Tempestad de la guerra estelar - Capítulo 163
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163: Destino 163: Destino Editor: Nyoi-Bo Studio Qiangsen soltó una carcajada antes de decir: —¡No puedo creer que me reconozcan!
Parece que tengo mi dosis de fama.
Joven, nos llevamos bien.
¿Quieres ir por un trago?
Eres mayor, ¿cierto?
Wang Zheng se encogió de hombros y dijo: —Comencé a beber a los diez.
—¡Ja!
¡Hermano!
Espérame aquí.
Iré a buscar algo.
En la habitación, cuatro personas de aspecto “indecente” jugaban cartas en la cama de Qiangsen.
—¡Bastardos!
¡Montan sus zapatos en la cama de nuevo!
—reclamó, yendo a un costado—.
¿Dónde está mi cerveza?
—Yo no fui.
Conejo lo hizo —dijo un hombre bajito de piel oscura y apariencia fuerte.
A pesar de parecer honesto, era el más creativo y desviado de todos.
—Pedazo de mierda.
Me culpas por todo.
¿Cómo te atreves a decir que fui yo?
—dijo Conejo, un gran hombre blanco.
Casi todo su cuerpo estaba cubierto con tatuajes.
En su mejilla izquierda había un amenazador conejo negro.
Intimidante.
—Calla.
Calvo, ve a buscar algunas cajas.
Pero no te metas en problemas —advirtió Qiangsen.
—No te preocupes.
Yo me encargo —dijo Calvo, quien, como su nombre sugiere, tenía una gran calva brillante.
Con una bandana roja en la frente, afirmaba haber salido de una crianza religiosa.
Incluso su personalidad era honesta como la de un monje.
Era un luchador bastante hábil.
—Jefe, regresaste temprano hoy, ¿no?
—Sí.
Cierto, Fénix, ¿quién más va en este viaje a larga distancia con nosotros?
Fénix era una mujer por fuera, pero definitivamente un hombre por dentro.
Cualquiera con las agallas de tratarla como mujer moriría en sus manos en una batalla.
Sin embargo, con cuerpo de mujer, Fénix solía exhibir rasgos femeninos, como un ojo atento al detalle.
Era la recolectora y analista de inteligencia del equipo.
—Un grupo de científicos, creo.
Hay algunos estudiantes.
Ganaron un premio de tecnología.
Diferente a nosotros.
—¿Algún experto?
—¿Qué sucedió?
Qiangsen explicó: —No mucho.
Vi a un chico interesante entrenando.
Podía hacer prensas con seis veces su peso corporal y hacer flexiones con una mano.
Se montó en la cama con sus zapatos puestos y siguió hablando.
Tomó las cartas de Calvo y se unió al juego.
—No es nada.
¿Un novato?
Puedo cargarlo con un dedo.
—¿Sí?
Muévete.
Ese chico parece bueno.
Además, estudia maquinaria.
—Bien, jefe.
Las personas de esas escuelas necesitan un par de días en el terreno con el ejército y reciben un buen rango.
No están en el mismo camino que nosotros.
Qiangsen sonrió y guardó silencio.
Los cuatro continuaron el juego.
Diez minutos más tarde, Calvo saltó como un mono y dijo: —Hemos estado bebiendo demasiado.
Alguien puso vigilancia.
No fue fácil salir.
¡Beban con precaución!
Había licor a bordo del Nuevo Olimpo, pero no era para ellos.
Y francamente, no se llevaban nada bien con las personas de la nave.
Parecían venir de otro mundo.
De no ser por el hecho de que la misión en la que estaban era especial, probablemente no habrían podido abordar.
Despreciaban a esos idiotas de la nave.
No soportaban el aire de arrogancia y preferían quedarse en su habitación y jugar cartas.
Con licor en sus manos, Qiangsen regresó al centro de entrenamiento.
No sabía si el chico Wang Zheng seguiría ahí.
Parecía ser el destino.
Pero la escena frente a él le dejó estupefacto.
¿Cómo era posible?
¡Diez veces su peso!
Y basándose en los registros, hacía cinco minutos desde que el peso fue activado.
Al ver a Qiangsen, Wang Zheng apagó la gravedad y se levantó.
—Chico, eres increíble, ¿no?
Ten.
Qiangsen le lanzó una botella de alcohol.
Se inclinaron contra la pared, cada uno con una botella, y conversaron.
Qiangsen habló de su vida, cosas que sus compañeros no entenderían y con las que no podrían empatizar.
Habían estado en batallas todas sus vidas, y una vida pacífica era un mundo totalmente diferente para ellos.
Pero para Qiangsen, esas experiencias habían enriquecido su alma.
Wang Zheng estaba embelesado escuchando las historias.
Solía pensar que un guerrero como él no debería desperdiciar sus talentos.
Tal vez era su fuerza de voluntad.
No sólo Qiangsen se recuperó en la terapia, sino que su fuerza física mejoró.
Al mismo tiempo, el ejército le dio mayores responsabilidades.
Se podía ver como una bendición oculta.
Qiangsen escuchó las aspiraciones y sueños de Wang Zheng.
Al escuchar que su sueño de la infancia era convertirse en un guerrero de máquinas, Qiangsen casi se ahogó de la risa y exclamó: —¡Vaya!
¡Pensé que había sido el único que cayó!
¡También te engañaron los comerciales!
Todos los hombres soñaban con ser héroes.
No todos vivían por el poder.
—¿Cierto?
Tuve suerte.
De otra forma, ni siquiera el ejército me habría recibido; ni hablar de una escuela militar.
Wang Zheng compartió la historia de su baja puntuación genética.
Qiangsen rió con ganas.
—Chico, hay un dicho antiguo para la humanidad: El deber del cielo cae sobre todo en el corazón y el alma; el cuerpo y la mente experimentan dificultad y pruebas… Algo así.
Lo que sea; significa que el rey, el duque y el general te admiran.
¡Eres un buen recurso!
—Eso espero.
De hecho, por un lado, es cumplir mis sueños.
Por el otro, espero conseguir a la chica que me gusta con mi trabajo duro.
Habiendo tomado algunos tragos, Wang Zheng no pudo evitar pensar en Aina.
Era divertido pasar el rato con Qiangsen.
Era como un hermano mayor, alguien con quien hablar de asuntos del corazón.
—La vida es amarga y corta, así que debes aprovecharla.
Mientras pienses que es lo correcto, que vale la pena, ¿a quién le importa si el resto del mundo no concuerda?
—¡Ja!
¡Cierto!
¡Un hombre debe ser firme consigo mismo!
—¡De otra forma, otros hombres serán firmes contigo!
—añadió Qiangsen.
Wang Zheng quedó sorprendido por un instante y después, riendo, exclamó: —¡Clásico!
¡Salud por eso!
Y se despidieron.
Podrían encontrarse de nuevo, o tal vez sus caminos no volverían a cruzarse.
Pero como persona, esas experiencias eran una bendición.
Wang Zheng tarareaba.
Era terrible, pero lo disfrutaba.
Conoció a un verdadero guerrero.
Un guerrero que había enfrentado la muerte y fue valiente.
o era lo que aspiraba ser.
En la escuela, casi siempre estaba en contacto con chicos cuyas aspiraciones eran más grandes que el universo, o con algunos mal llamados maestros que carecían de experiencia.
Un Wang Zheng ebrio se encontró con Xiao Fei.
Para otros, ese era un viaje agradable, pero para Xiao Fei, era una oportunidad única de trabajar.
Parecía que su vida era la investigación y su amante era la ciencia.
Xiao Fei parecía descompuesta.
Parecía que el experimento había progresado significativamente.
Había un precio a pagar por el enorme financiamiento que recibieron.
La investigación debía progresar porque los inversores exigían ver el avance.
Al ver a Wang Zheng, Xiao Fei sonrió.
Se había encargado sola de todo.
—Qué atrevido, incluso sales a beber, ¿no, Estudiante Wang Zheng?
—Je, je.
Esto, profe, sólo bebí un poco.
Se dice que el alcohol proporciona valor, pero al encontrarse con Xiao Fei, Wang Zheng se sintió alerta.
—¡Mira cuán asustado estás!
Bueno, son las vacaciones y eres mayor.
Pero no bebas mucho.
Si tienes tiempo… Olvídalo.
No hay inspiración después de días de trabajo de investigación.
