The Big Bang Theory: Un Nuevo Leonard [Español] - Capítulo 6
- Inicio
- Todas las novelas
- The Big Bang Theory: Un Nuevo Leonard [Español]
- Capítulo 6 - 6 Capítulo 6 - Mis amigos se conocen
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: Capítulo 6 – Mis amigos se conocen 6: Capítulo 6 – Mis amigos se conocen Capítulo 6 – Mis amigos se conocen Leo entró en el apartamento y se detuvo en la sala.
Observó las sillas de jardín alineadas con precisión y el televisor pequeño que ocupaba un rincón.
Respir hondo y decidi que era momento de hablar.
“Sheldon, tenemos que revisar los muebles”, dijo con calma.
Sheldon levantó la vista desde su pizarra.
“¿Revisar?
Todo está perfectamente ordenado.” “Ordenado, sí”, respondió Leo, “pero incompleto.
Nos falta un sofá de verdad.
Estas sillas no son cómodas.
Y además, necesitamos un televisor mejor.
Yo me encargo de pagarlo”.
Sheldon arqueó una ceja.
“Un sofá altera la simetría del espacio.
Y el televisor actual funciona.
¿Por qué gastar más?” “Porque la comodidad también importa”, replicó Leo.
“Podemos pedir un sofá que se ajuste al tamaño exacto de la sala.
Y un televisor más grande nos permitirá disfrutar mejor de las noches de cine o de videojuegos.
No es un gasto, es una inversión en convivencia.” Sheldon lo miró con incredulidad.
“¿Inversión en convivencia?
Eso suena sospechosamente emocional.” Leo irritante.
“Lo es.
Pero también práctico.
¿De verdad quieres que tus colegas se sientan en sillas de jardín mientras discutimos física teórica?
¿O que vemos documentales en una pantalla diminuta?” Sheldon abrió la boca para replicar, pero se quedó en silencio.
Finalmente suspensó.
“Está bien…
pero yo elijo el color del sofá”.
“Trato hecho.” Leo respondió con firmeza.
“Y el televisor lo pago yo.” Al día siguiente, ambos caminaron por los pasillos de una tienda de muebles.
Sheldon llevaba una libreta con medidas exactas del apartamento, mientras Leo observaba los modelos de sofás con calma.
“Este tiene buena proporción”, dijo Leo, señalando uno gris oscuro.
“Cómodo, elegante y no rompe la simetría.” Sheldon midió con su cinta métrica.
“Encaja…
aunque preferiría un tono más neutro.” “Podemos elegir gris claro”, sugirió Leo.
“Así mantenemos tu armonía cromática.” Sheldon avanzó lentamente.
“Aceptable.” Luego pasó a la sección de electrónicos.
Leo se detuvo frente a un televisor de pantalla amplia.
“Este es perfecto.
Alta definición, buen sonido.
Lo pago yo.” Sheldon lo observa con atención.
“Demasiado grande.
Podría dominar la sala.” “Precisamente”, dijo Leo con una sonrisa.
“Será el centro de nuestras noches de cine y videojuegos.
Y además, servirá para tus documentales científicos.” Sheldon pensó unos segundos y finalmente ascendió.
“Está bien…
pero yo decidí dónde colocarlo”.
“Perfecto.” Leo extendiendo la mano.
“Entonces tenemos trato.” Sheldon estrechó su mano con solemnidad.
“Un sofá y un televisor nuevo.
Este apartamento empieza a evolucionar.” Leo irritante.
“Porque ahora no solo es tu santuario.
Es nuestro hogar”.
—– El sofá llegó un sábado por la mañana.
Dos trabajadores lo dejaron cuidadosamente en medio de la sala, aún envuelto en plástico protector.
Sheldon estaba de pie con su libreta en mano, como si supervisara una operación científica.
Leo, en cambio, observaba con calma, disfrutando el momento de transformación.
“Primero hay que quitar las sillas de jardín”, dijo Leo, tomando una de ellas y llevándola hacia la habitación.
