidado, sólo para descubrir que había estado despierta todo el tiempo.

De alguna manera, eso hizo que Zaki quisiera castigarla por ser demasiado traviesa.

—Tú…

Tú…

—Zaki no tenía palabras.

Sólo sus venas estaban saltando en su frente, pero la chica debajo de él seguía sonriendo extasiada.

—De verdad disfruté del paseo —dijo ella y Zaki explotó.

Levantó una mano y la tomó del mentón.

—¿Sabes qué?

De verdad estoy a punto de llegar al límite, así que deja de jugar conmigo o voy a comenzar a castigarte en serio —murmuró Zaki y en sus ojos había una evidente señal de peligro.

Sin embargo, aún así, Hinari no reaccionó.

En lugar de eso, levantó la mano y también tomó el mentón de Zaki, mientras hablaba.

—Qué coincidencia, yo también tengo muchas ganas de castigarte —respondió ella y ambos hicieron silencio.

Era la primera vez que se miraban a los ojos con seriedad, y que la atmósfera alegre a su alrededor se convertía en algo drásticamente diferente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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