The Guardian [Spanish/Español] - Capítulo 999
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999: Ven… O vete.
999: Ven… O vete.
En el cielo de Paris dónde se veía la grieta psionica fue cortado de repente y Aurora cayó a toda velocidad.
Sus ojos estaban fijos en su enemigo, el padre de Clémentine controlado por Ojos Grandes la observaba retirándose.
Aurora lo persiguió, liberando un corte verde que persiguió al hombre incluso cuando desapareció.
Al caer el suelo, en medio de los autos, ella volvió a levantar la cabeza y saltó, su cuerpo golpeó un edificio destruyéndolo por la mitad y entre los escombros que caían, utilizó su espada para cortar el espacio donde su enemigo trataba de ocultarse.
“Ug…” Una mueca apareció en el rostro y ese ser se apartó y trató de aplastarla usando los escombros del edificio.
Aurora simplemente cortó el espacio y apareció detrás de ese individuo, cortándolo por la mitad.
Ella no tuvo miedo de herir al padre de Clémentine y eso se debió a que pudo darse cuenta de que era una ilusión.
Su corte dividió al hombre, pero ella había pasado suficiente tiempo con su hermano para darse cuenta de que tal ilusión era simple a pesar de lo realista que era.
En cambio, ella se giró mirando al cielo donde vio miles de lanzas apareciendo y cayendo cubriendo varios kilómetros alrededor.
Un ataque de área que buscaba destruir gran parte de la ciudad o quizás toda la ciudad.
Ese ser pensaba asustarla con eso, ella simplemente hizo aparecer otra espada y la dejo caer al suelo.
La espada cayó y en un instante se clavó en el suelo liberando un aura celeste que se extendió.
De dos a diez kilómetros, luego treinta y más.
Aurora podía sentir su aura extendiéndose, los limites que se había puesto para evitar ascender simplemente los dejos de lado y su deseo, su voluntad tomó forma.
Proteger la ciudad y sus ciudadanos resguardados en su bunker… Su voluntad dio forma, incluso desde la distancia, naciendo y surgiendo, materializándose en un instante.
“…” Ese ser la miró, los ojos purpuras fijos en ella y la atacó.
Miles de lanzas cayeron desde el cielo y ella simplemente utilizó su espada de aura con sus dos manos, respiró hondo y simplemente realizó un corte.
Un corte que ella había realizado incontables de veces, simple y efectivo.
Ella sintió sus músculos, su cuerpo lleno de energía, su propia respiración y su sonrisa en su rostro a pesar de que su visión estaba cubiertas por lanzas de ese ser.
Su corte partió la realidad, tragó los ataques que estaban al frente de ella mientras que su aura celeste protegió la ciudad de la devastación, pero su ataque desapareció antes de tocar a su enemigo.
Por un segundo, ella pudo ver los ojos de ese ser y una ligera sonrisa en su rostro.
“AGHHH!” Al siguiente, ella escuchó el rígido y ese ser desapareció al ser herido.
Aurora le dio una mirada a su aura celeste que había recibía los ataques y volvió a cortar el espacio.
No se quedó a pensar sobre los cambios de su cuerpo, sobre la energía fluyendo, o su mente expandiéndose.
No pensó en cómo podía sentir y ver más de lo que jamás había visto, sino que simplemente se movió.
Al instante apareció en Zerzura, esa ciudad que ella había visto rodeada de enemigos ahora se encontraba en una batalla.
Innumerables bestias mágicas y todo tipo de vestigios estaban tratando de destruir la barrera y sus defensores estaban tratando de protegerla.
Aurora escaneó con solo quererlo todo el campo de batalla, vio a sus amigos asesinando bestias juntos cerca de Érica y Nicole quienes causaban destrucción, notó al General McLean y al Rey de Madagascar siendo controlado junto a varios miembros del ejército enfrentándose a la Cardenal Najjar, el Pirata Somalí y Abdellah quienes trataban de detenerlo.
En el cielo miles de armaduras de poder, drones y aviones sobrevolaban por el área controlados probablemente por Atenea, Liam y Andrés.
Vio al Coronel Makeba liderando las tropas de defensa, a la Sumo Sacerdotisa Xaali trayendo claridad a la mente de aquellos que estaban siendo controlados.
Akira estaba ayudando en la defensa, Amber estaba calmando mentes con su voz extendiendo paz incluso a aquellos más poderosos y cientos de otros protegiendo la ciudad.
Sin embargo, en medio de este caótico campo de batalla ella observó a lo lejos donde la Glotona, la representación de su hermana estaba enfrentándose a la Guardiana.
La semilla que su querida hermana había traído y guardado de esa antigua diosa y a pesar del poder de la actual Semidiosa, ese vestigio que representaba erróneamente lo que su hermana era capaz estaba ganando.
Devorando incontables raíces que la Guardiana trataba de lanzar para frenarla, porque eso era lo único que podía hacer.
Al otro lado estaba Edward, tratando de retener lo más posible a la Primera Heroína y entre el grupo se encontraba la antigua Señora de las Bestias Allania, la Protectora… No, la Destructora de Zerzura, los vestigios de Kong Tian, Xu Long, Tang Bai, Raiden, la Marquesa e incontables otros se enfrentaban a un regalo que su madre le había dado a la ciudad.
Allania hace años tenía dos bestias, su oso Ursu que ahora estaba presente como vestigio y Kax el Xenosmilus que había sido asesinado por su padre y que fue revivido y convertido en un no-muerto para proteger la ciudad.
Si esa bestia caía, entonces Edward o la Guardiana serian abrumadas… Ella analizó el campo de batalla y la situación en menos de un segundo.
“Ugg…” Y Aurora actuó, simplemente se movió en un instante y apareció al frente de Raiden, cortándolo por la mitad, su corte lo atravesó y se dirigió a la Marquesa que también fue cortada, ambos vestigios de Rango SS desaparecieron de inmediato.
“…” Kong Tian y Xu Long sonrieron violentamente y este último pareció querer hablar, pero ella simplemente le cortó la cabeza, recibió la llamarada que Kong Tian manifestó y simplemente movió su espada cortándolo a la mitad mientras las llamas ni siquiera la quemaban.
Ursu, la gran bestia de la Señora de las Bestias a pesar de que era un vestigio, gruñó con miedo revelando instintos que parecían permanecer.
Aurora simplemente se movió hacia su objetivo, la Glotona, ese vestigio a sus ojos era lo más peligroso entre los presentes.
Solo alguien ignorante trataría de recrear a su hermana ignorando su verdadera capacidad y más importante, representándola tan mal como esa criatura que buscaba devorar.
“Oh…” A la mitad de camino, para su sorpresa, fue interceptada por un corte y ella se detuvo mirando a la Destructora de Zerzura… El vestigio que de ella en su juventud.
En este punto, Aurora podía sentirlo.
Podía sentir la fuerza en su cuerpo, su voluntad tomando forma, su espada cortando todo lo que ella quisiera y sus sentidos que cada vez crecían, tal era la razón por la cual incluso vestigios empoderados por ese ser, simplemente eran cortados.
Y, aun así, ella se miró a sí misma.
Ese vestigio, la representación en tierra de lo que millones pensaban estaba allí y a pesar de lo retorcido de los ojos totalmente negros, el aura siniestra y la sed asesina, Aurora se vio como de verdad era.
“…” Su vestigio la atacó, rápida, ágil, letal y decidida.
Su cuerpo parecía cansado, su piel pálida y sus ojos llenos de locura.
A pesar de que también la Primera Heroína se encontraba presente con sus dos espadas y su cabellera rubia, quien lideraba el ejercito de bestias mágicas, criaturas y vestigios era la Destructora de Zerzura.
El Escudo de Zerzura, la Protectora Inagotable, reveló su habilidad.
Ataque tras ataque, corte tras corte, ágil y letal, pero joven.
No de inexperiencia.
No, ese vestigio representaba los deseos de Zerzura y su protección, incluso ahora esos deseos distorsionados que buscaban la destrucción, no podían opacar la tenacidad de una adolescente herida, cansada y con un objetivo de seguir adelante.
Aurora repelió un corte y cuando su oponente se retiró, ella simplemente sonrió suavemente como lo hizo tantas veces a aquellos que necesitaban ayuda.
“No necesitas llevar esa carga sola…” Su voz fue suave, pero todos lo que la rodeaban la trataron de atacar y Aurora simplemente liberó su aura blanca.
No con un ataque, sino que con su simplemente voluntad.
El aura se expandió completamente tragando a la Protectora de Zerzura, a Allania y entre todos, fue esa criatura Glotona la que pudo escapar con una extraña magia espacial.
El aura blanca purificó sus alrededores, destruyendo lo que debía, pero su vestigio no fue destruido, simplemente sus ojos negros se volvieron blanco y Aurora pudo sentir la conexión con su propio vestigio.
Ese ser representaba lo que la Protectora de Zerzura era, cargaba el deseo de protección y también el deseo de millones de personas que le dieron vida, idealizando lo que en verdad era… Una adolescente perdida y herida que buscaba un objetivo para no ser ahogada por toda la pena.
Aurora vio a la joven y también se vio a sí misma como adulta, su cuerpo y mente parecía tomar forma en ese joven, poseyendo… Manifestando su voluntad y todo su ser.
¿Se trataba de la divinidad en su ascenso?
Aurora ignoró la pregunta y le dio una sonrisa a su joven yo, señalando al vestigio de su hermana que apareció a unos cientos de metros junto a Malik Zamora.
Su yo más joven frunció el ceño con cierto disgusto y enojo al ver Malik y Aurora no pudo evitar sentir la extrañeza sensación de que su propia manifestación era ligeramente diferente a ella… ¿Por eso su cuñada parecía actuar diferente en cada manifestación?
La pregunta paso rápidamente por su mente, antes de centrarse en la situación.
“No te preocupes.
Lo haré desaparecer.” Aurora habló y mirando a Malik, simplemente se abalanzó.
Ese ser desapareció con magia espacial, apareciendo diez kilómetros a la distancia, pero Aurora continuó, un solo paso los diez kilómetros.
Su cuerpo empezó a ser potenciado, cada vez más y más, cuando ella empezó a quitar los límites a su talento de luchadora y entonces las voces llegaron.
Primero fueron siento de miles, rezando, rogando y pidiendo que todo saliera bien en esta batalla, pero luego se extendió a millones y entonces a cientos de millones.
Aurora esta vez volvió a dar un paso, su simple movimiento cortó la realidad, su cuerpo llegó al frente de Malik y ella lo tomo del cuello y lo aplastó en el suelo.
Millones de voces en su mente y todas las emociones potenciaron su cuerpo, rompiendo los limites mortales y luego cruzando más y más, pero las voces no se pararon y siguieron creciendo.
En este momento donde los Primordiales respondían plegarias únicamente a sus adoradores en las iglesias, donde otros dioses estaban limitados por el Plano Astral y donde el ultimo defensor, los Dioses de la Tierra se dejaron controlar y ya no escuchaban, ella fue el centro donde todas esas plegarias llegaron.
Aurora comprendió porque los Dioses de la Tierra se dejaron controlar, sabiendo que su existencia finita no iba a durar si lo hacían.
Ahora el mundo que no tenía Dioses, todas las emociones fueron al único ser en la Tierra que estaba cruzando a la divinidad… Ella.
Ya no se trataba de únicamente emociones, sino que plegarias de todo tipo.
Ella simplemente utilizó las emociones y no la ‘fe’ en formas de ruegos.
No, ella no quería fundar una religión y ser ese tipo de Diosa… Tampoco lo necesitaba.
Aurora aplastó la cabeza de Malik, sin ningún remordimiento, no mostró ira ni dolor por su pasado.
Simplemente lo hizo como si fuera insignificante y lo era.
