Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The Forsaken Ligth - Capítulo 8

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The Forsaken Ligth
  4. Capítulo 8 - 8 VIII
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

8: VIII.

Lo que aún nos mantiene unidos 8: VIII.

Lo que aún nos mantiene unidos Los “buenos días” fueron solo pequeños planes improvisados: ideas de rescate que inventábamos para aliviar el nudo en la garganta mientras tratábamos de pensar con claridad.

—¿Dónde está Chance?

—preguntó Guest, mirándome directamente.

Todos guardamos silencio.

Nos miramos unos a otros.

—Elliot… ¿sabes dónde está?

—preguntó Noob.

Era evidente: Chance debió huir asustado después de lo ocurrido.

Probablemente pensara que queríamos entregarlo… o culparlo.

Me levanté hacia la puerta.

—Iré a buscarlo.

Sé que no salió de Yorick’s, no tardará en aparecer.

Guest cerró la puerta de un golpe, bloqueándome el paso.

—¿Y arriesgarte a que te atrapen a ti también?

—¿Y qué hay de Chance?

¿Qué pasa si lo atrapan ellos?

—repliqué casi gritando.

—Pues al menos tendrán lo que quieren, y nos devolverán a Taph —respondió Guest.

—¿Taph… regresó?

—preguntó Dusekkar con voz débil desde el improvisado dispensador que Builderman había colocado para estabilizarlo.

Shed estaba a su lado.

Por primera vez no hacía bromas.

No podía: su rostro era pura preocupación.

Y yo… yo hervía por dentro.

Guest jamás habría dicho algo así.

Él tenía un carácter fuerte, sí, pero nunca habría vendido a uno de nosotros.

—No puedo creerlo… quieres dejarlo a su suerte.

Apenas lo encuentren lo matarán.

¡Y tú nos hubieras protegido!

—le grité.

—¿Viste cuántos eran?

¡Una docena, Elliot!

—rugió, empujándome contra la mesa.

—Si quiere protección volverá por sí mismo.

Nadie saldrá a buscarlo.

Me giré hacia los demás.

—¿Van a dejarlo morir solo ahí afuera?

Es uno de nosotros.

Es parte del grupo.

¿Se les olvida cuántas veces nos ha salvado?

Shed me miró.

—Tienes razón, Elliot.

Es nuestro compañero… ¿Qué hacemos?

La autoridad de Guest se quebró por primera vez.

Los demás se apoyaban entre sí, dudando.

—Cuatro están indispuestos… pero quedamos seis —insistí—.

Podemos contra ellos.

Ni siquiera son asesinos del Espectro, son personas como nosotros.

—¡Elliot, es suficiente!

Descansa mientras pensamos qué hacer mañana.

Guest intentó detenerme.

Pero no me iba a quedar.

Salté sobre la mesa, empujé la salida trasera y corrí lejos del refugio.

—Si uno más cruza esa puerta… se muere de hambre —amenazó Guest.

Y cerró el tema.

Recorrí Yorick’s entera: puentes, túneles, rocas, rincones inundados, el cementerio… nada.

Ningún rastro.

Hasta que escuché algo metálico.

Tint… tint… El sonido de una moneda.

—¡Chance!

—miré hacia arriba.

Estaba sentado en la rama del único árbol de todo el lugar.

—Qué alivio encontrarte… de verdad pensé que…— —¿Que habría escapado?

No tengo a dónde ir, Elliot.

Y si lo tuviera… no me iría sin ti.

Solo estaba… nervioso.

Miré las raíces del árbol sumergidas en agua tóxica.

Tragué saliva.

Tomé impulso y salté, aferrándome torpemente al tronco.

—Llegué… —murmuré, sin soltarlo.

Chance me ofreció la mano.

Me ayudó a subir.

—¿Por qué no me han entregado?

Eso haría cualquiera con un poco de sentido común —dijo, mirando al vacío.

—Porque no fue tu culpa.

Que ellos te quieran a ti no significa que nos hayas condenado.

Él lanzaba su moneda una y otra vez, ojos cerrados, respiración tensa.

Hasta que pregunté: —¿Lo conoces?

La moneda dejó de girar.

La atrapó en el aire.

—Sí… ¿Recuerdas aquella guardia?

Cuando hablamos de mi pasado… Su mano se deslizó sobre la mía.

Estaba temblando.

—Me metí en los lugares incorrectos… con la gente incorrecta.

Terminé en su casino.

Gané el premio mayor… Les costé casi todo.

Mafioso nunca me lo perdonó.

Se quedó callado.

—Me han perseguido desde entonces.

Nunca pensé verlos aquí… Tienen a Taph por mi culpa —susurró, bajando el sombrero para ocultar su rostro.

Fue la primera vez que lo vi romperse.

La primera vez que yo sentí la necesidad de proteger a alguien con todo lo que tenía.

Lo abracé.

Él escondió el rostro en mi hombro, respirando entrecortado.

—¿Qué se supone que debo hacer?

¿Huir?

Irán tras ustedes… tras ti, si descubren lo que eres para mí.

Mi corazón se aceleró.

Lo había dicho.

Lo dijo.

—¿Qué soy para ti…?

—alcancé a murmurar.

No terminé.

Escuchamos voces.

—¡Elliot!

¡Chance!

—gritaban los demás, buscándonos.

—Esta zona está cerrada.

Tarde o temprano encontrarán este árbol —susurró él.

—Confío en ellos.

Y te digo la verdad: no eres culpable.

Nada hará que cambie de opinión.

Vamos.

Salté.

Y caí de cabeza.

—¡Por aquí!

—grité torpemente—.

Todo bien… Chance solo necesitaba aire.

Shed llegó sin aliento y se dejó caer.

—Tranquilo.

Sabes que te apoyo, ¿no?

—le dijo con una sonrisa cansada.

—Nosotros también —añadió 007, acercándose—.

Les debemos disculpas por antes.

Nunca estuvimos en algo así… nos nublamos.

Noob asintió.

—Temimos lo peor.

Casi les fallamos a todos.

Miramos hacia el árbol.

Chance observaba con preocupación.

Nada de ira, nada de miedo.

Solo incertidumbre.

—¿Y qué haremos?

—preguntó desde arriba.

—Primero recuperarnos —dijo Guest, saliendo finalmente del refugio—.

Luego enfrentaremos a esos malditos.

Después… improvisaremos.

Noob lo miró fijo.

—¿Algo más que quieras decirles… Guest?

Guest desvió la mirada.

Respiró hondo.

—Una disculpa.

Por dudar de ustedes.

De ti, Chance.

No supe pensar con claridad.

Hubo un silencio breve.

Chance sonrió, sincero.

Saltó del árbol y cayó perfecto, de pie.

Shed aplaudió como un niño.

—¡Qué buena caída!

—Solo tenía miedo… —dijo Chance—.

No quiero morir.

—Nadie quiere, amigo —respondió Guest.

Le lanzó una bloxy y le dio unas palmadas en la espalda.

—Ahora, chicos… tenemos trabajo que hacer antes de toparnos con un asesino… Después de todo… somos los mejores aquí, ¿cierto?

El grupo se levantó, renacido.

Cansados, asustados, pero juntos.

Tres compañeros seguían en mal estado.

Taph estaba en manos de Mafioso.

Dusekkar apenas respiraba.

Pero no estaban vencidos…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo