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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 320

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320: 320 Energizante 320: 320 Energizante Editor: Nyoi-Bo Studio Al oír el plan de Hinari, Zaki frunció inmediatamente el ceño.

Comprendía lo que ella quería lograr y él mismo creía que era una buena idea.

Sin embargo, al pensar en Sei, no pudo evitar imaginar la helada que se volvería la situación cuando se lo dijera.

—Entonces, ¿estás planeando encontrar una mujer que se pegue a Sei delante de su esposa?

—preguntó Zaki y Hinari apoyó la cabeza en el asiento al responder.

—Definitivamente una mujer, pero no sé si para pegarse a él.

Creo que es algo que decidiré recién cuando vea la reacción de tu gran hermano.

No puedo decidir sin consultarlo con él, o podría aparecer muerta en el río.

Pero no tengo que preocuparme, ¿cierto?

—dijo ella y su habitual sonrisa juguetona volvió a aparecer en su rostro al final, haciendo que Zaki la mire con una ceja levantada.

—¿No necesitas preocuparte?

—repitió él, cuando Hinari se deslizó hacia él.

Intencionalmente, ella se acercó lo suficiente para que aliento tocara la piel de él.

—Porque tengo a mi prometido para que me rescate otra vez —murmuró ella sensualmente, mientras acariciaba la afilada mandíbula de Zaki con la punta de su dedo.

Pero el auto bajó la velocidad de repente y Zaki metió rápidamente una mano bajo su cinto.

Cuando Hianri vio que sacaba unas esposas, se alejó inmediatamente y casi se pegó a la puerta del coche.

—No olvides que hoy soy policía.

Vuelve a portarte mal y te voy a esposar —murmuró Zaki con una sonrisa burlona en su hermoso rostro y Hinari sólo pudo hacer un puchero, decepcionada.

—Deberías alegrarte, Señor Hermoso, si no fuera por Davi, no retrocedería nunca.

Ni siquiera si me llevas a la cárcel —murmuró ella y a Zaki le saltó una vena mientras el coche volvía a acelerar.

Mientras tanto, la atmósfera dentro del coche negro delante de ellos era cálida.

Bueno, Sei estaba muy contento de por fin poder monopolizar a su querida esposa, aunque solo tuvieran dos horas para estar juntos, antes de tener que volver a la escuela a buscar al pequeño Shin.

—Sei…

¿A dónde vamos?

—preguntó Davi y Sei sólo sonrió.

—A un lugar donde nunca hemos ido juntos —respondió él y Davi inclinó ligeramente la cabeza, mientras pensaba.

—Lo sabrás cuando lleguemos —continuó él y, después de un momento, el coche por fin llegó a su destino.

Apenas Davi miró por la ventana del auto, sus ojos se agrandaron un poco.

Y ella no sabía por qué, pero en ese instante, de repente recordó lo que le había dicho hace cinco años, aquella noche antes de separarse.

—Cuando vuelvas, te llevaré a la playa, al mercado, al centro comercial, a la calle y a todas partes.

Aquellas palabras eran como ecos de un lugar distante.

Ella recordaba que le había dicho eso porque ambos querían ser como las parejas normales, estar a salvo y ser libres.

Ella quería poder llevarse a Sei a todos los lugares donde no había podido entrar a causa de su peligrosa situación.

Durante su embarazo, mientras lo esperaba, Davi soñaba con el día en que ya no tuvieran que esconderse.

Al pensar en eso, el corazón de Davi comenzó a llenarse de felicidad y tristeza al mismo tiempo.

Tristeza por el tiempo que habían perdido y felicidad porque Sei por fin era libre.

En ese momento, Sei notó el cambio de expresión en sus ojos, y se confundió al no saber si se trataba de alegría o tristeza.

—No…

¿No te gusta aquí?

—preguntó Sei inmediatamente.

En sus ojos había preocupación, lo cual hizo que Davi sacudiera inmediatamente la cabeza.

—Por supuesto que me gusta —exclamó ella, antes de mirar hacia afuera otra vez, mientras seguía hablando.

—Sólo…

Es que recordé que te dije que iba a traerte a un lugar como este —añadió con una mirada triste y nostálgica.

Sei la acercó repentinamente a sí.

La abrazó con fuerza, como si se estuviera esforzando por calmar la tristeza en su corazón.

—Está bien, Davi.

Ahora podemos ir a donde queramos, igual que ellos —le aseguró y Davi le devolvió el abrazo.

La tristeza en su corazón desapareció en un instante, como si las palabras y abrazos de Sei fueran todo lo que necesitaba.

—Pero…

Ahora eres famoso.

Anoche estuviste en peligro —dijo ella, alejándose de él, pero Sei tomó su rostro con ambas manos.

—Sólo necesito un pequeño cambio de apariencia y todo estará bien —dijo, antes de darle un rápido beso en la punta de la nariz.

—¿Puedes ayudarme a arreglar mi cabello otra vez?

—continuó él y Davi, que acababa de recuperarse del ataque repentino, volvió a la realidad.

—Por supuesto, me encantaría hacerlo —respondió rápidamente Davi —Está bien, déjame peinarte ahora.

Davi estaba esperando que Sei la soltara, pero el hombre no se movió.

Sólo la miró en silencio durante un largo rato.

—¿Qué pasa?

—preguntó ella con curiosidad, cuando, de repente, Sei la estiró y la hizo sentarse en su regazo.

Otra vez, Davi se quedó atónita.

—Yo…

Creo que mi cuerpo necesita un pequeño energizante —dijo él y Davi frunció el ceño, sorprendida y confundida.

—¿Energizante?

¿Algo pasa con tu cuerpo?

—preguntó.

—Estaba completamente bien hace un momento, pero creo que usé demasiada energía para mirarte y pensar en ti desde que me desperté.

Creo que estaba demasiado emocionado esperando este momento contigo —respondió Sei y Davi se atragantó.

Bueno, aquellas palabras, definitivamente, eran como frases de levante muy coquetas, pero Sei las decía de una manera que no parecía ser una burla.

Aunque sus ojos oscuros y sinceros la miraban con tanta honestidad, que Davi no pudo evitar simplemente creer en sus palabras, sin importar lo tontas que fueran.

—¿Qué…

clase de energizante necesitas?

Puedo traértelo —fue lo único que pudo decir ella, pero lo que Sei dijo al segundo siguiente la dejó aún más anonadada.

—Necesito un beso de diez minutos para recuperarme por completo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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