Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 102

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 102 - 102 capitulo 102 la emboscada no fue una opción
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

102: capitulo 102 la emboscada no fue una opción 102: capitulo 102 la emboscada no fue una opción Solo debía concentrarme más, ir más profundo… En el momento en que logré sentirlo, lo vi: mi núcleo.

Era algo lógico, sí, pero distinto al de cualquier otro.

Intenté darle forma… y terminé creando un núcleo de cristal con forma de pirámides.

Extraño, incluso para mí, pero fascinante.

Dejé de lado mis dudas y me analicé a fondo, cada pizca de mi poder nocturno, cada rastro de mana, recorriendo todo mi interior hasta llegar al punto exacto.

Solté un suspiro aliviado.

Pensé que lo estaba haciendo mal y que tendría que empezar de cero… y sí, era difícil mantener esta posición, pero solo estaba modificando.

Y entonces… ocurrió.

Una pirámide apareció frente a mí.

Tal como lo sospechaba: la energía nocturna que corre por mis venas se está alimentando de mi mana, y eso provoca la creación de más pirámides.

Lo entendí al instante.

Una sonrisa leve se formó en mis labios.

—Es hora… Hora de crear una verdadera dureza en mi núcleo.

Mi Núcleo Piramidad Drean.

Ya había completado todo, pero algo más llamó mi atención.

Antes de abrir los ojos, me concentré para crear una espada con mi poder nocturno combinado con magia elemental.

Planeaba hacerlo en la academia, con el profesor Nicolás… pero parece que no será necesario.

Dejé fluir todo mi mana nocturno, ahora fusionado con mi propio núcleo.

Algo totalmente nuevo para mí.

Estoy seguro de que ni siquiera Shiro se habría dado cuenta de este cambio.

En mis tiempos anteriores no sabía nada de esto, ni cómo usarlo, pero aprenderlo por mi cuenta… está dando frutos.

Canalicé mi energía y atraje los elementos a mi alrededor.

Con magia de creación, comencé a construir una espada: grande, afilada y delgada, con colmillos en los bordes como si perteneciera a un lobo.

Los elementos se integraron, uno tras otro, mientras la energía fluía como un río oscuro alrededor de la hoja.

En cuanto los materiales quedaron unidos, una luz brillante brotó desde el centro de la creación.

La espada nocturna de mil mundos.

Esa espada… Me quedé sorprendido al verla.

Ya le había puesto un nombre, pero esto… Esto era magnífico.

La tomé entre mis manos y di mi primera prueba.

Era brutal, poderosa… y aun así, no pesaba tanto como esperaba.

Al parecer… Veamos si logro dominar esta espada… No es que no me guste, pero ya tengo la Espada Sangrienta, junto con el Separador de Almas, y ahora también la Espada Nocturna.

¿Qué debería hacer?

—dije mientras pensaba—.

Tal vez pueda usarla en mis próximos encuentros.

Además, nadie debe saber de la existencia de mi Espada Sangrienta… ni tampoco del Separador de Almas.

Solo llegué a una conclusión: Usaré por un tiempo la Espada Nocturna.

Veamos qué tan poderosa es.

En fin… ya he querido esto por mucho tiempo.

No puedo quedarme aquí demasiado; si eso ocurre podría quedar atrapado sin despertar —dije, poniéndome algo nervioso—.

No quiero volverme un lunático.

No puedo olvidar las palabras de mi propio guardián, Kai… esta vez sí te pasaste mucho al decirme eso.

Pero está bien, te daré tu respuesta cuando llegue el momento.

Y si llega ese momento… créeme que la vas a pasar muy mal.

Una sonrisa malévola salió de mi rostro.

Te haré la vida agradable… y muy divertida.

Espero que Yuki y Eime me ayuden; además de ellas, no sé nada del resto, no han venido a verme.

Pero no he olvidado esa voz… La voz de esas dos personas desconocidas que me llamaron maestro.

Tal vez sean personas de mi vida anterior.

Hablando de eso… yo enterré algunos clanes en ese tiempo.

Pero es tal como dice él: He regresado, pero ninguno de ellos sabrá de mi existencia.

O sea, nadie sabe que yo reencarné, más que mis propios Guardianes.

Debería pensar en un nombre para mis Guardianes… Pero ¿cómo deberían llamarse?

Una pregunta se me vino a la mente: Cuando ellos vengan, haremos una votación para decidir cuál será el nuevo nombre de mi organización.

Siempre los llamé “Guardianes”.

Bueno… ya es hora de abrir los ojos.

Ya logré mi primer avance; solo falta probarlo… después.

Eh… siento que se me olvida algo.

Abrí los ojos: no había nadie, pero parece que Angélica y Melissa aún no han llegado.

Espero que no hagan ninguna tontería.

Después de la discusión que tuve con las grandes razas, a ella no le gustó para nada la decisión que tomé.

Tal vez sea un estúpido o un idiota, pero había algo que me molestaba… lo sentí incluso en la mirada de Shima.

Ojalá no seas tan ingenuo.

No sé qué escondes, porque cuando nos reunimos estabas mucho más nervioso y pálido, como si hubieras visto a la misma muerte.

Y ahora que ya saben de lo que soy capaz, me queda claro que algún día de estos ni siquiera podrían ganarle a los demonios… ni a los que vienen.

Esto realmente es una lucha tras otra.

De pronto, una mirada fría se marcó en mi rostro.

No quiero volver a encontrarme contigo, Gabriel.

Si estás escuchando esto, donde sea que estés… te mataré.

No importa cuántas veces regreses.

Y eso también va para Lucifer… y para todos ustedes.

Cuando llegue ese día, los masacraré uno por uno, igual que a ellos.

Porque sé que están ocultos… ¿o me equivoco, Shu y Lin?

Ustedes también están metidos en este lío.

Pero ahora no sé dónde se encuentren.

Solo aparecieron cuando tenía veintisiete años.

En fin… Una sonrisa arrogante se dibujó en mi rostro mientras cerraba los ojos, usando la misma técnica que utilicé cuando Saleh me atacó por sorpresa.

Pero dudo que alguien me ataque ahora mismo… Oye… algo anda mal —pensé—.

¿Por qué siento como si quisieran emboscarme?

Varias sombras aparecieron frente a mí, pero era solo Angélica.

¿Entonces por qué siento otras presencias?

Varios destellos verdes salieron de entre los árboles del bosque.

Pude verla sin mirarla; mi visión de dragón la detectó sin esfuerzo.

Bien… es hora de probar esta belleza.

Recibí el impacto de ese ataque de lleno.

—¿Habrá muerto…?

—susurró Alefa con voz temblorosa.

Pero desde los humos grises, varios destellos verdes surgieron disparados, dirigiéndose directamente hacia ella.

—¿Qué demonios…?

—dijo, retrocediendo—.

¡Regresó todo mi ataque como si nada!

El ataque que le devolví fue tan veloz que alguien logró detenerlo… y en ese instante me di cuenta de algo.

—Rai… ¿qué demonios significa esto?

¿Por qué vinieron aquí?

¿Acaso no les quedó claro que tenían que quedarse donde estaban?

—Lo sé —respondió él—, pero no podía dejar que nuestro salvador se fuera.

Eso sería injusto.

Cielos… ¿qué haré con ustedes?

No aprenden, ¿verdad?

—El que debería aprender eres tú —interrumpió Melissa apareciendo detrás de mí, su espada rozándome la garganta.

—No te muevas… o de lo contrario.

Una mirada penetrante se formó en mi rostro.

—Oye… te diré una cosa: nunca te confíes demasiado —dije con dureza.

Alrededor de ambos, varios cortes dimensionales se abrieron en el aire, apuntándole directamente.

—Ah, ni se te ocurra moverte —añadí con una sonrisa maliciosa—.

Porque no pienso hacerme responsable.

—Maldita sea… —Melissa apretó los dientes—.

