The Guardian [Spanish/Español] - Capítulo 997
- Inicio
- Todas las novelas
- The Guardian [Spanish/Español]
- Capítulo 997 - 997 Recuerdos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
997: Recuerdos 997: Recuerdos Alice fue rodeada por energía psionica que trataba de restringirla y limitarla, queriendo de alguna manera sellarla.
El mundo cambiaba a su alrededor, entre la energía purpura decenas de ilusiones aparecían tratando de mostrar lo que ella deseaba… O lo que el individuo que la trataba sellar suponía que ella quería.
Una vida feliz con su hermana mientras ella la ayudaba y recibía comida.
Un mundo lleno de incontables platos de comida de todo tipo.
Un mundo lleno de bolsa de papitas.
Las escenas no hicieron dudar a Alice, que convertida en una masa de oscuridad tragaba todo a su paso incluso devorando la energía psionica.
Los escenarios cambiaron, quizás buscando tentarla con algo más que comida, llevándolo a ver reinos donde ella era la emperatriz siendo servida por miles, siendo la más rica o la más poderosa.
Alice ni siquiera observó esas escenas, cada escenario era realista y ella al ser su oscuridad podía extender sus sentidos y podía sentir cuando devoraba a cientos de personas que la rodeaban y que buscaban dar vida a esos escenarios.
Los escenarios buscaron se convirtieron en personas que se abalanzaban hacia ella tratando de detenerla tan solo para que sus cuerpos fueran devorados por la oscuridad.
“¡Me asesinaste!” “¡Asesina!” Las voces la alcanzaron y Alice se detuvo por medio milisegundo para fruncir el ceño y simplemente ignoró esos rostros desconocidos para volverlos asesinar.
¿Trataba de apelar a sus emociones?
Era claro que la otra persona se estaba quedando sin ideas.
“Herma…” Aurora apareció en varios escenarios esta vez queriendo detenerla y Alice la eliminó al instante.
Esas ilusiones ni siquiera representaban un porciento de lo que Aurora representaba para ella y era tan fácil de saber la diferencia que resultaba estúpido.
Sin embargo, provocó una emoción en ella… Molestia.
“…” El mundo se derrumbó cuando ella lanzó ciento de miles de tentáculos a todo a su alrededor devorando la energía psionica antes de que pudiera crear otro escenario hasta que finalmente todo se rompió.
La oscuridad fue liberada y Alice pudo percibir todo a su alrededor.
La mitad de la mansión estaba destruida por su constante ataque hasta el punto de que el Ser que se encontraba habitando el centro tuvo que alejarla.
Y aquel que creaba las ilusiones tratando de engañarla aprovechó ese momento para crear un agujero en el Plano Astral para lanzarla.
Lo último que Alice observó fue la realidad asimilándose con el Plano Astral y ella volvió a caer en medio de una montaña nevada.
“Así que ese es su plan…” Murmuró desde lo alto de la montaña cuando su cuerpo se reformó.
Gran parte de las montañas que antes estaban cubierta de blanco ahora estaban cubierta por su oscuridad que se había extendido a más de diez kilómetros a su alrededor.
Tal muestra de poder no se podía comparar a la gran grieta en el cielo que estaba cubriendo todo el planeta dando evidencia de que el Plano Astral y la realidad de la Tierra se estaban uniendo.
Una vez que eso sucediera ese Ser podría descender, pero incluso si no descendía cada psionico bajo su mando sería más poderoso y ni hablar de los incontables seres psionicos, terrores y todos los horrores que podían descender de ese mundo donde las emociones de lo humanos daban forma a todo tipo de vestigios.
Alice se movió, no tuvo que dar un paso o volar, incluso usar magia espacial.
No, su oscuridad se había extendido por gran parte del mundo y ella estaba conectada a todo, así que con un pensamiento ella apareció en Rusia.
Su mirada fue hacia el Sur a donde pudo percibir una gran presencia y entonces volvió a aparecer a las afueras de la Ciudad Atenas donde pudo ver la realidad distorsionada con incontables trozos de papel.
Cada uno de esos papeles contenía conocimiento de toda clase manifestándose debido a la Energía Divina de la Diosa del Conocimiento.
