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The Guardian [Spanish/Español] - Capítulo 1000

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Capítulo 1000: Una batalla por terminar

Víctor voló por el cielo y luego cayó como un meteorito creando un cráter en el suelo. La Selva Amazonas que rodeaban la ciudad Elelin ahora se encontraba destruido.

Él no tuvo tiempo para mirar su alrededor, ni siquiera para limpiarse la sangre de sus heridas abiertas.

Al frente de él, apareció Gustav y con su espada, trató de cortarlo. Víctor levantó su brazo, dejando que la espada cortara su piel y a pesar del dolor, él le dio un puñetazo que su oponente recibió con su escudo. El escudo de Gustav se agrieto y ese hombre voló a la distancia.

Al instante siguiente, el General Quiroga cayó desde el cielo con su martilla creando una explosión donde antes él había estado.

Víctor que trató de dar un puñetazo fue repelido por una muralla de agua que de repente se movió tratando de ahogarlo. Alfredo Rivas, su General del Mar trataba de retenerlo, pero fue inútil.

“GRAAHHH”

Él utilizando el aire en sus pulmones lo liberó en un poderoso rugido que se expandió alejando el agua e incluso repeliendo a Quiroga.

Pisando el suelo con fuerza saltó donde podía ver a Archibald y su antiguo colega y amigo, Ángel Batista, que ahora estaba reuniendo una poderosa lanza de energía psionica tratando de eliminarlo.

Antes de que pudiera acercarse, la magia espacial de Logan Harris trató de detenerlo y luego una flecha le atravesó la pierna.

A pesar de que sus antiguos aliados individualmente eran débiles comparado a su fuerza, juntos eran una molestia y peor aún, incluso controlados mantenían una coordinación digna de individuos de rango SS.

“Tch.” Víctor gruñó cuando el Arcangel de la Guerra descendió tratando de cortarlo con su espada rodeada de luz blanca.

La carne de su brazo fue cortada, pero su hueso evitó un corte limpio y Víctor trató de usar sus músculos para retener la espada de Archibald. Ese anciano, no estaba siendo controlado, sus ojos no eran purpuras y mantenía su racionalidad y autocontrol.

Dándose cuenta de que no podía avanzar hacia Batista, Víctor miró a Archibald y trató de retenerlo, utilizando su fuerza a su favor.

“¿Que te ofrecieron Archibald?” Preguntó Víctor, su oponente atacó cortando su mejilla y él devolvió el golpe pateando su pierna. Ambos se alejaron. “Déjame adivinar. ¿Crear tu propio grupo de ángeles o recibirte entre ellos?”

Su pregunta fue dada con una sonrisa despectiva. Todos sabían que el Arcangel de la Guerra al usar su habilidad había dejado de ser humano hace tiempo y se había convertido en un arcángel. El problema con los seres celestiales era que eran seres comunales, viviendo en grandes comunidades, en lo cual normalmente adoraban a un Dios.

Y si bien Archibald tenía un Dios al cual adorar, no tenía su propio grupo y estaba solo.

Lo peor de todo era que Archibald se alejó de todos los demás individuos poderosos y en cierta forma se mantuvo solo. Su modo de vida solitario lo llevó a este punto.

“Si hubieras pedido ayuda a Agatha o Antón, ellos te hubieran abierto la puerta a Terra nova. No, incluso la Iglesia del Tiempo o el Imperio Falion te hubieran ayudado a ser aceptado entre comunidades de ángeles.” Víctor volvió a atacar, repeliendo los cortes, ignorando la masiva energía psionica en el cielo alrededor de Batista.

Él estaba diciendo la verdad. Si Archibald hubiera pedido ayuda, la hubiera recibido. Hubiera podido ir a Terra nova, acercarse a grupo de ángeles los cuales lo hubieran aceptado. Incluso comunidades de ángeles que adoraban a la Diosa del Orden que él en algún momento adoro.

Archibald se separó luego de repeler su ataque y lo miró en calma.

“No. Nunca quise irme y abandonar la Tierra. Solo quiero ser humano de vuelta.” Tales palabras salieron de la boca de Archibald.

Víctor se sorprendió. Ese hombre había usado su poder para ayudar a la Tierra en los inicios del Gran Cataclismo, sacrificando su humanidad.

Lo que le prometieron no fue una comunidad propia, poder o ser adorado como dios y rodeado de ángeles… Simplemente volver a ser humano.

Archibald aprovechó ese momento de distracción para abalanzarse y para su sorpresa, lo tomó del brazo.

“Eso…”

Hubiera sido difícil… Su voz fue ahogada cuando la lanza cayó del cielo golpeándolo en la espalda.

El dolor fue insoportable y Víctor cayó al suelo, sangrando y gruñendo de dolor.

Él estaba seguro de que la herida era grave, probablemente con parte de su columna quebrada y, aun así, su aura de combate lo rodeó, la energía mágica en su cuerpo surgió cubriendo su herida y ayudando a su cuerpo a sostenerse.

Víctor no solo era un luchador, conocido por la durabilidad y fuerza, sino que era el primer luchador de rango SSS de la tierra y un antiguo jugador. Él se había levantado desde abajo soportando todo tipo de heridas y batallas. Esta batalla era una más en la larga lista de batallas en la cual él había participado con desventaja.

“Ríndete. Mi señor te ayudara a convertirte en Dios. Te volverá el Dios de la Tierra.” Ángel Batista que estaba flotando habló… No, él ser que tomó su cuerpo habló tratando de convencerlo.

¿Ayudarlo a convertirse en Dios? Tal era una buena idea. No, era una gran idea y cumplía con su objetivo de convertirse en un Dios.

Víctor que estaba por responder mencionando que era una buena idea de forma sarcástica se detuvo al sentir que una presencia surgía en la Tierra. Él ya hace tiempo había planeado su Apoteosis, con su imperio como centró.

La Tierra necesitaba un dios, pero no cualquier dios. Un Dios Humano, un Dios Terrícola y él había tomado la tarea. Aquellos que deberían haber tomado ese manto como Agatha o Karl abandonaron la tierra y simplemente se fueron, así que planeó su propio ascenso para llenar esa vacante.

Sin embargo…

“Nah, al parecer alguien ya tomó ese puesto.” Comentó Víctor y sonrió cuando el cielo se cubrió con un celeste profundo, dividiendo el plano Astral y la Tierra.

Su sonrisa creció cuando más allá de esa capa celeste que parecía impenetrable una grieta se abrió y un gigante descendió. El Ser que había estado ocultándose y acechando la Tierra descendió y para enfrentarlo un gigante de aura de varios colores surgió para enfrentarlo.

La diferencia de tamaño era inmensurable… En un sentido literal, ya que Víctor estaba seguro de que el espacio en el que ambos estaban luchando era algo que solo Dioses podían crear.

“No importa. Mi Señor saldrá victorioso.” Dijo Ángel Batista y dio la señal para que Archibald atacara.

Ese individuo atacó queriendo cortar su brazo y él se protegió con un solo brazo, de vuelta la espada cortó y esta vez su aura de combate potenciada ayudo a que la espada únicamente cortara sutilmente su piel.

Con su otro brazo Víctor no lanzó un puñetazo, sino que abrió su mano y juntó sus dedos como una cuchilla y sin dudar atravesó el estómago de Archibald y su brazo salió por la espalda. Archibald fue rápido para retroceder, pero incluso al retroceder su mano siguió cortando.

Normalmente los luchadores usaban sus puños y se necesitaba una gran diferencia de poder para atravesar a alguien, pero con esta técnica él lograba la letalidad de un espadachín con la fuerza de un luchador.

