Te amo, monstruo: La esposa de los ojos vendados y el esposo enmascarado - Capítulo 87
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- Capítulo 87 - 87 Capítulo 87 La luz de sus ojos
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87: Capítulo 87: La luz de sus ojos.
87: Capítulo 87: La luz de sus ojos.
Editor: Nyoi-Bo Studio Esa noche más tarde… Davi estaba descansando sobre la cama cuando Sei entró caminando.
Se sentó en el borde de la cama por un momento antes que lentamente se recostara al lado de ella sin sacarse la máscara.
Toda la habitación estaba en silencio pero ese momento, un extraño sentimiento familiar se estaba creando dentro del corazón de Davi mientras miraba al hombre a su lado.
Al dormir en esta cama por casi un mes sin él era triste e incómodo para ella.
Pero ahora que Sei estaba a su lado, solo quería abrazarlo y apretarlo fuerte en sus brazos.
—¿S-Sei?
En el momento en que ella mencionó su nombre, Sei inmediatamente volvió su rostro hacia ella.
Sin embargo, estaba sorprendido porque la cara de ella estaba escondida detrás de un pequeño oso de peluche blanco.
—Fuiste el único que me dio esto esta noche, ¿cierto?— preguntó ella y la mirada de Sei se depositó en la cara del oso de peluche.
Recordó lo que sucedió esa noche así es que él sabía básicamente que ese oso no venía de él.
Luego Davi abrazó el oso en su pecho mientras continuaba hablando.
—Este joven chico vino a ser tu sustituto desde entonces.
La chica estaba sonriendo mientras apretaba aún más fuerte el oso.
Sin embargo, por alguna razón, Sei no estaba agradado e incluso miró al oso en sus brazos antes que tendiera su mano.
—Dámelo.
—¿Ah?
— el ceño de Davi se frunció de curiosidad, pero aun así ella le dio el oso.
Luego Sei tomó al oso y lo dejó lejos sobre la mesa.
Davi solo pudo parpadear y era aún más deslumbrante.
—Ya no lo necesitas más— le respondió.
—…— Davi se quedó sin palabras mientras los signos de pregunta comenzaban a bailar dentro de su cerebro.
—Porque estoy aquí ahora.
Tan pronto ella escuchó lo que él había dicho, tosió un par de veces y por reflejo tapó su boca con su mano.
Estaba tan choqueada que se puso brillantemente roja.
¡Dios mío!
¿Cuándo este hombre llegó a ser bueno para esparcir tanta frase cursi?
¿Estás tratando de morderme en mi propio juego?
El corazón de Davi estaba agitándose de manera loca.
Pero, ella sabía que él ni siquiera estaba consciente de que sus palabras eran letalmente románticas.
Y pensando en ello la hicieron sentir un poco celosa de cuán fácil podía hacer que su corazón se acelerara.
Al mismo tiempo, se dio cuenta que Sei parecía estar cambiando para bien a medida que el tiempo pasaba.
Mientras lo miraba, no pudo evitar sentir un cálido e impreciso sentimiento.
No podía creer que el terrorífico monstruo que ella conoció hace casi dos meses ahora era una suave y adorable criatura que de vez en cuando terminaba siendo la luz de sus ojos.
—Sei.
¿Te puedo abrazar?— le preguntó luego.
Y Sei ni siquiera le respondía aun cuando ella envolvió su brazo alrededor de él a medida que lo abrazaba fuerte como si él fuera su gran oso perdido que al fin encontró.
En ese momento, un explicable sentimiento de comodidad y paz envolvió por completo a Davi que inmediatamente se quedó dormida sin siquiera decir buenas noches.
Sei, por otra parte, de inmediato congeló el momento en que ella lo abrazó y lo dejó sin moverse.
Él podía sentir la calidez de su cuerpo.
Podía escuchar el sonido silencioso de su respiración.
Podía sentir el latir de su corazón.
Su abrazo era como un fuego que lo abrazaba, quemando salvajemente cada pared de glaciares que lo acompañaron por tantos años.
Hasta que el momento al fin pasara, Sei finalmente se pudo mover.
Alzó su mano y se sacó la máscara.
Luego, miró a la chica la forma en que lo abrazaba que parecía que no quisiera dejarlo ir.
La miró por bastante tiempo antes que lentamente volteara su cuerpo hacia ella y la abrazara de vuelta.
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