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Tempestad de la guerra estelar - Capítulo 204

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204: Heróico 204: Heróico Editor: Nyoi-Bo Studio Al llegar a la estación especial, todos miraron a su alrededor con gran interés.

Era… más limpio de lo que habían esperado.

El aire era fresco, había plantas exuberantes por todas partes y hasta los bordes de la carretera tenían parterres con diferentes flores y hierbas.

No era el lugar en malas condiciones que se habían imaginado.

Pero, al examinarlo mejor, se dieron cuenta de que la mayoría de las personas eran hombres de negocios.

Estos tenían aspecto fuerte y rostros solemnes.

Tras ellos iban feroces guardaespaldas.

Eso demostraba que, después de todo, seguía siendo Yagorus y sus rostros juveniles eran los que estaban fuera de lugar.

En el momento siguiente, aparecieron frente a ellos dos vehículos maglev.

Eran sus medios de transporte.

―Por todos los dioses, eso se ve sólido.

¿Viene con su propio sistema escudo de energía?

―preguntó Atos.

Aunque había sido descalificado, había ido con los otros como adversario.

―Eso es correcto.

¿Quién sabe si en este momento no hay una persona apuntando a tu cabeza con un arma láser?

―declaró Calvo.

Su destino era un cuartel mercenario que estaba muy bien custodiado.

Incluso parecía una prisión.

Masasi y los demás estaban perplejos.

¿Cuándo había cambiado de estilo el jefe?

¿Por qué había acabado confraternizando con esa gente?

Se pusieron sus trajes de combate mercenario y fueron directo hacia los campos de entrenamiento.

Se escuchó un traqueteo….

Desde el suelo se elevaron unas máquinas.

Estas eran llevadas directamente desde la base por medio de elevadores.

En total había nueve máquinas de los cinco tipos.

Del tipo soporte, del tipo explorador móvil, del tipo defensivo con un gran blindaje, del tipo francotirador ofensivo, y del tipo balanceado.

―Escojan la que quieran y familiarícense con ella ―dijo Aquiles con una sonrisa.

De las cabinas salió un grupo de pilotos con aspecto de mercenarios para hacer lugar para ellos.

Miraron a Masasi y los demás con la mirada curiosa como si se tratara de animales del zoológico.

―Dorisius, tengo la sensación de que a estas personas les interesan los hombres ―bromeó Dong Xiao.

―Maldición, Pi Xiaoxiu, debes tener cuidado con ellos.

Pareces ser justo de su tipo.

―¡Largo!

―respondió Pi Xiaoxiu con solo una palabra.

Ese lugar parecía sumamente siniestro.

¿Quién sabía qué actividades extrañas despertaban el interés de los locales?

Generaba una sensación sombría.

Si no hubiera sido por el pedido de Aquiles, nunca habrían ido a un lugar así.

Tampoco les hacían falta máquinas.

Milo escogió el tipo ofensivo, Masasi, el balanceado, Pi Xiaoxiu eligió despreocupadamente el tipo soporte.

Según sus palabras, la máquina soporte solía quedarse más atrás en un lugar más seguro.

Ninguna de las veinte máquinas tenía el aspecto con el cual estaban familiarizados, por lo que solo escogieron una al azar.

No significaba demasiado para ellos.

Habían entrenado con cientos de máquinas antes.

De hecho, las que habían utilizado, no eran solo las del sistema solar, habían utilizado también las pertenecientes a otras galaxias.

Si Zhang Shan hubiera podido saber lo que estaban pensando las Ocho Estrellas, sin duda se habría desmayado de la envidia.

El hecho de compararse continuamente con otros hacía que una persona se frustrara.

En los campos de entrenamiento, Masasi y los demás comenzaron a realizar maniobras para familiarizarse.

Como sabían que los otros eran mercenarios, ellos también querían hacer un poco de alarde de sus habilidades.

No tenían un concepto demasiado alto de los mercenarios.

A ellos solo se unían los que no querían entrar al ejército o los que eran rechazados por él.

Aunque la parte de afuera de los campos de entrenamiento no se veía lujosa, sus instalaciones eran completas.

Milo manejó la máquina hasta un campo de entrenamiento y comenzó a practicar su juego de pies.

El campo de entrenamiento controlaba el sistema de energía de la máquina de manera remota.

Si el juego de pies no estaba al nivel promedio, la máquina se vería forzada a frenar y la sesión de entrenamiento llegaría a su fin.

