Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 329
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329: 329 Rechazado 329: 329 Rechazado Editor: Nyoi-Bo Studio Dos años atrás, la noche en que el bueno para nada de su padre, había anunciado frente a todos que la estaba desheredando sólo porque su abuelo volvía a encontrarse en el lecho de muerte, Hinari estaba devastada.
Pensó que ya no le importaba, incluso si aquella persona había negado la existencia de su hija frente a todo el mundo, pero al final, igual se sintió herida.
Aquella noche, ella vagó sin rumbo por las calles, hasta que se encontró frente a la mansión Chen, donde la encontró un Haru de quince años.
El chico le informó inmediatamente de que Zaki no se encontraba en la mansión, haciendo que Hinari negara que había ido a buscarlo.
Hinari le pidió al chico que saliera con ella por un momento y él, al ver su tristeza, aceptó inmediatamente.
Sin embargo, cuando estaban a punto de irse, llegó el coche de Sei.
Haru se acercó inmediatamente para decirle a Sei, su guardián, que acompañaría a Hinari a dar un paseo.
Por suerte, el hombre, que era muy protector con Haru, aceptó después de decirle a Hinari que se asegure de devolver al chico a salvo a casa antes de las diez de la noche.
Esa noche, Hinari estaba tan triste, después de otro encuentro con su hermanastra, que decidió ir a un bar.
Garu estaba tan preocupado por ella que la siguió.
Al final, ella se emborrachó tanto que Haru le rogó abandonar el bar y volver a casa.
La chica se rindió inmediatamente.
¿Cómo podía resistir los pedidos de un chico tan guapo?
Pero, afuera del bar, un hombre borracho se acercó a ellos y tomó a Hinari de forma tan repentina que Haru no tuvo más opción que pelear con él.
Hinari recuperó la sobriedad a causa de la sorpresa y se dio prisa en alejar al jovencito de aquel borracho, que ya estaba en el suelo.
Volvieron a la mansión, esperando una buena reprimenda de parte del rey del hielo, porque ya había pasado el toque de queda para Haru.
Sin embargo, justo cuando estaban entrando a la casa, Haru cayó repentinamente al suelo, sin poder respirar.
De hecho, el chico tenía asma, pero habían pasado años desde que tuvo un ataque.
Aquella noche, el chico recibió tratamiento inmediato de parte de los médicos de la familia Chen.
Sei descubrió fue a causa de que había respirado humo de tabaco, que despertó su enfermedad.
También descubrió lo que había pasado y se puso furioso.
Hinari, que seguía bajo los efectos del alcohol, quiso abandonar la mansión a causa de la culpa, aunque ya era después de medianoche.
El sirviente estaba teniendo dificultades para detener a aquella Hinari borracha, así que Sei la regañó, amenazando con lanzarla a los cocodrilos, antes de pedir al servicio que la encerrara en una habitación oscura, para reflexionar.
Bueno, en ese momento Sei estaba muy enfadado, pero sabiendo lo que le había pasado antes a la chica y dado el hecho de que seguía borracha, no hacía falta ser tan extremo.
De hecho, su motivo para encerrarla no era un castigo, sino una provocación para Zaki.
Sei quería mover algo dentro de él, molestarlo y obtener alguna reacción de su parte, pero, ¿quién hubiera pensado que el resultado de aquel evento aparecería dos años después?
¿Acaso Zaki había estado reprimiendo el asunto durante dos años?
Ese tipo seguía siendo inhumano.
…
Frente al rey del hielo, sentado en su trono, Hinari estaba rígida, al lado de Zaki.
Estaba tan cerca de él que su hombro rozaba el brazo de Zaki.
—Dime cuál es tu plan —dijo Sei, rompiendo el silencio.
Al oírlo, Hinari tomó el brazo de Zaki mientras comenzaba a hablar.
—Creo que tenemos que encontrar un gatillo que haga que sus emociones se liberen.
Quiero decir, tú y el pequeño Shin ya han intentando de varias maneras hacerla sonreír, pero nada ha funcionado.
¿Por qué no intentamos otro abordaje?
—explicó ella.
Su mirada estaba firmemente clavada en el hombre detrás del escritorio, como si estuviera siendo interrogada por un terrible general, temiendo incluso desviar la mirada mientras respondía.
—¿Acercamiento?
¿Qué clase de acercamiento?
—preguntó Sei y la chica respondió inmediatamente otra vez.
—¿Qué tal si intentamos ponerla celosa?
—Explica qué crees que pasaría con ese plan.
—Creo que si Davi siente suficientes celos, sus emociones podrían salir de control.
Cuando eso suceda, podría ser capaz de llorar.
—Entonces, ¿qué quieres que haga?
—Estoy planeando encontrar a una mujer y hacer que Davi te vea con ella.
—¡Rechazado!
El rechazo inmediato y firme de Sei sobresaltó a Hinari.
Como una niña al oír la voz de un fantasma, se escondió de repente detrás de Zaki, rodeando su cintura con los brazos.
En ese mismo momento, alguien entró a la habitación, pero debido a que estaba pegada a la espalda de Zaki, Hinari no vio quién era.
—¿Para qué te escondes?
—preguntó finalmente Zaki, que había estado en silencio todo el tiempo.
—¿Eh?
Pero tu gran hermano está molesto otra vez —susurró ella, con expresión cuidadosa, sin soltar la cintura de él.
—No.
Solamente está rechazando tu propuesta.
Y suéltame, hay alguien aquí —dijo él y, al oírlo, Hinari apretó el estómago de Zaki, haciendo que el hombre se volviera hacia ella con ojos desorbitados.
—¿Qué estás…?
—¿Qué?
Dijiste que no puedo tocarte a menos que haya otra persona presente.
Alguien está con nosotros, así que puedo tocarte todo lo que quiera.
Deja de quejarte, hermoso conservador.
—…
Sin palabras ante los comentarios de la chica, Zaki sólo pudo levantar la mano y pincharse entre las cejas.
Esta chica…
Intencionalmente, dejó que me toque frente a otras personas, por su miedo, y aún así me está haciendo pucheros.
En ese momento, Hinari, que seguía intentando apretar la cintura de Zaki, notó la presencia de alguien más en la habitación.
Se asomó desde detrás de Zaki y entrecerró los ojos al ver a la señorita vestida de manera seductora, que llevaba papeles en las manos mientras hablaba con Sei.
La máquina de hielo no levantó ni una vez la cabeza para mirar a la mujer, pero, en ese instante, Hinari sintió una gran sospecha ante la manera en que aquella mujer se vestía, y se sintió especialmente recelosa ante la manera en que miraba al esposo de su Davi.
—Hermoso, ¿quién es esta mujer?
—preguntó.
La hostilidad era evidente en su voz, lo cual Zaki notó inmediatamente.
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