Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 318
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318: 318 El Plan Se Acerca 318: 318 El Plan Se Acerca Editor: Nyoi-Bo Studio El sol ya estaba brillando intensamente cuando la familia de tres salió del cuarto del pequeño Shin.
Se veían adorables en sus pijamas y cualquiera que los viera en ese momento pensaría que se trataba de una sesión de fotos para una revista, retratando a la familia perfecta.
Davi llevaba al pequeño Shin en brazos, mientras Sei caminaba a su lado.
Se detuvieron al ver a Zaki saliendo de su habitación que, por algún motivo, parecía tener prisa.
Su cabello aún estaba despeinado y, obviamente, se sorprendió al ver a Sei, su esposa y su hijo.
—Oh…
buenos días, tío —dijo inmediatamente el pequeño Shin y Zaki sólo pudo sonreír.
—Buenos días —respondió y Sei miró casualmente su reloj, antes de mirarlo con una ceja levantada.
—Es raro que te levantes tan tarde, Zaki —dijo Sei y Zaki sólo pudo pasarse una mano por el pelo.
—Bueno, hace varios días que no duermo bien…
Zaki no pudo continuar con su explicación.
Fue porque la puerta detrás de él se abrió de repente y una chica salió de la habitación, viéndose un poco molesta.
Se veía como si estuviera a punto de abrir la boca cuando notó la presencia de una adorable familia que la miraba.
—Buenos días, tía.
¿Duermes en la habitación del tío Zaki?
—otra vez, el pequeño Shin fue el primero en hablar y su pregunta casi hizo atragantarse a Hinari, dejándola sin palabras por un momento.
—Bue…
Buenos días, bebé querido —fue lo único que pudo responderle al pequeño, con una sonrisa en el rostro, mientras se acercaba a él y pinchaba suavemente sus adorables mejillas.
—Tía, ¿se casaron en secreto?
—preguntó otra vez el niño y Hinari se congeló por un momento y Zaki también quedaba petrificado.
—Ja, ja, ¿por qué dices eso?
—preguntó Hinari, obligándose a reír y el pequeño Shin simplemente inclinó la cabeza mientras hablaba.
—Me dijiste que un chico y una chica sólo pueden dormir juntos si están casados —respondió el niño Y Hinari por fin se atragantó.
Tosió por un momento, antes de moverse y acariciar la cabeza del pequeño Shin.
—Así es, pequeño Shin…
Eso dije, ja, ja —respondió ella, antes de acercarse más al niño en los brazos de Davi y susurrarle al oído —Tu tío y yo no dormimos juntos, ¿de acuerdo?
Sabes que tu tío es muy estricto —dijo.
Bueno, había decidido usar el otro significado de “dormir juntos”, para no cometer el crimen de mentirle a aquel niño tan inteligente.
Afortunadamente, el pequeño no preguntó nada más.
Sin embargo, después del pequeño Shin, Davi comenzó con las preguntas.
—Hinari…
¿Quién es él?
—preguntó Davi y, esta vez, fue Zaki quien se atragantó.
—¿Eh?
¿No lo conoces?
—Hinari miró a Zaki, sorprendida y luego a su amiga, antes de acercar a Zaki a la fuerza.
—Ella no te conoces, así que debes presentarte —dijo Hinari y Zaki se rascó la cabeza.
—Señorita, soy el Señor Chen que usted conocía —dijo y Davi puso los ojos grandotes.
—¿Eh?
¿Entonces tú también llevabas una máscara?
—preguntó ella y Zaki respondió asintiendo con la cabeza.
—Estos dos están comprometidos —añadió Sei y Davi jadeó.
—Entonces, ¿Hinari era la prometida de la que hablabas antes?
—preguntó Davi mirando a Zaki y el hombre sólo sonrió y asintió.
Ella miró a Hinari con ojos llenos de curiosidad y estaba a punto de hacer más preguntas cuando el mayordomo se acercó a ellos.
Esa mañana, la residencia Chen era la epítome de un hogar lleno de amor y de vida.
La atmósfera era tan brillante y tierna que las flores en jardín parecían estar completamente florecidas, a pesar de que no era así.
Después de desayunar, Sei simplemente observó mientras su esposa preparaba a su hijo para ir a la escuela, mientras que la pareja de prometidos, Hinari y Zaki, los observaban desde los márgenes.
—Creo que necesitamos observarlos más —dijo Hinari, entrecerrando los ojos y Zaki solamente le lanzó una mirada.
—¿Por qué?
—preguntó.
—Anoche hablamos.
El caso de Davi, definitivamente, es simple, a pesar de que ella misma es quien más quiere estar curada.
Estoy segura de que tu gran hermano y el pequeño Shin están haciendo todo lo posible por hacerla sonreír otra vez.
Es por eso que tengo que observar primero, para descubrir qué es lo que falta —explicó ella y Zaki se apoyó perezosamente en el sofá mientras hablaba.
—¿Entonces?
¿Cuál es el plan?
—Después de enviar al pequeño Shin a la escuela, ¿cuál es el plan de tu gran hermano?
—preguntó Hinari en vez de responder.
—Sei quiere llevarla a algún lado —fue lo único que pudo responder Zaki y Hinari activó su modo operativo.
Sus ojos brillaron de emoción y miró a su compañero.
—Está bien.
Tenemos que seguirlos todo el día —declaró con una sonrisa pícara y, de alguna manera, Zaki se dio cuenta de que era una gran idea.
Aunque, por algún motivo, tenía piel de gallina cada vez que pensaba en el plan que inventaría su prometida después de todo eso.
—Hinari, será mejor que trates esto con seriedad —dijo él, cuando la chica se acercó a él y le puso un dedo sobre los labios.
—¿Qué es eso?
¿Estás diciendo que no confías en mi habilidad?
—preguntó ella.
Seguía sonriendo, pero su mirada era peligrosa cuando Zaki simplemente le dio un golpecito en la frente con el dedo.
—No se trata de confianza.
Es que no quiero que exageres y crees un problema —respondió él y Hinari soltó una risita.
—Ja, ja.
Como era de esperarse de un veterano guardaespaldas y guardián de relaciones.
Sigues siendo muy estricto cuando se trata de ellos.
—Es que no quiero mas problemas innecesarios para ellos.
Ya han pasado por suficiente.
—Lo sé, lo sé.
Es por eso que tienes que acompañarme, para poder ayudarme cuando me pase de la raya.
—En resumen, mi papel es ser un policía, listo para detenerte cuando comiences a romper las reglas, ¿eh?
—Hmmm…
Supongo que eso suena bien.
—Sí, bueno, no es tan malo.
Me gusta castigarte cada vez que te pasas de la raya.
—Ja, ja, oh…
Creo que debería esperar un castigo de mi hermoso compañero ahora.
¿Debería solicitar un castigo privado?
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