¿Qué hago?

Es la primera vez que lo ataco de esta manera… Una sonrisa siniestra se extendió en mi rostro.

—Debo decirte que fue un muy buen movimiento… pero, ¿sabes?

No estamos solos aquí.

De pronto Saleh apareció, dándome un golpe que me lanzó a varios metros.

—Vaya —dije entre el polvo mientras me incorporaba—, no creí que tú vinieras.

Le dije a Angélica una sola cosa… y lo primero que hacen es esto.

El ambiente se tensó de golpe.

Angélica parpadeó hacia mí sin que siquiera la viera moverse.

En el siguiente instante todos tomaron eso como señal para lanzarse contra mí.

Ambos me atacaron a la vez.

Minutos antes de atacar a Carlos —Tengo una idea —dijo Melissa—.

¿Y si en vez de solo llegar con él… lo atacamos?

Hay algo que me llama la atención.

Quiero medir su fuerza.

Quiero saber si puedo igualarlo.

—No es mala idea, niña —dijo Saleh—, pero ¿estás segura?

Aquí hay alguien que lo respalda.

—¿Eh?

¿Por qué me miras a mí, maldito elfo?

—dijo Angélica con voz fría—.

¿Acaso quieres que también me una a él para ver cómo te hago pedazos frente a todos?

—Sabes qué… cambié de opinión.

Te voy a dar una paliza —gruñó él.

—Eso quiero verlo —respondió ella—.

Inténtalo.

Sus miradas se encontraron como dos monstruos queriendo destruirse, el aire vibrando entre ellos.

Pero Rai intervino: —Mejor no peleen.

Yo me haré cargo del plan.

Pero por ahora cállense, son demasiado molestos.

Nuestro salvador es alguien sano.

Alefa le dio un sape en la cabeza.

—Deberías no decir cosas tan estúpidas.

Pero tienes razón… él me ayudó, y gracias a él podremos ingresar a su academia cuando llegue ese festival.

—Un momento… ¿acaso el y nuestros reyes…?

—Sí.

Tal como te dije, aceptaron mi petición.

—¡Eso es brillante!

—exclamó él con emoción.

—Bien —continuó Rai—.

Este es el plan.

Regreso al ataque —Vaya… no creí que ustedes se atreverían a enfrentarse conmigo.

¿A qué mosca les picó?

—dije mientras bloqueaba y esquivaba cada golpe—.

Aunque… esto se está complicando un poco.

Pero si esto es un entrenamiento, aceptaré el servicio.

Reuniendo energía en mi núcleo, activé mi nuevo Núcleo Piramidal: Magia Nocturna, Devorador de Sombras.

Varias sombras brotaron bajo mis pies, extendiéndose como tentáculos oscuros, atrapando a Alefa en un instante.

—¿Q-qué es esta magia?

—dijo Alefa, temblando mientras quedaba atrapada en mi palma.

Apenas di un paso hacia ella… hasta que algo me obligó a retroceder.

Un estallido helado cortó el aire.

—Magia de hielo: Golpe Glaciar Solar.

El ataque detonó como un sol inverso.

Todo el terreno se congeló en un solo parpadeo; una neblina blanca escapó de las grietas del frío absoluto.

Nuestras miradas chocaron, reviviendo aquel primer día en que nos conocimos… aquel día que jamás pude olvidar.

—Así que planeas detenerme —murmuré, entendiendo al fin lo que había intentado hacer—.

Ya te diste cuenta de lo que iba a pasar… Bueno, no importa.

Hoy solo es un entrenamiento.

Pero una verdad me atravesó la mente: Devorador de Sombras quizá no podría contra su hielo.

Esa magia congelaba todo lo que se atreviera a moverse.

Si daba un paso en falso… estaba acabado.

Ni siquiera pude pestañear.

Ella ya estaba frente a mí, su aliento congelado tocando mi rostro.

—Aún no has aprendido nada, ¿verdad?

