Tempestad de la guerra estelar - Capítulo 147
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147: Capítulo 147 – ¡Un Gordito Desatado es Aterrador!
147: Capítulo 147 – ¡Un Gordito Desatado es Aterrador!
Editor: Nyoi-Bo Studio La primera vez que vio al gordito fue mientras él recibía una paliza.
La razón era simple: mientras más gordo es alguien, ¡más cómodo resulta golpearlo!
Lear había estado en la cima desde temprana edad.
Los chicos como el gordito no merecían su tiempo, y mucho menos el esfuerzo de hacerle nada.
De acuerdo a la familia de Lear, los débiles debían ser desterrados, pues el mundo pertenece a los fuertes.
Pero algo extraño ocurrió ese día.
El gordito recibía palizas constantes, pero nunca emitió un sonido; sonreía todo el tiempo.
La sonrisa encendió algo en el corazón de Lear, por lo que tomó acción y rompió las extremidades de todos ese día.
Lear no le prestó más atención al asunto, pero lo siguiente le resultó extraño.
Sin importar a dónde iba, el gordito siempre aparecía.
El gordito incluso había calificado y entró a la Universidad de Zeus.
Además, era usuario de Habilidad X, una aterradora Habilidad X.
Mientras Atos nadaba detrás de su equipo, se sintió relajado y comenzó a tararear.
Esa clase de prueba no era retadora.
El gordito era muy gracioso ahí atrás con su rostro inflado como una bolsa de aire.
De pronto, el rostro de Atos se congeló.
Algo había sujetado su pierna y lo haló bajo el agua.
Intentó abrir la boca, pero descubrió que no tenía la fuerza necesaria.
Parecía que algo había consumido toda su energía.
Justo antes de desmayarse, escuchó una risa fría y siniestra.
En ese momento, un sonido retumbó en el cielo: —Atos, eliminado.
Las personas de la Tierra se detuvieron.
Aquiles tenía una expresión sombría.
Había estado nadando al frente, cerca de diez metros por delante de los demás.
Eso se consideraba una distancia segura, pero alguien había cometido sabotaje bajo su vigilancia.
—¡Maldición!
¿Quién se atreve a meterse con nosotros?
—exclamó Dong Xiaosa furioso.
—Parece que fuimos muy descuidados.
Alguien no pudo resistir —dijo Aquiles molesto—.
Sigamos.
Sería imposible buscar a una persona en ese momento, y tal vez la intención del oponente era dejarles especular acerca de lo sucedido.
La eliminación de Atos les recordó que, aunque esa era una simple carrera, su seguridad no estaba garantizada.
Cualquier error les perjudicaría.
No sabían quién tuvo la audacia de atacar a alguien de la Luna.
¿Fue Taros?
¿O Lear?
¿O alguien de Marte, tal vez?
Parecía que la batalla de los capitanes había comenzado.
Todos tenían sospechosos en mente, pero nadie consideró al gordito.
¡Y lo primero que pensó Atos al despertar fue que realmente había confiado en ese maldito de Taros!
Esa risa siniestra no pudo venir de alguien más; debía ser porque le dijo feo.
En la sala de vigilancia, Drachmach tenía una apariencia pálida.
—Meng Ao, tus chicos incumplieron descaradamente las reglas.
Meng Ao guardó silencio y se encogió de hombros.
Un poco de crueldad no importaba.
—La persona ya fue eliminada, así que ¿por qué deberían ser eliminados los terrícolas?
Y pensar que ese gordito es un lobo en traje de oveja.
Logró sabotear al equipo de Aquiles en sus narices.
Su habilidad merece ser considerada para la fuerza principal —interrumpió Lie Wuqing con una sonrisa despiadada.
Parecía ayudar a Meng Ao, pero al mismo tiempo lo traicionó.
Meng Ao no dijo nada.
Lo que acababa de presenciar le dejó estupefacto.
El gordito era increíble.
Hasta ahora sólo había demostrado habilidades de engaño, trampas, y el poder de exponer debilidades.
Uno a uno, Atos no le temía, pero en cuanto a tácticas deshonestas, Atos no lo igualaba.
¡Esas eran las habilidades de un explorador de reconocimiento de primera!
Con ese evento, el ritmo del entrenamiento cambió.
La batalla entre los capitanes había comenzado.
Justo como todos esperaban, era imposible completar el entrenamiento en un día.
Cuando cayó la noche, la mayoría había completado cinco vueltas.
Su velocidad disminuía constantemente.
Ese entrenamiento tenía una terrible condición: nadie debía detenerse por más de diez minutos, o la vuelta no contaría.
Zhang Shan no podía correr más.
Ya no sentía sus piernas, y no quería ser una carga para Wang Zheng y los otros.
Ni en sus sueños más locos había pensado que Meng Tian y Zhang Runan tendrían más resistencia que él.
Los usuarios de Habilidad X tenían mejor velocidad de recuperación que las personas normales.
Wang Zheng era la excepción, ese monstruo.
—Tal vez soy más apto para la investigación —pensó Zhang Shan justo antes de perder la conciencia.
Había resistido hasta el desmayo.
Después de una cantidad de tiempo desconocida, Zhang Shan recuperó el conocimiento.
Sintió que estaba en movimiento y, al abrir los ojos, descubrió que Wang Zheng lo cargaba.
No había reglas que prohibiesen a una persona cargar a otra.
Pero la persona que estableció las reglas no imaginó que alguien tendría la fuerza para hacerlo.
Los tres generales se reían hasta las lágrimas.
¿Ese bastardo era humano?
A pesar de cargar a otra persona, la velocidad de Wang Zheng se mantuvo estable.
¡Era un monstruo!
Meng Tian y Zhang Runan estaban perplejas.
Cuando miraron el rostro de Wang Zheng, encontraron una expresión de confianza.
Inicialmente, Meng Tian no entendía qué sentía por Wang Zheng, pero ahora lo había descubierto.
Cuando él estaba cerca, ella no se sentía fría y distante, sino cálida y a gusto.
Zhang Shan sintió un nudo en la garganta.
Maldición, como hombre, se estaba poniendo emocional.
¡Qué vergüenza!
—Bájame, Wang Zheng.
Puedo continuar —declaró.
—Yo te llevaré un rato —ofreció Zhang Runan, que era mejor para cargar al hombre pesado.
—No te preocupes.
Yo puedo…¡OUCH!
Al intentar ponerse de pie, Zhang Shan descubrió que sus piernas no tenían fuerza y cayó al suelo.
Zhang Runan lo sostuvo.
—Te extralimitaste, así que necesitas tiempo para adaptarte de nuevo.
—Lamento ser una carga.
—¿Eres hombre o no?
Decir tantas sensiblerías hará que los demás no sepan que eres parte de nuestro equipo —dijo Zhang Runan.
Wang Zheng y Meng Tian se rieron.
El Hermano tenía lo suyo.
Después de media hora, el cuerpo de Zhang Shan se adaptó al esfuerzo.
Tenía una buena fuerza física y se pudo recuperar rápidamente.
Pero Wang Zheng lo había cargado por casi un cuarto de vuelta.
Nadie sabía quién cometió el sabotaje que eliminó a Atos.
Todos se mantenían alerta, pero eso consumía demasiada energía.
Si se encontraban con otro grupo, mantenían la distancia y los pasaban en silencio.
Los generales no tenían intención de mirar el progreso de los participantes toda la noche.
Eso sería suficiente, y regresarían a ver los resultados al día siguiente.
El tiempo pasó lentamente, y con la ayuda de Wang Zheng y Zhang Runan, Zhang Shan completó la séptima vuelta.
Pronto amanecería, y Taros, que seguía a la delantera, sólo había logrado completar la octava vuelta.
Era obvio que había disminuido la velocidad, pues la mitad de su atención se iba en mantenerse alerta.
Nadie sabía quién era el saboteador, pero sabían que era despiadado.
Cada persona eliminada le beneficiaría enormemente.
Taros sospechaba que el saboteador podría ser el mismo Aquiles.
Podría haber sacrificado a Atos a propósito para hacer a los demás detenerse y revisarlos.
Mientras Aquiles tuviese la ventaja en cuanto a los demás, nadie podría retarlo.
Podría deshacerse de todo lo que estaba en su camino.
Algunos sospechaban de Taros, algunos de Lear, y otros de Aquiles.
Había algunos que incluso sospechaban de Wang Zheng; pero nadie pensó en el gordito.
Sin que nadie supiera, el gordito terminó la séptima vuelta.
Estaba en el medio de los grupos, ni demasiado rápido ni demasiado lento.
Pero el gordito controlaba su paso.
De acuerdo a Lear, los personajes como Luo Fei debían ser cultivados.
Luo Fei podría ser un poco bipolar, saltando por ahí como si nada, pero al ser provocado se tornaba muy desagradable.
Pero algo a destacar de Luo Fei era su lealtad.
Y manifestaba lealtad plena a Lear.
Los sirvientes de la casa Chronos valoraban la lealtad sobre todas las cosas.
Era el valor principal, además del segundo y el tercero.
En comparación a otros gorditos débiles, ese era bastante cruel.
Pero para Lear, no lo suficiente.
De haber sido Lear quien cometía el sabotaje, habría destruido por completo a sus oponentes.
Pero por supuesto, los riesgos tenían que ser proporcionales a la recompensa.
El tiempo se agotaba y no tenía intención de renunciar al primer puesto.
No importaba lo sucedido al inicio, sino el estallido de energía al final.
Durante la competencia, Lear monitoreó constantemente a los oponentes que consideraba una amenaza.
Aquiles era demasiado confiado, Raston era demasiado positivo y carecía de ambición.
Taros podía ser ignorado.
Wang Zheng… era ingenuo, pero podía cargar a una persona y correr al mismo tiempo.
Sólo él podría haber hecho algo así.
Wang Zheng se preocupaba por sus compañeros, y con eso demostraba el espíritu de la Universidad de Ares.
Pero para salvar a una basura, no sólo había desperdiciado tiempo valioso, sino que había perjudicado a todo su equipo.
Aquellos sin potencial deberían rendirse.
Pero eso también podía resultar.
Lear ahora conocía la debilidad de Wang Zheng, y eso le ofrecería una gran ventaja en el combate.
Sin embargo, Lie Xin era mujer, y eso era incómodo.
Lear era bueno lidiando con hombres, pero no con mujeres.
Creía firmemente que las mujeres no tenían lugar en ese campo.
Después de completar sus objetivos personales, comenzó a aumentar su velocidad.
Aquiles tuvo la misma conclusión; ninguno consideraba a Taros una amenaza.
—Ruofeng, lidera el equipo.
Me alejaré pronto —dijo Lie Xin.
Era hora de hacer lo suyo.
—No se preocupe por nosotros, capitana.
La expresión de Lie Xin cambió de la fatiga a la energía.
Aceleró al instante.
Eso no era usual para las personas de Marte; no había nada que la familia Lie no pudiera hacer.
—¡Sólo quedan algunas vueltas, Wang Zheng!
Runan y yo nos encargaremos de Zhang Shan y no lo dejaremos atrás.
¡Tú adelántate!
—dijo Meng Tian.
Mantenía su calma.
Era obvio que Wang Zheng conservaba su fuerza.
—Adelante, Wang Zheng.
No te preocupes.
Las personas del dormitorio 007 no somos cobardes.
Nunca nos rendiremos —dijo Zhang Shan.
Ese era el verdadero significado de la hermandad.
Había estado al borde de rendirse varias veces, pero continuó por la motivación de todos.
Aunque los métodos de Zhang Runan fueron más groseros.
Wang Zheng accedió: —Entonces avanzaré.
Diciendo eso, Wang Zheng desapareció como un soplido.
Los tres quedaron perplejos.
—¿De qué está hecho?
Le queda mucha fuerza.
En esa clase de batalla maratónica, había que mantener un buen desempeño en la primera mitad, pero la segunda parte era la más crítica.
Esa también era una prueba por sí misma porque, si consumes tu energía muy pronto, no lograrás mantener el ritmo hasta la línea final.
Pero si la guardas para lo último, definitivamente afectará el resultado final.
Taros llevaba la delantera.
Al acercarse a la victoria, su humor mejoraba.
Habría registro del ganador de primer lugar de cada evento.
En cada evaluación de desempeño futura en el ejército, eso definitivamente sería útil.
Además, le daría una buena imagen de Taros a los generales.
Y su posición en la República de Hades se elevaría aún más, obviamente.
Pero su mapa mostraba que había diez puntos que habían aumentado la velocidad.
Algunos incluso habían superado su ritmo actual.
Parecía que otros no estaban conformes con su posición y buscaban derrotarlo.
En ese momento, el tiempo más rápido en una vuelta era suyo.
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