Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 334
- Inicio
- Todas las novelas
- Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado
- Capítulo 334 - 334 334 ¿Quién te dijo eso
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
334: 334 ¿Quién te dijo eso?
334: 334 ¿Quién te dijo eso?
Editor: Nyoi-Bo Studio Hinari estaba atónita.
De hecho, las palabras de Zaki la sorprendieron tanto que no supo cómo reaccionar.
Las palabras que había dicho resonaban en su cabeza y no pudo evitar mirarlo con confusión.
—¿Eh?
¿Qué has dicho?
—preguntó ella otra vez, con las manos aún congeladas sobre las mejillas de Zaki.
—No me hagas repetirlo.
No puedo creer que ni siquiera respetes a tu amiga —dijo Zaki, dándole un golpecito en la frente.
Hinari lo miró intensamente y, cuando vio la mirada seria en sus ojos, no pudo evitar reírse.
—¡Pfff!
¡Ja, ja, ja!
—Hianri rio como si todo aquello fuera extremadamente divertido, haciendo que Zaki frunciera el ceño.
Soltó sus mejillas y comenzó a acariciarlo donde acababa de pinchar, mientras seguía riendo.
—¿Qué esto, prometido mío?
¿Hablas en serio?
¡Pfff!
¡Ja, ja, ja!
—dijo ella.
—¿Qué crees que estoy haciendo?
—continuó y, de alguna manera, las venas de Zaki comenzaron a saltar.
—¿Creíste que estaba flirteando con mi Davi?
—Obviamente.
—¡Pff!
¡Ja, ja, ja!
¿De verdad creíste eso?
—Tú…
—Zaki no pudo siquiera hablar.
Por algún motivo, le estaba costando bastante mantener la calma en ese momento, y no sabía por qué.
Sentía que explotaría si continuaba.
Esta chica…
—Mi querido prometido, ¿realmente eres tú?
—preguntó ella otra vez, esta vez su tono era más travieso.
Sin embargo, a diferencia de su estilo habitual, no lo tocó, ni lo miró seductoramente.
Sólo se veía como si estuviera haciendo una pregunta normal.
Luego, volvió a reír.
Al momento siguiente, Zaki levantó sus manos y le pinchó las mejillas.
Estaba muy molesto.
—Tú…
¿No me prometiste que no ibas a coquetear con nadie?
—dijo Zaki en tono firme, recordándole su trato y Hinari sólo pudo parpadear, mientras su amplia sonrisa se debilitaba.
—¿Ehh?
Oye, no estoy coqueteando, ¿de acuerdo?
¿Cómo puedes decir que esto es coquetear?
—comenzó a decir Hinari, entrando en pánico.
Bueno, sabía perfectamente que no podía romper el trato.
—Oh…
¿Crees que soy ciego y sordo, querida?
¿Si eso que hiciste no fue coquetear, entonces cómo lo llamarías tú?
—preguntó Zaki, acercando su rostro al de ella.
—Eso…
Eso no fue coquetear.
Se llama…
fangirlear, ¿entiendes?
Los superfans siempre hacen esto con sus ídolos, ¿sabes?
¿Y por qué tienes que ser tan estricto?
¿Ahora abrazar a mi mejor amiga es coquetear?—explotó finalmente Hinari, haciendo que Zaki se sintiera un poco sorprendido y se quedara sin palabras.
Cuando Zaki volvió a abrir la boca, Hinari estuvo a punto de continuar cuando, de repente, algo le vino a la cabeza.
En un rápido momento, sus labios se curvaron hacia arriba, mientras entrecerraba los ojos.
—¿Qué es esto, Señor Chen?
¿Tal vez estás celoso porque me declaré y le pedí matrimonio a Davi?
—preguntó ella, con voz burlona.
—¿Acaso mi querido prometido está celoso?
Quiero decir, ¿en serio?
—continuó preguntando Hinari, mientras batía las pestañas y en sus labios se dibujaba una gran sonrisa.
—Oye, estás celoso, ¿no es cierto?
¿No es cierto?
—…
—Mi querido, no te quedes callado.
Di algo.
Dime, estás celoso, ¿no es verdad?
—…
—Vamos, no seas tímido, admítelo.
—…
—De verdad estás celoso de una chi…
Hinari, que estaba disfrutando de esto, no pudo terminar de hablar porque, de repente, Zaki la levantó y se la llevó como una bolsa de arroz, por encima del hombro en un solo movimiento.
Sorprendiendola hasta el tuétano.
—Oye, ¿qué estás haciendo?
¡Bájame!
—protestó Hinari, pero Zaki hizo oídos sordos a su pedido y siguió alejándose rápidamente del campo de tiro.
Por otro lado, Davi, hacía tiempo que había abandonado a aquellos dos y en ese momento ya se dirigía al laboratorio, para buscar a su madre, con el pequeño Shin.
Para cuando Zaki llegó al auto, abrió rápidamente la puerta y al bajar a su hermoso saco de arroz en el asiento trasero, la siguió y volvió a cerrar la puerta.
Hianri aún estaba intentando sentarse, y estaba a punto de comenzar a regañarlo, cuando Zaki, de repente, la aplastó con su cuerpo.
La tomó de las manos y las colocó por encima de su cabeza, mirándola intensamente, haciendo que Hinari le devolviera una mirada inquisitiva.
Hinari no tenía permitido coquetear, así que simplemente hizo silencio y no se movió, para no romper su promesa.
¿Y si Zaki sólo estaba probando sus límites?
Sin embargo, pasó un largo rato y Zaki aún no había dicho nada.
Simplemente la estaba mirando con aquellos ojos inescrutables que Hinari no sabía leer.
No podía siquiera adivinar qué tipo de emoción estaba sintiendo él en ese momento.
¿Estaba molesto?
¿Qué quería decir aquella mirada?
Al notar la mirada seria y desconocida que le estaba dedicando, Hinari se vio obligada a levantar la bandera blanca, para preservar su trato.
—Eh…
Sólo estaba bromeando, ¿de acuerdo?
No hay manera de que el gran Zaki se ponga celoso, ja, ja…
—dijo ella.
Bueno, este tipo de situación era una tortura para ella de todos modos.
No había manera de que pudiera contenerse por mucho tiempo cuando aquella belleza estaba encima de ella y mirándola de manera tan seria, así que tenía que hacer algo antes de perder todo control sobre sí misma.
Después de todo, Hinari sólo lo estaba molestando.
De verdad creía que aquel hombre era incapaz de ponerse celoso cuando se trataba de ella.
Años atrás, Hinari intentó pedirle una vez que la acompañara a una gala, pero él rechazó.
Hinari no pudo evitar sentirse molesta, así que aceptó la invitación del apuesto novio de una celebridad, sólo por frustración.
La noche de la gala, Hinari iba del brazo con su cita, cuando vio a Zaki en el lobby del hotel.
Estaba con su hombres y parecía que estaba allí por negocios.
Inmediatamente, Hinari comprendió que Zaki se había negado porque tenía negocios importantes de los cuales ocuparse.
Sin embargo, la ausencia de toda reacción de parte de Zaki al verla con otro hombre, fue un gran golpe para ella.
Zaki simplemente le lanzó una mirada y no dijo ni una palabra antes de irse.
Desde entonces, aunque ella sabía que él realmente se preocupaba por ella y siempre la salvaba cuando necesitaba ayuda, comprendió que todo era porque que le había prometido que siempre le ayudaría a vivir en libertad.
Ella creía que él la trataba así sólo porque se sentía responsable, y nada más.
—Oye, ya dije que sólo estaba bromeando.
¿De verdad quieres torturarme?
Ver a una belleza como esta encima de mí es mi debilidad, ¿sabes?
—rogó luego ella, y la expresión del hombre cambió un poco.
—¿De verdad crees que no siento celos?
—preguntó él y Hinari volvió a parpadear.
Ella no estaba acostumbrada a hablar así con él.
Ella siempre lo estaba molestando, antes de sacarlo de ritmo cada vez que se ponía serio, así que este tipo de situación era un poco incómoda para ella.
—Eh…
Bueno, realmente no lo creo.
Ni siquiera te pusiste celoso cuando estuve con otro hombre, así que, ¿por qué te pondrías celoso de una mujer?
Claramente, sé que no sientes celos por mí —respondió Hinari.
Ella ya había aceptado ese hecho hace mucho tiempo, pero de alguna manera, aún era un golpe para su corazón decirlo en voz alta.
Sin embargo, las siguientes palabras que dijo Zaki, la hicieron poner los ojos como platos y quedarse boquiabierta.
—¿Quién te dijo eso?
¿Quién te dijo que no siento celos?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com