“Cithrel y la Diosa del Conocimiento se enfrenta a…” Alice observó la luz, fuego y otras divinidades mezclándose.
“Los Dioses de la Tierra.” ¿Los Dioses de la Tierra fueron corrompidos?
¿O simplemente dejaron de resistirse a la influencia externa?
No iban a ganar nada al hacerlo… Si, en realidad si estaban ganando algo y era darle confianza a ese ser para que descendiera.
Antes de que ella tuviera tiempo para pensar, un pilar rojizo purpura cayó en medio de la ciudad y una presencia que aterradora descendió hacia la ciudad.
La Barrera Dimensional estaba débil desde hace tiempo, pero en este momento cuando la Tierra se asimilaba con el Plano Astral tal debilidad aumentó y Ojos Grandes no solo era el único que podía descender.
Larzura, la tercera Diosa Malvada que había puesto un ojo en la tierra, la Diosa de los Hedonistas, el Libertinaje y la Libertad descendió para enfrentarse a la Diosa del Conocimiento y Alice apenas pudo contener la sonrisa.
Barmarak el Dios de los Inmundos, Señor de la mentira y el Conflicto murió hace mucho tiempo durante la guerra civil europea aplastado fácilmente por un ser que nadie podía tocar.
Por supuesto, su muerte pasó desapercibida debido a que sus supuestos adoradores continuaban, pero la realidad era que ya no estaba.
Ketzula el Dios de las Abominaciones, el Deseo y los Ambiciosos murió no hace mucho tiempo, sus fuerzas terrenales atacadas por la Empresa Cosmos y la Ciudad Atlántida mientras que él… Bueno, enfrentarse a Avaricia y a Su Majestad era una sentencia de muerte.
Y ahora la tercera iba a tener el mismo destino.
“Ella está actuando muy bien…” Murmuró Alice al ver que la Divinidad del Conocimiento parecía ser ‘corrompido’ liberando conocimiento que distorsionaba todo lo que tocaba.
La Diosa del Conocimiento probablemente se estaba enfrentando a dos Dioses en el camino que conectaba Terra Nova con la Tierra y en ese sentido, los refuerzos de ese mundo iban a ser detenidos.
Alice volvió a moverse, sabía cuál era su papel así que al instante siguiente apareció en Paris, Francia.
La ciudad ahora estaba desierta, a lo lejos notó las Catedrales de la Diosa del Orden brillando y en su interior se podía ver incontables habitantes que fueron resguardados.
No fueron todos los habitantes, todavía ella podía sentir miles de personas en varias partes de la ciudad y Alice ni siquiera ocultó su sonrisa.
“Si crees que tomar rehenes puede detenerme estas en lo incorrecto.” Su voz sonó por toda la ciudad cuando ella se convirtió en oscuridad y cubrió cada rincon de la ciudad.
Cada persona que no había podido buscar refugió o que estaban en refugios donde la Iglesias no se encontraban fueron tragados por su oscuridad y dejados en las iglesias principales donde los paladines se encontraban.
Su presencia se magnificó mientras que su oscuridad tragó todo a su paso alcanzándose al cielo devorando todo incluso la Energía Psionica.
En medio del cielo la grieta se abrió por completo e incontables criaturas salieron tratando de detenerla, todas liberadas de ese mundo.
Monstruos y horrores nacidos de los recuerdos, la imaginación y las emociones de toda la ciudad.
Entre ellas se encontraba Aymeric Auguste el antiguo Cardenal de la Iglesia del Orden y a pesar de que un ejército de monstruosidades y horrores descendían junto a él, su rostro era serio.
Sabía que no podían detenerla.
No con esta fuerza.
Quizás otros debían limitarse para no asustar a su enemigo, pero ella… Ella debía hacer lo que siempre hizo.
Hacer que sus enemigos tengan miedo de ser devorados.
****** “Mierda…” Edward maldijo cuando la criatura que tomó el cuerpo de Isaac Wegner cortó su torso, la herida fue superficial gracias a la barrera de relámpagos y su túnica encantada, pero igualmente fue doloroso.
“GRAAA!” Él al sentir el peligró se movió transformándose en un relámpago apareciendo a cien metros donde antes se había encontrado mirando un enorme agujero ocasionado por un grito psionico.
