Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The Guardian [Spanish/Español] - Capítulo 994

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The Guardian [Spanish/Español]
  4. Capítulo 994 - 994 Inicio
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

994: Inicio 994: Inicio Aurora caminó por un barrio privado al lado de Clémentine y Alice.

Sus pasos eran tranquilos mientras ella observaba las casas del barrio en el que se encontraba.

Esta área estaba restringida para las familias o invitados de los vecinos del barrio y como tal se podían ver pocas personas en el área.

Su pequeño grupo estaba en silencio y Aurora podía notar que Clémentine estaba tensa.

¿Cómo no lo estarían?

Estaban yendo a visitar a su padre, Jacob Delacroix, uno de los pocos rangos SS psionicos en el mundo y dueño de la Empresa Agmar, la compañía dedicada a tecnología psionica.

También alguien controlado por Ojos Grandes… Esto último ya ni siquiera era una suposición, sino que un hecho.

¿Sino porque la invitarían aquí?

¿O porque la estarían vigilando actualmente?

Aurora podía sentir la mirada de algo que era difícil de detectar, pero ella lo ignoró.

Su hermana también lo ignoró simplemente abriendo una bolsa de papitas y comiendo como si nada.

Tal acción causó que Clémentine la mirara y esta última le paso la bolsa de papitas para que pudiera sacar.

“No, gracias…” Murmuró Clémentine, su voz tensa y su rostro serio.

Aurora miró a su amiga.

La situación era difícil, para evitar que su oponente descubriera sus planes y capacidades, cada uno tenía defensas en contra ataques psionicos, pero también debían evitar revelarse con sus reacciones.

Aun así, la ansiedad de Clémentine era real.

No se trataba de un engaño y era normal que estuviera ansiosa cuando su padre estaba en peligro.

“Tranquila.

Es bueno que nos haya invitado a hablar.” Dijo Aurora, su voz tranquila y calma.

A diferencia de Alice que era tan indiferente como siempre revelando cierta confianza en sus acciones, Aurora actuó de la mejor forma posible para este escenario.

Mostrando absoluta calma.

Estaban dirigiéndose a la boca del lobo, donde se enfrentarían a su enemigo y mostrar confianza era lo normal y ella estaba revelando la confianza de alguien que podía desbaratar todas las trampas posibles.

Y ahora ella iba a ver si eso era cierto.

Las tres llegaron al portón hacia el patio donde estaba la casa de Clémentine, el portón de metal se abrió y Aurora pudo ver la mansión rodeada por un agradable jardín.

La mansión era antigua y Aurora no podía sentir absolutamente nada extraño del interior, a pesar de que sabía que estaba por entrar en la boca del lobo.

¿Podrían ganar?

Una pregunta estúpida para Aurora que apenas llegó a su mente la desestimo.

No se trataba de tener confianza absoluta en ella misma.

No, desde que había llegado, Aurora no solamente se había preparado confiando en las personas que la rodeaban, sino que aceptando y pidiendo toda la ayuda posible.

No se trataba de si iba a ganar o no.

Se trataba de ganar y al mismo tiempo sacar todo el provecho a la situación para que en el futuro pudiera depender de su poder para llevar a cabo sus objetivos y enfrentarse a todo lo que apareciera.

Las tres caminaron a la entrada y se detuvieron mirando la puerta.

Aquí estaba, a unos pasos de iniciar una batalla final con un ser que la había tratado de asesinar desde hace años.

Sus cartas estaban en la mesa y bajo de la mesa también, preparadas para cualquier eventualidad posible.

Sin embargo, su oponente que había trabajado durante años en la oscuridad, preparándose para el eventual momento que tomara el poder y más importante, su poder era algo que no muchos conocían.

Un psionico extremadamente poderoso que estaba a la altura de dioses.

“Vamos.” Dijo Aurora tomando la delantera.

Sus pasos fueron firmes, su mirada clara y su mente enfocada.

Hoy no era una batalla final, era un escalón para algo más grande y Aurora estaba lista para dar el siguiente paso.

Ella abrió la puerta y las tres entraron viendo el pasillo que daba a la sala y al segundo piso.

Apenas la puerta se cerró el pasillo se alejó y los alrededores se volvieron borrosos llevando a que Aurora pisara el suelo haciendo crujir la madera bajo sus pies.

El espacio se estabilizo y ella se encontró en la misma entrada, mirando un pasillo que ahora se volvió interminable mientras que su hermana y su amiga ya no estaban.

Todo sin que ella ni siquiera pudo detectar el movimiento.

La batalla ya había empezado y su oponente reveló una pizca de su poder, pero Aurora empezó a caminar sin mostrar sus emociones en su rostro.

*** Edward frunció el ceño mientras miraba desde el balcón.

Él estaba en las Tierras sin Ley, en la antigua ciudad de Bagdad donde el Rey y la Reina Demonios, que se autoproclamaron emperadores, tomaron el control.

Sus ojos estaban en el patio abierto donde se podían ver más de treinta rangos S, bebiendo y riendo mientras veían a un par de rango A luchar con sus propias manos.

Esos rangos S eran uno de los tantos jugadores o lunáticos que se unieron a los nuevos reyes en busca de… Edward realmente no sabía.

¿Poder?

¿Riqueza?

¿Influencia?

¿Diversión?

Realmente la mayoría de los que habitaban las Tierras sin Ley eran lunáticos, criminales o la peor escoria que podía existir y Edward no podía señalar cual era la razón por la que se unieron.

Especialmente no de ese grupo.

Ya miles otros se unieron desde traficantes hasta señores criminales e incluso algunos jugadores que actuaban como pequeños dictadores en su territorio.

En estas tierras devastadas por la guerra y la locura, pocas buenas personas quedaban y ninguno de los que estaban viendo como dos hombres luchaban eran buenos.

Incluyendo a los dos que luchaban.

“HAA!” A Edward no le gusto ver a esos idiotas actuando como salvajes y lo mostró, dejando caer un rayo en medio del grupo, electrocutando a todos por igual y paralizando a todos al mismo tiempo.

No fue suficiente para herirlos de gravedad, pero si para dejar ligeras heridas a cada uno por igual según su fuerza, mostrando su excelente control.

“¿Algo que decir?” Preguntó Edward desde el balcón.

Su voz fría al recibir la mirada de odio.

Este edificio era la sede de poder de su grupo y ese grupo eran los supuestos guardias.

Ninguno de ellos actuaba como deberían.

El odio era visible en cada uno de ellos y Edward estaba seguro tratarían de matarlo o envenenarlo, ambas cosas sucedieron y en ambos casos el resultado fue el mismo.

Muerte.

Estas tierras no tenían ley.

No, quizás la única ley era la ley de la selva, donde el más fuerte gobernaba y ellos lo sabían.

Aquí fuera de Hermes que actuaba como el Rey Demonio y de la Reina, él era el más fuerte y ellos debían controlarse o ajustarse a su estándar.

“No…” Respondió un hombre musculoso y viendo los relámpagos en sus ojos, agregó.

“Señor.” “Bien.

Vuelvan al trabajo.” Ordenó Edward con indiferencia.

Él no iba a negar que odiaba este lugar, pero no estaba lejos de lo que merecía.

Después de todo, él asesinó a todos los líderes del Gremio de Héroes y si bien era claro ahora que algunos de ellos pertenecían a la organización de Ojos Grandes, no cambiaba el hecho de lo que hizo.

Edward volvió a mirar por el balcón, más allá del patio se encontraba la ciudad y en este momento estaba en calma.

Él trajo calma incluso entre los bastardos más violentos de la zona y no lo hizo como un Héroe, sino que volviéndose uno de esos bastardos.

Uno que asesinaba a cualquier que no siguiera su palabra y él estaba contento con el resultado.

Un héroe no podría haber logrado esto, ese rol representaba ciertos valores y estándares, representaba en cierta forma la ley que mantenía las ciudades en paz y representaba la civilización.

Estas tierras requerían alguien que gobernara con manos de hierro, buscando traer algo de paz y tranquilidad para los pocos que todavía residían en estas tierras y para todos aquellos que eran traídos sin su control.

Edward pensó en el Rey Demonio Aniquilador que se encontraba gobernando el norte de estas tierras, un demonio adicto a la batalla y, aun así, uno que debido todos los tratos y acuerdos trataba de gobernar sus tierras de una manera que no afectara a los inocentes.

¿Quizás luego cuando todo termine pueda asentarme aquí?

Pensó Edward en su mente.

Tal idea sonaba como un buen plan.

Asentarse en estas tierras y tratar de estabilizarlas, eliminando o controlando toda la basura, trayendo estabilidad hasta que eventualmente ya no se lo requiriera.

“Esta por empezar.” Una voz sonó en su mente y Edward miró al cielo que antes estaba cubierto por nubes negras y relámpagos se volvía lentamente rojizo.

Él estaba controlando el clima, en parte directamente y en otra parte debido a su alta capacidad, pero ahora alguien más le arrebato el control.

Edward estuvo por volar frunció el ceño.

¿Por qué estaba haciendo esto?

La pregunta llegó a su mente.

¿Por qué estaba aquí perdiendo el tiempo?

Debió haber actuado antes en vez de esperar a Aurora… Pensamientos surgieron de repente sin su control, pero continúo profundizando aún más.

¿Por qué debería esperar hasta luego para asentarse y limpiar de malhechores esta tierra cuando podía empezar ahora?

El pensamiento surgió hasta el punto de que los relámpagos en su cuerpo empezaron a quemar el edificio.

Estos eran sus pensamientos, pero guiados por alguien más… Algo más y Edward forzó sus ojos y lo resistió.

En su tiempo en prisión de la Iglesia del Tiempo y el Espacio, tuvo mucho tiempo para pensar y controlar tanto sus emociones como su estado mental, como tal pudo apartar esas ideas.

Ideas que buscaban liberar lo peor de su persona y lamentablemente él no fue el único que sintió ese deseo de libertar.

“Mierda…” Por todas partes de la ciudad las explosiones empezaron a sonar y la batalla comenzaron, no era un enemigo que lo atacaron, eran lunáticos luchando uno en contra de otros.

Edward voló al cielo, no era el único ya que desde la ciudad también surgió Hermes oculto como el Rey Demonio y la Reina, ambos rangos SSS se elevaron y sus presencias aplacaron el surgimiento de libertad.

Algunos en la ciudad recuperaron la calma, pero… ¿Qué sentido tenía cuando esos lunáticos estaban a la espera de luchar?

A muchos de ellos ni siquiera le importaba si se enfrentaban a enemigos o a aliados, simplemente dejaron salir sus deseos.

Los tres subieron más allá de las nubes rojizas y al cruzarlo vieron el sol en lo alto y también las presencias que esperaban al otro lado.

Al frente del grupo se encontraba un demonio delgado y alto con dos cuernos rojos elevándose en su cabeza.

Su piel completamente roja y sus ojos negros mezclados con tintes rojizos.

Su aura y su presencia causaba que Edward quisiera liberar cada uno de esos deseos.

Desde los más retorcidos hasta el simple deseo de atacar… El Señor Demonio Pezak, revelaba un aura de rango SSS y la presencia de la Diosa de los Hedonistas, el Libertinaje y la Libertad era evidente.

“Oh, tenemos visitantes.” Exclamó el Hermes y en calma, preguntó.

“¿Vienen a rendir pleitesía a este Emperador?” Edward miró a la persona que era su colega y realmente no supo que decir.

Él se autodenomino Emperador, pero todos lo trataban como reyes a pesar de su fuerza.

El titulo no importaba realmente cuando tenía tanto poder.

El poder de rango SSS y dos en este caso.

Aunque la otra parte no se quedó atrás.

El Señor Demonio Pezak adorador de Larzura ahora era un rango SSS y su presencia dejaba ver la divinidad de su diosa a un punto que Edward jamás había sentido.

Una influencia similar a lo que Cardenales de las grandes iglesias tendrían.

A su lado estaba el Rey Demonio Ivras, quien sonreía con confianza y que no ocultaba su deseo de venganza al mirar a Hermes.

Su presencia dejaba ver que era un rango SSS y si bien el aura emanaba cierta presencia psionica, su fuerza parecía evidente.

¿Ojos grandes lo apoyo de alguna manera?

Para ayudar a ascender a rango SSS a una persona, Edward pudo entender porque muchos se pusieron de su lado y fue claro que no eran solamente psionicos.

Al final, la última persona era Isaac Wegner con el cual Aurora había luchado y Edward al mirarlo, espero alguna reacción de él, pero no obtuvo nada.

Ese hombre lo miraba con indiferencia y no mostraba su aura ni su fuerza, pero para Edward fue claro que era un rango SSS.

Ese hombre parecía… Poseído.

Edward recordó las criaturas psionicas que hace mucho tiempo aparecieron para poseer algunas personas y frunció el ceño.

“No necesitamos hablar con gente muerta.” Dijo Ivras con arrogancia y con una mirada altiva, declaró.

“Ya sabemos quiénes son.

Sí que te gusta mantener tantas identidades, Mercurio.” Mercurio, el Líder del Gremio los Caídos que trabajaba junto al Rey Demonio el Pacifico.

Uno de los pocos individuos que era conocido por su magia mental y un participante de la Guerra Europeo-Demoniaca.

“¿Eso es todo?” Preguntó el hombre que se autoproclamo Emperador Demonio y mirando la otra parte, cuestionó con sarcasmo y desprecio.

“¿Eso solo descubriste?

Estoy realmente impresionado por tus brillantes habilidades deductivas.” Un tono despectivo y una voz burlona llevó a que Ivras gruñera y se lanzara volando sobre Hermes.

Edward tomó distancia y vio como el Rey Demonio Pezak lo miraba a él y luego a la Reina.

“Asesina a ese.

Yo me encargo de esa criatura.” Ordenó Pezak Isaac al ser ordenado simplemente se movió para atacarlo, pero Edward ya estaba volando en el cielo, ocultándose en las nubes que lentamente se estaban formando.

Por el aura a su espalda, estaba claro que su enemigo era un rango SSS y Edward por primera vez sonrió.

La batalla que él tanto había esperado comenzó.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo