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Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 325

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325: 325 Calma antes de la tormenta 325: 325 Calma antes de la tormenta Editor: Nyoi-Bo Studio Zaki estaba anonadado.

Se quedó petrificado en su sitio, mientras que Hinari seguía llorando.

Lo que había dicho resonaba en su cabeza, volviéndolo loco.

¿Esposo?

¿Quién demonios es tu esposo?

¿Y qué?

¿Amante?

¿Quién demonios es?

Hinari, tú…

Mientras Zaki intentaba calmarse, la multitud comenzó a atacarlo con palabras.

Las ancianitas comenzaron a regañarlo como si fuera un vándalo adolescente.

—¿Acaso no tienes corazón?

¿Cómo puedes dejar a tu hermosa esposa?

—¡Eso es!

Esta señorita es hermosa, ¿cómo puedes tener otra?

—Sí, no importa lo guapo que seas, deberías estar satisfecho con una mujer.

—Mira, tu pobre esposa está llorando.

No te quedes ahí parado, pequeño canalla.

—No puedes tratar así a una mujer, aunque seas el hombre más apuesto de la tierra.

No tienes perdón solo por ser guapo, ¿entiendes?

—Escucha los consejos de estas ancianas, jovencito.

Somos como tus abuelas, así que debes escuchar nuestros consejos y no dejar a tu esposa.

Será mejor que dejes a la otra y te quedes solo con tu esposa, ¿entiendes?

—¿Lo entiendes?

¿Eh, jovencito?

Mientras la multitud seguía quejándose de Zaki, Hinari se quedó petrificada, llorando.

No esperaba que las ancianas simpatizaran con ella hasta ese punto.

Ni siquiera pudo interrumpir sus incesantes reclamos, todos apuntados hacia Zaki.

Las lágrimas en sus ojos dejaron de caer y apareció ansiedad en su rostro.

De alguna manera, se sintió culpable y no supo qué hacer.

Definitivamente, no era esta la escena que había querido provocar.

Ella simplemente había hecho eso para evitar que el hombre se fuera y para que pudieran seguir espiando, pero no sabía que terminaría así.

¿Quién hubiese dicho que acabaría en un desastre?

Hinari miró a Zaki con pánico en los ojos.

Sabía que aquello había salido de control y, por algún motivo, sintió algo de miedo y no sabía por qué.

Miró a Zaki y su corazón se agitó.

Era porque, extrañamente, Zaki la estaba mirando con más calma que nunca.

Escuchó a las ancianas como un buen chico, sin decir una palabra, como si estuviera aceptando toda la culpa.

Al verlo, Hinari se puso aún más ansiosa.

Era la primera vez que sucedía algo así.

Era la primera vez que no podía controlar la situación.

Era la primera vez que las cosas iban tan lejos.

Al mismo tiempo, comprendió que nunca había querido que otras personas regañaran e insultaran a aquel hombre de aquella manera.

Comprendió que nunca más querría que alguien lo acusara injustamente, especialmente cuando no tenía la culpa de nada.

En ese momento, Hinari sintió que su corazón se rompía, mientras Zaki simplemente estaba allí parado, como una víctima inocente.

Ella preferiría que se estuviera defendiendo y diciéndoles que ella sólo estaba actuando, o que todo era un malentendido.

Pero como no él no parecía querer defenderse, Hinari no tuvo otra opción.

—Eh..

.hum…

—Hinari por fin encontró su voz y se acercó lentamente.

Al oír su voz, Zaki le devolvió la mirada y casi le sonrió diabólicamente.

Sin embargo, apenas vio la culpa y ansiedad en sus ojos, Zaki frunció ligeramente el ceño.

Estuvo confundido por un momento, antes de comprender la situación.

Espera, ¿esto quiere decir que no era el efecto que ella quería?

Zaki estaba sorprendido.

Conociendo las travesuras de Hinari, de hecho pensó que eso era lo que estaba buscando.

Pensó que ella estaba intentando crear más problemas de lo normal, así que hizo su mejor esfuerzo por mantener la calma por ahora y castigarla como se merecía más tarde.

Sin embargo, parecía que ese no era el caso.

Al verla, Zaki, de alguna manera, comprendió que ella sólo quería aclarar el malentendido.

—Hum…

En realidad…

Yo…

Cuando Hinari estaba a punto de explicarle a la multitud que se trataba de un malentendido, de repente, Zaki se acercó a ella en un santiamén y la abrazó, enterrando el rostro de ella en su pecho, para evitar que hablara.

Frunció el ceño mientras hablaba.

—¿Acaso quieres decirles que estás mintiendo?

—preguntó suavemente Zaki al oído de Hinari, —Sí…

Yo…

Yo…

Antes de que Hinari pudiera continuar hablando, Zaki la interrumpió.

De alguna manera, Zaki se sorprendió hasta a sí mismo.

Esta podía ser una buena oportunidad para castigarla por exagerar, pero por algún motivo, esa no era la manera en que él querría darle una cucharada de su propia medicina.

—Lamento los problemas.

Seguiré sus consejos y nunca más volveré a dejar a mi esposa —declaró Zaki y Hinari, una vez más, se quedó atónita.

Las ancianas, por otro lado, suspiraron aliviadas mientras miraban a Zaki con ánimos, como si fuera su propio nieto.

—Será mejor que cumplas tu palabra, jovencito.

El cielo te va a maldecir si vueltas a hacer llorar a tu esposa.

—Así es, si eres un hombre, debes prometer que sólo amarás a tu esposa.

Zaki sólo pudo sonreír ante las palabras de las ancianas.

—Sí, sí.

Lo entiendo.

Gracias por sus consejos.

Entonces, me llevaré a mi esposa —respondió él y levantó rápidamente a Hinari y se la llevó como a una princesa, alejándola de la multitud.

En ese momento, en lugar de su habitual sonrisa traviesa, Hinari sintió que el karma por fin la había alcanzado.

Podía notar que Zaki estaba a punto de explotar y no pudo evitar morderse el labio, mientras se preparaba para lo que estaba por venir.

Ella podía sentir que aquella expresión calmada que tenía desde hace rato era, definitivamente, la calma antes de la tormenta.

Aunque ella siempre podía responder otra vez, ya se sentía culpable por lo que había ocurrido y decidió aceptar el castigo esta vez, sin resistirse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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