En ese agujero la realidad se distorsionaba y debido a que el Plano Astral se asentó con la Realidad combinándose, desde la distorsión una grieta se abrió y horrores salieron.
Criaturas con tentáculos, múltiples ojos, combinaciones de horrores extremos incluso siluetas de humanos salieron libremente.
La única buena noticia era que no había rangos SS, pero la mala noticia era que el número de rango S, A e incluso más bajo era demasiado alto.
“Son una molestia.” Su voz se extendió y su humor hizo que las nubes negras en el cielo liberaran incontables relámpagos destruyendo todo a su alrededor.
Su furia alimentó sus alrededores creando un cataclismo de relámpagos, lluvia y muerte.
Tal era su furia, guiada y controlada para eliminar a sus enemigos.
Todo ello sin gastar su energía mágica.
Y aun así… Isaac caminó como si nada resistiendo con incontables escudos psionicos su ataque.
Ese hombre tenía gran parte de su ropa destruida y parte de su cuerpo quemado, pero sus ojos ahora purpuras revelaba un fuerte deseo de venganza y locura.
Con lo que sea que Isaac se había fusionado en este punto se había convertido en una bestia estúpida, pero extremadamente fuerte… Tal de lo que esperaba de un rango SSS.
“Son llamadas calamidades por algo, supongo.” Murmuró en voz baja mientras activaba un artefacto para reparar las defensas de su túnica.
Sus ojos brillaron con relámpagos y antes de que ambos volvieran a abalanzarse hacia el otro una figura voló, golpeó a Isaac y lo envió volando a más de un kilómetro de distancia creando varios cráteres.
“Oh, mi culpa.” Hermes se levantó sacudiendo la suciedad de su hombro.
Las heridas sangrantes que dejaban ver el interior de su cuerpo y la corrupción que pulsaba de esas heridas grotescas era vidente, pero el hombre llevaba una sonrisa en su rostro.
“Te ves bien, Edward.” ¿Estaba bromeando?
Edward frunció el ceño, pero sabía que ese hombre buscaba molestarlo.
No se encontraba tan mal, pero el mayor problema era que no estaba ganando.
Quizás era demasiado excesivo pedir que un rango SS ganara en contra de un rango SSS y un lancero que combinaba habilidades cuerpo a cuerpo con habilidades psionicas de todo tipo.
Aun así… Aun así, Edward no estaba contento consigo mismo, sus estándares le exigían ganar.
“Ahora que lo pienso ese demonio me lanzó específicamente a este lado y no ha llegado.” Edward que estaba bebiendo pociones para recuperarse de sus heridas frunció el ceño al escuchar esa frase.
Ese tipo sabía que algo iba a suceder… Al instante que ese pensamiento llegó a su mente relámpagos cayeron hacia su persona y su aliado para protegerlos a ambos, pero fue demasiado tarde.
Desde el cielo una gigantesca masa de oscuridad combinada con una intensa fuerza psionica cayó del cielo.
Edward fue tragado, aplastado por la oscuridad y aturdido por la energía psionica y en un parpadeó cayó en medio de una oficina.
Él levantó su mano creando un escudo de relámpago, pero su expresión se volvía solemne al identificar la oficina en la que se encontraba.
Era imposible no reconocer la oficina donde su Maestro Vincent pasó la mayor parte de su tiempo en la Academia de Héroes.
Los sofás donde él solía escuchar las enseñanzas de su maestro, la silla de oficina y el escritorio donde su maestro escribía sus manuscritos o las incontables tareas que le daba.
Los recuerdos aparecieron en su mente cobrando vida y dando forma su maestro, pero él simplemente agitó la cabeza y soltó un suspiro.
Los relámpagos cubrieron la oficina por completo quemando todo el interior convirtiendo los papeles y muebles en cenizas.
¿Trataban de jugar con su mente?
Tal trabajo no sería fácil, él no lo permitiría.
Edward abandonó la oficina y abriendo la puerta, él se encontró en un pasillo de la Academia de Héroes, pudo ver las diferentes aulas en la que él estudio.
Desde el primer año hasta el último, los recuerdos vinieron a su mente cruzando rápidamente y Edward simplemente caminó.