En el suelo del lugar apareció una luz de indicación y, en el momento en el que Milo se paró sobre ella, apareció rápidamente otra acompañada de un zumbido a diez metros de allí.

La máquina tenía dos segundos para moverse a la nueva posición.

Haciendo un estruendo, la máquina se abalanzó hacia adelante y se posó sobre la nueva luz de indicación.

A la distancia aparecieron más de esas luces.

La máquina se movió con rapidez hacia cada una de ellas.

En un comienzo, la distancia entre las luces era razonable pero, poco a poco, se fueron separando y el tiempo límite se hizo cada vez menor.

Se oían ruidos… Milo se estaba divirtiendo.

Canción de la Tormenta requería que uno tuviera una buena coordinación de los pies.

Era un movimiento deslumbrante en PD, pero también era una habilidad muy útil en la realidad.

Aunque las habilidades que se usaban en PD podían no ser muy aplicables a la realidad, ese movimiento era una verdadera carta de triunfo para ella.

“¡Bum!” La dificultad aumentó y aparecieron varios obstáculos de láser para bloquear a Milo.

Si ella tocaba cualquiera de los obstáculos a lo largo del camino, el sistema obligaría a la máquina a detenerse.

Milo solo sonreía y, con maniobras serpenteantes y evasivas, superó a toda prisa todos los obstáculos.

Semejante velocidad daba la sensación de que la máquina era un espíritu fantasmagórico capaz de pasar directamente a través de todo tipo de obstáculos.

Por supuesto que esa simulación no representaba un desafío para Milo.

Dong Xiao rio y se lanzó hacia el campo de entrenamiento de fuerza.

El objetivo de ese entrenamiento era simple: estrellarse contra el obstáculo láser del camino que se encontraba frente a la máquina y usar cualquier medio para perforar de un golpe la formación de enemigo.

Además, se requería alterar la formación del enemigo e impedir que los oponentes destruyeran sus propias máquinas de daño.

La pesada máquina de tipo armadura era la adecuada para eso.

Dong Xiao golpeaba los obstáculos sin cesar.

Cada impacto le requería estar en perfectas condiciones.

La velocidad era esencial y las máquinas tenían que recuperarse con rapidez para lanzar otro ataque.

En circunstancias normales, lograr hacer tres golpes por minutos era suficiente para pasar en entrenamiento de enfrentamiento.

Lograr cinco golpes por minuto se consideraba algo excelente.

Sin embargo, el objetivo de Dong Xiao nunca fue lograr resultados menos que perfectos.

Lanzó un golpe tras otro sin parar provocando un gran estruendo… En un minuto se superaron diez obstáculos.

La máquina tampoco sufrió demasiados daños; no se utilizaron más del 30% de los de escudos pesados.

Aunque solo estaba enfrentándose a obstáculos, lo había hecho con elegancia.

No era como los demás, que se desplomaron luego del entrenamiento.

Las Ocho Estrellas habían tenido un buen desempeño.

Pero eso se debía a que estaban familiarizados con las máquinas que habían elegido.

Habían escogido las máquinas y los campos de entrenamiento acordes a su estilo de juego.

¿Podía decirse que eso era entrenar?

No había necesidad de hacer tanto escándalo.

De todas maneras, esas eran máquinas viejas.

Los mercenarios que se encontraban en los costados miraban con interés.

En ocasiones, se susurraban cosas entre ellos.

—¿Tú qué piensas?

—preguntó Aquiles al líder pelado del equipo con una sonrisa.

El líder calvo sonrió y respondió: —Tienen buenos talentos fundacionales y habilidades.

Definitivamente son unos genios.

Aquiles sonrió y miró al calvo al tiempo que le decía: —No he venido hasta aquí solo para escuchar halagos del Rey Lobo.

El Rey Lobo, Yazzo.

Era una persona famosa dentro de los circuitos mercenarios del sistema solar.

El Cuerpo de Mercenarios del Espíritu del Lobo que él dirigía podía fácilmente clasificar entre los diez primeros.

Era un verdadero experto.

—Un montón de basura —dijo Yazzo mirando fijo a Aquiles.

Aquiles sonrió como si hubiera estado esperando eso.

—¡Jo, jo!

Esa era mi intención al traerlos aquí.

Señaló a los mercenarios que miraban desde el costado.

Yazzo miró a Aquiles con un ojo y declaró: —Le debo un favor a tu familia, pero eso no significa que me interesen los juegos de niños.

—Por supuesto, si se produce alguna pérdida durante el combate, te pagaré el doble de la indemnización.

Sé que has estado queriendo mejorar tu máquina.

