Terra Nova Online: El Ascenso del Jugador Más Fuerte - Capítulo 628
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Capítulo 628: La conmoción de Ben
(POV de Ben Faulkner)
Al día siguiente, mientras Ben salía de las ruinas y se dirigía al pueblo más cercano, le sorprendió ver que la actividad de las patrullas de los soldados del Imperio había aumentado cerca de los límites del pueblo.
El pueblo que visitaba se llamaba «Freierhelm» y no era un pueblo fronterizo amenazado por demonios, ni un centro industrial particularmente importante que necesitara protección, por lo que el refuerzo de la seguridad parecía sospechoso y fuera de lugar.
—¿Desde cuándo hay patrullas en Freierhelm? —murmuró Ben, mientras se colaba fácilmente entre ellos para entrar en el pueblo junto a Lin.
Una vez dentro, el pueblo en sí parecía normal, y los plebeyos no parecían demasiado preocupados por un evento catastrófico a punto de ocurrir que pudiera explicar el repentino aumento de la seguridad, lo que hizo que Ben se preguntara si habría una mayor amenaza de bestias salvajes en la zona.
Porque si no, el refuerzo de la seguridad volvía a no tener sentido.
—Bah, da igual. Tampoco es que tenga que pensar demasiado en por qué un pueblucho como este tiene unos cuantos soldados extra para protegerlo… —murmuró Ben al final, decidiendo ignorar las señales de advertencia y caminar hacia la taberna más cercana para tomar algo.
Hacía más de seis meses y medio que no se daba el lujo de saborear alcohol y, como el viaje al Este iba a ser largo, Ben quería aprovisionarse de algunas bebidas para el camino.
Sin embargo, no fue hasta que llegó a la plaza del pueblo y vio los carteles amontonados en el centro que todo cobró sentido.
—Oh, no… Oh, no, no, no, no, nononono —murmuró Ben, mientras se acercaba apresuradamente al muro de los más buscados, con los ojos saliéndosele de las órbitas por la incredulidad al reconocer el retrato de su propio discípulo en la parte superior.
———
Líder Rebelde «ElJefe»
Se busca vivo o muerto.
Recompensa: 100 millones de monedas de oro.
———
—¡Este estúpido idiota! ¿Líder Rebelde? ¿En qué coño está pensando ese mocoso? —maldijo Ben, mientras se mordía la palma de la mano en un esfuerzo por contener su ira.
¡Solo se había ido 6 meses! Solo 6 cortos meses y le había dicho explícitamente a su discípulo que no hiciera ninguna estupidez en ese tiempo, y aun así, ahora que regresaba, ¿veía que su discípulo ya le había declarado la guerra al Imperio?
—¿Por qué? —murmuró, pataleando con incredulidad, pues las acciones de Leo lo habían dejado sin palabras.
Con una risita, Lin Mu arrancó de la pared el cartel de «Se Busca» de Leo y se lo acercó a los ojos para inspeccionarlo.
A diferencia de Ben, ella sonrió al mirarlo mientras pasaba los dedos con cariño sobre su máscara.
—Bueno… Al menos han puesto una buena foto suya en estos carteles, aquí se ve absolutamente guapo —dijo Lin Mu, ya que no parecía importarle que Leo se hubiera rebelado contra el Imperio.
Para ella, para empezar, el Imperio no era ninguna fuerza del bien, y no le importaba en absoluto un cambio de régimen.
Por lo tanto, no estaba molesta como Ben, y, en el mejor de los casos, la situación solo le parecía divertida.
—¿Cien millones? ¿Qué es esa recompensa absurda? En mis tiempos mi propia recompensa era de apenas veinte millones y aun así todo el mundo y su madre deseaban darme caza.
Afortunadamente, yo era Ben Jodido Faulkner y podía encargarme de los cazarrecompensas que venían a por mí, pero ese chico es todavía un niño… —dijo Ben, levantando las manos con incredulidad mientras se sentía genuinamente preocupado por la cuantía de la recompensa de Leo.
—¿Cómo es que su recompensa es más alta que la mía? Yo maté al Emperador, soy un maldito Asesino de Reyes, ¿qué ha hecho este chico para tener una recompensa cinco veces mayor que la mía? —se preguntó Ben, mientras Lin Mu se reía en silencio de sus palabras.
Aunque estaba regañando a Leo y estaba claramente molesto, también parecía genuinamente impresionado por su discípulo, ya que, si bien era un alborotador, por lo menos no era uno corriente.
—Si vamos a la taberna más cercana, estoy segura de que encontraremos a algún alma caritativa que nos cuente la historia… —ofreció Lin Mu, y Ben cedió con un profundo suspiro.
—Sí, vamos a la taberna a averiguar qué ha hecho mi estúpido discípulo…
Sabía que no debería haberlo dejado solo.
Ese tonto no sabe cuidarse solo ni seis días, pero yo, necio de mí, lo dejé solo más de seis meses.
—Soy un completo idiota —se quejó Ben, mientras Lin Mu soltaba una risita divertida.
Para ella, la dinámica entre Ben y Leo era la cosa más adorable del mundo, y disfrutaba de cada uno de sus problemáticos momentos.
*********
(Dentro de la taberna)
Dentro de la taberna, mientras los lugareños empezaban a contar las hazañas de «ElJefe» y su ejército rebelde, hasta Ben sintió un escalofrío recorrerle la espina dorsal.
La forma en que los lugareños hablaban de «ElJefe» lo hacía parecer una figura mítica como el Rey Demonio, solo que cien veces peor, ya que era humano.
—El Jefe es un demonio de sangre fría con piel humana… Él y su ejército marcharon hombro con hombro con los Señores del Este y entraron en Briarhelm como aliados.
Sin embargo, una vez allí, los apuñaló a todos por la espalda como una serpiente y tiñó de rojo las calles de Briarhelm con su sangre.
—Dicen que era imparable y que el Duque del Este murió en sus manos como un perro, pero en vez de enterrar al Duque como haría cualquier hombre de honor, clavó su cabeza en una pica en el centro de la plaza para recordarle a la gente de Briarhelm que había un nuevo gobernante en la ciudad.
—Dicen que no siente ninguna emoción. Es de lo más frío que te puedas encontrar —dijo un plebeyo borracho, que se estremeció mientras contaba la historia de ElJefe.
Sin embargo, aunque sus palabras no eran muy fiables, el resto del pueblo parecía compartir su opinión, creyendo que «ElJefe» era un asesino de sangre fría, en nada mejor que el mismísimo Rey Demonio.
A estas alturas, su infamia estaba por las nubes y, con cada día que pasaba, los rumores sobre sus actos de crueldad se volvían más exagerados que el día anterior.
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