Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 316
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316: 316 Ya verás 316: 316 Ya verás Editor: Nyoi-Bo Studio La mirada de Zaki era, como siempre, profunda e indescifrable, pero en ese momento sus hermosos ojos la estaban mirando con más intensidad que nunca antes.
Nunca antes se habían mirado así.
Sus ojos siempre estaban brillando con picardía y falta de seriedad cada vez que se miraban, pero ahora, todo parecía ser diferente.
De hecho, Hinari estaba deslumbrada por la belleza en los ojos de Zaki.
Era tan hermoso…
Sus ojos eran como dos abismos sin fondo, su hermosa nariz y sus sensuales labios eran como una trampa que estaba creando caos en el interior de Hinari, casi obligándola a perder el ritmo de sus emociones.
Aunque estaba resistiendo la urgencia de coquetear descaradamente con aquella hermosa criatura, eso era muy difícil para ella.
Sentía que la atmósfera entre ambos en ese momento era demasiado dominante.
Aquella mirada extremadamente inusual, solemne y honesta en los ojos de él estaba causando que ella perdiera fácilmente todo control sobre sí misma, mientras cada fibra de su, antes irrompible, compostura y auto control comenzaba a quebrarse, una tras otra.
En ese momento, ambos solamente se estaban mirando intensamente y en silencio.
Era como si, de repente, estuvieran en un juego donde el primero en desviar la mirada perdía.
Y ninguna parecía estar dispuesto a retirarse, causando un gran empate.
Los segundos pasaban como pasan los meteoritos invisibles por el cielo, rápidos como un abrir y cerrar de ojos.
Zaki observaba la mirada seria de Hinari que, por primera vez, no estaban llenos de seducción, actuación y picardía, y no pudo evitar hacerse preguntas.
No podía creer que aquellos ojos, que siempre estaban llenos de infinitas travesuras y seducciones, ahora eran una cobertura perfecta que escondía la realidad.
Nunca antes había visto sus ojos tan genuinos, claros e impresionantes.
Zaki estaba deslumbrado.
Al mismo tiempo, comprendió que la chica era una verdadera actriz, mucho más hábil que él.
Él se disfrazó perfectamente durante un año usando, literalmente, una máscara, pero esta chica, de hecho, llevó una máscara invisible durante más de cinco años y Zaki nunca se había dado cuenta.
Mirándola, por fin comprendió que nunca había visto su yo real hasta ese momento.
Y, por alguna razón, de repente, sintió que su corazón se hacía más pesado.
Definitivamente, estaba molesto consigo mismo por no haberse dado cuenta antes.
—Dime, ¿cuánto tiempo piensas seguir actuando?
Zaki finalmente rompió el gran empate, sin interrumpir la mirada, haciendo que Hinari finalmente volviera a la realidad y sus ojos cambiaran otra vez a su picardía habitual.
—Todo el tiempo que tú no digas nada, supongo —respondió ella con una sonrisa y Zaki sólo pudo apretar los puños.
De alguna manera, comprendió el significado de sus palabras.
También sabía que esta chica, que era muy observadora, seguramente notaría cada una de sus acciones, así que realmente ya no estaba sorprendido.
Sin embargo, realmente no había esperado oír esas palabras de ella.
Y, sorprendentemente, lo que ella dijo le recordó lo que había dicho Sei, que eso era su culpa, y la mirada de Zaki se hizo aún más seria.
—Oh, bueno, no hay problema, Señor Hermoso.
Estaba disfrutando esto, pero a veces, cuando me siento sola, ni siquiera puedo pedirle a mi prometido que me acompañe a salir y divertirnos.
A veces me enfado, así que ahora sólo te estoy castigando por haber sido tan frío conmigo todos estos años, ¿de acuerdo?
Por supuesto, nunca olvidaré que siempre apareces cuando estoy en problemas, así que no te voy a castigar mucho esta vez, para demostrarte mi gratitud, ¿está bien?
