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Tempestad de la guerra estelar - Capítulo 207

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207: Fuerza Emocional 207: Fuerza Emocional Editor: Nyoi-Bo Studio Cyber Café Los Hermanos.

Yan Xiaosu había vuelto a arrastrar a Wang Zheng hasta aquel lugar.

En el club había esas facilidades, pero a Yan Xiaosu no le interesaba ir allí.

Prefería lugares con más gente, ya que sería más animado, y además estaba más familiarizado con la gente de allí.

Últimamente, Yan Xiaosu se había vuelto adicto al Escapista de la Jungla.

Había usado sus propias habilidades y había subido a la categoría Plata.

Pronto podría competir por un ascenso al rango oro.

Era una sensación completamente diferente a la de ser llevado por otra persona.

Cada vez que golpeaba a sus oponentes, sus compañeros de equipo lo miraban con asombro.

Lo más importante era que, siempre que comenzaba la partida, a sus compañeros de equipo les daban ganas de levantarse de su lugar apenas escogía esa máquina.

El hecho de poder demostrarles después de la partida que estaban equivocados era una sensación inigualable.

En esos días, nueve de cada diez jugadores habían tenido un desempeño terrible, pero Yan Xiaosu era ese uno de cada diez que en verdad lo había hecho bien.

La lista de amigos de PD de Yan Xiaosu tenía bastantes jugadores buenos y muchos de ellos lo habían llevado antes.

Ahora él era lo suficientemente bueno como para llevarlos a ellos.

La tasa de victorias de Yan Xiaosu rondaba solo el 40%, pero la que había logrado con el Escapista de la Jungla era del 80%.

Incluso si la batalla estaba perdida, él era el último en morir.

Eso le daba a los demás la sensación de que era un mezquino, ¡sumamente mezquino!

Cuando Wang Zheng y Ella usaron al Escapista de la Jungla, fue para reprimir sin cesar al enemigo mientras usaban una estrategia de retirada.

Pero para Yan Xiaosu era diferente.

El uso que él hacía del juego solo podía describirse como mezquino.

Hacía todo lo posible por ser un francotirador oculto.

A veces los oponentes incluso trataban de cebarlo de manera deliberada, pero no se dejaba engañar.

Siempre se atenía a la regla de “la seguridad primero”, por lo que no había manera de tratar con él.

Además, Yan Xiaosu solo jugaba en terrenos que se adaptaban al Escapista de la Jungla.

Al oír que se reía del otro lado, Wang Zheng no pudo evitarlo y empezó a reírse también.

Él no estaba interesado en el combate cuando no había oponentes adecuados.

En cambio, miró la máquina que estaba en su biblioteca y las noticias más recientes.

En los últimos tiempos, la reputación de Xiao Fei había aumentado.

Al principio había planeado dedicarle tiempo de las vacaciones a su materia, pero, lamentablemente, no pudo encontrar el momento para ello.

Había invitaciones provenientes de toda la galaxia, una tras otra, y en distintos momentos.

Muchas de las escuelas no tenían vacaciones, pero había invitaciones de la Academia Nacional de Ciencias y de la Academia Federal del Sistema Solar.

Habría sido tonto rechazarlas.

Esa vez, Xiao Fei había alcanzado el éxito.

Además, de pronto se había convertido en la ganadora del premio Nobel de física de la Alianza de la Vía Láctea.

Dong Xuewu ya no tenía posibilidad de derrotarla.

El único premio comparable era el premio a la mejor contribución, que además era uno de los premios más importantes, como así también el honor más grande que un científico podía tener.

Su competencia era Mu Fengchun, quien también había hecho grandes contribuciones a las matemáticas y sus campos relevantes.

Zhuo Mu no tenía manera de ayudar durante la familiarización con la máquina.

Podían pedir prestado el sistema PD para alcanzar un cierto grado de comprensión.

Si las condiciones hubiesen sido las ideales, esperaba que Wang Zheng y los demás hubieran podido familiarizarse con todas las máquinas disponibles.

El hecho de conocerse tanto a ellos mismos como a su oponente les permitiría ser invencibles.

Pero, una vez más, la realidad no era tan benévola.

Para un soldado profesional como Zhuo Mu, el sistema PD solo podía brindar, en el mejor de los casos, un 10% de la sensación real de manejar una máquina.

Pero eso era lo mejor que podían hacer dadas las circunstancias en ese momento y algún tipo de información era mejor que nada.

De hecho, cuanto más simple era una máquina, mejor funcionaba como referencia.

Por otra parte, cuanto más avanzada era, menos chances tenía de ser una referencia útil debido a su alto grado de especialización.

Aunque las funciones fueran similares, los pilotos necesitaban entender el desempeño de la máquina como así también la manera en la que operaba.

