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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 323

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323: 323 Comida Para Perros En El Mercado 323: 323 Comida Para Perros En El Mercado Editor: Nyoi-Bo Studio Sei estaba maravillado.

Aunque lo que apareció en el rostro de Davi difícilmente podía considerarse una sonrisa, Sei sintió una gran satisfacción.

Las comisuras de sus labios se levantaron por tan sólo una fracción de segundo, pero eso fue suficiente para exaltar el espíritu de Sei.

Por fin, había un cambio.

Sin importar lo pequeño que fuera, para él, era una buena señal.

En ese momento, Sei estaba tan feliz que reaccionó tarde cuando Davi se acercó rápidamente a otro puesto.

También había aflojado la presión sobre su mano, así que cuando Davi se alejó, sus manos se separaron.

Davi se detuvo inmediatamente y miró hacia atrás.

Sin embargo, la multitud los había separado.

El corazón de Davi comenzó a latir como loco.

Bueno, sabía que Sei no estaba acostumbrado a ese tipo de lugares.

Incluso, esta era la primera vez que Sei no había permitido que sus guardaespaldas los siguieran, así que no pudo evitar sentirse ansiosa.

—¡Sei!

¡Sei!

—ella lo llamó inmediatamente, entrando en pánico.

Se puso en puntas de pie y miró a su alrededor.

Sei no estaba por ninguna parte, y eso hizo que Davi entrara en modo soldado inmediatamente.

La expresión de pánico en sus ojos se volvió repentinamente una de peligro, cuando de repente, una mano cálida y familiar tomó la suya, disipando las emociones negativas que se estaban acumulando en sus ojos.

—Estoy aquí —dijo Sei y, apenas Davi vio su rostro, lo arrastró para alejarlo de la multitud.

En poco tiempo, se detuvieron junto a un banco, mientras Davi comenzaba a hablar.

—¿No te dije que no soltaras mi mano?

¿Qué pasará si te pierdes?

—dijo ella.

Su expresión era una de preocupación, y se veía exactamente como una mamá regañando a su hijo.

Sei sólo pudo mirarla, antes de levantar lentamente la mano y apoyarla sobre su cabeza, mientras la miraba confundido.

—¿Me confundiste con el pequeño Shin?

¿Cómo puede perderse un hombre adulto como yo?

—preguntó Sei y Davi solamente parpadeó.

Bueno, tenía razón.

El Sei que no sabía cómo ver una película, cómo revolver la sopa, cómo cortar papas, y cómo pelar manzanas ya se había quedado en el pasado.

Este Sei que tenía enfrente ya no era ignorante de las cosas mundanas.

—Sólo estaba preocupada —fue lo único que pudo responder Davi, mientras desviaba la mirada y Sei solamente sonreía.

—No tienes que preocuparte.

No volveré a soltar tu mano —dijo él y Davi lo miró seriamente.

—¿Puedo atarte?

—preguntó ella y Sei hizo silencio.

¿Atar?

Sei estaba confundido, mientras que Davi miraba a su alrededor.

Vio un puesto que vendía hilos y trozos de tela de diferentes colores, y arrastró a Sei en aquella dirección.

Después de comprar un trozo de tela roja, Davi lo ató a la muñeca de Sei.

Hizo un nudo militar, que no podía desatarse fácilmente, antes de hacer que él la ayudara a atar la otra punta a su muñeca.

Al ver sus manos atadas, Sei no pudo evitar sonreír.

Obviamente, estaba complacido con la idea de Davi y él mismo quería que aquella tela roja los mantuviera unidos para siempre.

—¿Satisfecha?

—preguntó Sei y Davi asintió.

—Mm.

Así, ya no tendré que preocuparme —respondió ella y estaba a punto de arrastrarlo de vuelta hacia los puestos de fruta, cuando Sei la estiró.

Pasaron diez minutos, necesito recargarme otra vez —le susurró el hombre al oído y Davi sólo volvió a ruborizarse.

Se volvió hacia él con la cara toda roja.

—Pero hay mucha gente aquí —dijo ella, pero Sei sólo sonrió.

Se la llevó hacia las telas de colores que colgaban frente al puesto y, cuando se escondieron detrás, Sei acercó su rostro al de ella, tan cerca que sus narices se rozaban.

—¿Así está bien?

¿Puedo besarte ahora?

—preguntó él, muy en serio y con impaciencia, haciendo que Davi respondiera instantáneamente con un “mm”.

En ese momento, cuando volvieron a besarse entre las telas de colores que ondeaban al viento, todo se volvió mágico, romántico y de ensueño otra vez.

…

Cuando volvieron y continuaron con su primera experiencia en el mercado, más y más gente comenzó a notarlos.

Sus rostros estaban escondidos por los anteojos de sol negros y las gorras negras, pero simplemente mirando su físico, las personas no podían evitar quedar sorprendidas.

Además, la tela roja que ataba sus manos era tan romántica que hasta las viejitas los miraban con envidia.

Bueno, cualquiera que pudiera verlos en ese momento estaría obligado a comer comida de perro.

—Ah…

Nunca pensé que tendría que comer comida de perro en el mercado, de todos los lugares en el mundo.

—Sí, claro, ¿no crees que están grabando una novela coreana?

—Ahora que lo mencionas, ¿dónde está el camarógrafo y todo eso?

—Eh…

Parece que la pareja es real.

—Sí, los envidio tanto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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