The Reluctant Extra in a Novel Hero's Tale (BL) - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 Guardaespaldas
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28: Guardaespaldas 28: Guardaespaldas Park Moon salió de su escondite y gritó a todo pulmón: “¡ATRÁPAME SI PUEDES IDIOTA!”.
Una ráfaga de viento cortante pasó rozándolo, lo suficientemente cerca como para erizarle la piel.
Park Moon logró esquivar el ataque por muy poco, sintiendo el aire desgarrar el espacio a su espalda.
Finalmente, el demonio alado mostró una leve señal de enojo en su rostro.
Este humano era rápido.
Casi igualaba su velocidad.
Le recordaba a la persona que había forzado su nacimiento sin propósito alguno, y solo pensar en ello avivaba su furia.
Park Moon corría sin una dirección clara, con el demonio alado persiguiéndolo de cerca.
De vez en cuando, la criatura se detenía apenas un instante para batir sus alas y lanzar nuevas ráfagas de viento contra su presa.
Cada ataque pasaba más cerca que el anterior.
En medio de la persecución, los ojos de Park Moon y Mukahi Motoki se cruzaron brevemente.
El joven maestro se encontraba junto a sus guardaespaldas, dirigiéndose a la zona de evacuación.
Park Moon no tenía tiempo para lidiar con eso.
Apretó los dientes y continuó corriendo, dejando atrás al joven maestro y a sus acompañantes en cuestión de segundos.
El demonio alado, según la novela, era un oponente formidable, no solo por su poder, sino por su capacidad de anticipar los movimientos de sus enemigos.
Sin embargo, lo que lo perseguía ahora estaba lejos de hacer honor a esa versión.
Ataques directos.
Sin planificación.
Brutales y torpes.
Ese era el comportamiento de alguien inexperto, de una persona que apenas comenzaba a acostumbrarse a su nuevo poder.
Esa conclusión le dio a Park Moon una idea inquietante.
La persona detrás de todo esto no debía estar lejos.
La forma más rápida de confirmarlo era llevar el combate a un terreno abierto, donde no hubiera edificios ni lugares donde ocultarse.
El sitio de construcción donde pensaba solicitar un empleo temporal parecía una buena opción.
Estaba casi en la salida de la ciudad y conectaba directamente con el desierto.
Park Moon consideró que era un buen plan.
Y, en el peor de los casos, si nadie aparecía, al menos sería un lugar sin cámaras donde podría deshacerse del demonio.
No tardaron en llegar a la zona de construcción.
Para su sorpresa, la persona detrás del ataque se mostró sin ofrecer resistencia alguna.
El demonio alado dejó de perseguirlo y se posicionó detrás de su invocador.
Park Moon se quedó inmóvil al reconocerlo.
Era uno de los guardaespaldas de Mukahi Motoki.
El hombre de cabello ceniza, gafas negras y traje formal lo observaba con una expresión claramente molesta.
“¿Cómo te atreves a poner la vida del joven maestro en peligro?”.
Habló con desprecio el guardaespaldas.
“¿Qué te costaba morir de forma rápida y callada?”.
Park Moon frunció el ceño, irritado por su tono.
“¿Qué otra opción tenía cuando claramente alguien me mandó a matar?”.
Respondió Park Moon.
“¿Tú no harías lo mismo?”.
Los primeros rayos del sol emergieron en el horizonte, iluminando a ambos oponentes.
“No es nada personal, niño”.
Replicó el guardaespaldas con frialdad.
“Considera un honor que esa cosa te considere una amenaza”.
Sin decir nada más, dio la orden.
El demonio alado desplegó sus alas.
Y el ataque final comenzó.
Esta vez no se trataba de un ataque a larga distancia con ráfagas de viento, sino de un combate cuerpo a cuerpo.
El demonio alado se lanzó hacia adelante, buscando desmembrar a su oponente con sus propias manos.
Sin embargo, ni el guardaespaldas ni el demonio esperaban lo que ocurrió después.
Lejos de asustarse, Park Moon sonrió con satisfacción.
Con un movimiento lateral, esquivó por poco el ataque mortal y, en el mismo instante, cerró el puño.
Su golpe impactó de lleno en el rostro del demonio.
La criatura comenzó a gritar.
No porque el ataque le hubiera hecho algún daño real sino porque una parte esencial de su existencia estaba siendo arrancada de su cuerpo.
El guardaespaldas quedó paralizado al ver cómo su creación se retorcía en el suelo.
En cuestión de segundos los rasgos angelicales del demonio comenzaron a desprenderse y a convertirse en ceniza.
Un aura de color azul lo rodeó y devolvió a su estado de humano.
El guardaespaldas levantó la mirada y con actitud más humilde retrocedió un paso al ver que Park Moon ignoraba al demonio convertido en humano y comenzaba a acercarse a él.
Entonces lo entendió.
Esta era la razón por la que el sistema principal puso un precio tan alto a la cabeza de este chico.
_________________________________________ Autor: Nunca he sido fanático que los tipos malos se salgan con la suya.
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