Todo lo que te entrené… ni siquiera esos traumas fueron suficientes.

Tendré que ser más agresiva contigo —susurró antes de estrellar un golpe devastador contra mi pecho.

Pero lo que ella no sabía era… —Técnica de la Espada Nocturna… —musité.

Mientras ella me observaba, yo ya había analizado cada movimiento suyo.

Combiné Corte Mundial con Cortes Dimensionales, generando una onda destructiva que desgarró el aire.

Una ráfaga de viento nos envolvió y barrió el suelo bajo nuestros pies.

Ella no retrocedió.

—Técnica de la espada… —sus ojos ardieron con una presión siniestra que me heló la espina dorsal—.

Rayo de Hielo de la Destrucción.

Ambos ataques chocaron con violencia brutal.

La explosión liberó una onda expansiva tan demoledora que incluso los demás tuvieron que cubrirse.

El viento rugió como una bestia enfurecida.

Me mordí el labio; no podía defenderme de todo a la vez.

O actuaba… o perdía.

Solo tenía una opción.

Canalicé todo mi flujo de maná, fusionándolo con mi magia de sombras.

Un rugido profundo surgió detrás de mí.

Un dragón de sombras, enorme y desbordando furia, emergió envolviéndome mientras los ataques de ella golpeaban su cuerpo umbrío.

El dragón respondió con un rugido que desgarró el cielo, bloqueando y devorando las estacas de hielo que volaban hacia mí.

Esto… es—.

La mirada de Angélica cambió por completo.

—Ese dragón… me recuerda a su madre, Hina Sánchez.

Así que heredaste algo de ella… ya veo —murmuró, mientras el dragón rugía y una ráfaga de viento estremecía todo el lugar.

—Aliento de dragón de oscuridad —dije.

Las llamas negras estallaron alrededor como una tormenta sin luz.

Pero aun así, el ataque de Angélica no había terminado.

Ella avanzó, decidida, como si nada pudiera detenerla.

El ambiente temblaba.

Las traumas que ella misma me había dejado ahora alimentaban esta fuerza… esta locura.

Sin querer, había despertado el verdadero potencial de Carlos Tanaka Sánchez.

La tensión cambió.

El sonido desapareció.

Todos se quedaron paralizados, testigos del desastre creciente.

Y en medio de aquella destrucción… yo permanecía de pie, usando la técnica de mi madre.

Saleh y los demás quedaron petrificados.

—Invocó… un dragón negro… —susurró, casi sin voz—.

Eso quiere decir que ese chico pertenece a… —Padre, ¿qué ocurre?

—gritó Alefa, asustada—.

¿Qué diablos está pasando con Carlos?

¿Por qué te veo tan alterado?

Debemos irnos de aquí ahora mismo.

Él apretó los dientes.

Sabía exactamente el riesgo.

—Derribar ese dragón oscuro será un problema enorme… solo existen dos personas capaces de hacerlo —dijo con gravedad—: la reina de los dragones, Sage… y Hina Sánchez, la emperatriz.

—Y eso solo puede significar una cosa… tú, mocoso, eres un Sánchez.

Sabes perfectamente lo que implica ese legado.

Aunque tu madre siga viva… eso no evita que nazcan más con ese linaje.

El eco de sus palabras pesó como una sentencia.

Un dragón oscuro.

Un heredero.

Un peligro.

—Pero… algo anda mal en ese chico —añadió Saleh con el ceño fruncido, observándome de arriba abajo.

Yo apretaba mis manos, sintiendo cómo la presión del dragón se metía en mi mente como un rugido que intentaba devorarme.

—Maldita sea… —gruñí—.

El dragón está tratando de controlarme.

No pensé que consumiera tanto de mi magia.

El suelo se quebró bajo mis pies.

—Pero no importa… si quiero mejorar, si quiero aprender… tengo que adaptarme.

Si no, jamás podré cumplir mi objetivo.

El dragón rugió detrás de mí, como si respondiera a mis palabras, como si exigiera más… y más… y más.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo