The strongest warrior of humanity - Capítulo 105
- Inicio
- Todas las novelas
- The strongest warrior of humanity
- Capítulo 105 - 105 capitulo 105 nada de lo que ustedes hagan podrán derrotarme
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
105: capitulo 105 nada de lo que ustedes hagan podrán derrotarme 105: capitulo 105 nada de lo que ustedes hagan podrán derrotarme —No sé de qué se ríen estos dos tontos… —pensé—, pero no puedo evitar sentir algo extraño al ver que mi otro yo ha hecho amigos.
Yo nunca tuve amigos cuando tenía su edad.
Siempre estuve sola, atrapada en un mundo al que no pertenecía.
Al principio dudaba incluso de si algún día conocería lo que era el amor o la amistad.
Tal vez eso solo eran teorías sobre mí misma, preguntas sin respuesta… pero ella lo sabía.
Ella sabía lo sola que estaba.
La familia de mi alumna siempre me miró con amabilidad.
Fue ahí donde encontré a alguien con el mismo destino que yo.
Alguien que comprende lo que uno siente y lo que uno vive.
“Las estrellas pueden ser hermosas en el mundo, pero no hay nadie en la vida que no haya deseado ser, al menos una vez, la estrella de alguien más.” Por ahora me siento tranquila.
Tal vez mi muerte sea vengada… pero ¿qué hay de ti, mi pequeña yo de este mundo?
¿Qué es lo que tú pediste realmente?
Acabo de revisar uno de sus recuerdos… y lo que vi fue demasiado fuerte.
La muerte de su padre.
Vi cada momento, cada segundo de sus recuerdos.
Sus pasatiempos juntos.
Su risa.
Su vínculo.
Ahora lo entiendo.
Por eso querías ser fuerte.
Para no volver a sufrir otra pérdida más.
Entiendo tu punto… de verdad.
Pero aun así, sería una pérdida de tiempo negar la verdad.
Yo tampoco logré proteger a quienes prometí salvar.
Y murieron.
Murieron frente a mí.
No tienes idea de lo que se siente perder una guerra.
Perder una batalla después de luchar durante años… y aun así fracasar.
Pero cuando llegue el día en que cumplas tu objetivo y busques venganza, no permitas que esa venganza te devore.
No escuches todo lo que los demás digan.
“Todos tenemos sentimientos.” “Todos tenemos humanidad en nuestras vidas.” “Y si la perdemos…” “entonces ya no quedará nada que valga la pena salvar.” Sonreí al ver los momentos que pasaste con ese chico.
Su nombre es Carlos, ¿verdad?
Debe ser alguien amable… alguien agradable.
Observé cada recuerdo junto a mi otro yo, pero entonces mi sonrisa se desvaneció.
Un silencio profundo me envolvió al mirar sus ojos.
¿Por qué él se siente más solo de lo normal?
¿Qué fue lo que te pasó?
Lo que veo no es a un niño… es a un adulto que ha pasado por mil luchas y mil pérdidas.
¿Quién eres exactamente?
¿De verdad ese chico está sufriendo tanto?
Si es fuerte… no debería haber perdido así.
Me quedé helada por primera vez.
Lo miré a los ojos… y esos ojos se reflejaron en los míos.
“Tú y yo tenemos el mismo destino.” ¿De verdad esto tiene sentido?
No estaba enojada, tampoco triste.
Simplemente no lograba comprender lo que ese chico estaba sintiendo: un hombre cargando dolor, promesas rotas, juramentos que nunca pudo cumplir.
La curiosidad mató al gato… cuando me vaya, te estaré observando.
“Alguien como tú no debería estar así.” Deberías tener una vida feliz: con tus padres, con amigos, con el amor de tu vida.
¡Pero…!
La batalla aún no había terminado.
Él y esa mujer se prepararon para atacarme, pero sabía que ninguno de los dos podía derrumbarme.
No eran lo suficientemente FUERTES.
Yo estaba en otro nivel.
Era alguien capaz de destruir una nación… incluso un continente entero por mí misma.
Y aun así… Si de verdad soy tan fuerte… ¿por qué no fui lo suficientemente fuerte para derrotarlo a él?
Además de él, había otras personas acompañándolo.
Y entonces lo vi… ese lugar aterrador reflejado en su rostro.
Tenía miedo.
Miedo de perder.
Miedo de morir.
Quería vivir.
Quería mostrarle lo hermoso que podía ser el mundo… o al menos, eso creía.
—¡Huye…!
—¡Karina…!
—¡¡No eres lo suficientemente fuerte para desafiar a este hombre!!
—Lo intenté… y no logré hacerle nada… —En verdad, perdóname… —¡No!
¡No, no, no!
—¡Melissaaaaaaa!
Lo siento… lo siento de verdad, mi alumna.
Hazte lo más fuerte posible.
No te enfrentes con él… no ahora.
Pero cuando llegue ese día, sabrás que mi muerte no fue en vano.
Hazte fuerte para proteger a los demás.
No quiero que termines como yo… alguien que no pudo hacer nada.
Y fue entonces cuando morí.
Me di cuenta de que mi yo de este mundo había sufrido una caída… y fue llevada con la enfermera.
Seguramente viste una visión mía muriendo en ese lugar.
Todo esto era extraño… demasiado extraño.
Pero ahora que estoy aquí, solo hay una cosa que debo hacer.
Usé mi guadaña para crear una gran ráfaga de viento que salió disparada desde mi arma.
La levanté hacia el cielo.
—Tormenta de mil golpes de luz eternos— Mi ataque fue tan poderoso que ni siquiera el elfo pudo resistirlo.
Tal como lo había prometido, mujer de hielo, recibe este ataque… si es que logras sobrevivir.
Angélica quedó en silencio, como si mis palabras mismas fueran un arma, como si contuvieran un poder capaz de intimidar a cualquiera.
Esto era un desafío.
No pensé que algo así se volvería histórico para mí: que un don nadie se atreviera a retarme.
Pero estaba bien.
Cuando esto terminara, le daría un golpe que la dejaría completamente helada.
Por ahora… solo me estaba conteniendo.
Ya demostré de lo que soy capaz.
Pero si esto no era suficiente, entonces tendría que usarlo.
Liberaría a la bestia de hielo de la que nadie ha salido con vida tras caer en sus garras.
Sin embargo, una sola pregunta cruzó mi mente: ¿Sería capaz de sobrevivir a esa tormenta?
Debía ser más precavida.
Solo por si acaso, usaría mi campo de hielo: un escudo capaz de resistir incluso un ataque como ese… aunque solo fuera por unos segundos.
Eso significaba que debía pensar con cuidado.
Esto también era un gran desafío para mí.
Por fin había alguien fuerte frente a mí.
Una oportunidad real.
Y debía aprovecharla.
Estaba más que lista.
Melissa había lanzado su ataque con furia.
Era tan siniestro que nadie saldría vivo si quedaba atrapado en él.
Carlos aprovechó el momento para atacar también; mientras ambos se movían, cada paso, cada esquiva, cada choque de sentidos dejaba claro cómo ese mocoso se volvía cada vez más fuerte.
Activé una parte de mi armadura de hielo.
Solo cubrí mis dos brazos; sería suficiente para detener ese ataque.
Nuestros poderes chocaron.
Y entonces lo confirmé.
Ese ataque era demasiado destructivo.
Podría destruir cualquier cosa.
Maldición… Me mordí el labio, con la mirada fija al frente, desafiante, sin retroceder ni un solo paso.
Suspiré, mirando a Saleh.
—Parece que tú también estás fuera del combate.
No es normal que una simple niña nos esté ganando.
Tal vez sea su primer enfrentamiento… y sabes, ella no me ha derribado.
No me siento derrotada, solo estoy comenzando a acostumbrarme a este tipo de cosas.
Sin embargo, había algo que no cuadraba.
Carlos y Melissa estaban midiendo sus fuerzas.
Lo más probable es que ambos terminaran con heridas graves, no mortales, pero estables.
“Estoy pensando en algo… y si…” Eso sería lo más interesante que podía hacer.
Pero antes de que pudiera decir algo— Entonces lo sentí.
Una presencia desagradable.
Tan repulsiva que me dieron ganas de vomitar.
Sí… se trataba de Saleh.
No caminó hacia mí, sino hacia ellos.
Su mirada se oscureció, revelando su verdadera fuerza.
—Reino temporal: Sol y Luna.
Nuestra voluntad como guerreros no solo cae… se transforma en algo inalcanzable.
Si debía ser precisa, sacrificaría algo de valor: mi propia destreza.
El Camino del Sol y el Camino Lunar se formaron, extendiéndose por todo el campo y rodeándonos a todos.
Entonces lo comprendí.
No sé qué estás planeando, pero si vas a usar esto… Pensamos lo mismo, Saleh.
Por primera vez, estoy de acuerdo contigo.
—Reino temporal: Mundo de Hielo de los Mil Templos Ardientes.
Ambos habíamos activado nuestros reinos temporales para terminar de una vez este entrenamiento.
Me tenía agitada.
Desde que esa mocosa mostró algo interesante, captó mi atención.
Tal vez valga la pena entrenarla.
—Me mostraste algo hermoso, Carlos.
Tú y ella aprenderán algo sobre mí a partir de ahora.
Saleh y yo nos movimos de manera monstruosa, atacando a Melissa, pero— Ella lo bloqueó con un solo toque de su guadaña.
—Eh… vaya.
Así que están mostrando algo interesante.
No creí que usarían eso como último recurso.
Retrocedí un paso.
Ataques invisibles surgieron, golpeando sin que moviera un solo dedo.
Ella sabía exactamente lo que había hecho… y los bloqueó todos.
—Fascinante.
Te felicito por bloquearlos.
Pero ¿qué pasará si uso esto… con esto?
Una sonrisa perversa apareció en su rostro mientras combinaba fuego y luz.
Una magia potente y amenazante tomó forma.
Desde el cielo, una enorme esfera ardiente comenzó a formarse.
—¿Eso…?
Carlos miró hacia la esfera, pero algo en él cambió.
Una sonrisa desagradable se ocultó en su expresión.
—Es ahora o nunca.
Dragón oscuro.
El dragón se alzó, usando sus escamas de luz de la muerte.
Cortes se dirigieron directamente hacia ella.
—No pensé que despertarías tan rápido.
Debo asumir que eres el más molesto que he conocido.
El dragón y yo nos movimos al unísono.
Yo usé el Corte Mundial; él, destellos oscuros del anochecer.
Creamos un ataque devastador: Cierre de la Aniquilación.
Múltiples cortes se grabaron en el cuerpo de Melissa.
Aun así… los resistió.
—Felicidades —dijo con un tono desagradable—.
Has logrado herirme.
Justo como lo planeaste, ¿verdad?
La esfera se encogió… y de ella nacieron mil más.
—Por un demonio… lo que faltaba.
Ahora sí, estaba hecha polvo.
Pero no todo debía hacerse de esa forma.
—Es ahora o nunca.
Magia nocturna: Depredador de la Soberbia.
Varios hechizos se crearon al mismo tiempo.
Luz y oscuridad se mezclaron, deformándose hasta dar origen a algo nuevo.
—Agujero de Luz: Resplandor Atónito.
Nuestros ataques se desataron sin cesar.
Saleh, Angélica, el dragón y yo actuábamos como un trío perfecto.
“¿Será envidia lo que siento…?” Pero entonces sentí algo distinto.
Un aura ardiente surgió del cuerpo de ella.
Una mirada tan intensa que era imposible sostenerla.
Apareció detrás de mí, ignorando a todos los demás.
—Qué patético eres, la verdad.
Un solo golpe en el estómago me lanzó lejos.
No me importó.
Mi plan ya estaba completo.
Melissa quedó atrapada en mi ataque preparado, un contraataque que detonó en una explosión brutal.
Salió disparada a gran distancia, con heridas graves.
Sabía que ese ataque— Pero entonces sentí una onda de energía envolviendo mi estómago.
Una explosión destructiva estalló desde dentro.
—No eres el único con un as bajo la manga.
¿Te gustó, princesita?
Su rostro mostraba una sonrisa burlona.
Ellos me rodearon como presas hambrientas.
Sus ataques fueron devastadores.
El bosque rugía en llamas, el aire rugía con violencia.
No pensé que fueran capaces de quemar un bosque tan hermoso.
Aun así, debía admirarlos.
La lanza y la espada de hielo apuntaron a su cuello.
—Admite tu derrota, niña incrédula.
Despertar tu poder no te da derecho a creerte superior.
Melissa sonrió.
Una sonrisa burlona.
—Qué comentario tan gracioso, mujer de hielo.
Dime… ¿sabes por qué no sostengo mi arma en mis manos?
Ambos quedaron en shock.
La guadaña flotaba en el aire.
La luz brilló, el viento rugió, y el arma se lanzó hacia ellos.
Intentaron esquivarla, pero fue inútil.
Los atravesó a ambos.
Cayeron al suelo.
—Bien jugado.
Descendí lentamente.
Mi guadaña regresó a mí mientras caminaba, la sostuve y la coloqué detrás, girándola con naturalidad.
—Hicieron un buen trabajo.
—Pero ey… te veo muy confiada —dijo Angélica con una sonrisa retorcida.
Varias espadas aparecieron alrededor de mí.
El ataque fue tan rápido que caí directo en la trampa.
Una explosión sacudió el lugar.
Retrocedí, herida.
El dolor no cesaba.
El tiempo se agotaba.
Si continuaba así, este cuerpo no resistiría.
Y mi yo de este mundo podría morir.
Así que haré mi último movimiento.
Pelear contra cinco era agotador.
Aun así, ninguno había alcanzado mi nivel… excepto ella.
Esa chica sin corazón.
Ella era aterradora.
—Algún día darás tu vida por alguien —le dije mirándola—.
Ojalá no mueras.
Quiero enfrentarte de nuevo.
Uno a uno.
Quiero ver crecer al monstruo que llevas dentro.
Cerré los ojos por un instante.
Los ataques llovieron.
Este cuerpo necesitaba volverse fuerte.
Pero aun así, no pude evitar pensar— Qué desarrollo tan exagerado… Hasta me dio envidia.
—¿Será que come demasiado?
Reí.
Pero ya basta.
Debía borrar todos los recuerdos de lo ocurrido aquí.
Ellos sabrán.
Ella no.
Esquivé golpes, giré, ataqué al elfo, luego a la chica, y por último a esos dos molestos.
—Nunca me decepcionan.
Si se vuelven fuertes, en uno o dos años podrían desafiar grandes cosas.
Pero alcanzarme… será difícil.
Di un salto, giré y golpeé a Carlos con la pierna, lanzándolo lejos.
Su mirada se volvió seria.
… Vaya.
Este chico sí que me da miedo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com