Entendió que su oponente trataba de usar sus recuerdos para manipularlo o quizás para engañarlo esperando que bajara la guardia, así que él simplemente siguió caminando hacia el final del pasillo.
Todo se sentía real, el aire, el aroma, el tacto y el único sonido de sus pisadas.
La única razón por la cual él sabía que no era real se debía a los artefactos protectores que tenía que evitaba que fuera engullido por la realista ilusión a su alrededor.
También era obvio por la falta de personas que él no era una prioridad y probablemente había otro individuo que requería mayor enfoque.
Al llegar al final del pasillo, Edward que estuvo por abrir la puerta, se detuvo.
“…” Voces vinieron desde una puerta que él recordaba que iba al subsuelo donde se encontraba el gimnasio.
Su cuerpo se movió hacia esa puerta y la voz, sorprendiéndolo por un segundo.
¿Por qué se dirigiría hacia las voces?
¿Podía ser un aliado?
¿O un enemigo?
Cualquiera de las dos era bueno, ya sea si se unía con la Reina o Hermes para destruir la ilusión o simplemente se enfrentaba a alguien y debido a la destrucción que ocasionarían podría escapar.
Sonaba lógico, sonaba bien y era lo correcto… Tal idea perforó su mente y él se movió, en el fondo Edward se alteró, algo estaba atrayéndolo como un insecto hacia la luz, sin embargo, no pudo resistirse.
¿Cómo un insecto se resistiría?
Era imposible resistirse.
Edward abrió la puerta y al instante siguiente sus ojos observaron paredes rojas a cada lado revelando un alto y ancho pasillo.
Su cuero cabelludo se puso de punta, un escalofrió recorrió su espalda mientras que su mente se daba cuenta de sus alrededores.
Si antes todo se sentía ‘real’ y los artefactos le ayudaban a rechazar todo, ahora mismo todo se sentía real a un nivel extremo y nada le ayudaba a rechazar la idea de lo que lo rodeaba era real.
“…” Edward ni siquiera se dignó a maldecir, tragó con lentitud mientras sentía el sudor a su alrededor.
El pasillo daba una sensación antigua y era claro que no se trataba de sus recuerdos.
El problema es que él no sentía que estos fueran recuerdos.
La oscuridad tragaba el pasillo dejando ver una luz al final mientras que todo su cuerpo instintivamente sintió el peligro y el miedo.
A su espalda se encontraba el final del pasillo sin salida para volver.
¿De quién era el recuerdo?
El nombre de la Reina Lacusmina que no era de este mundo vino a su mente, pero no era suficiente, este lugar era demasiado aterrador.
Su cuerpo sentía el peligro y su mente le decía que tratara de huir.
Era hasta el punto de que sentía la presión de caminar en cabizbaja y tal acción tomó.
No podía quedarse en este lugar y necesitaba escapar lo más rápido posible.
Edward caminó mirando sus pies, escuchó sus propios sonidos de pisadas y lo más aterrador fue que pudo ver de reojos como armaduras y cuadros aparecían a un lado, decorando el pasillo que antes estuvo vacío.
Él no se atrevió a levantar la mirada, siguió caminando a pesar de que sentía que lo observaban.
No, en este punto sentía que estaba caminando entre otros seres y el mayor problema era que esas presencias eran aterradoras, casi divinas.
No tenía sentido.
Ante tal situación Edward hizo lo mejor que pudo para no encontrarle sentido temiendo que si entendía lo que sucedía iba a correr un mayor peligro.
Si todo su ser le decía que no debía mirar, él obedeció y siguió caminando.
El ruido de sus pasos fue tragado por otros pasos y antes de darse cuenta él se encontró en un enorme espacio abierto.
A pesar de que miraba hacia sus pies de reojo pudo ver una gran puerta a un lado y él levantó ligeramente la cabeza, tentado por el deseo de ver, pero sus ojos se desviaron por su cuenta hacia el otro lado del pasillo donde él vio a Ivras.
Ese hombre que antes parecía lleno de confianza al convertirse en un rango SSS se encontraba totalmente pálido y Edward podía ver el sudor cayendo por su frente.