De inmediato, Aquiles había dado en la debilidad del Rey Lobo.

Yazzo miró a Aquiles.

Sabía que ese joven era una persona capaz.

—¿Estás seguro?

—¿Cuándo dije algo sin tener un respaldo de ello?

El joven que estaba frente a él tenía una leve sonrisa, pero sus ojos lo hacían parecer una persona confiable.

¡Para Yazzo, eso era un muy buen trato!

Al escuchar que habría un combate, Masasi y los demás se entusiasmaron.

Se habían aburrido de entrenar solos, ¿qué tenía de divertido eso?

—¿Quién irá primero?

—preguntó Yazzo al grupo de jóvenes.

Un estruendo hizo resaltar a Dong Xiao, que dijo: —Yo iré primero.

He oído que ustedes son mercenarios, seré benévolo con ustedes para no arruinar su reputación.

Tanto Yazzo como los mercenarios rieron, pero su risa contenía una pizca de malicia.

—Piel Negra.

—¿Cómo podría intimidar a niños tan adorables como ellos?

—dijo un hombre de piel negra y labios gruesos.

Su sonrisa mostraba una boca llena de dientes amarillos.

Luego ingresó en la cabina de una máquina similar del tipo defensivo.

Al cabo de cinco minutos, la máquina de Dong Xia estaba en el suelo.

Todas sus extremidades habían sido destrozadas y había perdido su habilidad para luchar.

Si se hubiera tratado de un enemigo real, Dong Xiao ya habría perdido la vida.

—Niña, has dado una gran batalla —dijo Piel Negra con una risita mientras salía de la máquina de un salto.

Se podía ver a Dong Xiao temblando dentro de su cabina.

¿Quiénes eran esos tipos?

No entendía cómo había hecho que se diera vuelta ni por qué no podía volver a ponerse de pie.

—Déjame intentar —dijo Milo.

Sus ojos emitían una mirada fría.

Esas personas no parecían ser gran cosa, pero la experiencia de combate que acumulaban debía ser respetada y temida.

Milo era flexible, pero no pudo acertar varios golpes.

Fue incapaz de lanzar un impecable aluvión de ataques como se sabía qué hacía normalmente.

El oponente no era un muñeco de tiro ni se utilizaba como apoyo.

Tenía experiencia de combate, sabía cómo iba a atacar una persona por la forma en que se movían sus extremidades.

Una vez que uno hacía la jugada, ellos eran capaces de contrarrestarla.

Milo aguantó un poco más, pero al final fue derribada permanentemente.

En un abrir y cerrar de ojos, sus dos máquinas se convirtieron en restos ardientes.

Milo estaba totalmente pálida cuando la sacaron de la cabina.

Tener los escudos de la máquina destruidos por completo y todos sus miembros destrozados era una sensación de completa humillación.

Dong Xiao estaría bien ya que era un hombre, pero el impacto psicológico debía haber sido aún mayor para Milo.

Todos los demás permanecían en silencio.

Ahora entendían de qué se reían los mercenarios.

Yazzo soltó una carcajada y dijo: —Gracias por el negocio.

¿Será en efectivo o con crédito?

Aquiles rió y dijo: —Estuvieron muy bien, muchachos, pagaré el triple.

En el plazo de media hora tendrás 50 millones en tu cuenta bancaria.

En ese tiempo no tendrás que hacer nada más.

—Nosotros, el Cuerpo de Mercenarios del Espíritu del Lobo, somos los más profesionales.

Nuestros clientes son como Dios para nosotros.

Yazzo rio y evaluó el grupo de estudiantes.

Lo sorprendieron los profundos bolsillos de Aquiles, pero no había necesidad de eso.

Porque Aquiles era de una familia reconocida.

No había una sola persona que pudiera ofenderlos y sobrevivir en ese sistema solar.

Aquiles se acercó a Masasi y a los demás y comenzó a darles un sermón: —No tenemos mucho tiempo para entrenar.

Si ustedes ni siquiera pueden derrotar a los mercenarios, ni se molesten en pensar en ir a IG —declaró Aquiles con franqueza.

Su objetivo no era el sistema solar, ¡el límite era solamente la enorme amplitud de la galaxia!

De hecho, todas las academias militares principales ya habían comenzado sus preparativos.

Pero muchos de ellos ya habían perdido desde el principio.

Mientras tanto, en ese momento, Zhang Shan estaba dando saltos mortales con el Lobo Demoníaco.

¡¿Quién demonios era tan pervertido como para inventar un mecanismo animal?!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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