Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 319
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319: 319 Busca El Gatillo 319: 319 Busca El Gatillo Editor: Nyoi-Bo Studio Frente a la escuela del pequeño Shin, Davi recibió un beso de parte de su adorable pastelito, antes de abrazarla con mucho cariño.
—Esperaré que me vengas a buscar, mamá —dijo el niño y Davi lo abrazó por un largo rato, obviamente sin ganas de soltar a su querido hijito.
Al ver a su esposa así arrodillada, abrazando a su hijo, mientras el pequeño le acariciaba la espalda, el hombre dentro del coche no pudo quedarse quieto.
Sus ojos ardieron al pensar que algo estaba mal con su esposa y todo lo que quería en ese momento era lanzarse hacia ellos para consolarla.
Ya estaba abriendo la puerta del auto cuando Kir habló.
—Jefe, dijo que no iba a bajar —le recordó y, como era de esperarse, el hombre se obligó a detenerse.
Sin embargo, su aura helada se intensificó en ese momento, congelando todo el coche.
Por suerte, Kir ya había aprendido su lección.
Sabía que no podía detener a aquel hombre, así que tomó una decisión rápidamente y le envió un mensaje a Zaki al ver los cambios en la expresión de su jefe.
Debido a lo que había ocurrido en el parque la noche anterior, los guardaespaldas de Sei habían sugerido que se quedara dentro del coche.
Hasta Zaki, que ya no era su guardaespaldas, insistió en que obedeciera.
Sin embargo, justo como Zaki esperaba, Sei estaba muy incómodo.
Zaki y Hinari estaban dentro de un auto inconspicuo, al otro ado de la calle, mientras observaban en silencio los eventos, cuando el teléfono de Zaki vibró.
Al leer el mensaje, no se sorprendió para nada.
Como esperaba, se trataba de un mensaje del actual líder de los guardaespaldas de Sei, Kir.
[El jefe está punto de bajar.
Necesito tu ayuda, por favor] Zaki se pinchó entre las cejas al leer el mensaje, mientras llamaba rápidamente a Sei.
—Sei, no te dije que te quedaras quieto —dijo inmediatamente Zaki cuando la llamada se conectó, pero el hombre al otro lado de la línea no dijo nada, haciendo que Zaki suspirare profundamente.
Bueno, desde que Davi estaba de vuelta, Zaki esperaba que la terquedad habitual de Dei, a quien no le importaba nada más que su esposa, volviera y tenía toda la razón.
—Si bajas ahora, el mundo conocerá la identidad del pequeño Shin.
Y cuando eso suceda, no tendrás más opción que rodearlo de guardias desde ahora.
Supongo que no quieres que eso suceda, ¿cierto?
—continuó Zaki y, después de un largo silencio, la puerta del coche que estaba ligeramente abierta volvió a cerrarse, indicando que sus palabras habían funcionado.
Sabiendo que le hombre se había calmado, Zaki apoyó el rostro sobre sus nudillos y terminó la llamada.
De hecho, había usado al pequeño Shin para detenerlo porque sabía que Sei había elegido no exponerlo ante la mirada pública.
Sei quería que su hijo tuviera una infancia normal.
No quería que pasara por el mismo infierno que pasó él cuando era joven.
No quería que el pequeño Shin se sintiera encerrado, rodeado de guardias desde pequeño.
Sei simplemente quería que el pequeño Shin tuviera una infancia libre.
Era por eso que nunca había mostrado su rostro en la escuela, ni había permitido que nadie descubriera la identidad de su hijo.
—Oye, señor hermoso, ¿por qué tu gran hermano es tan obediente contigo cuando se trata de estas cosas?
—preguntó Hinari, que sostenía unos binoculares, mirándolo con curiosidad.
—¿Obediente?
Para nada.
Sólo le estaba recordando.
El cerebro de ese tipo no funciona bien cuando su esposa está en peligro, así que necesita una alarma que lo despierte cada tanto —respondió él seriamente.
Eso satisfizo a Hinari y no hizo más preguntas.
—Ah, Davi por fin dejó ir al pequeño Shin —exclamó Hinari, mientras levantaba rápidamente los binoculares.
Mirando atentamente cada expresión suya, Hinari estaba segura de que ella estaba feliz y triste al mismo tiempo.
Y, mientras agitaba una mano para despedir a su amado hijo, Hinari sólo pudo pensar que si fuera la Davi de antes, ya habría estado sonriendo entre lágrimas al enviar a su hijo a la escuela por primera vez.
Sin embargo, Davi aún no reaccionaba normalmente, y sus reacciones hicieron que Hinari entrecerrara los ojos.
Hinari había estado pensando hace tiempo en la situación de Davi.
La miró y la observó desde la noche anterior, y no pudo evitar un dolor en su corazón.
Fue porque comprendió que el motivo detrás de la imposibilidad de llorar de Davi era la severa depresión que había sufrido durante años.
Hinari ni siquiera podía imaginar cuándo había sufrido hasta llegar a ese punto.
Por suerte, Davi estaba físicamente bien y su espíritu de lucha ahora esta volviendo a su estado de fuerza habitual, así que Hinari estaba segura de que su querida amiga seguía siendo la chica decidida y fuerte que había conocido hace cinco años.
Mientras Zaki conducía, siguiendo al coche negro, Hinari habló de repente.
—Creo que Davi sólo necesitaba algo.
Necesitaba cierto gatillo para activar su circuito de llanto y, una vez que eso suceda, todo estará bien —murmuró Hinari de repente y Zaki frunció el sueño con curiosidad.
—¿Gatillo?
—preguntó el y, como una detective, Hinari se acarició la mandíbula con los dedos.
Entrecerró los ojos y se veía como si estuviera creando un plan maestro.
Después de un rato, sus ojos brillaron victoriosamente, pero no dijo ni una palabra.
—Háblame de tu plan, Hinari.
Ni te atrevas a guardarlo —dijo Zaki, lanzándole unas miradas mientras hablaba y Hinari sólo le dedicó una sonrisa traviesa.
—No te preocupes, hermoso mío, mi plan será un éxito.
Créeme —respondió ella, con expresión orgullosa, pero Zaki no creyó sus palabras.
—Si no me lo dices ahora, te llevaré de vuelta a la mansión —amenazó Zaki y Hinari sólo infló las mejillas.
Bueno, quería molestarlo y volverlo loco de curiosidad, pero no estaba que el hombre decidiera amenazarla.
—¿No se supone que somos compañeros?
Dímelo o, de otro modo, la misión se termina aquí —continuó Zaki y Hinari casi quiso morderle la oreja otra vez.
Pero, debido a que en ese momento necesitaba su ayuda, no sólo pudo rendirse y contarle su plan.
—Lo entiendo, lo entiendo.
Te lo diré todo, ¿de acuerdo?
—dijo por fin —Nuestro objetivo es buscar el gatillo, así que debemos probar varias cosas.
Los super ataques de ternura del pequeño Shin y tu gran hermano no parecen haber funcionado, así que estoy pensando en algo nuevo.
¿Recuerdas cuando Davi se emborrachó?
El motivo por el cual huyó aquella noche es que estaba celosa, y esa noche también lloró, ¿cierto?
—Quieres decir…
—El primer plan es hacerla sentir celos…
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