Los demás rangos SS trataron de atacar, pero Víctor liberó su aura y la magia de Rivas, Harris e incluso la flecha de Eva se quedaron atoradas entre su aura a unos metros de su cuerpo. Gustav y Quiroga ni siquiera pudieron moverse, siendo este último quien cayo de rodillas por la presión que su aura causaba. Una presión física que rangos SS tuvieron dificultades de soportar.

Ángel Batista que antes revelaba confianza ahora mostró una pizca de miedo.

“No importa lo que hagas perderás.” Declaró ese individuo y viendo que él no reaccionaba, sonrió. “Todo lo que has construido será destruido!”

Con eso apuntó a la Ciudad Elelin, donde ahora se encontraba el Palacio Blanco siendo atravesado. Desde el cielo una palma gigante de color purpura descendió, golpeando la barrera celeste y si bien esa barrera redujo enormemente la fuerza detrás, mantuvo una fuerza similar a un rango SSS.

Cuando el poder restante de la palma golpeó la barrera del Palacio, la barrera templó y entonces de repente desapareció por completo. El ataque no era suficiente para destruir la barrera, así que Víctor pensó en la segunda opción de la desaparición.

“Ya es hora supongo…”

Su murmullo fue tragado cuando una poderosa onda de energía mágica surgió del palacio y luego una presencia semidivina.

Entonces, la persona que él había conocido en Terra nova, su amada que vino a este mundo hace tanto años acompañándolo como su secretaria, surgió revelándose por primera vez.

La Dueña del Palacio Blanco, la Dragona Mitológica, conocida como la Blanca, Ersin surgió de repente.

“GRAAAA!”

Su soló rugido cambió el área a sus alrededores, la luz se hizo más intensa y todas las criaturas psionicas fueron evaporadas.

Cerca de cincuenta metros de longitud desde la cabeza hasta la cola y más de cien metros de envergadura con escamas blancas que brillaban a la lejanía. Incluso si era más pequeña que otros Dragones Mitológicos, ella con su solo rugido selló completamente el espacio impidiendo que nadie huyera.

Si le hubieran dicho que él conocería al amor de su vida en medio de un robo, no lo hubiera creído y menos cuando el ser que él trató de robar era un dragón… El mismo ser del que él se enamoró.

******

“Mierda… Mierda… Mierda…” Cécile maldijo mientras trataba de ocultarse entre un edificio.

Ella primero miró por la ventana y tragó con miedo. En el cielo, más allá se podían ver gigantes luchando entre ellos, cada golpe parecía mover el cielo… No, literalmente movía el cielo, como si todo el espacio temblara con cada ataque.

De vez en cuando, se filtraba aura purpura y esa aura cambiaba la realidad. Lo que la puso en la situación que ahora se encontraba.

En la calle caballeros se encontraban enfrentando a sus bestias invocadas. Ella sabía el número de bestias, más de diez mil bestias mágicas se encontraban en Londres, moviéndose por las calles y tratando de acercarse a su posición. Ese número era pequeño comparado con el número que ella había estado reuniendo durante tanto tiempo.

El problema era que esos caballeros eran numerosos, y no eran sus aliados. Caballeros antiguos que llevaban armaduras de cuerpo completo nacían del aura purpura que se filtraba de la batalla que estaba sucediendo en el cielo y cada pequeña mota de esa energía daba vida a pequeños escuadrones de caballeros.

“¡Busquen a la bruja! ¡Debe estar cerca!”

Ella escuchó voces viniendo desde afuera y volvió a ocultarse. Si que innumerables enemigos nacieran de la nada con una fuerza de rango B, A e incluso S era un problema, entonces la inteligencia hizo que ese problema obtuviera una nueva connotación.

A Cécile la llamaban ‘Ejercito de una sola mujer’ y ella estaba orgullosa de tal título, pero lo que estaba haciendo ese Ser incluso distraído era algo que la superaba. ¿Como era posible crear seres de la nada? Una parte de ella racionalizó tal idea y entendía que ese ser estaba alterando la realidad, creando seres y dándole ‘vida’, de la misma forma que los vestigios, pero realmente al final no importa cuánto entendiera. ¡Ella estaba siendo cazada como si fuera una bruja!

“Graa!”

Ella escuchó un rugido y a la lejanía vio a Meredith la supuesta directora de la Academia Berlín luchando con su otra identidad o el vestigio de ella. Margaret de Wessex la Reina se encontraba flotando en el cielo, lanzando todo tipo de ataques elementales mientras que su contraparte se había transformado en un dragón oriental y estaba volando por el cielo, rugiendo y lanzando todo tipo de ataques elementales.

“La situación no está en mi favor…” Murmuró Cécile, desde el cielo también se filtraba aura celeste que protegía a sus bestias e incluso aura roja que a veces cortaba enemigos, pero no era suficiente. O al menos no para su supervivencia. “Mierda…”

Así que ella tomó su decisión. Para sobrevivir necesitaba ganar y si era posible ganar rápido para ir a otra parte donde hubiera gente que la pudiera proteger.

Ella era una Invocadora no alguien que luchara al frente, así que incluso si iba a otro campo de batalla más aterrador, mientras alguien le diera tiempo para invocar, ella podría cambiar la situación. Sin embargo, si no podía conseguir un aliado para protegerla, entonces debía conseguir alguien que sirviera como distracción.

Sin dudar Cécile preparó su mejor hechizo de invocación. La ‘Puerta del Infierno’ era el nombre que ella le había dado, un hechizo que conectaba a uno de los 72 mundos demoniacos y esta vez ella apuntó a traer un rango SS. Era una apuesta peligrosa y más cuando ese Ser que estaba en el cielo había mostrado la capacidad de controlar a otros, pero ella no podía dudar y menos cuando los caballeros la estaban rodeando.

Si esos caballeros empezaban a apuntar a los civiles, incluso si esta gran batalla terminaba en su victoria, su reputación iba a quedar por el suelo y no porque ella no pudo salvar vidas. No, la mayoría de las fuerzas de cada nación estaba protegiendo áreas llenas de civiles y sus vidas estaban en buenas manos, el problema era que dirían que ella huyó y se escondió.

Preparando su hechizo, ella sonrió ligeramente por su propia rapidez al lanzar el hechizo. Un hechizo que literalmente conectaba a otro mundo más allá de este universo. Era imposible que tal hazaña no la volviera orgullosa y la rapidez con la que su hechizo se conectó al otro lado fue una sorpresa grata. Durante el Decimotercer Portal Abismal ella había aceptado la propuesta de Mercurio, el líder del Gremio los Caídos.

Él la ayudó a mejorar su hechizo con nuevas medidas de seguridad y nuevas funciones para controlar la puerta correctamente en cambio de que ese individuo usara su puerta… Tal era el contrato y ahora ella sonrió orgullosa de su progreso.

El hechizo apareció en la calle, el humo negro surgió y se extendió por los alrededores, luego se fue concentrando, consolidando. Cécile contuvo su aliento, si bien ella había mejorado el hechizo con la ayuda de Mercurio, no lo había probado guardándolo como una carta oculta. Ella estaba contando de que cualquier ser que viniera seria mágico y ella podría controlarlo. Añadiendo a su favor de que la energía psionica era densa en este momento en la tierra y siempre trataba de chocar con la energía psionica, cualquier criatura que viniera seria fácilmente dirigido a matar esos caballeros psionicos.

El humo se fue volviendo más pequeño pasando de cinco metros hasta que luego se volvió dos metros y en ese momento cuando ella sintió la conexión con el otro lado, ella de repente perdió el control de su hechizo.

Entonces una puerta se manifestó en donde ella había abierto la entrada y la puerta no era su creación, sino que literalmente una puerta de madera que de repente se abrió por completo.

Desde allí, un ser humanoide surgió. Sus cuernos negros se alzaron entre su cabello negruzco, sus ojos rojos en forma de gato se movieron y su sonrisa, se distorsiono revelando una sonrisa demoniaca llena de colmillos.

Ese ser respiró hondo y luego exhaló con una sonrisa en su rostro, a pesar de que ella estaba viendo un demonio, las facciones, la sonrisa y la manera que se movía hizo que un nombre viniera a su mente.

Mercurio le ofreció ayuda para mejorar su hechizo y esa ayuda fue fantástica, mejorando su hechizo de forma enorme. El pago por tal ayuda fue simplemente usar la puerta y Cécile en su momento imaginó, que ella tendría que lanzar el hechizo para él o que él trataría de cruzar de este lado al otro lado, pero…

“Es bueno estar aquí.” Dijo ese ser en calma y desde el cielo la energía psionica descendió para potenciar a los caballeros, pero antes de que pudiera completar su función, ese ser elevó su dedo. “Las alteraciones de realidad realizadas con energía psionica no son permitidas en la Tierra.”

Tal declaración que sonaba simple, no lo era. El mundo mismo y las leyes se doblegaron, queriendo complacer a aquel que dio su declaración y el mismo mundo tentado por la voz, empezó a rechazar a los caballeros, llevando a que miles desaparecieran.

Desde el cielo, el gigante de color purpura pareció gruñir y volvió a extender su energía, esta vez el mismo mundo la rechazó, llevando a que fuera difícil descender.

“Aquellos que han caído luchando por este mundo deben levantarse de vuelta.”

Los ojos de Cécile se movieron a la distancia donde ella había visto cadáveres de aventureros rodeando un banco. Ella no sabía si eran ladrones que intentaron robar el banco o simplemente defensores, probablemente siendo la primera.

Sin importar quienes eran, sus cadáveres que antes habían sido cortado por los caballeros fueron restaurados y entonces se levantaron de repente, respirando y abriendo sus ojos de sorpresa, miedo y devoción.

Cécile se dio cuenta de que ella no estaba escuchando la voz porque estaba cerca. No, la voz de ese ser, se extendió por el mundo.

Ese Ser al finalizar miró el cielo, donde la batalla se agitaba y la energía psionica descendía con mayor fuerza, filtrándose por la barrera celeste.

“Mmm… Tiene un gran control de la energía psionica. Habría que darle más dificultades.”

Con ese murmullo la energía psionica que caía algunas veces en motas de polvo y otras veces fluía como arroyos de repente empezó a cambiar de color a purpura a un color negruzco que emanaba una profunda sensación de corrupción. Las motas se dividieron entre purpura a negruzco y reduciendo aún más la presencia de energía psionica y la influencia de ese ser.

Al terminar su trabajo, ese ser sonrió.

“Es hora del segundo asalto.”

*****

“Es hora del segundo asalto.”

La voz sonó por todas partes y todos se miraron de repente.

“Es mejor estar alerta.” Shao Ya elevó la voz y los miembros del gremio de la Tormenta Helada asintieron.

Gran parte de su grupo con Akira se habían ido a Zerzura y como tal su número era mínimo, pero realmente no importaba.

Todos dieron mirada a las dos personas, dos ancianos que Aurora trajo y que ella presentó como sus maestros. Con solo mirar el cielo, donde se podía ver dos gigantes luchando, todos sabían quién era la figura femenina y todos reconocían las auras que descendían de vez en cuando.

“Esa es nuestra entrada. Ya era hora, me estaba aburriendo de solo mirar.” Latfigar la Diosa de la Lucha sonrió estirando su cuerpo.

Todos antes habían visto como con un puñetazo la mujer destruía prácticamente todo a su paso y antes aquellos jóvenes más atrevidos del Gremio de Tormenta Helada habían sufrido como receptores de la feroz luchadora.