Fue fácil darse cuenta de que el terror que Edward estaba sufriendo era triplicado para ese individuo.
El Rey Demonio el Joven estaba sumamente aterrorizado hasta el punto de que su cuerpo temblaba sin controlarse.
Ese ser trató de hablar, pero una voz la detuvo.
Una voz que surgió desde detrás de la puerta que ellos no se atrevían a mirar.
“Fue una buena obra.
Levantaste a los pobres demonios en mi contra, tentaste y corrompiste a mortales más leales.
Me divertiste por un tiempo, por tal ignore tus acciones.
Ese tiempo ha acabado.” La voz causó que Edward sintiera que su alma lo estaba abandonando, tal idea era tan extraña, pero él podía sentir su ser queriendo abandonar su inútil cuerpo que no podía moverse y él no era el único que lo sentía.
No, Ivras lo estaba sintiendo, temblando completamente con sus ojos abiertos sin apartar la mirada de Edward, como si quisiera buscar consuelo en que él seguía vivo a pesar de ser más débil.
Edward tragó, tal fue la única acción que su cuerpo realizó, esa voz… Incluso si su mente no quería trabajar, la reconoció.
Un ser extremadamente poderoso y temible.
“Su Majestad…” “¡Suficiente!” Otra voz que había aparecido fue tragada por una sola palabra y Edward al igual que Ivras cayeron de rodilla.
Un inmensurable peso cayó sobre sus hombres, uno literal.
Edward pudo sentir el piso bajo sus rodillas y el suelo no se quebró, sino que sintió que sus huesos crujían por el dolor.
“¿Que recomiendan?” Aquel Ser todopoderoso hizo una pregunta y las respuestas causaron que la visión de Edward se distorsionara.
Una voz surgió iracunda y a pesar de que él no entendía lo que se decía podía sentir la sed de sangre y locura.
Otra voz fue seductora llevando a Edward a tener sueños e imágenes de toda clase y cada una más excitante que la otra.
Esa voz fue cortada por una voz que hizo que su avaricia creciera, deseando poder, dinero y riqueza inconmensurable.
Ese deseo se convirtió en envidia hacia otras personas queriendo lo que los otros tenían y luego su mente se llenó de orgullo por sus acciones, su poder y todo lo que había conseguido.
Y todo ese orgullo fue apagado cuando otra voz pacifica hizo que quisiera dormir, abandonar todo y simplemente cerrar los ojos para siempre.
“Lo siento, Su Majestad… Yo, asumiré la culpa… Yo…” La persona que parecía estar siendo juzgado por un ser superior trató de hablar y tal acción hizo que Edward temblara.
Era un error hablar ahora mismo, debió quedarse callado.
Tal idea apareció en su mente, pero la voz hizo que él frunciera el ceño, la reconoció.
La había oído antes de ser atrapado en este lugar, literalmente segundos antes.
¿Por qué él se encuentra aquí?
No, la verdadera pregunta era… ¿Por qué él se encuentra del otro lado de la puerta?
Edward tragó su pregunta, pero vio que Ivras abría los ojos en sorpresa y miedo, tuvo la misma idea que él con la única diferencia de que él fue informado de que tipo de aliados Aurora tenia.
Ivras no debía escapar… Tal idea apareció en la mente de Edward.
Sin embargo, fue la siguiente voz lo que hizo que ambos se quedaran completamente atónitos.
“Estúpido.” La voz surgió de repente, indiferente y neutra.
La voz al igual que las otras llevaba algo extraño en ella una fuerza que era difícil percibir, pero sonaba más claro.
La voz era clara, suficiente como para reconocerla sutilmente, pero su mente instintivamente negó continuar con ese hilo de pensamiento.
Hubo silencio durante unos segundos, pero la misma voz continuo.
“A pesar de que es desagradable, mentiroso, manipulador y un completo idiota creo que al menos merece una oportunidad.” A pesar de la indiferencia, el rechazo e incluso el desdén que la voz revelaba fue la única que no buscaba eliminarlo.
Sin embargo, para Edward e Ivras el significado de esas palabras no fue lo que los atrajo, sino que la familiaridad.
Edward fue el primero en darse cuenta.
¿Cómo no podría?
Si esa voz estuviera comiendo algo sería igual a la persona que tantas veces había escuchado y con la cual había cooperado antes.
Él rechazó la idea y era imposible no rechazarlo, porque si lo que estaba sucediendo del otro lado de la puerta era real, entonces la dueña de esa voz estuvo cerca de una Primordial, al mismo nivel que otras veces que parecían encarnar la esencia de los pecados.
A pesar de que lo rechazaba con toda su fuerza, la idea fue imposible de negar.
La persona que era dueña de esa voz, desde siempre reveló confianza absoluta en su fuerza y muy poco se sabía tanto de sus capacidades como de su historial.
Dueña de una de las empresas más importantes a nivel mundial que coincidentemente estaba relacionado a manejo de comida.
Su capacidad ilimitada que parecía capaz de devorar al mundo… No, Edward trató de rechazar la idea, negarla y mayor aun no expresarla, pero no pudo.
La voz era de… Ali… “Alice…” Él no fue quien expresó su idea, sino que Ivras, quien se dio cuenta segundos más tarde que él.
Ambos se miraron abriendo sus ojos.
Por medio segundo que se sintió como una eternidad ambos se quedaron mirándose directamente.
Hasta que Edward palideció al ver el terror de los ojos de Ivras al entender las implicaciones de su realización.
Al darse cuenta de que Aurora no solo tenía a la Diosa del Conocimiento de aliada, sino que, a otros seres, a seres infernales.
“AHHHH!” Ivras gritó.
Edward primero creyó que trataba de reunir fuerza para escapar, pero luego pudo percibir el horror y el dolor en la expresión y observó como la oscuridad surgía del interior del hombre, devorándolo desde dentro todo su cuerpo.
Cuando quedaba la mitad del cuerpo y la voz se extinguió, Edward juró ver el alma de ese hombre tratar de huir antes de ser devorado por la oscuridad y por primera vez esa oscuridad pareció antigua y siniestra.
Ella no lo asesinaría o… ¿Si?
Edward no se atrevió al pronunciar el nombre en voz alta o ni siquiera pensarlo, conocía muy bien a esa glotona y ahora entendía que ese título que fue dado como una broma por su inagotable hambre era real… Extremadamente real.
Edward estuvo treinta segundos o quizás un minuto o diez horas.
No lo supo, simplemente cerró sus ojos y trató de apagar su mente sin pensar hasta que sintió unos pasos a su lado.
“Tch.
Me deje llevar demasiado.
No pensé que ellos pudieran sacar esos recuerdos.” La misma voz que antes estaba detrás de la puerta ahora se escuchó al frente suyo.
“Tengo que realizar un par de ajustes para que no se den cuenta.” Edward abrió los ojos y miró a Hermes el ‘director’, Mercurio el jefe del gremio de ‘Los Caídos’ o también conocido últimamente como Emperador Demoniaco… Quizás ninguno de esos nombres y títulos era real, pero ese ser ahora mismo lo era y lo miraba.
Ese individuo estaba al frente de él, a unos cinco metros y su cuerpo era diferente.
Dos cuernos negros surgían desde su cabello negro, sus ojos rojos en forma de gatos estaban fijos en él y llevaba una sonrisa distorsionada mientras un par de alas demoniacas se extendían a su espalda.
Una sonrisa de boca abierta llegaba hasta la mejilla revelando incontables colmillos blancos y ese hombre estaba poniendo su dedo en su boca en una señal de silencio mientras la sonrisa.
“¿Deberíamos cambiar la versión de lo que sucedió aquí, no lo crees Edward?” Edward asintió de inmediato y ese ser volviendo a su forma humana, se puso una máscara para cubrir su rostro y comentó.
“Ivras me emboscó y me hirió de gravedad.
Hasta el punto de que perdí mi brazo derecho y mi oreja izquierda.” La voz de ese hombre que antes llevaba a que las personas obedecieran, causó un efecto irreal.
El brazo derecho de Hermes cayó al piso como si hubiera sido cortado limpiamente mientras que la oreja izquierda se rasgó dando la impresión de que fue desgarrada.
Edward en su mente pudo recordar esa escena como si él hubiera estado viendo desde lejos no pudiendo acercarse a ayudar… Todo como si él hubiera estado allí.
“Un par de agujeros en el estómago que son complejos de oscuridad y creo que estaríamos.
Suficiente herido como para creer que lo vencí a duras penas.” Hermes habló y de inmediato su ropa se llenó de sangre mientras tosía sangre.
Utilizó varias pócimas como si quisiera recuperarse, pero el espacio cambió al recuerdo de Edward en la academia y cinco segundos después la ilusión se quebró.
Todo mientras que Edward recordaba una escena de batalla que jamás había existido.
*BOOM* Una explosión a varios cientos de metros hizo que Edward se enfocara en lo que estaba sucediendo volviendo a su realidad… Una en donde todavía tenía que luchar.
Su mirada fue a parar a donde una masa de oscuridad lanzaba miles de lanzas atravesando incontables ilusiones y criaturas psionicas que buscaban atacarla.
Ella estaba aquí, actuando como si nada… Edward volvió a enfocarse al otro lado donde varias presencias se podían sentir y se acercaban.
“Hmm?” Edward levantó sus cejas al ver como el cuerpo de la Reina Lacusmina, una poderosa rango SSS caía desde el cielo decapitada.
Si no fuera porque hace unos momentos tuvo una revelación que causó que toda su sorpresa se agotara, ahora mismo hubiera dudado de que estaba sucediendo.
“¿Qué demonios?” Por supuesto, Hermes actuó sorprendido, enojado e intimidado al ver la muerte de Lacusmina y también al darse cuenta de quienes lo causaron.
Edward movió sus ojos a una persona que conocía bien.
Alguien que él había asesinado.
Gervaise Alméras antiguo rango SS, miembro del Gremio de héroes y una antigua heroína que él había asesinado por su cuenta.
Si ella era una ligera sorpresa, la otra persona lo era aún más.
Edward lo recordaba incluso ahora a pesar de que había pasado tanto tiempo desde que había muerto.
Era imposible olvidar a su maestro.
El antiguo Director Aarón Vincent de la Academia de Héroes, un gran Archimago de rango SS, un héroe, profesor, maestro y para Edward un padre.
Ese hombre estaba flotando rodeado viento que lo protegía.
Ambos eran reales, todos sus sentidos le decían que lo era, Edward recordaba a ese hombre, pero ahora estaba más joven, energético y si bien su expresión estaba en blanco y sus ojos eran purpuras, fue claro que ese era su maestro… O un vestigio de él.
“¿Cómo es posible?” Preguntó Hermes tosiendo sangre siguiendo con su ‘actuación’.
Era posible.
Ojos Grandes era un ser psionico de gran poder y el mundo psionico era un lugar donde la mente lo era todo.
Las presencias de grandes personas permanecían como vestigios en la mente de todos los seres vivos y como tal sus vestigios se mantenían en el Plano Astral.
No estaban realmente vivos… Hasta ahora cuando el Plano Astral se fusionó con la Tierra y esos vestigios pudieran descender, manifestándose en la realidad.
Edward le dio una mirada al vestigio de su maestro ambos revelaban una presencia de rangos SSS, pero sus ojos dieron a parar a la tercera figura.
Si su maestro y Gervaise eran antiguos héroes, existía alguien que era más conocido entre la generación más joven y como tal tenía más fanáticos.
Una joven de cabello rubio llevaba una máscara de color blanco que de vez en cuando tintes negros se movían en ella.
Botas metálicas, coraza y hombreras de color plateado, su apariencia era imposible de no reconocer.
La Primera Heroína estaba en frente de ellos con sus dos espadas en la mano que goteaban la sangre de Lacusmina y a diferencia del vestigio de su maestro y Gervaise, esa joven heroína se veía real.
Demasiado real.
Su presencia de rango SSS era potenciado por una voluntad inquebrantable y una sed de sangre palpable.
La Primera Heroína estaba mirándolo y quería asesinarlo.
Edward miró de reojo a Hermes y cuando sus ojos se cruzaron, ambos supieron que debían huir.
Enfrentarse al vestigio de Aurora como la Primera Heroína y a tantos enemigos iba a ser suicida.
Y Edward a diferencia de Hermes que estaba preparado para morir, quería llegar vivo al final.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com