“Ya cumplieron su función.” Sheldon frunció el ceño.
“Eran perfectamente alineadas.
Tenían simetría.” “Sí”, respondió Leo, “pero no eran cómodos.
Este sofá será mejor para todos”.
Cuando retiraron las últimas sillas, la sala quedó vacía por un instante.
Sheldon miró el espacio como si fuera un tablero de ajedrez.
“El sofá debe colocarse exactamente paralelo al televisor.
Si está desviado por un ángulo de más de tres grados, la experiencia visual se verá comprometida.” Leo irritante.
“Entonces vamos a probar.” Quite el plástico y empuje el sofá hacia el centro.
Sheldon sacó una cinta métrica y midió la distancia desde la pared hasta cada extremo.
“Demasiado cerca de la ventana.
La luz natural podría reflejarse en la pantalla.” Lo movieron unos centímetros.
Sheldon volvió a medir.
“Ahora está demasiado cerca de la puerta.
El flujo de entrada se interrumpe.” Leo suspiro, divertido.
“Sheldon, no estamos diseñando un acelerador de partículas.
Es un sofá”.
“Un sofá”, replicó Sheldon con seriedad, “es un punto de referencia social.
Su ubicación define la dinámica de la sala”.
Leo lo dejó hacer.
Movieron el sofá varias veces, Sheldon midiendo, ajustando, anotando en su libreta.
Finalmente, lo coloquen frente al televisor, con espacio suficiente para caminar alrededor.
Sheldon se quedó en silencio, observando.
“Este es el lugar”, dijo al fin, con solemnidad.
“Perfectamente centrado.
La simetría se mantiene.
El ángulo de visión es óptimo.” Leo se dejó caer en el sofá, probando la comodidad.
“Perfecto para mí también”.
Sheldon lo miró con cierta curiosidad.
“¿Y el televisor?” Leo se levantó y juntos sacaron el televisor nuevo de la caja.
Lo colocó sobre el mueble, pero Sheldon inmediatamente levantó la mano.
“No.
Demasiado bajo.
La línea de visión debe estar a la altura exacta de los ojos cuando uno está sentado.” Buscaron un soporte más alto y ajustaron la posición.
Sheldon habló otra vez.
“Ahora está demasiado inclinado.
Necesitamos corregir el ángulo.” Leo ajustó el soporte hasta que Sheldon ascendió.
“Perfecto.
El televisor domina la sala, pero no la desequilibrio.
El sofá y la pantalla forman un eje central.
La experiencia de cine será óptima.” Leo se recostó, satisfecho.
“Entonces ya tenemos nuestro lugar definido.” Sheldon se sentó a su lado, rígido al principio, pero luego relajándose poco a poco.
“Debo admitir que…
es cómodo.” Leo irritante.
“Lo sabía.
Ahora la sala no solo es ordenada, también es habitable.” Sheldon miró alrededor, como si estuviera viendo su santuario transformado.
“Este apartamento…
empieza a evolucionar.” Leo ascendió.
“Porque ahora no es solo tu espacio.
Es nuestro hogar”.
El silencio que siguió no fue incómodo.
Era el reconocimiento de que, más allá de las medidas y los ángulos, habían logrado algo más importante: un equilibrio entre orden y comodidad, entre teoría y convivencia.
— El nuevo sofá y el televisor estaban listos, como si esperaran su primera prueba real.
Leo había preparado la consola y unos controles extra, sabiendo que esa noche Howard y Raj vendrían al departamento.
La puerta se abrió con energía.
Howard entró cargando una caja de pizza y un par de refrescos, mientras Raj lo seguía con una sonrisa tímida.
“¡Listo para la noche de videojuegos!” -anunció Howard, levantando la pizza como si fuera un trofeo.
Leo los recibió con calma.
“Bienvenidos.
Pasen, acomódense.” En ese momento, Sheldon salió de su habitación.
Llevaba puesta una camiseta con un diseño retro de *Super Mario Bros.* y los miró con gesto serio.
Se detuvo en la sala, observando a los recién llegados como si fueran intrusos.
“Leo”, dijo con tono medido, “¿quiénes son estas personas?” Leo irritante.
“Son Howard y Raj, mis amigos.
Vinieron a jugar videojuegos.” Sheldon frunció el ceño.
“Videojuegos no son el problema.
Los juegos desde que tenía ocho años.
El problema es que son desconocidos en mi espacio vital.” Howard levantó la mano en un saludo casual.
“Encantado.
Prometo no alterar tu…
espacio vital.” Raj se acercó tímidamente.
“Hola.
Solo queremos divertirnos”.
Leo se acercó a Sheldon y habló con calma.
“No te preocupes.
Son buena gente.
Además, el sofá y el televisor están aquí para esto.
Vamos a probarlos como se debe.” Sheldon los miró unos segundos más, luego suspir.
“Está bien.
Pero yo elijo el primer juego”.
Leo sonrió.
“Trato hecho.” Se acomoda en el sofá.
Howard y Raj se sentaron con la pizza y los refrescos, mientras Sheldon tomó un control con la naturalidad de alguien que lo había hecho toda su vida.
Leo subió la consola y el menú de Gear of War apareció en la pantalla.
“Perfecto”, dijo Sheldon.
“Un clásico.
Estrategia, coordinación y un sistema de combate que, aunque básicamente improbable, resulta entretenido”.
Howard Río.
“No esperaba que fueras gamer.” Sheldon lo miró serio.
“He jugado desde niño.
*Super Mario*, *Zelda*, *GoldenEye*.
Los videojuegos son una forma legítima de entretenimiento.
Lo que no disfruto es compartirlos con desconocidos…
pero supongo que esta noche será una excepción.” Leo intervino, mediando.
“Piénsalo como un experimento social.
Si funciona, tendremos más noches como esta.” Sheldon avanzó lentamente.
“Acepto la hipótesis.” La partida comenzó.
Howard se lanzó con entusiasmo, Raj intentaba seguir el ritmo, y Sheldon jugaba con precisión quirúrgica, analizando cada mapa y cada movimiento.
Leo, más relajado, disfrutaba de ver cómo la dinámica se construía.
“¡Victoria!” gritó Howard al derrotar a Raj en una ronda.
Raj protestó.
“No es justo, estabas escondido.” Sheldon, sin apartar la vista de la pantalla, comentó: “En términos estratégicos, Howard aplicó un método de emboscada.
Eficaz, aunque poco honorable”.
Leo río.
“En los videojuegos, se llama estrategia.” La noche avanzó entre risas, pizza y partidas.
Sheldon, aunque al inicio estaba incómodo, terminó involucrándose por completo.
Sus observaciones se volvieron parte del juego, y su habilidad descubrió a Howard y Raj.
“Debo admitir”, dijo Sheldon al final de una ronda, “que jugar con desconocidos no es tan desagradable como esperaba.
Siempre que respeten las reglas básicas de convivencia”.
Leo lo miró con satisfacción.
“Eso es lo que quería.
Que este lugar no sea solo un apartamento, sino un espacio para compartir.” Howard levantó su vaso.
“Entonces brindemos por el sofá, el televisor y las noches de videojuegos”.
Raj irritante.
“Y porque Sheldon no nos echó.” Sheldon arqueó una ceja, pero no pudo evitar una leve sonrisa.
“No esta vez.” Leo se recostó en el sofá, mirando a sus amigos.
La sala estaba llena de risas y energía, y por primera vez, todo parecía encajar.
— Los cuatro ya estaban en el sofá, los controles en mano, y la pantalla del televisor iluminaba la sala con el caos de *Gears of War*.
Explosiones, disparos y gritos resonaban en el juego mientras los personajes avanzaban por calles destruidas.
Howard estaba al frente, su avatar corriendo con desenfreno.
“¡Vamos, vamos, cúbranse!” Gritaba, disparando sin parar contra los Locust que aparecían desde túneles oscuros.
Raj, nervioso, se esconde detrás de un muro digital.
“¡Me están rodeando!” exclamó, intentando disparar con torpeza.
Sheldon, sentado con postura rígida pero con la mirada concentrada, no se inmutaba.
“Raj, usa la cobertura.
No corras en campo abierto.
Presiona el botón adecuado y mantén la línea.” Su voz sonaba como la de un comandante militar.
Leo, tranquilo, disparaba con precisión desde el centro.
“No se separen.
Avancemos juntos.
Howard, no vayas tan adelante”.
Howard río.
“¡Pero soy el héroe!
¡Miren esto!” Su personaje lanzó una granada que explotó en medio de un grupo de enemigos.
“¡Boom!
Eso es estilo”.
Sheldon arqueó una ceja.
“Eso fue un desperdicio de recursos.
Podrías haber eliminado a más enemigos si hubieras esperado a que se agruparan.” Howard lo miró divertido.
“¿De verdad me estás dando una clase de economía de granadas en medio de una guerra ficticia?” Leo intervino, mediando.
“Lo importante es que funcionó.
Sigamos avanzando.” Raj, más confiado, logró derribar a un enemigo desde la cobertura.
“¡Lo hice!
Derribé a uno.” Howard lo animó.
“¡Eso es, Raj!
Ya estás entrando en ritmo.” Sheldon se mostró serio.
“Correcto.
Tu puntería mejoró en un 30% respecto a la primera ronda.” Raj sonoro tímidamente.
“Gracias…creo.” — La misión se intensificó.
Los Locust aparecían en oleadas, el sonido de sus gritos llenaba la sala.
Leo gritó: “¡Por la izquierda!” y todos giraron sus personajes hacia el nuevo ataque.
Howard disparaba con entusiasmo.
“¡Los tengo!” Raj se cubría, disparando con cuidado.
“¡Son demasiados!” Sheldon, con calma, decía: “Mantengan la formación.
Howard, avanza por el flanco derecho.
Raj, cúbrelo desde atrás.
Leo y yo mantendremos la línea central”.
Howard río.
“¿Ahora eres nuestro general?” Sheldon respondió sin perder el ritmo.
“Si quieres sobrevivir, sí.” Leo aceptó la estrategia.
“Está bien.
Sigamos su plan.” El grupo se movió coordinado.
Howard avanzaba con agresividad, Raj lo cubría, Leo mantenía la calma en el centro, y Sheldon disparaba con precisión quirúrgica.
Poco a poco, los enemigos caían.
— Entre la tensión, surgían momentos de humor.
Howard, al quedarse sin munición, gritó: “¡Necesito balas!
¡Raj, cúbreme!” Raj respondió nervioso: “¡Estoy ocupado sobreviviendo!” Sheldon comentó con frialdad: “La falta de munición es consecuencia de tu disparo excesivo.
Debes administrar mejor tus recursos”.
Howard lo miró, incrédulo.
“¿De verdad me estás dando una lección de economía de balas en medio de una guerra ficticia?” Leo río.
“Es Sheldon.
No puede evitarlo.” Raj, mientras tanto, logró salvar a Howard disparando a un enemigo que lo atacaba.
“¡Lo hice!
Te salvé.” Howard lo miró sorprendido.
“¡Raj, eres un héroe!” Raj sonoro tímidamente.
“Supongo que sí.” — La misión culmina en una gran batalla contra un grupo de Locust más fuerte.
La pantalla se llenó de explosiones, disparos y caos.
Leo gritó: “¡Manténganse juntos!” Howard disparaba sin parar.
“¡Esto es increíble!” Raj, más confiado, se movía con agilidad, cubriéndose y disparando.
“¡No me atraparán!” Sheldon, con calma, analizaba cada movimiento.
“Avancen por el flanco izquierdo.