“¿Que está sucediendo? ¿Que era esa voz?” Preguntó Shao Ya. Ella sabía que mucha de la información estaba siendo retenida e incluso Akira no hablaba demasiado.

Todos confiaban en ella y que a ellos le dejaran como respaldo a dos ancianos estaban tranquilos. Incluso cuando gigantes estaban luchando en el cielo, voces que alteraban la realidad y revivían muerto eran escuchadas.

“No se preocupen. Era Aldaor.” Dijo el anciano como si estuviera señalando a una persona conocida y viendo que nadie entendía, asintió a sí mismo. “Supongo que ustedes lo deben conocer como el Dios de los Caídos, de la Tentación y la Corrupción.”

“Un Dios Demonio?” Shao Ya exclamó. Un nombre poco conocido de este lado debido a su nula intervención, pero ella lo había oído antes.

“Si…”

“Vamos, anciano. ¿Cuánto tiempo debo esperarte? ¿Qué pasa si ese niño se nos adelanta? Ver a Aurora luchar con esa criatura hizo que quisiera divertirme. ¡Pido a esa cosa que está luchando contra la Diosa del Conocimiento! ¡Si alguien se me adelanta también lo enfrentare!”

Bealdir, el Dios de la Espada que vino a la Tierra por invitación de su querida estudiante y que él consideraba incluso como su nieta, suspiró. Su aprendiz era problemática, pero ahora mirando el cielo, él no pudo ocultar la sonrisa llena de orgulloso.

Aurora incluso en su forma de Diosa naciente estaba enfrentando a un ser que alteraba la realidad con facilidad y que causaba estragos e igualmente estaba enfrentándolo con una destreza única, todo mientras se adaptaba a sus nuevas capacidades.

¿Como no podría estar orgulloso? Viendo que Latfigar gruñía y desaparecía, el volvió a suspirar.

Incluso como Diosa de la Lucha y todos los milenios encima, esa mujer seguía manteniendo la energía de su juventud.

“No se preocupen jóvenes. Todo pronto terminara.” El anciano habló y viendo que todos estaban nerviosos, añadió. “Todavía tenemos pendiente la visita a los herreros que nos faltan. Y los templos, esos son realmente agradables.”

Recibiendo un asentimiento inconsciente, el anciano sonrió y desapareció, apareciendo en el cielo de la ciudad. Honestamente él no tenía ni la menor idea de donde estaba, pero podía sentir las fuerzas de este mundo enfrentándose, así que él simplemente siguió a la Diosa de la Lucha y en un segundo apareció, a su lado mirando una ciudad rodeada de hojas de papel.

“¿Puedes abrir la entrada?” Preguntó el anciano a la Diosa de la Lucha y viendo que estaba levantando su puño, comentó. “Evitemos destruir los alrededores.”

“Bah, que aburrido. Aion puede restaurar todo en un instante. Es mejor hacer que trabaje en vez de que este sentado en esa oficina sin hacer nada.”

El anciano simplemente la ignoró y elevándose en el cielo, sintió la barrera que su aprendiz había creado para proteger este mundo y sintió la mirada de los dos seres que se enfrentaban. El Ser del otro mundo trataba de identificar su fuerza y que clase de Dios era, mientras que su aprendiz todavía estaba acostumbrarse a sus nuevos sentidos.

Bealdir, abrió su mano y su espada surgió de su propia voluntad. Su aprendiz hacia lo mismo con sus auras, pero él lo llevo un paso más allá, su mente conectándose con todos los espadachines de este mundo.

A él lo llamaban el Dios de la Espada y ciertamente su espada era su arma principal. No obstante, las limitaciones para un ser como él que ascendió con su propia fuerza no tenían sentido.

