Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 106

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 106 - 106 capitulo 106 mi tiempo se está acabando para mí
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

106: capitulo 106 mi tiempo se está acabando para mí 106: capitulo 106 mi tiempo se está acabando para mí Punto de vista: Carlos Tanaka Veamos… esta es nuestra última manera de saber quién cae primero.

Al contrario, tomé ventaja en algunas ocasiones, y eso implicó riesgos.

Ahora que estoy usando el poder nocturno, poco a poco me estoy adaptando.

No es fácil mantenerlo… porque siempre existe el riesgo de perder el control.

No es la primera vez que me ocurre.

He tenido problemas últimamente.

Este bosque, que alguna vez fue hermoso, ahora está hecho polvo.

Supongo que soy un grandísimo idiota por haber permitido que este enfrentamiento ocurriera aquí.

Pero cuando veo a Saleh, Angélica, Rai y Alefa dándolo todo… Pensar demasiado solo complica las cosas.

Ya están al límite, y yo solo agrego más peso a la balanza.

¿Debería usar mi reino temporal…?

No.

No logré crear el mío.

Solo estoy usando la técnica de los vampiros.

Pero ese no es el verdadero problema.

El verdadero problema… Es que solo puedo usarla con la espada sangrienta.

Es la única forma de lograrlo.

¿Y si se dan cuenta de lo que estoy a punto de hacer?

Sabrán cosas.

Y no me gusta que me hagan preguntas.

No quiero ser interrogado por nadie… Y mucho menos cuando Shima me hable.

Aunque… también tengo culpa.

Me alteré.

Cada error.

Cada tropiezo.

Solo te empuja un paso más cerca del éxito.

Eso es lo que debo seguir.

Caminar incluso si parezco un payaso.

Sería un gran payaso, del tipo que hace que todos se rían de sus locuras.

Las aventuras de Carlos y sus amigos buscando a Shiro por el monte… Tal vez así debería verse todo esto.

Mejor no diré nada.

No puedo apartar la mirada de Melissa.

Ella es fuerte.

Tan fuerte que puede enfrentarse a monstruos al mismo tiempo… Incluyéndonos a nosotros.

Retrocedo un paso.

Cada movimiento suyo es preciso.

Nada es sencillo con ella.

Es rápida.

Tiene su propio estilo.

Su manera de pelear es única, distinta a todos los demás.

Si me comparo conmigo mismo en mi vida anterior… Ni siquiera me acerco.

Viví un tiempo siendo el más temido, caminando por senderos que yo mismo creé.

No tengo motivo alguno para caer ante nadie.

Pero aun así… no sé qué pasará.

Hay algo más que quiero investigar: Los Diez Héroes Legendarios.

Tengo curiosidad.

Quiero saber el origen de esta desgracia.

¿Por qué no están vivos?

De verdad quiero conocer cada una de sus historias.

Sé que estoy entrenando… Pero no puedo ignorar esto.

También hay cosas que deseo.

Quisiera estar con Natsu, abrazarla entre mis brazos.

Sé que suena tonto.

Pero le hice una promesa… Y debo cumplirla.

No puedo fallarle a nadie.

Mucho menos a las personas que me enseñaron a ser quien soy.

A ser yo mismo sin herir a otros.

Sé que soy serio.

Sé que tal vez no me entienden.

Pero me odiaría… Si veo morir a alguien que ha caminado tanto tiempo a mi lado.

Ese dolor… Ese dolor es real.

Y es ese mismo dolor El que me hace más fuerte Que cualquier ser humano en este mundo.

En sí, ¿cómo lograría que ella cayera en este encuentro?

Solo observé sus movimientos, devastadores, uno tras otro.

Pensé y analicé sin apartar la mirada.

No planeaba hacer nada más que esquivar cada ataque de su guadaña.

Su agilidad superaba toda lógica, incluso al punto de que ellos no podían detectarla… a menos que ella me diera un golpe directo, un golpe de sentencia.

—¿Por qué no logro golpearlo…?

—¿¡Será que ya se está adaptando a mi poder!?

Tiene que ser eso.

No hay otra explicación.

Y aun así, mi corazón latía con fuerza… aunque no era el mío.

Era el de ella.

No entendía exactamente qué estaba ocurriendo aquí.

Suspiré al mirarlo de cerca.

Nuestras armas vibraban, como si sintieran lo mismo que nosotros: esa convicción peligrosa, esa certeza de estar más allá de lo normal.

No era algo fácil de explicar, no con palabras.

Solo debía seguir.

Continuar.

Mi tiempo estaba llegando a su fin.

Mi conciencia comenzaba a desvanecerse.

No sentía miedo.

Porque ya no soy más que un alma dañada por la destrucción de mi mundo.

Lo único que queda de mí es mi voluntad… y mi guadaña.

Ella es la única que sigue en pie, impecable.

¿No es irónico…?

¿Y si todo lo que hice fue en vano?

Bueno… nadie lo sabe.

Nadie, excepto yo misma.

Porque incluso alguien como yo… tiene sus propias fobias.

Y cada una de ellas solo refleja lo mentirosa que soy.

¿A quién trato de engañar…?

Me siento vacía.

