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The Guardian [Spanish/Español] - Capítulo 992

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  4. Capítulo 992 - 992 Aprendiz poco filial
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992: Aprendiz poco filial 992: Aprendiz poco filial En Terra Nova en una de las más grandes se encontraban Aurora y Alice subiendo un camino a la cima.

Un largo camino de varios kilómetros que recorría los alrededores de la principal montaña de una larga cordillera.

Escalón por escalón a lo más alto, incontables escalones conformaban el camino que múltiples artistas marciales realizaban, pero esta montaña y este camino no era normal.

“Se puede sentir la presión…” Murmuró Alice mientras sacaba una bolsa de papitas y con indiferencia añadió.

“El viento es ligeramente cortante.

Este sería un buen entrenamiento para espadachines y luchadores.” Aurora simplemente sonrió ante la indiferencia de su hermana, pero estuvo de acuerdo.

Cada escalón que ella subía desde el inicio la presión aumentaba y si bien al inicio fue ligero, ella estaba llegando a la cima y cada paso era como llevar cientos de toneladas a su espalda.

El peso no era lo único, sino que el viento parecía miles de espadas que al tocar la piel cortaban sutilmente.

Si un mago estuviera aquí probablemente su barrera hubiera sido cortada y hubiera caído hace mucho tiempo ya fuera por ser aplastado o cortado.

A diferencia de la base de la montaña en el que muchos creyentes, fanáticos de la espada y del entrenamiento físico llegaban para subir la montaña como una prueba, en esta parte de la cima estaban únicamente ellas dos.

“Es bastante agradable si soy honesta.” Murmuró Aurora mientras respiraba hondo.

El viento trataba de cortar su cuerpo, pero era repelido por su propia aura que emanaba repeliendo cada corte como si fuera un desafío de espadachines mientras que la presión simplemente era soportada por su cuerpo.

Todavía no había llegado al punto de necesitar su concepto de luchadora ya que cuando la presión era demasiado ella simplemente usaba la energía mágica de este abundante mundo para resistirla y continuar.

“Con razón quisiste subir desde el inicio.” Dijo Alice agitando al cabeza con cierto aburrimiento.

“Por supuesto!” Exclamó Aurora y acelerando su paso, comentó.

“¡Tengo que presentar mi respeto a mis maestros!” ¡Después de todo ella era una buena aprendiz!

Aunque otros podrían no decir lo mismo ya que no visitó a sus maestros durante mucho tiempo… Por supuesto, Aurora ignoró esos pensamientos y continúo subiendo con tranquilidad.

Se decía miles de años en esta montaña se realizaba una prueba física de presión y aquellos que dedicaban su vida a fortalecer su cuerpo tomaban esta prueba y aquellos que llegaban a la cima podían recibir un desafío de la Diosa de la Lucha.

Una existencia que utilizo su cuerpo para vencer a sus enemigos y derrotar a sus oponentes.

Una entidad que representaba una voluntad inquebrantable y un físico indestructible junto a una ferocidad extrema.

Aurora podía confirmar la segunda parte.

Sin embargo, hace unos años la montaña empezó a obtener un efecto secundario de un viento cortante como si miles de espadachines estuvieran agitando su espada constantemente.

La Diosa de la Lucha no tenía una Iglesia oficial, pero si adoradores y seguidores que registraban y gestionaban esta montaña y para ellos este efecto no era tan extraño.

Simplemente sucedía cuando otro Dios estaba en el Reino de la Diosa de la Lucha y ahora que Aurora estaba aquí, ella sabía a quién representaba esos cortes que venían a ella.

Era imposible no reconocer los movimientos de su maestro incluso impregnados en un aura divina.

“¿Esto es la divinidad de Dioses cierto?” Dudó Aurora al ver los últimos escalones y deteniendo su paso, murmuró.

“Si me convierto en una Diosa sería igual?” ¿Si esto era la presencia divina indirecta de seres que ni siquiera estaban usando su poder abiertamente como seria cuando ella ascendiera?

Era imposible no tener esa duda en su mente y menos cuando, ella podía sentir su cuerpo.

La presión que estaba a su espalda era como si fuera una gigantesca montaña presionándola completamente y, aun así, para ella era soportable.

Su cuerpo se fortalecía cada vez más y ella sabía qué hace cientos de escalones ella ya había superado lo que un rango SSS podía soportar.

Todo ello sin que ella usara su concepto y utilizara las emociones de otros para fortalecerse aún más.

Además, como espadachín con solo liberar su aura podía generar cortes con tan solo quererlo.

Con su concepto simplemente podía plasmar con su propia voluntad la realidad que deseaba y su aura, era simplemente una prueba de su presencia.

Si hace muchos cuando era un rango S y rango SS, ella al liberar su presencia se sentía como espadas a punto de cortar ahora cortaban realmente.

Ya hace tiempo había pasado lo que era humanamente posible y aquí estaba, todavía sin cruzar el verdadero umbral.

Sin dar el paso a la divinidad.

“Puedes contenerlo.

Existe forma de contener la divinidad para no afectar a otros.” Dijo Alice de inmediato y antes de que Aurora pudiera responder, continuar.

“Por ejemplo, Su Majestad puede aparecer sin afectar el mundo.” La Emperatriz del infierno tomaba una forma de una niña para contener su poder.

Alice tomó como ejemplo uno de los seres más poderosos para dejar en claro que la presencia de la Divinidad se podía controlar.

“Si los Primordiales pueden contenerse de ese modo supongo que no afectaría demasiado mi vida.” Comentó Aurora asintiendo un poco más relajada.

Si un Primordial podía contenerse de tal manera entonces una Diosa recién ascendida podría en teoría vivir normalmente.

En Terra nova existían muchas historias de Dioses caminando por la tierra por esa razón.

Aurora suspiró.

Ella tenía estas dudas debido a que estaba nerviosa y estresada como tal era inevitable pensar en este tipo de cosas cuando uno estaba estresado.

Alice de su parte simplemente le dio una palmada en el hombro cuando llegaron a la cima, pareciendo que quería animarla.

Aurora que estaba por responder se quedó en silencio al ver la cima.

“Tal como esperaba.” Murmuró Aurora honestamente.

En la cima de la montaña se encontraba una plataforma de piedra que parecía ser usada como área de entrenamiento y rodeado de una impresionante vista de la montañas y nubes que rodeaban el área.

Un lugar perfecto para tener una pelea directa, aunque el cuadrilátero era pequeño para luchadores que llegaban a la cima y que probablemente podían destruir montañas.

La presión de repente desapareció y Alice que la estaba acompañando al cuadrilátero dio un paso atrás.

“¿En serio me abandonas?” Murmuró Aurora.

“Parece que viene a saludarte.” Señaló Alice al cielo cuando las nubes fueron atravesadas por una figura.

“Es mejor dejar que maestra y aprendiz tengan su reunión.” Aurora no tuvo tiempo por enojarse por la traición de su hermana debido a que la figura que bajaba del cielo a alta velocidad impacto en medio del cuadrilátero.

La onda expansiva alejó las nubes e incluso la arrastró a ella varios pasos hacia atrás mientras que el suelo tembló, pero ni la montaña ni el cuadrilátero fue destruido en lo más mínimo.

“Hola, ¡Maestra!” Saludó Aurora con nervios.

Su maestra la Diosa de la Lucha nunca le menciono su historia, era mas no le contó nada de su vida y simplemente la entrenó.

A diferencia de su maestro que decía estar en África, ella ni siquiera ocultó que no era normal.

Espalda recta, dos metros de altura y un físico esculpido.

Su cabello blanco canoso estaba atado en una coleta y la mujer que parecía una anciana reveló una sonrisa llena de energía.

“Qué esperas para subir?” Exclamó su maestra haciendo una señal para invitarla.

“Es mejor esperar a mi maestro.

Así tenemos una conversación.” Murmuró Aurora y con cierta vergüenza se rascó la mejilla y comentó.

“Vine para saludarlos y… Pedirle un favor.” “No te molestes con él.

Ven rápido.

He oído lo mucho que has avanzado, aunque no he podido verlo.

Así que necesitamos comprobar tu estado y desarrollo.” Dijo su maestra y sin ocultar la sonrisa, murmuró con una pequeña risa.

“He.

Por lo que veo tiene más talento como luchadora que como espadachín.” Había estado aburrida… Aurora lo supo de inmediato.

Cuando ella visitaba a su maestro y maestra lo hacía por su ‘sistema’… Básicamente Aión la movía espacialmente a donde sea que era el área de entrenamiento y allí ambos la esperaban y la ayudaban a entrenar.

En ese lugar era posible mostrarle lo que ella hizo debido a que su ‘sistema’ prácticamente la miraba todo el día, como tal ella podía mostrarles sus batallas a ellos y de esa manera sus maestros la ayudaban.

Y su maestra siempre se aburría cuando esperaba… Lo que significaba que luego de tanto tiempo estaba sumamente aburrida y más cuando su maestro no era muy conversador.

Aurora sintió otra presencia y miró a la espalda de la mujer viendo al otro lado su anciano maestro con su túnica y la katana que ella le había regalado asentirle en calma.

Ella sabía quién era él.

Durante su tiempo en la biblioteca de la Diosa del Conocimiento ella aprendió mucho y era imposible que no aprendiera sobre el Dios de la Espada y ahora ese ser, simplemente actuó como siempre, un anciano tranquilo, dedicado y un maestro amable.

La forma que ambos la saludaban, sin quejarse por su poco filial aprendiz o porque ella no los visito antes, hizo que Aurora sonriera agradecida de tener tan excelente maestros.

“Entiendo.

No sea tan dura conmigo, maestra.” Dijo Aurora al subirse al cuadrilátero y mirando a la anciana, comentó.

“Siento que estoy cruzando el límite y mi idea es armonizar mis dos conceptos en una batalla que me ponga en mi limite.” En una batalla en contra de Ojos Grandes… Aurora no iba a seguir un camino, sino que ambos al mismo tiempo y usar sus dos conceptos, sus dos divinidades para ascender.

“Oh, una pena.

Quería probar tus límites.” Dijo la mujer moviendo sus brazos y cuello con una sonrisa salvaje.

“No importa.

En este cuadrilátero será una batalla simple.

Dos luchadoras de frente.” Al instante Aurora sintió que la energía mágica era limitada de manera extrema y su cuerpo se sintió débil.

Un sentimiento extraño cuando ella desde que era niña sentía su cuerpo lleno de energía.

La divinidad de su maestra tomó otra forma para iniciar una batalla de luchadores sin energía mágica o aura, simplemente dos luchadores enfrentándose directamente y Aurora no trató de resistirse, simplemente sonrió.

“Sea amable…” Antes de que ella pudiera terminar de pedirle a su maestra que sea amable, la anciana se lanzó hacia ella con una sonrisa salvaje.

****** En el Gremio de Tormenta Helada, Akira estaba esperando en el primer piso sentada en el sofá moviendo su pierna con cierto nerviosismo.

“¿No dijiste que eran los maestros de Aurora?

No entiendo porque tu nerviosismo.” Oscar que la estaba viendo mover su pierna hizo esa pregunta.

Akira tragó con cierta dificultad y se rascó las mejillas.

“Lo son, pero… Son muy, muy, muy, muy, muy importante.” Murmuró Akira y esquivando la mirada de Oscar, comentó.

“Lo siento.

No puedo decirte todo.” Aurora le reveló toda la verdad y le pidió un favor, mantener a sus dos maestros bajo su cuidado.

Sin embargo, también comentó el hecho de que sus maestros eran Dioses.

¡Dioses!

Era inevitable que Akira estuviera nerviosa y lamentablemente ella no podía revelar todo.

No era que Aurora no lo permitiera, pero era difícil contar tan pesado secreto y ni hablar de todos los otros secretos que tenía Aurora.

Oscar al verla disculparse se arrodillo al frente de ella y tomando sus manos, le sonrió.

Él era guapo, Akira siempre creyó eso, pero lo que le gustaba de él, era la forma que él la miraba.

Una mirada tan directa, paciente y amable.

“Eres muy diferente ahora que cuando eres una bestia, eh.” Comentó Akira con una sonrisa.

“Oh, pensé que te gustaba también en esa forma.” Señaló Oscar y Akira lo golpeó mientras él se reía descaradamente.

“Perdón, perdón.

Lo siento, debería cuidar más la imagen de la líder del Gremio.” Dijo Oscar sin quitar su sonrisa.

“No me importa.” Comentó Akira y mirando al hombre, declaró.

“No me importa si otros saben la verdad.” Sus compañeros sabían sobre ambos y Aurora también, por eso hace mucho tiempo, ella vino a pedirle consejos a ella y Shao Ya, pero lo suyo siempre fue lento y privado.

Akira no iba a negar que era tímida por eso no revelaba públicamente su relación y solo sus compañeros más cercanos sabían sobre ellos dos.

“Así que no te importa revelar que estas saliendo con una bestia.” Dijo Oscar y viendo que ella se sonrojaba y levantaba sus manos para golpearlo, se rio y comentó.

“Seguiré tu deseo.

Lo único que me importa es estar a tu lado.” Akira sonrió felizmente.

Eso era otro aspecto que a ella le gustaba de él.

Oscar era un hombre responsable que sabía diferencia su relación personal de su rol como miembro del gremio, pero siempre mostraba su cariño de una manera u otra.

Antes de que pudiera continuar, ella vio a la otra persona que tenía la misma tarea que ella y al pensar se puso un poco nerviosa, pero lo controló al ver a Amber charlando con Shao Ya con una sonrisa.

“Aurora menciono que está por llegar.” Dijo Amber en calma y mirándola por un segundo al verla levantarse, murmuró.

“Yo también estoy nerviosa.” Akira se giró para mirarla con ligera sorpresa.

“Pensé que como Serafín estarías más tranquila.” Murmuró Akira honestamente.

Amber Bradley mejor conocida como Serafín, una artista mundialmente conocida.

Como cantante, ella llenaba cada estadio en donde cantaba y en conciertos abiertos ella atraía millones.

Su música lograba afectar a todos aquellos que la escuchaban incluso trasmitir emociones sin importar si sus canciones eran escuchadas directamente o no.

También era actriz y activista altamente conocida.

Era normal que durante su carrera haya conocido todo tipo de personas importantes.

“Oh, puedo decir lo mismo de ti.

El Gremio de Tormenta Helada es uno de los más conocidos en Japón y en Asia.” Señaló Amber.

Ambas se miraron y suspiraron.

Esto era totalmente diferente a conocer alguien influyente o poderoso de una nación.

Incluso conocer a los rangos SSS no era lo mismo.

Sin darle tiempo para calmarse, un portal se abrió de repente y desde allí apareció Aurora seguida por un anciano y una anciana.

Ambos eran totalmente diferentes, el anciano parecía un espadachín tradicional, tranquilo y experimentado.

Llevaba una katana enfundada siempre con su mano cerca de la espada mientras que la anciana media dos metros de alto y su físico si bien no musculoso resaltaba sobre el anciano.

Lo que resaltaba no eran ellos dos que parecían ancianos expertos en su campo, sino que Aurora que tenía varios moretones en su rostro que se curaba lentamente.

“¿Estas bien?” Preguntó Amber con cierta preocupación.

Que Aurora fuera herida y que las heridas permanecieran era sorprendente.

Akira ni siquiera podía sentir que tan fuerte era su amiga.

En cierto sentido ahora se parecía más a Alice, en el sentido de que ambas eran insondables en cuanto a la fuerza.

Uno nunca podría saber cuánto más poder podrían mostrar.

“Oh, estoy bien.

Esto me paso por ser una aprendiz tan poco filial.” Dijo Aurora con una sonrisa.

“Simplemente esta bromeando.

Es un saludo de luchadores.” Dijo la mujer dándole palmadas en la espalda y acercándose a ella, preguntó.

“Aurora me contó sobre ustedes.

Mi nombre Latfigar y el anciano es… Bueno, pueden llamarlo anciano.

Viejos como él suelen olvidarse sus propios nombres.” Mientras ellas saludaban, el anciano suspiró y agitó la cabeza.

“Mi nombre Bealdir.” El anciano saludo en calma y… “Ohhh… Con que ese es su nombre maestro…” Murmuró Aurora en voz baja.

Por supuesto, todos ellos eran alto rangos que podían escuchar ese murmullo y Oscar le dio una mirada a Aurora y luego a ella, pero incluso Akira no supo que decir.

¿No sabía el nombre de su propio maestro?

Con razón ella se decía ser una aprendiz poco filial… Akira controló sus pensamientos y por suerte, alguien la ayudó.

“Un gusto conocerlo Señor.

Nuestra líder del Gremio preparó todo para su estadía.

También Aurora nos mencionó varios detalles de ustedes y hemos preparado la arena con nuestros mejores miembros del gremio.” Shao Ya atrajo la atención inmediata de Latfigar que sonrió como cualquier luchadora y luego se giró al anciano.

“También hemos preparado varias citas con los mejores herreros y tenemos planeadas visitas a las mejores armerías de Japón.” Fue el turno del anciano llamado Bealdir levantar una ceja y asentir a gusto.

A pesar de que su reacción fue calmada, su interés fue evidente en sus ojos.

Akira le dio un pulgar en alto a Shao Ya y cuando miró a su lado, vio que Aurora también levantó sus pulgares.

Al mirarse ambas se rieron a carcajadas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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