Y él se levantó para enseñarle a su aprendiz, que ella no necesitaba limitarse a un ‘Concepto’. Su voluntad se extendió de su cuerpo rodeando todo el planeta y tocando a todos lo que luchaban, dando filo a todos los ataques de aquellos que luchaban.

No importaba si era un arco, un arma de fuego, un garrote o simplemente magia incluso energía psionica. Él ayudó a que todos los ataques tuvieran filo. Los puños de roca cortaban al igual que las bolas de fuego que al explotar cortaban a sus enemigos.

A diferencia de ese joven que declaró abiertamente su intervención a todos los mortales, él lo hizo silenciosamente. Tampoco terminó las batallas de aquellos que seguían luchando, no había necesidad de robar esta oportunidad de aprendizaje.

“Fanfarrón…”

Ignorando el comentario de su colega, él simplemente cruzó la grieta que se había formado y al llegar, primero vio al ejército del Imperio Falion.

No a los soldados de rangos S que estaban en el frente luchando contra incontables abominaciones de la Diosa de los Hedonistas, el Libertinaje y la Libertad. Sus ojos fueron a parar al par de Dragones Mitológicos y Semidioses que rodeaban a la Emperatriz del Imperio Falion, Cithrel. Luego a los vampiros del Imperio de la Noche Eterna donde el clon del hermano de su aprendiz era regente.

Entonces dio a parar a los soldados que vinieron del mundo de Beldaría donde su aprendiz había ido y liberado ese mundo. Entre aquellos que vinieron liderados por Elderia la mortal que su aprendiz dejó en ese lugar también se encontraba la Diosa de la Regencia Eterna, Salysia.

Miembros de la Centésima Primera Legion que esa joven Diosa lideraba estaba presente y el anciano se preguntó, si su aprendiz seguía dudando de que ahora esa legión era suya. Salveroth la dio como regalo y el anciano sabía que era un regalo sin devoluciones.

“Por fin llegan. Ya me estaba aburriendo.”

Una voz surgió de repente y desde la distancia donde antes la Diosa del Conocimiento se enfrentaba a Larzura y los Dioses de la Tierra corrompidos, de repente un pulso se extendió y la Diosa del Conocimiento se alejó.

La forma divina de la Diosa Larzura era una amalgama de cuerpos femeninos que parecen moverse como gusanos tomó distancia identificando a los nuevos enemigos que enfrentaba.

“No se dé que te quejas. ¡Estabas acaparando toda la diversión!” Exclamó la anciana y sonriendo al mirarlo, señaló. “Quédate al débil. ¡Voy por esa cosa!”

Sin esperar respuesta chocó sus puños y su cuerpo empezó a crecer volviéndose un gigante de más de cien metros y se abalanzó hacia Larzura que también empezó crecer.

Los Dioses de la Tierra formado por incontables ojos se giraron para mirarlos, pero él simplemente movió su dedo y cortó la corrupción de la divinidad de ese ser. Tal acción debilitó aún más a ese antiguo dios, pero a su vez le salvo la vida. Quitando la corrupción de su ser permitiéndole existir, aunque más débil que antes.

No obstante, ahora que una nueva Diosa estaba en la Tierra, ese ser ya no necesitaba preocuparse más.

“¿Estás seguro de dejarle ir así no más?” Preguntó la Diosa del Conocimiento tomando la forma de una anciana estudiosa. Su mirada estaba sobre Larzura y su nueva oponente.

“No.” Su respuesta fue dada de inmediato y sintiendo presencia de otros Dioses, suspiró. “Pero los problemas apenas comienzan.”

La barrera que la Diosa del Conocimiento había puesto para mantener la batalla separada del planeta fue destruida cuando Salveroth, el Dios de la Ira y la Locura descendió.

“¡Mia!” Exclamó dividiendo el área donde la Diosa Larzura y la Diosa de la Lucha se encontraban.

“¡No, vete!” Exclamo la Diosa de la Lucha y sonriendo con salvajismo, declaró. “O pelea. Viejo demente.”

