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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 321

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321: 321 Tentación y Travesura 321: 321 Tentación y Travesura Editor: Nyoi-Bo Studio Anonadada por el pedido de Sei, Davi simplemente se quedó inmóvil.

Sus ojos estaban dilatados, mientras lo miraba con incredulidad.

—¿Diez…?

¿Diez minutos?

—balbuceó y cuando Sei respondió solamente con un “Mm”, Davi no supo qué decir.

—¿Ha…

Hablas en serio?

—fue lo único que pudo preguntar, pensando que Sei sólo estaba bromeando.

Sabía que, antes, ese hombre no sabía lo que era bromear, pero pensó que tal vez había aprendido a hacerlo en los últimos cinco años.

—No pude besarte anoche antes de ir a dormir, ni esta mañana, a causa del pequeño Shin, así que…

Quiero compensarlo —respondió él y Davi se ruborizó intensamente, mientras intentaba aclararse la garganta.

Bueno, sin importar que ella pensara que Sei podría estar bromeando, la honestidad y sinceridad en sus ojos decía lo contrario.

—¿No es suficiente con un minuto?

—quiso negociar ella, pero los ojos del hombre mostraron cierta decepción.

Él no lo demostró en su expresión facial, pero el hecho de que no dijo ni una palabra más y aquella mirada conocida en sus ojos fueron suficientes para que Davi supiera que no estaba para nada contento.

Al mirarlo, Davi notó lo infeliz y rechazado que se sentía y Sei seguía siendo una de sus más grandes debilidades.

Después de todos esos años, aún era imposible para ella rechazarlo sin más cuando la miraba con esa expresión en los ojos.

Por ende, Davi sólo pudo intentar negociar otra vez.

—Dos minutos —dijo ella, pero el hombre sólo parpadeó, sin decir nada.

—…

—De acuerdo, tres minutos.

—…

—Cuatro minutos.

—…

¿Aún insatisfecho con cuatro minutos?

¿Acaso no es suficiente?

Davi no podía creer lo codicioso que se había vuelto Sei y, por algún motivo, sintió que aquella era, en realidad, su nueva estrategia para atraerla a su trampa.

Además, Davi no pudo evitar pensar que Sei podría estar haciendo eso porque sabía que ella no podía negarse cuando se lo pedía así.

—De acuerdo, cinco minutos es suficiente, ¿no?

—dijo entonces Davi, pero cuando Sei solamente siguió mirándola, aún inmóvil, ella sólo pudo darse una palmada mental en la frente.

¿Por qué parece que el nivel de los pedidos de mi esposo es cada vez más difícil y más descarado?

¿Acaso podré manejar algo más difícil aún?

Mientras Davi hablaba consigo misma, el silencio envolvió el auto por un momento.

Sin embargo, justo cuando Davi estaba por decir algo otra vez, Sei por fin dijo algo.

—De…

acuerdo —dijo, pero con una voz muy suave, obviamente forzada y aún infeliz.

En ese momento, se suponía que Davi tenía que alegrarse, pero al ver su expresión decepcionada, no pudo evitar sentirse desvalida.

Realmente no tenía tolerancia ante la tristeza de Sei.

Además, cuando él se ponía así, Davi no podía evitar recordar al inocente enmascarado, aquella expresión familiar, mirándola como un cachorrito adorable en la lluvia era un golpe letal que ella era incapaz de ignorar.

Así que, como un caballero que se rendía ante un rey en peligro, Davi finalmente cedió.

—Quiero decir, podemos besarnos cinco minutos ahora y otros cinco minutos más tarde…

—añadió rápidamente y, apenas aquellas palabras salieron de su boca, una sonrisa asesina, tan hermosa como el sol naciente, apareció de repente en el precioso rostro de Sei.

Su sorprendente sonrisa nunca había dejado de impresionar a Davi y, otra vez, ella quedó deslumbrada.

Mientras estaba en ese estado, sin perder un segundo más, los labios de Sei se posaron repentinamente sobre ella, haciéndola poner los ojos como platos.

Por suerte, ella logró separarse, antes de que él pudiera penetrar más profundamente su boca.

—Hum…

Sei…

Tus hombres siguen aquí —dijo Davi suavemente, mientras se ponía roja como un tomate.

Por otro lado, Sei, que había olvidado por completo la presencia de sus hombres, sólo pudo morderse el labio.

Sin embargo, cuando estaba a punto de ordenarles que bajen, una idea extremadamente importante, según él, apareció en su mente y sonrió, olvidando de nuevo la presencia de sus hombres.

—¿Puedes subirte a mi regazo?

—preguntó Sei, como si no hubiera oído lo que ella acababa decir y Davi se quedó atónita otra vez.

Ella lo miró con ojos enormes y, cuando vio su gran sonrisa, sólo pudo inflar las mejillas.

Bueno, se había dado cuenta de que Sei no solamente se había vuelto descarado, de hecho, estaba comenzando a disfrutar de la tentación y la travesura y, lo peor, lo hacía naturalmente y ni siquiera se daba cuenta.

Ni siquiera se ruborizaba ni balbuceaba, como había antes.

—¿Puedes decirles que salgan, primero?

—fue lo único que pudo preguntar Davi, haciendo que Sei volviera inmediatamente a la realidad, mientras hacía inmediatamente un gesto hacia sus hombres.

Apenas bajaron del coche los dos guardaespaldas, Sei se sorprendió porque fue Davi quien se movió primero.

Se montó sobre él y rodeó rápidamente su cuello con los brazos.

—Sei, ¿vas a tentarme?

—preguntó Davi y, como esperaba, el hombre simplemente parpadeó, como si estuviera intentando recordar qué hizo para tentarla.

—¿Estoy…?

¿Te estoy tentando?

—preguntó despistado y con signos de interrogación en sus hermosos ojos.

Al ver su expresión, Davi bajó los hombros.

Se dio cuenta de que, aunque el Coeficiente Emocional de Sei había mejorado bastante en algunos aspectos, no parecía darse cuenta de que algunas de sus acciones y palabras podían percibirse de otra manera por los demás y simplemente no le importaba.

—No quiero tentarte, hablo en serio —confirmó Sei con su tono habitual, firme y absoluto, que casi hizo sangrar la nariz de Davi.

—De acuerdo…

Sólo pensé que querías tentarme.

—¿Qué te hizo pensar eso?

—Porque…

Me pediste un beso de diez minutos.

Nuestros labios van a hincharse si hacemos eso, así que pensé que era una broma.

—No te preocupes, nunca podría lastimar tus hermosos labios.

Estoy pensando en besarte cada diez minutos.

—…

—Así, tus labios no van a lastimarse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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