—continuó ella, mientras rodeaba repentinamente el cuello de Zaki con las manos, acercándolo más a sí misma.
—Por eso, sé bueno y acepta el castigo, hermoso —añadió.
Su voz se había vuelto seductora y estaba a punto de besarlo cuando Zaki, de repente, alejó su cuerpo de ella mientras alejaba sus manos a la fuerza.
—Ya que planeas castigarme con un beso, entonces este es mi castigo para ti por ser tan traviesa.
No dejaré que vuelvas a besar este hermoso cuerpo otra vez, hasta que seas honesta —respondió Zaki, dejando a Hinari boquiabierta de sorpresa.
Bueno, Hinari no esperaba ese tipo de castigo de parte de él.
Además, no podía creer que Zaki acababa de pedirle honestidad.
—Tú…
¿Cómo puedes pedirme que sea honesta cuando tú mismo…?
Hinari sólo pudo tragarse el resto de sus palabras.
Fue porque, antes de saberlo, el hombre se había liberado de sus garras.
Sin embargo, justo cuando pensó que Zaki estaba por irse, el hombre rodeó la cama y se acostó tranquilamente a su lado.
Levantó una mano y se cubrió los ojos con el dorso, mientras que Hinari solamente lo miraba, sin palabras.
—Déjame recordarte que ya casi amanece.
Vamos a dormir —dijo tranquilamente Zaki y Hinari solamente parpadeó.
—¿Me prohibes besarte, pero te atreves a dormir conmigo en la misma cama?
—preguntó ella con incredulidad y Zaki respondió con pereza.
—Déjame recordarte que esta es mi cama, así que no esperes que duerma en otra parte —dijo él y Hianri se mordió el labio.
Realmente, a veces no podía entender a este hombre.
Sin importar cuánto lo observara, la manera en que trabajaba su cerebro, a veces, era tal que ella no podía siquiera comenzar a deducirlo.
Una vez incluso había pensado que se trataba de un alienígena disfrazado de un humano hermoso.
—¿De verdad crees que no haré un movimiento hacia ti si estás durmiendo a mi lado?
—preguntó Hinari, incorporándose para acercar su cara a la de él.
—¿De verdad crees que me voy a comportar cuando esta belleza está a mi alcance?
Es como si te estuvieras ofreciendo, ¿no lo crees?
—continuó ella, dejando intencionalmente que su cálido aliento tocara la piel de Zaki.
Sin embargo, el hombre no reaccionó.
Siguió cubriéndose los ojos con la mano, como si no lo afectara en nada.
—Aunque me lo prohibas, no puedes culparme por caer en esta enorme tentación servida sobre mi mesa —añadió, otra vez, ella y su mano estaba a punto de tocar el pecho de Zaki cuando él respiró profundamente, mientras por fin abría la boca para hablar.
—Hinari…
Realmente no me siento amenazado por una virgen sin experiencia, así que sé buena, cállate y duérmete —dijo Zaki y Hinari se ruborizó intensamente y de inmediato.
Sus ojos se agrandaron mientras se mordía el labio con todas sus fuerzas.
Al momento siguiente, su rostro se oscureció y comenzó a bufar por la nariz.
Por suerte, logró recuperarse rápidamente y entrecerró los ojos.
Luego, de repente, se movió y, en un segundo, Zaki puso los ojos como platos cuando la chica se montó sobre su abdomen.
—Tú…
—Zaki estaba atónito y no pudo seguir hablando al ver la expresión de ella.
Se veía enfadada, pero aún así seductora.
Era como una leona hambrienta y sus ojos eran cautivadores y peligrosos a la vez.
—Mala jugada, querido.
No deberías subestimar tanto a las vírgenes.
Déjame mostrarte lo que puede hacer una virgen —dijo ella, antes de inclinarse sin advertencia y morderle el cuello, como si se hubiera convertido repentinamente en una vampiresa hambrienta.
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