The Kingdom of Claws (SAGA) - Capítulo 51
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Capítulo 51: Capítulo 8: Regreso a casa y despedida
Parte 1
Ya habían pasado algunos días desde los eventos con Arvyn.
Toda la caravana había regresado a la aldea del Sol, todos los habitantes de la aldea salieron a recibirlos, notaron que las carretas estaban cargadas de suministros, desde objetos para labrar la tierra, comida e incluso juguetes de la ciudad para los más pequeños, pero también notaron algo.
Naira se dio cuenta de inmediato, todos los participantes de la caravana se veían cansados, con heridas, y una mirada en sus ojos como si hubieran perdido algo importante, además noto la ausencia de alguien.
– Richard…
Alistair fue el primero en bajar de la carreta y caminando irregularmente, se acercó a Naira, e inmediatamente se puso de rodillas estrellando su frente contra el suelo.
– ¡LO SIENTO! ¡LO SIENTO MUCHISIMO!
– Tu…
– ¡DEBI SER MAS FUERTE! ¡ERA MI RESPONSABILIDAD Y AUN ASÍ!
Naira puso su mano en la cabeza del chico con mucha calma, todos los aldeanos miraban con tristeza la escena.
La anciana hablo con una voz suave a pesar de lo tosca que era normalmente.
– No es tu culpa, hiciste lo que pudiste, diría que incluso mi nieta ya te habrá dicho algo parecido, pero si estás aquí de rodillas significa que sus palabras no solucionaron nada, así que dudo que las mías hagan algún cambio…
Las lágrimas se deslizaban por el rostro del chico albino y caían en la caliente arena.
Naira continúo hablando.
– Pero si quieres disculparte con alguien, ¡Ahí tienes a alguien!
La anciana apunto con su pulgar hacia atrás de ella, y la vio, a ambos. Era una mujer de cabello negro y con piel morena por el calor, y un niño de unos 6 años aproximadamente, con características similares a la mujer, pero su rostro le recordó a alguien. Alistair lo entendió todo.
Aquella mujer y niño eran la familia de Richard, su esposa e hijo.
– ¡Yo-!
Antes de que Alistair pudiera empezar a hablar, la mujer ya estaba inclinada con la mano en su rostro.
– ¿Él fue bueno hasta el final?
– Si… lo fue… el mejor…
– Eso es suficiente.
La mujer mostro un rostro de dolor, pero al mismo tiempo, de satisfacción, paso su vida con un buen hombre hasta el final, para ella, Alistair no tenía nada de qué preocuparse, era un buen hombre al igual que su esposo, pero no se lo diría, esto era algo que debía darse cuenta por sí mismo.
– Ahora… ponte de pie, la arena debe estar hirviendo y tu frente ya se ve un poco quemada.
Alistair no podía responder, sus lágrimas se habían secado en su rostro dejando un camino limpio entre la suciedad del desierto.
– Gracias.
Todos los aldeanos solo observaron en silencio la escena, y algunos sonrieron ligeramente dentro de su dolor.
Parte 2
La noche había caído en la aldea del Sol, era una calma inquietante, ya los suministros se habían almacenado en las respectivas bodegas, alimentos, artefactos, entre otras cosas, y los juguetes se habían repartido equitativamente entre los niños.
Las fogatas ardían con poca llama, como si incluso el mismo fuego tuviera miedo de lo que se aproximaba. El viento del desierto soplaba con calma, dentro de la tienda de Naira, la visión era nublada, el aire estaba cargado de aromas amargos. Las figuras colgantes se mecían ligeramente formando figuras monstruosas en sincronía con la ligera fogata.
Alistair se encontraba sentado dentro de la tienda, a su lado se encontraba Nilo Azul con las manos en su pecho, y frente a ellos, al otro lado de la fogata se encontraba Naira.
– En su ausencia, me ha llegado una información de mucho cuidado.
Alistair estaba confundido, no entendía porque había sido llamado aquí en horas de la noche, pero presto especial atención a las palabras de la anciana.
– Informantes indican que se han visto enormes caravanas escoltadas por soldados con una gran cantidad de provisiones, desde alimentos hasta armas.
El viento empezó a soplar más fuerte sobre la aldea.
– Todas esas caravanas se dirigen al reino de Espinas, a su capital específicamente.
– Eso…
– Al parecer una guerra se aproxima, y la que dará el primer golpe será la reina Berenice, la reina de Espinas.
El viento dejo de soplar repentinamente aunque las figuras colgantes seguían agitándose con fuerza.
Alistair hablo con cautela.
– No eh ido a ese lugar desde que era niño, pero era un lugar muy alegre, lleno de personas maravillosas, y aunque su reina haya cambiado un poco, no veo razón para que inicie una guerra.
Naira levanto una ceja ligeramente.
– ¿La reina haya cambiado?
– La verdad es que la conocí cuando éramos niños. Aunque solo fue un encuentro casual, lo atesoro en mi corazón. Es un bonito recuerdo.
– Ya veo.
– ¡Espera!
– ¿¡!?
Alistair recordó sus días en la academia de la Lluvia. Conoció a dos espías o algo por el estilo que pertenecían al Reino de Espinas, seguramente la reina Berenice ya tenía sospechas para ese entonces, solo necesitaba un motivo para iniciar la guerra, pero si la guerra empezaba, mucha gente moriría, incluso los que están en medio, como la aldea del Sol.
(Galileo y Egil).
– ¿Por qué nos dices esto? Vieja.
La anciana golpeo el suelo con su bastón y se apoyó sobre el para ponerse de pie.
– Abuela…
Naira camino con esfuerzo hacia Alistair rodeando la fogata entre ellos.
– Tu cicatriz, puede cambiar el mundo, no, tu puedes cambiar el mundo.
Alistair sintió un escalofrió recorrer su espalda, específicamente donde se encontraba su marca de nacimiento.
– Se dice que en el castillo del Reino de Espinas se encuentra una gran biblioteca custodiada por grandes maestres, donde hay escritos que nunca han visto la luz del sol. Ahí encontraras respuestas sobre tu marca, y quizás sobre tu padre.
Nilo abrió los ojos con sorpresa.
– ¿El padre de Alistair?
Alistair se encontraba en silencio todavía sentado sobre sus rodillas mientras que un sudor frio recorría su cuerpo.
Una enorme sobra se retorcía al exterior de la tienda, y hablo con una voz grave.
– Supongo que yo también iré. Después de todo también conocí a la reina de ese lugar.
La vieja Naira aun de pie apoyada sobre su bastón hablo hacia aquella sombra.
– Qué raro es verte tomar iniciativa, Akutah.
– Que te digo, me puse nostálgico.
– Entonces Alistair, debes ir al reino de Espinas y recolectar la información que puedas sobre esa marca en tu espalda, antes de que inicie la guerra y probablemente termine con la biblioteca consumida por el fuego.
– No.
Naira entrecerró los ojos ante la respuesta del joven. Nilo seguía con las manos en su pecho confundida.
– Si hay una guerra en camino… y ese lugar tiene respuestas sobre mí, entonces iré.
Nilo sonrió ligeramente.
– Pero no hare solo eso, de ser posible, evitare la guerra.
La anciana dio un paso atrás totalmente sorprendida, la respuesta de Alistair era algo fuera de su entendimiento.
– ¿De qué hablas chico?
Alistair se puso de pie suavemente.
– No sé si esa chica todavía me recuerde, pero intentare apelar a su niñez para que cause muertes inocentes. Además, seguramente su objetivo también sea el reino de la Lluvia, tengo motivos personales para creer eso.
Nilo lo miro con una expresión preocupada.
– Alistair…
Él giro el rostro hacia ella y sonrió levemente.
– No puedo seguir huyendo. Ya hice suficiente daño cerrando mis ojos.
Nilo apretó los labios por un segundo, luego asintió con gran determinación.
– ¡Entonces no iras solo! El reino de Espinas no perdona a los ingenuos… y tú lo eres demasiado.
Alistair forzó una sonrisa.
Un ojo enorme se asomó por el espacio de la entrada hacia la tienda.