Hay menos enemigos.
Si mantenemos la cobertura, podemos ganar.” El grupo siguió su estrategia.
Poco a poco, derrotaron a los enemigos, hasta que la pantalla mostró la victoria.
Howard levantó los brazos.
“¡Ganamos!
Somos invencibles.” Raj irritante, aliviado.
“No pensé que lo lograríamos.” Sheldon ascendió.
“La coordinación fue aceptable.
Aunque podríamos mejorar en la administración de recursos”.
Leo se recostó en el sofá, satisfecho.
“Lo importante es que nos divertimos.
Y este es solo el inicio.” — La noche terminó con risas, pizza y comentarios sobre la partida.
Howard hablaba de sus “hazañas heroicas”, Raj se sentía orgulloso de haber mejorado, Sheldon analizaba cada detalle con precisión, y Leo disfrutaba de ver cómo la sala se había convertido en un verdadero espacio de convivencia.
El sofá, el televisor y la consola habían cumplido su propósito: no eran solo objetos, eran el centro de una experiencia compartida.
Leo pensó en silencio: “Esto es lo que quería.
No solo un apartamento ordenado, sino un hogar lleno de momentos compartidos”.
— Punto de vista de Howard Howard tenía el control en las manos, su personaje avanzaba con desenfreno por las calles destruidas del juego, disparando sin parar.
Reía, gritaba, exageraba cada victoria.
Pero detrás de esa energía, su mente no dejaba de observar a Sheldon, sentado a su lado, con el control firme y la mirada concentrada.
“En la universidad todos decían lo mismo”, pensaba Howard mientras lanzaba una granada en la pantalla.
“Sheldon Cooper es un genio, sí, pero también un loco.
Imposible de tratar.
Nadie quería compartir proyectos con él porque siempre terminaba imponiendo sus reglas, corrigiendo cada detalle, haciendo sentir a los demás como idiotas”.
Howard recordaba las veces que lo había visto en los pasillos de Caltech, caminando con su libreta, murmurando fórmulas, ignorando a cualquiera que intentara saludarlo.
“Un tipo brillante, pero aislado.
Como si viviera en su propio planeta.” Ahora, sentado en el sofá, la imagen era distinta.
Sheldon no estaba aislado: estaba jugando.
Y no solo jugando, sino participando con ellos, analizando cada movimiento, dando órdenes como si fuera el comandante de un escuadrón.
“Míralo”, pensaba Howard mientras su personaje derribaba a un enemigo.
“No parece un loco ahora.
Parece…
alguien que sabe exactamente lo que hace.
Sí, sigue siendo obsesivo, sigue corrigiendo todo, pero en este juego esa obsesión funciona.
Nos mantiene vivos.” Cuando Sheldon le señaló que había desperdiciado una granada, Howard rió en voz alta, pero por dentro reflexionó: “Antes me habría molestado.
En la universidad lo habría mandado al diablo.
Pero aquí…
tiene razón.
Y lo dice con esa seguridad que, aunque irritante, te hace seguirlo”.
Howard miró de reojo a Leo, que mediaba con calma, suavizando las correcciones de Sheldon.
“Leo es el puente.
Sin él, esto sería imposible.
Sheldon nunca habría aceptado jugar con nosotros.
Pero Leo lo hace natural, lo convierte en parte del grupo”.
Mientras su personaje corría hacia el frente, Howard pensaba: “Tal vez Sheldon no es un loco imposible de tratar.
Tal vez solo necesitaba el contexto correcto.
Un juego, un sofá, un grupo que lo acepta.
Aquí no es el genio aislado de la universidad.
Aquí es parte del equipo”.
La partida avanzaba y Howard gritaba cada vez que lograba una victoria, pero en su mente seguía procesando la idea.
“Quizá estaba equivocado.
Quizás Sheldon no es imposible.
Difícil, sí.
Exigente, sí.
Pero imposible…
no.
Y si puede jugar con nosotros, tal vez también pueda ser nuestro amigo”.
______ Punto de vista de Raj Raj tenía el control en las manos y los dedos sudaban un poco.
Su personaje se movía torpemente entre las ruinas del juego, buscando cobertura mientras los Locust aparecían en oleadas.
Cada disparo que lograba acertar le daba un pequeño alivio, pero lo que realmente ocupaba su mente no era el juego, sino la presencia de Sheldon sentado a su lado.
“Siempre escuché historias de Sheldon en Caltech”, pensaba Raj mientras se escondía detrás de un muro digital.
“Un genio, sí, pero alguien también imposible.
Los demás decían que era arrogante, que no soportaba trabajar con nadie, que corregía hasta el más mínimo detalle.
Yo mismo lo vi en conferencias: hablaba como si todos los demás fueran estudiantes de primaria.” Raj disparó y falló.
Howard gritó algo burlón, y Sheldon, sin levantar la voz, comentó: “Tu puntería mejoró en un 30% respecto a la primera ronda”.
Raj se quedó en silencio unos segundos.
“Eso…
¿fue un elogio?
¿De verdad Sheldon me está reconociendo algo?” Mientras su personaje avanzaba, Raj pensaba: “No esperaba que fuera así.
Sí, sigue siendo obsesivo, sigue dando órdenes como si fuera el general de un ejército, pero no me siento menospreciado.
Al contrario, me siento…
parte de algo.
Como si su forma de ver el juego nos hiciera mejores”.
Raj recordó las veces que había evitado hablar con Sheldon en los pasillos.
“Siempre me intimidó.
No quería ser corregido, no quería sentirme pequeño frente a él.
Pero ahora, aquí, con un control en las manos y monstruos digitales atacándonos, no me siento pequeño.
Me siento acompañado.” Cuando logró salvar a Howard disparando a un enemigo que lo atacaba, Howard gritó: “¡Raj, eres un héroe!” Raj sonoro tímidamente, pero por dentro pensaba: “Nunca me habían dicho eso.
Y Sheldon lo confirmó con datos, como si mi esfuerzo tuviera valor real.
Tal vez…
no es tan imposible como todos decían”.
La partida avanzaba y Raj se sentía cada vez más confiado.
“Quizá Sheldon no es un loco.
Quizás es solo alguien que necesita un contexto donde su forma de ser tenga sentido.
Aquí, en este juego, su obsesión por la estrategia nos mantiene vivos.
Y Leo…
Leo es el puente que hace que todo funcione.
Sin él, Sheldon nunca estaría aquí con nosotros.” Raj disparó otra vez, derribando a un enemigo.
Sonrio.
“Tal vez esta sea la primera vez que siento que Sheldon puede ser parte de mi vida.
No como el genio distante de Caltech, sino como alguien con quien puedo compartir una noche de videojuegos”.
______ Punto de vista de Sheldon Sheldon sostenía el control con la misma precisión con la que sostenía un marcador frente a su pizarra.
Sus ojos estaban fijos en la pantalla, pero su mente, como siempre, trabajaba en varios niveles a la vez.
“Howard Wolowitz”, pensaba mientras observaba cómo su avatar corría sin sentido hacia el frente, disparando sin parar.
“Ingeniero.
No doctor.
Un hombre que cree que su título de máster lo coloca en la misma categoría que los físicos de Caltech.
Claramente equivocado.
Y ahora, en este juego, su comportamiento confirma mi hipótesis: exceso de entusiasmo, falta de disciplina, desperdicio de recursos.
Ha lanzado tres granadas en menos de cinco minutos.
Una estrategia militar desastrosa.” Howard gritó en voz alta: “¡Boom!
¿Vieron eso?” Sheldon arqueó una ceja.
“Sí, lo vimos.
Fue un desperdicio.
Podría haber eliminado a más enemigos si hubiera esperado.
Pero claro, Howard busca espectáculo, no eficiencia.
Es como su vida profesional: más preocupado por impresionar que por la precisión científica.” Sin embargo, mientras su personaje avanzaba, Sheldon notó algo curioso.
“A pesar de su falta de disciplina, Howard logra resultados.
Su agresividad abre caminos que de otro modo estarían bloqueados.
Es como un martillo: tosco, pero útil.
Tal vez…
en este contexto, su estilo tiene valor.” ______ “Rajesh Koothrappali”, pensaba Sheldon, observando cómo Raj se escondía detrás de un muro digital, disparando con cautela.
“Astrofísico.
Doctor.
Un hombre con conocimientos respetables, aunque demasiado tímido para expresarlos en público.
En este juego, su timidez se traduce en exceso de precaución.
Se cubre demasiado, dispara poco.
Al inicio pensé que sería un último.” Raj gritó nervioso: “¡Me están rodeando!” Sheldon no apartó la vista de la pantalla.
“Exacto.
Porque tu indecisión te exponen.
La ciencia requiere precisión, Raj, no miedo.
Y los videojuegos, aunque ficticios, también requieren acción”.
Pero entonces Raj disparó y derribó a un enemigo.
Howard lo sostuvo, y Sheldon, sin perder su tono analítico, comentó: “Tu puntería mejoró en un 30% respecto a la primera ronda”.
“Interesante”, pensó Sheldon.
“Raj responde al estímulo positivo.
Su desempeño mejora cuando se le reconoce.
Es como un experimento con refuerzo.
Si se le anima, puede convertirse en un jugador competente.
No es un líder, pero sí un buen apoyo.
En términos militares, sería un soldado de segunda línea: no inicia la ofensiva, pero sostiene la formación.” ________ Mientras la partida avanzaba, Sheldon analizaba la dinámica del grupo.
“Howard es impulsivo, Raj es tímido.
Dos extremos.
Uno corre hacia el peligro, el otro lo evita.
Y sin embargo, juntos forman un equilibrio curioso.
Howard abre camino, Raj lo cubre.
Es casi…
funcional.” Sheldon disparó con precisión, derribando a varios enemigos.
“Claro, sin mi dirección, todo sería un caos.
Soy el general, el estratega.
Leo lo sabe, por eso me deja dar órdenes.
Él es el mediador, el puente entre mi lógica y la emocionalidad de los demás.
Sin Leo, Howard y Raj serían simplemente ruido.
Con Leo, se convierten en un equipo.” La pantalla se llenó de explosiones y Sheldon pensó: “Quizá no son tan imposibles como creía.
Howard, con su arrogancia, y Raj, con su timidez, tienen defectos evidentes.
Pero en este juego, sus defectos se convierten en características útiles.
Howard rompe la línea enemiga.
Raj sostiene la retaguardia.
Y yo…
yo soy el cerebro que los coordina.” _______ Cuando la misión terminó y la pantalla mostró la victoria, Howard levantó los brazos y gritó: “¡Ganamos!” Raj sonoro tímidamente, aliviado.
Sheldon se limitó a asentir.
“Ganamos, sí.
Pero más importante: sobrevivimos gracias a la estrategia.
Howard y Raj no son genios, ni disciplinados, ni siquiera particularmente brillantes en este juego.
Pero con dirección adecuada, pueden ser útiles.
Tal vez…
no son imposibles de tratar.
Tal vez, en este contexto, son tolerables.” Sheldon miró a Leo de reojo.
“Claro, todo esto funciona porque Leo está aquí.
Él suaviza las aristas, traduce mis observaciones, evita que Howard se ofenda y que Raj se paralice.
Sin Leo, esta noche sería un desastre.
Con Leo…
es casi agradable.” ______ REFLEXIONES DE LOS CREADORES Charly8Villan Que les digo me deprimio tener que borrar y volver a subir, pero bueno aqui de nuevo intentando, que les parecio, capturar sus voces es raro y dificil, nose si esta bien, pero a mi me gusto
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com