“Yo soy el soldado más leal…”

El anciano dejó de escuchar a ese Dios Infernal y simplemente se giró para mirar a los miembros más sano entre los infernales. Gruvreas se acercó en calma asintiendo mientras la barrera que cubría estaba batalla se transformaba en oro evitando que la destrucción de la batalla de tres lados se extendiera a los mortales y Abrahel la reforzó evitando que lo que estaba fuera visto por los seres del exterior.

“No entiendo porque se comporta como niño.” Abrahel, la Diosa de la Lujuria y la Degeneración agitó la cabeza. No se estaba refiriendo a la anciana, sino que a ese dios demoniaco que probablemente era uno de los seres más antiguos incluso más que ellos.

Los Dioses Infernales eran existencias más antiguas que los tres juntos y más poderosas incluso.

“No es la primera vez que uno de ustedes actúa como un niño.” Señaló la Diosa del Conocimiento y se encogió de hombros cuando fue mirada por los dos Dioses Infernales.

“¿Su Majestad lo ha hecho por que no nosotros? Además, todo termino bien, ¿no?” Gruvreas sonrió en respuesta.

El anciano asintió, sin poder negar esa lógica.

******

Alice observó el cielo viendo a su hermana luchar en contra ese gigante. Con cada minuto que pasaba Ojos Grandes se ponía cada vez más y más nervioso atacando, pareciendo dar todo de si, mientras trataba de buscar alguna forma para huir, buscando su oportunidad.

Ella mantuvo su posición, sentada en calma mirando el cielo, su mente conectada a la oscuridad y ella podía ver en Zerzura que la batalla seguía más feroz, ambos gigantes interferían en la batalla tratando de guiarla a su favor.

Ir a Zerzura para ayudar hubiera sido fácil cuando de su lado la batalla había terminado… No, desde el inicio no fue una batalla. Sino que una masacre.

Ella bajo su mirada a Oprovana que estaba encargándose de los cadáveres. Esa mujer que había sido ‘controlada’, no mostraba señales de control ni heridas. Luego su mirada fue a dar al Rey Demonio Aniquilador y al Rey de Arabia, que estaba conversando con su hija Arwa.

Fue esta última quien se acercó con una sonrisa.

“Siempre es bueno una batalla fácil, ¿no?” Preguntó Arwa sin ocultar su diversión ante la situación.

Alice había sellado el área evitando la mirada de ese ser y si bien había estado rodeada, la realidad era que aquellos individuos que supuestamente fueron controlados se dejaron controlar.

Dándole confianza a que Ojos Grandes descendiera cuando sintiera que iba a ganar y ese ser tomó el cebo y ahora estaba aquí.

“Esta batalla más que otras.” Respondió Alice en calma.

No era que hubiera necesitado ayuda para eliminar a sus enemigos. No en este punto cuando podía mostrar su poder libremente. Su hermana no era ingenua y era probable que en Terra nova hubiera descubierto muchos secretos, los suyos incluidos.

Alice pensó en su primer encuentro en ese parque de diversiones. Ese encuentro no fue casualidad. Ella todavía recordaba a su pequeña hermana jugando a ser una heroína y ahora… Aurora era la Diosa que estaba protegiendo a este mundo.

La batalla en el cielo continuaba y Alicen desvió su mirada, su hermana tenía una batalla que ganar y ella estaba segura de que ganaría, como tal, su atención se centró en Zerzura donde parte de su oscuridad estaba oculta.

Ella ya tomó el control de su ‘clon’ y ahora estaba luchando débilmente casi jugando con la Guardiana. La batalla podría haber terminado hace mucho tiempo, pero no se hizo.

Alice prestó atención a su grupo que conocieron la academia y que ahora se enfrentaban a la Primera Heroína… El vestigio de Aurora que todavía seguía luchando.

Todos tenían una batalla que terminar por su cuenta.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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