Las versiones PD eran demasiado simplificadas.

Además, cuanto más avanzada era la máquina, más difícil de manejar era.

Eso no solo aplicaba a las máquinas de Atlantis.

Wang Zheng revisó los datos que Chen Xiu le había enviado mientras miraba algunos videos de combate adecuados.

Si un video calificaba para la lista, tenía que contener algo importante.

El potencial de la humanidad no tenía límites.

Una vez que se encontraba una máquina adecuada, su potencial podía elevarse por medio del poder y de la imaginación de la persona.

De hecho, Wang Zheng sabía que podía usar cualquier cosa, pero los poderes de su imaginación eran casi nulos.

Aunque esa era su valoración personal.

Si Yan Xiaosu lo hubiera escuchado, habría estallado en protestas.

¿Cómo podía ser tan simple la teoría de la trascendencia?

¿Era ese el pensamiento de alguien capaz de enfrentarse a toda la galaxia?

Para Tirano Su era algo simple.

Siempre y cuando tuviera un poco de luz, se sentía como si fuera el sol.

Después de mirar durante un rato, Wang Zheng escuchó el timbre de notificación de su buzón de correo.

En un principio pensó que serían Chen Xiu y los demás, pero se encontró con que era Xie Yuxin.

―¡Ese pillo!

¡Pensé que ya se había olvidado de mí!

Wang Zheng abrió el correo y se quedó estupefacto.

Había estado reflexionando sobre esa pregunta durante mucho tiempo.

Ni siquiera la gente que lo rodeaba tenía una respuesta para ella.

Y, de pronto, alguien le había mandado la respuesta que él había estado buscando.

Era imposible describir ese tipo de sensación.

―Esta es mi interpretación personal acerca de lo que es la Habilidad X.

Puede no ser completamente exacta.

Espero que te sea de ayuda, Wang Zheng.

Otra cosa, por favor, no dejes que Yan Xiaosu sea perezoso.

¡Espero que la próxima vez que nos encontremos, yo haya hecho grandes logros y esté teniendo una vida maravillosa!

Xie Yuxin aún hablaba con mucha tibieza.

Wang Zheng nunca lo había visto más que ambivalente.

Todos tenían sus propios objetivos, ¿cuál era el de Xie Yuxin?

Él no lo sabía, pero de una cosa estaba seguro: ese pillo la había hecho bien.

Era capaz de tener premoniciones acerca de la dirección adonde lo llevarían sus propios objetivos.

Si ese muchacho hubiera sido una mujer, habría sido una persona muy agradable.

En cuanto a la tecnología y el entrenamiento, Wang Zheng se sentía confiado y no se preocupaba por sus oponentes.

Pero el entrenamiento de Cabeza de Hueso ponía énfasis en la comprensión de lo desconocido.

En la era de la Habilidad X, aunque no estuvieran preparados para ella, tenían que al menos entenderla, de lo contrario el nivel de incertidumbre durante el combate sería demasiado alto.

Se le apareció el rostro familiar de Xie Yuxin y dijo: ―Wang Zheng, no sé por qué tu puntaje genético es tan bajo.

Pero, de acuerdo con mi Habilidad X, la fuerza de vida que tienen tú y Xiaosu son muy grandes.

Me imagino que el problema solo es despertarla.

Wang Zheng rio con amargura.

Sus posibilidades debían ser bastante buenas, ya que era capaz de completar el cubo mágico como así también de soportar un entrenamiento tan tortuoso.

Bajo esas condiciones, ¿por qué aún no se había despertado su Habilidad X?

Desde la cultivación de los Cinco Elementos, Wang Zheng sentía que estaba más cerca de alcanzar su Habilidad X.

Había otros aspectos en los que se había hecho más fuerte, pero aún tenía que superarse.

Xie Yuxin puso la última parte en palabras.

Podía verse que estaba intentando verbalizar su interpretación.

Esas eran solo algunas de sus ideas y no la verdad absoluta.

Esperaba que eso sirviera como referencia para Wang Zheng, o que tal vez incluso lo iluminara.

Técnicamente, la Habilidad X era el poder contenido en el ADN de cada persona.

Podía parecer increíble, pero en realidad no era tan misterioso.

Solo que los humanos dependían demasiado de las máquinas y eso hacía que sus poderes se fueran desvaneciendo.

Eso era, contrariamente al Zerg, lo que se había apoyado por completo en el poder genético, justo lo opuesto a lo que hacían los humanos.

Pero de la misma manera en la que la ciencia y la tecnología de los humanos habían alcanzado un cierto grado al forzar a esa habilidad a manifestarse, ese poder genético había experimentado un cambio drástico.

Había ocurrido una mutación y eso había generado problemas en la genética de los humanos.

Se trataba de una situación que eventualmente podía acabar con la humanidad.

Más adelante, durante las conferencias de los niveles más altos de la Federación del Sistema Solar, ese desarrollo fue detenido y la humanidad retomó su viejo camino.

Sin embargo, con el permanente desarrollo de la ciencia y la tecnología, como así también con el lento aumento de la tecnología genética, la búsqueda de la salud física y la longevidad por parte de la humanidad serán imposibles de detener.

El control de la tecnología genética fue disminuyendo poco a poco.

Después de todo, con la última experiencia, la tecnología del cambio obligado había sido prohibida por completo, pero eso no había impedido la mejora gradual en la genética humana.

Esa evolución natural de la adaptación implicaría un cierto nivel de eliminación.

Algunos humanos despertarían sus poderes, mientras que otros no.

Pero los que despertaran habían obtenido ese poder de forma natural y no sufrirían ninguna reacción.

Había que reconocer que Atlantis ofrecía mucha ayuda en ese aspecto.

Eso permitía que los humanos tuvieran una mejor comprensión del tema.

Muchos científicos y profesionales habían hecho investigaciones en esa área.

Los ciudadanos de Atlantis tenían un intenso poder personal.

Habría sido una exageración considerarlos súper soldados, pero su nivel de energía promedio era muy alto.

Eran una raza que tenía tanto poder como inteligencia, pero adoraban a Dios.

También tenían total control sobre su deseo de expansión.

Eso era muy extraño, ya que eso parecía ir en contra de las motivaciones humanas comunes.

La explicación vigente era que ellos eran capaces de controlarse a sí mismos para no expandirse de una manera desenfrenada y, de esa forma, evitaban expandirse de una forma demasiado pobre, debilitándose y, eventualmente, destruyéndose a sí mismos.

Si uno escogía la expansión desenfrenada, inevitablemente se desataría una catástrofe.

Los humanos eran fuertes, pero confiaban en sus herramientas.

Una vez que dejaban estas atrás, ya no eran tan amenazantes.

Eso también tenía el efecto de permitir que los humanos se mantuvieran, dentro de todo, pacíficos.

Pero, aun así, la ambición podía llegar a ser algo formidable.

Con solo observar la expansión de la Vía Láctea, uno podía ver el motivo de ello.

Las personas de Atlantis tenían un sentido de apego sentimental hacia su historia y, a través de varios canales, los humanos habían llegado a entenderlo.

En una ocasión se habían expandido, pero habían sufrido una dura derrota y, finalmente, habían retomado un ritmo de vida tranquilo y sustentable.

Ese sistema nunca hubiera podido formarse de la noche a la mañana.

Los humanos eran los más inteligentes.

Para poder mantener una fuerte ambición, como así también la fuerza y el desarrollo permanente de toda la nación, la mejor opción era un enfoque equilibrado.

Si se observaba la historia de su desarrollo, a los humanos no les faltaba ni tiempo ni paciencia.

Por más que eso no pudiese llevarse a cabo en una generación, ellos podían usar dos o incluso hasta diez generaciones.

Siempre que tuvieran un objetivo, ya era suficiente para ellos.

La Habilidad X en los humanos iba madurando con el correr del tiempo y el ajuste genético tenía un efecto gradual sobre ella.

Un pequeño número de humanos cambió y gradualmente comenzó a superar sus limitaciones.

Después de todo, los humanos no querían terminar transformándose en los monstruos que la ciencia ficción había pronosticado.

Esas criaturas eran cerebros en cubas.

No debían permitir que el cuerpo se les debilitara.

La Habilidad X era popularmente considerada como algo similar al poder de un animal.

Como el poder de Zhang Runan, el cual se asemejaba a tener la fuerza de un oso.

Naturalmente, era poderoso sin importar la musculatura que se tuviera.

Además, había otras habilidades, como la percepción del peligro y la habilidad para respirar debajo del agua.

Esas se encontraban en la cadena genética biológica, pero estaban en un estado de latencia o tendían a desaparecer con el tiempo.

Recién en ese momento esas habilidades habían comenzado a despertarse.

En el presente, los humanos eran vacunados al nacer.

Además de prevenir las enfermedades, esas vacunas les daban una oportunidad y, en algunos casos, eran el principal desencadenante que despertaba sus habilidades latentes.

Algunas personas no veían ninguna reacción en toda su vida, pero tenían la capacidad de transmitir cualquier cambio sutil a la siguiente generación, lo cual aumentaba sus posibilidades de tener éxito.

En esencia, todos tenían una chance de despertar.

Por ese motivo, Xie Yuxin pensaba que, para despertar la Habilidad X, uno primero tenía que creer en ella.

Los poderes de los humanos siempre se habían originado a partir de una explosión de emociones.

―¡TE MATARÉ, FRIEZA!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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