Me duele tanto que, en el fondo, la verdad es que yo quisiera vivir una vez más.

No… no debo dejar que ella viva su propia vida.

No puedo quedarme por mucho tiempo.

Sé que está mal hacer este tipo de cosas.

Nosotras tenemos una historia diferente como tal, y sé que con el paso del tiempo me odiarías si tomara tu cuerpo de nuevo solo para evitar que tú mueras.

Desconozco todo lo que significas para mí, y aun así lo sé con claridad: debo ayudarte, porque nada es fácil en esta vida.

Hay algo aún más cruel ocurriendo dentro de mí.

Nadie… nadie va a comprender lo que yo una vez sentí.

Tú y yo somos alegres, siempre nos gusta estar sonriendo, tiernas, buenas chicas.

¿Pero de qué sirve sonreír cuando por dentro estamos vacías?

Sé cuánto me estoy cuestionando a mí misma.

Todos piensan lo mismo.

Pero… ¿qué más da?

¿Qué es lo que yo misma puedo hacer?

Si no fui capaz de hacer nada importante… eso pensaba.

Pero al contrario, tú has hecho amigos, conociste tu primer amor.

Y de verdad… te envidio tanto.

Desearía ser yo.

Pero… Lo dije mientras pensaba.

Mi voz temblaba.

Mi cuerpo también.

Y no era por miedo… Era por desesperación.

Por no aceptar este hecho.

El chico detuvo mi último ataque.

No sé qué está pasando exactamente, Melissa… en ti hay algo que no logro comprender del todo.

Tal vez me odies por no haberte dicho la verdad sobre tu padre, ni sobre mí.

Lo lamento.

De verdad lo lamento.

Es una culpa que cargo y que nunca me he atrevido a olvidar.

Mi mirada se oscureció, mostrando una expresión profundamente triste.

Pero ya lo habías dicho, ¿no?

Tal vez me dejaste pasar esto… pero no seré perdonado, ni por ti ni por nadie.

Aun así, no me interpondré en tu camino.

Solo cumpliré la voluntad que él me confió antes de despedirnos.

Suspiré y detuve mi espada.

—Ey… sé que me estás escuchando —dije con un tono oscuro, casi burlón, aunque por dentro no lo era—.

Debo ser consciente de lo que estoy haciendo.

Hay personas que creen saber cómo debe contarse tu vida, cómo debes representarte… pero nadie sabe lo que uno vive realmente.

Nadie sabe lo que ocultamos a nuestros padres, a nuestros amigos.

Levanté un poco la voz, no con furia, sino con verdad.

—Pero oye… no olvides esto: siempre estaremos solos.

Tal vez no completamente, pero si confías en ti misma, podrás lograr lo que sea.

La miré y forzé una sonrisa, falsa, cansada.

Ella no dijo nada.

Se quedó en silencio… y también dejó de atacarme.

Tragué saliva.

—¿Crees que yo sería capaz… si algún día muriera?

—pregunté con un tono tembloroso, casi quebrado—.

Después de todo lo que hay en este mundo… podríamos explorarlo juntos, todo lo que quieras… ¿sí?

Extendí mi mano hacia Melissa, sin saber si la tomaría.

—¿Qué dices?

Ella habló.

—Eres alguien increíble… en verdad.

Su voz no temblaba, pero estaba cansada.

Había una profundidad en sus palabras, como si cada sílaba cargara años de historia.

—Sí, me gustaría explorar el mundo y comprender la historia de nuestros pasados… pero sabes, yo también tengo mis propios problemas.

El silencio entre nosotros pesó más que cualquier herida.

—Hay cosas que no podemos olvidar.

El pasado se vuelve el presente, aunque todo se haya logrado.

Pero ¿sabes quiénes no regresan?

Las personas que lo dieron todo sin ser reconocidas… o que fueron olvidadas.

Respiró hondo.

—Me siento muy cansada.

Pero viniendo de ti… hay una tranquilidad que no resuelve nuestros problemas, pero los hace soportables.

Siendo sincera, eres alguien especial.

Haces que las personas no se sientan solas.

Eres alguien cuya compañía se siente real… y eso es lo único que te pertenece de verdad.

No hay nadie más como tú en este mundo.

Sus ojos se endurecieron apenas un instante.

—Si tú fueras alguien para mí… mis problemas no terminarían como yo quisiera.

Y sin dudarlo, me atacó.

El corte de mortalidad cayó sobre mí como una sentencia.

Sus tajos fueron brutales, despiadados.

La sangre marcó el suelo mientras nuestros cuerpos se movían, cada choque de armas elevando la intensidad.

No retrocedíamos: crecíamos.

Cada movimiento era más feroz, más decidido, más verdadero.

Sentía cómo mi cuerpo acumulaba heridas, cómo el dolor se convertía en parte del ritmo.

Pero no bajé la guardia.

Ellos también atacaron, el campo entero se convirtió en caos, pero no había marcha atrás.

Apreté la guadaña.

—Entonces acabaré con esto —pensé.

Activé mi técnica.

La guadaña respondió, vibrando con una intención oscura y definitiva.

El aire se rasgó.

El momento final se acercaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo