Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 328
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328: 328 Recurrir a la violencia 328: 328 Recurrir a la violencia Editor: Nyoi-Bo Studio Para cuando Zaki y Hinari llegaron a la puerta de la oficina, Zaki oyó un suspiro profundo y largo, haciendo que se detenga antes de empujar la puerta.
Se volvió y, al ver a Hinari, que obviamente estaba intentando mantener la compostura, frunció el ceño.
—¿Todavía le tienes tanto miedo y rabia?
—preguntó Zaki.
Su tono era el de siempre, calmado como el agua de un lago, pero, por algún motivo, parecía haber un dejo de displicencia en sus ojos.
—Eh…
Realmente no le tengo rabia.
Considerando la actitud y estatus de tu gran hermano, su castigo es comprensible y…
—Hinari hizo una pausa, rascándose la mejilla con un dedo —Y…
Me lo merecía…
Así que, bueno, no te preocupes.
No volveré a congelarme frente a su majestad.
Aunque ese fuego azul encima de su cabeza aún me asusta, realmente ya no tengo miedo.
Sólo temo que podría ofenderlo sin querer.
Al oír aquellas palabras, Zaki frunció el sueño aún con más fuerza.
La expresión de descontento comenzó a arder en sus ojos de repente, haciendo que Hinari le diera una mirada confundida e insegura.
—¿Crees que te arrojará a los cocodrilos si lo ofendes?
—preguntó él.
Su voz y mirada, en ese momento, eran completamente contradictorias.
Hinari no podía entender qué estaba pasando dentro de aquel hermoso hombre.
Lo miró por un momento, pero se rindió rápidamente y simplemente respondió la pregunta.
Bueno, ella sabía que nunca era fácil comprender a aquel hombre y, recordando su trato, ahora necesitaba ser cuidadosa.
Tenía que estar alerta y controlarse, o podría írsele la lengua y decir alguna palabra coqueta.
—Realmente no.
Sólo tengo miedo de que tu gran hermano me prohíba estar cerca de mi Davi, mi pequeño Shin y mi Haru.
Si hace eso, será el fin para mí, porque no puedo vivir sin ellos —respondió ella, limitando sus palabras para evitar hacer comentarios que podría lamentar.
Sin embargo, por alguna razón, la emoción de descontento de la belleza que tenía enfrente se intensificó tanto, que ella ya no pudo reprimir su curiosidad.
¿Qué estaba pasando?
¿Eh?
¿Por qué se ve tan molesto?
¿Realmente está enfadado?
¿De verdad?
¿Es una alucinación?
¿Por qué?
Al ver a aquel hombre, que siempre estaba tan tranquilo y calmado como un monje, sin importar lo que ella le hiciera, ponerse así en este momento era realmente una gran incógnita para Hinari.
Ella no tenía idea de por qué parecía tan molesto.
—Tú…
—Zaki abrió la boca, mirándola como si acabara de decirle algo que no le gustó para nada.
Esta chica…
¿Mi Davi?
¿Mi pequeño Shin?
¿Mi Haru?
¿No puedes vivir sin ellos?
¿Esta mujer habla en serio?
Y luego…
Zaki, que estaba quejándose por dentro.
En ese momento, estaba completamente sorprendido y notó que lo que estaba pensando por dentro.
¿Por…
por qué me siento como un adolescente caprichoso?
maldita sea…
¿Qué me pasa?
Al notar el origen de todo eso, Zaki respiró profundamente, mientras se frotaba la nuca.
—Oye…
¿Acaso estás…
enfadado?
—preguntó finalmente Hinari.
sus ojos se veían grandes y redondos, como si estuviera emocionada por saber si realmente estaba enfadado.
Al oírla, Zaki sólo pudo sentir que sus orejas se ponían un poco calientes.
Sin embargo, al momento siguiente, como un habilidoso asesino eliminando toda evidencia de la escena del crimen, Zaki simplemente volvió a su actitud habitual.
Sin dejar un sólo rastro de su emoción de hace un momento.
—¿Quién está enfadado?
—preguntó despreocupadamente y Hinari frunció el ceño.
Incluso parpadeó un par de veces, pero parecía que la belleza enojada de hace un momento sólo había sido una ilusión.
—Oye, no mientas —respondió ella, pero Zaki solamente levantó una ceja, como si estuviera diciéndole: “estás imaginando cosas”.
Un gesto que, de alguna manera, tocó algo en Hinari, que en ese momento se estaba reprimiendo al máximo.
—Sabes muy bien que hace un momento te veías muy disgustado —escupió finalmente Hinari y, de repente, sus manos se extendieron hacia el cuello de la camisa de Zaki, como un rufián buscando pelea.
—Lo vi con…
mis…
propios…
ojos…
—mientras la voz de Hinari se iba apagando, ella volvió a la realidad al ver la expresión sorprendida y sin palabras de Zaki.
Soltó lentamente su camisa.
—Bueno, no te toqué, ¿de acuerdo?
Sólo tu preciosa camisa.
Eso es todo, je, je.
No creas que estoy flirteando, ¿de acuerdo?
—dijo Hinari, alejándose lentamente y forzó una sonrisa, antes de quedarse en silencio en un rincón.
En ese momento, Zaki sólo pudo mirarla con incredulidad.
¿Esta chica acaba de agarrarme del cuello?
¿Por qué siento que está intentando recurrir a la violencia ahora que no podía flirtear?
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