Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 56
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- Capítulo 56 - 56 Capítulo 56 Qué voy a hacer
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56: Capítulo 56: Qué voy a hacer 56: Capítulo 56: Qué voy a hacer Editor: Nyoi-Bo Studio Había pasado tiempo y ya era media noche cuando un auto negro entró lentamente a la mansión Gray y salió un hombre con un aura aterradora.
Tan pronto como YiJin lo vio, un sudor frío recorrió sus pálidas mejillas.
La verdad era que después de una hora de que Davi no abriera la puerta, le había enviado un mensaje a Sei, a pesar de que sabía que estaba prohibido contactarlo cuando iba a ese lugar.
Esa era también la razón por la que no le dio su número a Davi.
El corto mensaje decía: “la señorita está en problemas”, lo que causó que cuando dicha señorita en problemas abriera la puerta dos horas después, YiJin se diera cuenta de que su muerte estaba cerca.
Sabía que su jefe ya venía en camino y que era muy tarde para decirle que era una falsa alarma.
—¿Dónde está?
—La voz de Sei fue lo suficientemente aterradora como para hacer que las rodillas de YiJin chocaran del miedo.
El hombre estaba de vuelta a su yo antes de Davi, espeluznante y frío como una piedra.
Estaba envuelto en un aura tan negra como el carbón, casi se sentía como si todo lo que tocara fuera a morir por asfixia.
Estaba definitivamente irreconocible comparado a cómo es cuando está cerca de la señorita.
—Ya está dormida, jefe.
—contestó finalmente el joven.
—¿Qué pasó?
—Eh, ella…
ella…
ella…
ella estaba…
—YiJin sintió que estaba en graves problemas que casi no podía hablar.
Sabía que no era una idea inteligente hacer enojar a Sei así.
Pero no podía pensar en qué más decirle, ya que mentirle no era una opción.
—Solo dilo.
—YiJin tembló de miedo una vez más.
La voz de Sei nunca dejaba de asustarlo, pero esta vez la intensidad se había disparado.
Sin tener otra opción, se preparó para lo peor y habló.
—Uhm…
ella…
ella…
ella dijo que quería darle una paliza.
Tan pronto como las palabras salieron de su boca, pareció correr una suave brisa, como si el mundo se detuviera a medida que tres puntos invisibles aparecían sobre la cabeza del aterrador hombre.
El hombre que lucía como un vampiro también se congeló y los mismos tres puntos aparecieron sobre su cabeza.
Hubo un silencio ensordecedor por un rato y Sei estaba completamente estupefacto.
Su aura negra como el carbón empezó a congelarse también.
Por otro lado, el joven afligido lloraba en silencio y sin lágrimas.
Lo siento señorita.
Perdóneme.
Sé que este hombre nunca le pondría un dedo encima…
no tuve otra opción.
—¿Por qué?
—Esa sola pregunta de Sei hizo que el joven exhalara aliviado, como si acabara de escapar de la muerte.
La frialdad de la voz y del aura de Sei descendió drásticamente.
Al sentirlo, YiJin decidió hablar, pensando que luego se arrodillaría en frente de la señorita y aceptaría su castigo por traicionarla, una vez que esta gran tribulación acabara.
—Ella…
dijo que porque era muy pesado.
Sei se quedó en silencio por un rato y después repitió lo que le dijo YiJin como si no pudiera creerlo.
—¿Pesado?
¿Yo?
¿Por qué?
—Me pidió su número de teléfono y cuando yo no se lo di, se dirigió furiosa a la casa y se encerró por cinco horas sin dejar entrar a nadie.
Al oír la declaración de YiJin, Sei estaba sin palabras.
Su oscura aura estaba descendiendo, mientras que su confusión y curiosidad comenzó a ascender.
—La…
la señorita dijo que estaba muy enojada.
—continuó YiJin, y con eso, apareció súbitamente una grieta en la estatua de hielo.
Sei no tenía idea de por qué sentía como si un meteoro enorme acabara de caerle encima al oír que su esposa estaba molesta.
—Jajaja.
Esto es ciertamente un problema, un problema enorme y aterrador.
Escúchame, Sei.
Ella dijo que eras pesado y que quería darte una paliza, lo que significa…
que tú eres la razón de su enojo.
—La fuerte voz de Zaki hizo eco en la noche silenciosa y oscura.
Lucía serio, pero por dentro se estaba riendo con malicia.
La oscura expresión que tenía cuando llegó hace un momento ya se había desvanecido en el aire.
Por otro lado, al momento en que escuchó las palabras de Zaki, se quedó quieto como una piedra.
Era tanta su sorpresa que parecía ya no ser capaz de entender lo que escuchaba.
Al mismo tiempo, estaba impactado por su propia reacción.
—¿Qué vas a hacer ahora?
—le preguntó Zaki mientras seguía riéndose en su interior, disfrutando la divertida expresión afligida del hombre, completamente distinta a su yo monstruoso de hace unos minutos.
En vez de contestar, Sei miró a Zaki y le lanzó la misma pregunta de vuelta.
—¿Qué voy a hacer?
En ese momento, Zaki se rió a carcajadas en su mente mientras ponía su brazo en el hombro de Sei.
—Fácil…
solo deja que te golpee ¡y eso será todo!
—Jajaja, A mí me encantaría ver eso.
Espera, debería grabarlo.
Pfft.
Jajaja.
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