The Kingdom of Claws (SAGA) - Capítulo 50
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Capítulo 50: Capítulo 7: No hay victoria
Parte 1
Arvyn había muerto.
Eventualmente todos los seguidores de Arvyn habían muerto, ya sea por las quemaduras de Akutah o por las múltiples heridas causadas por este al ser azotados contra el suelo.
Los miembros sobrevivientes de la caravana ya estaban listos para irse, ya había pasado un día desde el incidente después de todo.
Habían juntado todo lo que tenían e incluso algunas cosas del grupo de Arvyn habían sido rescatadas antes de ser consumidas por el fuego.
El amanecer había llegado.
El sol bañaba el desierto por completo y el frio nocturno se convertía en una calidad bienvenida al nuevo día.
Nilo se acercaba con cautela a un Alistair que se encontraba sentado al borde de una roca mirando hacia el desierto, desde su pelea con Arvyn, luego de despertar, no había dicho nada, solo se encontraba en silencio.
Alistair solo miraba la palma de su mano en silencio.
– He aquí un regalo que jamás olvidaras. Guarda esta horrible escena en tu corazón, chico.
– (Arvyn… Tu…)
Todo el ambiente alrededor de Alistair se estaba cubriendo en completa oscuridad progresivamente, de la nada, una mano delicada se apoyó sobre el hombro izquierdo de él.
Alistair rápidamente giro su cabeza en la dirección de la que venía la mano.
– ¿Ni…lo?
Nilo con una sonrisa en el rostro le respondió.
– ¿Estás bien? Todos te están esperando para volver a casa.
– Casa…
Nilo pudo notar la mirada sombría de Alistair pero decidió ignorarlo por esta vez y escuchar lo que Alistair tenía para decir.
– Sí, estoy bien, vamos.
Alistair se puso de pie y se dirigió con Nilo hacia la caravana.
Parte 2
La caravana estaba nuevamente en marcha rumbo a la aldea del Sol, hogar de Nilo y el resto de los miembros de la caravana. Habían conseguido más implementos como armamentos e incluso alimentos, lo que consiguieron con las ventas en la ciudad y lo que obtuvieron luego del enfrentamiento con Arvyn, eso era una victoria, pero, también habían perdido a un gran amigo, Richard, el que había sido encargado de dirigir las caravanas para el comercio de la aldea en los últimos años, un hombre que tenía una esposa e hijo esperándolos en la aldea. Los ánimos estaban por los suelos.
Alistair solo miraba hacia el suelo mientras murmuraba en voz baja.
– Debí ser yo.
Nilo que se encontraba sentada a su lado, agarro su mano suavemente.
– Richard sabia el riesgo, el asistió a muchas expediciones, perdió a varios compañeros, incluso a veces se sentía culpable por sobrevivir, como tú en este momento.
– …
– Pero aun así, nunca se rindió, siempre avanzo, y nos dirigió, hasta el final, no hay que sentirse culpable, tú no debes sentirte culpable, después de todo, no eres Dios.
Alistair sonrió ligeramente.
– Gracias Nilo, me salvaste.
Nilo arrugo un poco la frente.
– No digas estupideces, no te salve de nada, es más, diría que no cambie nada, pero espero que mis palabras no se las lleve el viento, y tu también intentes avanzar, la vida de Richard no era tu responsabilidad.
Una de las carretas se detuvo repentinamente, era la que estaba siendo empujada por Akutah.
Akutah empezó a quejarse.
– ¡Oigan, me duelen las patas, paremos un momento, no soy caballo maldición!
Todos miraron al dragón purpura bañado en tierra de forma desconcertada, seguido de eso todos empezaron a reírse. Akutah sonrió ligeramente. La frase despreocupada de Akutah le dio un poco de calma a la caravana, la calma que necesitaban.
De esta forma, la caravana siguió su camino de regreso a la aldea del Sol.
Entre líneas 1
Esto ocurrió durante el enfrentamiento final entre Alistair y Arvyn.
Dos figuras humanoides observaban la pelea a lo lejos. Una de las figuras observaba todo lo que pasaba con un telescopio.
El cuerpo de Arvyn había caído al suelo, claramente había muerto.
La figura que no tenía el telescopio hablo con una voz gruesa.
– Supongo que ya murió.
A lo que la figura que observaba todo con el telescopio le respondió con una voz más suave pero burlona.
– Definitivamente tienes una gran visión, para tener los ojos cubiertos.
– Aquí no hay nada que ver, ya hicieron el trabajo por nosotros.
– ¡Entendido compañero!
Las sombras dejaban de engullir sus figuras para mostrar su verdadero aspecto.
Irosh (conocido como La Oscura Profecía o el Oráculo), miembro activo de la organización conocida como los ‘’Cazadores’’. Tenía un vendaje sucio que cubría sus ojos, su cabello era de color ceniza, y su piel era morena, vestía con una armadura ligera que tenía símbolos antiguos tallados en ella.
Y su acompañante, Marena (La Flor del Veneno), tenía un vestido de color rosa con un tallado de pétalos negros en él, con un corte que dejaba al descubierto parte de su pierna, su cabello era de color verde oscuro y piel pálida, y para sumarle a su extravagante aspecto, poseía un báculo que estaba cubierto por espinas.
Irosh se detuvo y giro su cabeza ligeramente en dirección de la pelea donde murió Arvyn. Los ojos de Irosh brillaron ligeramente a través del vendaje. La luz dorada de sus ojos fueron notados por Marena.
– ¿Oye, sucede algo? Jajaja.
– Nada en realidad, simplemente, creí sentir algo.
– Mmm, eso es raro en ti, que no estés seguro de algo, cuando tu apodo es El Oráculo.
– Cállate, idiota.
– Si, si, si, que sensible.
– Debemos dar nuestro reporte, no quiero problemas con el jefe.
Ambos ‘’cazadores’’ empezaron a moverse.
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