Este era el cuerpo real de un rango SSS, que si fuera tomado por un nigromante hubiera sido un poderoso no-muerto del mismo rango y ahora que fue tomado por Ojos Grandes se volvió algo aún más poderoso.
Y ese individuo murió fácilmente bajo el poder de su cuerpo.
Aurora respiró hondo, su presencia se extendió, distorsiono la realidad, su aura surgió no solo de su persona, sino que de cada voz que rogaba.
Incluso si pedía a otros Dioses, ella respondió instintivamente, su aura celeste protegió a aquellos que se encontraban en peligro no solo en Zerzura, sino que alrededor de todo el mundo.
Su aura blanca purificó heridas, mentes y cuerpos por igual.
Su aura negra destruyó hechizos, magias y la misma energía psionica que fortalecía a vestigios y horrores psionicos, su aura roja dirigidas por su voluntad cortó a quienes debía cortar dando una ventaja a aquellos que la necesitaban, siempre dando a su blanco debido a su aura verde y sin importar donde estuviera debido a su aura incolora que cortaba el espacio mismo.
Y ella levantó su cabeza sus auras entremezclándose formando incontables colores que representaban diferentes ideas y conceptos, pero todas guiadas por su sola voluntad.
Su aura haría lo que ella quisiera y como quisiera, en cualquier momento.
Sus ojos fueron a la grieta, ella podía sentir la mirada del ser de más allá y ella manifestó su espada y la levantó apuntando al cielo.
“Ven…” Su declaración se extendió por todas partes y su cuerpo reaccionó ante el desafío que estaba proclamando.
Ella desafiaba a ese ser que descendiera si es que deseaba obtener la Tierra y este universo.
Ese ser creyó que sus amigos y seres querido eran su debilidad, que estaba acorralada y que ella no podía hacer nada.
Se equivocó, sus amigos eran más fuerte que nunca y sus seres queridos más tenaces y por, sobre todo, ella no era débil.
Cualquier ventaja que ese ser había conseguido, manipulando, controlando y preparando desapareció tan simplemente cuando ella apareció.
Y ahora, ella lo invitaba a hacer lo mismo.
Que viniera a desafiarla si quería este mundo, porque para obtenerlo tenía que pasar primero por ella.
“O vete…” Declaró Aurora, su voz se extendió completamente plana.
Que huyera con las colas entre las patas iba a ser molesto para ella, pero no importaba.
Aurora ahora que podía sentir el poder, se daba cuenta que realmente no importaba demasiado.
Incluso si diez, cien o mil años pasaban ella seguiría protegiendo la Tierra, ayudando a quienes lo necesitaban y haciendo lo que mejor sabía hacer… Su trabajo.
Este mundo ahora tenía una Guardiana.
¿La respuesta?
Desde el cielo primero cayó el padre de Clémentine todavía vivo, cuando ese ser lo dejo de controlar y Aurora simplemente cortó el espacio enviándolo a Zerzura.
Entonces desde la grieta un ojo gigante de color purpura apareció y dos manos abrieron las grietas, llevando a que creciera más hasta que un gigante de color purpura tomó forma, descendiendo en este mundo.
Al ver al verdadero ser, al sentir el poder que parecía torcer la realidad y aplastarla a pesar que ella estaba convirtiéndose en una Diosa, Aurora simplemente sonrió.
Porque desde ahora su presa no podía escapar y la pregunta en este momento era cuanto le tomaría derribarlo.
Aurora dejó que su aura celeste se extendiera por todos los alrededores, cubriendo ciudades y lentamente continentes hasta que todo el mundo estuvo protegido y luego cortó con su espada el espacio entre el Plano Astral y la Tierra, cortando la realidad apartando la realidad del campo de batalla que estaba por suceder.
Ella sonrió mientras el aura rodeaba su cuerpo tratando de crear un gigante propio a su alrededor y a pesar del control sobre su aura, Ojos Grandes siguió siendo cien metros más alto.
Aun así, Aurora simplemente se abalanzó con una sonrisa en su rostro.
Después de todo, ese ser había caído en su trampa y ahora era su turno de contraatacar.
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