– Alguien tiene que romper las murallas si las cosas se ponen feas.
Alistair y Nilo sonrieron mientras veían el rostro de Akutah fuera de la tienda.
Naira observo a los 3 durante unos largos segundos. Finalmente, sonrió… una sonrisa cansada, pero orgullosa.
– Si lo tienen decidido, entonces que así sea, a partir de mañana a primera hora, sus destinos ya no pertenecen a esta aldea.
La anciana se acercó a Nilo y puso su frente con la de ella mientras le hablaba casi susurrándole.
– Protege su corazón… la ‘’Lluvia’’ le ha plantado muchas dudas.
Naira miro repentinamente a Alistair.
– Ve al Reino de Espinas, descubre la verdad… y decide qué clase de monstruo… o salvador deseas ser.
El viento soplo con fuerza sobre la aldea apagando todas las fogatas de afuera.
Parte 3
La mañana llego a la aldea.
Alistair, Nilo y el dragón color arena, Akutah, se encontraban a las afueras de la aldea, listos para partir. Todo el pueblo se había reunido para despedirlos.
Nilo se encontraba ajustando las correas de la silla de Akutah y algunas mochilas de cuero que iban colgando de esta, incluían comida, agua y otras cosas para el viaje.
La anciana Naira también se encontraba entre la multitud para despedirlos.
Alistair se acercó al rostro del dragón y le hablo con una firmeza que no era usual en él.
– Yo no soy tan heroico como todos piensan, mi único motivo no es descubrir la verdad sobre mi marca o detener la guerra…
Akutah lo miraba con sus enormes ojos negros como el cielo nocturno estrellado.
– Sé que eres aquel dragón de esa vez, el pequeño dragón que estaba camuflado que iba con aquel niño… Daegal.
Al escuchar ese nombre, Akutah entrecerró los ojos ligeramente.
– Escuche rumores, y supongo que tú me dirás lo que paso, a su debido tiempo. Pero, encontrare respuesta sobre la muerte de Daegal, no, encontraremos la verdad, y de ser posible, ¡nos vengaremos!
Nilo estaba concentrada ajustando las correas y no pudo escuchar la conversación entre ellos dos.
El dragón enseño sus colmillos ligeramente, parecía una sonrisa.
– Haz lo que quieras, chico.
Nilo termino de ajustar todo, con una señal de la chica, el dragón color arena se puso de pie.
– Aléjense todos.
Exclamo Nilo.
El dragón abrió sus alas con enorme fuerza levantando una nube de polvo y agitando todas las tiendas cercanas.
Cuando la nube se despejo, todos lo vieron.
Escamas de un color purpura fuerte, todos sabían que su color era purpura, pero se veía bastante opaco, ahora era distinto. Sus escamas brillaban con la luz del sol, como si de un acero pulido se tratase, el color purpura ocasionaba un reflejo sobre la arena como si fuera un cristal o algo por el estilo.
– ¡Hace tiempos necesitaba estirar mis alas!
Alistair y Nilo subieron sobre el lomo del enorme dragon purpura lleno de cicatrices.
Akutah emprendió vuelo y así todos en el pueblo los despidieron con una sonrisa.
Parte 4
La llevaban un rato volando, Nilo estaba aferrada a la cintura de Alistair.
– Pensé que sería más difícil despedirme.
Dijo Nilo con una voz algo nostálgica.
– Pero creo que ya lo sabía… desde el día que te vi despertar.
Alistair seguía mirando al frente con seriedad mientras escuchaba a Nilo.
– Yo pensé que no querría irme, pero quedarme, seria mentirme a mí misma. Puede que solo te usara como excusa, pero hace tiempos quería salir de la aldea y explorar el mundo.
Alistair puso una sonrisa suave aunque Nilo no pudo verlo.
– Abuela, volveremos, lo prometo. Y gracias por todo.
Aunque no lo sabían, sus días de relativa paz habían terminado, ahora comenzaba un viaje que sería decisivo para los tres.
Y con esto, el viaje hacia el Reino de Espinas había comenzado.
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