Xiao Fei sonrió, pero Wang Zheng veía el cansancio en sus ojos.
De pronto sintió que no lo soportaba, aunque el Viejo Mercader le había recomendado tomar las cosas con calma y que no dejases que las cosas avanzasen muy deprisa.
—Profesora, de hecho, se me han ocurrido algunas ideas inmaduras en estos días, y he querido hablar con usted —dijo Wang Zheng.
Su mente giraba al pensar.
¡Se le había ocurrido que la investigación podía tomar otro rumbo!
—¿Quieres compartir eso?
—preguntó Xiao Fei sin darle demasiada importancia.
Después de todo, había muchos obstáculos imposibles de cruzar en la vida.
Era imposible superar uno cada pocos días.
—Pensé que, ya que podemos usar la navegación relativa, ¿por qué no consideramos usar la velocidad relativa?
Con ambos en un espacio deforme, mientras el objetivo y el curso sean el mismo, ¿no funcionaría como lo hace en la realidad?
—dijo Wang Zheng.
Xiao Fei quedó congelada.
Una lógica tan simple.
¿Por qué nunca se le ocurrió a ella?
Por supuesto, eso era exactamente lo que necesitaban hacer.
La teoría del espacio entre realidades no deformes y deformes no había sido probada, ¡pero tampoco el espacio entre realidades deformes!
¡Ese tenía que ser el primer paso!
Xiao Fei avanzó agitada.
Se ruborizó y se detuvo antes de decir: —¡Chiquillo adorable!
Si no estuvieras enamorado, te haría mío.
¡Ven conmigo al laboratorio de inmediato!
¡Dile a todos la noticia!
Sin esperar respuesta, tomó a Wang Zheng y comenzó a caminar.
Eso…él se lo buscó.
Wang Zheng quería volver a su habitación a descansar, pero al ver la felicidad de Xiao Fei, valió la pena.
Aunque él siempre quiso ser un guerrero de máquinas, también creía que la humanidad debía su presente a los grandes científicos que daban todo a la ciencia y merecían todo el respeto.
Ese era el caso de otro hombre mayor.
Aunque sus aspiraciones no se encontraban ahí, el Estudiante Wang era altruista.
Todo el laboratorio estalló en una estruendosa celebración, tanto que la nave pareció sacudirse.
¡Wang Zheng sería tocado por todo el equipo!
Marcos miró a Wang Zheng, negando con la cabeza.
Abrió la boca, pero no salieron palabras, solo una fuerte carcajada.
Era un miembro importante del equipo, así que naturalmente conocía los problemas que enfrentaban.
Aunque no eran severos, necesitaban dirección.
Era mejor tomarse el menor tiempo posible entre la teoría y la aplicación.
No tenía que ser enorme, pero al menos una pequeña parte debía ser probada.
El funcionamiento de la mente de Wang Zheng era impresionante.
Claramente estaba ebrio, pero se le podía ocurrir una idea semejante sin problemas.
—Parece que debería beber más en el futuro.
Ye Zisu y los demás se apresuraron al escuchar la noticia.
Estaban entusiasmados.
Después de algunas celebraciones, Xiao Fei aplaudió y dijo: —Basta de fiesta.
Marcos, hagámoslo en equipos separados y construyamos el marco de referencia de la teoría.
Aunque tenían que trabajar tiempo extra, todos estaban felices y emocionados.
Después de dejar el Sistema Río del Cielo y atravesar el segundo agujero de gusano, la nave llegó a la Galaxia Sagitario.
Todos estaban emocionados por su primer viaje interestelar, pero Xiao Fei y su equipo estaban totalmente sumergidos en su trabajo.
La sugerencia de Wang Zheng tenía sentido, y Xiao Fei y Marcos guiaron a sus equipos a hacer lo necesario para hacerla funcionar.
Querían que Wang Zheng formara parte de los experimentos, pero sólo una frase les hizo convencerse de lo contrario.
Era un pensador libre.
Definitivamente se volvería loco si pasaba el día entero en el laboratorio.
Marcos no sabía si reír o llorar.
Parecía que todos trabajaban para Wang Zheng, pero el encanto de la ciencia les hacía olvidar todo rápidamente.
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