Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 327
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327: 327 ¿Por qué?
327: 327 ¿Por qué?
Editor: Nyoi-Bo Studio Después de buscar al pequeño Shin a la escuela, Sei dejó a Davi y su hijo en la base militar.
Luego, Davi quería que se encontraran con su madre y su tío, pero Sei le avisó que había un asunto urgente que debía solucionar, así que no le pidió que fuera con ellos.
Sei dejó a su familia en la base y se dirigió hacia el edificio Rojo.
Al llegar al territorio de su imperio, la expresión suave de Sei había desaparecido por completo.
Estaba frío y distante como siempre, como si fuera el mismísimo rey de la oscuridad, inalcanzable e intocable, haciendo que los mortales a su alrededor temblaran de miedo.
Pasó el tiempo y Sei solucionó sus asuntos.
La Corporación Xiao, que se había atrevido a amenazarlo, retirando su inversión de unos de los proyectos billonarios de Imperio Rojo, fue pisoteada por Sei de una vez.
Una vez más, esos idiotas tuvieron que recordar quién era el rey al salir de la sala de conferencias, que estaba lleno de individuos temblorosos, amigos o enemigos.
—Ja, ja, ¿no eres demasiado despiadado?
¿Necesitas aplastarlos con tanta fuerza?
¿Por qué eres tan cruel?
—dijo Zaki, mientras caminaban hacia la majestuosa oficina de Sei.
—Sr.
Chen, lo merecen.
Es su culpa por tener un CEO tan idiota.
Fue su decisión lo que los hizo caer.
Hasta ahora, no pudo comprender que estaba cortejando a la muerte —respondió una mujer, que iba justo detrás de los dos hermanos, haciendo que el hombre solamente soltara una carcajada, antes de responder.
—Tú lo has dicho —dijo, pero en realidad, Zaki estaba riendo porque sabía que el verdadero motivo detrás del despiadado veredicto de hoy era que aquel asunto había interrumpido su tiempo de calidad con su amada.
Esto era algo imperdonable para Sei, y obviamente lo demostraba con su terrible actitud.
Al llegar a la oficina de Sei, Zaki, que estaba sentado tranquilamente en un lujoso sofá, se sorprendió al oír la voz de Sei.
—Zaki, estoy seguro de que no lo has olvidado, pero pronto tendrás que ocupar tu nuevo puesto como CEO de la Corporación Chen —dijo él y la cabeza de Zaki cayó sobre el respaldo.
—No hagas esperar demasiado al viejo —continuó Sei y Zaki sólo suspiró antes de responder.
—Lo sé —fue lo único que pudo murmurar débilmente cuando, de repente, recibió un mensaje de texto.
“¿Hablaste del plan con tu gran hermano?” Cuando Zaki leyó el mensaje de Hinari, se volvió inmediatamente hacia Sei.
—Sei, ¿quieres oír el plan de Hinari?
—preguntó y Sei, que estaba firmando unos papeles, se detuvo por un momento.
—Tráela aquí.
—¿Eh?
¿Es necesario?
Sabes que Hinari te tiene mucho miedo.
—Que vega.
Pronto seré su cuñado.
No puede tenerme miedo para siempre.
…
—Deberías ayudarla a superar el miedo.
—¿Eh?
¿Pero quién es el que se encargó de infundirle todo ese miedo?
La llamas tu futura cuñada, pero, de hecho, ¡le dijiste que ibas a arrojarla a los cocodrilos y encerrarla en una habitación oscura mientras yo no estaba!
Cuando Zaki levantó la voz, Sei finalmente levantó la cabeza.
Su mirada helada no fue tan dura al mirar a Zaki a los ojos, pero fue suficiente para que Zaki comprendiera que, de hecho, le había levantado la voz a Sei a causa de Hinari.
Zaki volvió a hundirse lentamente en el sofá, evitando los ojos de Sei.
—Te lo dije antes, aquella vez hizo falta algo de disciplina para que ella viera su error.
Tú has sido demasiado tolerante con su actitud.
—Pero no tienes que asustarla tanto.
—No es mi intención —Si hubiese sido Davi, ¿usarías ese tipo de disciplina con ella también?
—Por supuesto que no.
—…
De alguna manera, la respuesta de Sei tocó un gatillo en Zaki y, al momento siguiente, se lanzó hacia él y golpeó sus manos con fuerza sobre el lujoso y elegante escritorio.
—¿Lo ves?
Estás completamente sesgado, Sei.
Deberías haberla tratado con amabilidad.
—¿Por qué?
No es mi esposa.
—…
Zaki sólo pudo pasarse los dedos por el cabello, sin palabras.
Por primera vez, le parecía que Sei estaba siendo completamente irracional.
—Fue tu culpa por no mantenerla bajo tu control, Zaki.
Si hubieras estado presente, yo no hubiera tenido necesidad de encerrarla para que se comporte.
¿No preferiste una misión, antes que a ella?
Al oír a Sei diciendo esas palabras, Zaki no pudo seguir hablando.
Aquellas palabras fueron como cuchillos que se clavaron en él y sólo pudo apretar los puños en silencio.
Al verlo, Sei hubiera preferido que siguiera hablando, pero por otro lado, rápidamente volvió a su tranquilidad habitual.
Como si nada hubiera sucedido, simplemente metió las manos en los bolsillos y se quedó tranquilamente parado frente a Sei.
—Está bien, lo entiendo.
Iré a buscarla —dijo con su voz y expresión normal, antes de abandonar despreocupadamente la habitación.
Apenas salió, Sei se apoyó en el respaldo de su silla.
Sabía qué estaba mal con Zaki, y por eso estaba preocupado.
Por suerte, aquella primera vez que Zaki huyó de él a causa de otra persona, finalmente hicieron que Sei pudiera predecir algo bueno para él.
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