Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 107

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 107 - 107 capitulo 107 fue una gran desafío después de todo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

107: capitulo 107 fue una gran desafío después de todo 107: capitulo 107 fue una gran desafío después de todo Cerré mis ojos por unos instantes mientras canalizaba mi flujo de maná, concentrándolo en un único punto.

Era mi último ataque antes de irme.

La guadaña vibró y liberé una enorme ráfaga violenta que se expandió en todas direcciones.

Técnica de la guadaña: luz corta de aéreos puros.

El ataque fue monstruoso.

No pudieron bloquearlo.

Todos recibieron el impacto.

El suelo rugía, el aire se desgarraba.

Sabía que la elfa y el otro chico no serían capaces de resistirlo solos… pero aun así, los tres juntos, junto al dragón, lograron contenerlo.

El dragón me atacó por la espalda.

Giré con rapidez, esquivándolo, y descargué un puñetazo directo, liberando un golpe destructivo que lo estrelló contra el suelo.

Ya había superado el límite.

Mi visión comenzaba a desvanecerse.

Supongo que gané… antes de irme.

Sentí cómo el chico de cabello azul corrió hacia mí para evitar que cayera.

Todo se volvió borroso.

Perdí el conocimiento mientras cada recuerdo de lo ocurrido ese día se borraba lentamente.

Él me sostuvo entre sus brazos, mirándome con una calma extraña.

—Me alegro de que estés bien, Melissa.

Descansa un poco… hoy fue demasiado duro este entrenamiento.

Finalmente, aquella mocosa arrogante quedó inconsciente.

Por ahora había que dejarla descansar.

Pero antes… necesitábamos un lugar donde pasar la noche.

—¿Conoces algún lugar, Angélica?

—Hay varios… pero ya es de noche.

Pasamos horas en esto.

No te preocupes, iremos a una ciudad cercana.

¿Has oído hablar de Gloomspire?

Es una ciudad agradable, podemos pasar la noche ahí.

Mañana comenzaremos con nuestras investigaciones.

—Aguarden un momento… ¿a qué te refieres con investigaciones?

—Es verdad, tú no sabes nada.

Estamos en guerra con el imperio.

Y no solo eso… también con los demonios abismales.

—Me enfrenté a uno de ellos hace unos meses —continuó—.

Son aterradores.

Monstruos que jamás desearías enfrentar.

—Logré acabar con uno… pero escapó.

Tal vez ya esté buscando lo que necesita.

Saleh me miró con frialdad.

—Eso es una locura.

¿Cómo una humana puede enfrentarse a un abismal?

—Saleh… sabes cómo lo estás tomando, pero ya no soy alguien normal.

No sé siquiera si sigo siendo humana.

¿O acaso olvidaste lo que tú mismo viste aquel día?

No olvides el odio que sientes hacia mí.

Bajé la mirada.

—Ya no tengo dónde estar.

No soy más que una simple máquina de matar.

—¡Eso no es verdad!

—dije, con la voz distante—.

Eres humana, igual que todos nosotros.

—¿Tú qué vas a saber de mí, Carlos?

No sabes nada de mi vida, ni de mi historia.

¿Crees que alguien que ha asesinado gente inocente, personas que solo querían vivir… puede llamarse humana?

¿No entiendes por qué me llaman la asesina sin corazón?

Me quedé inmóvil.

No supe qué decir.

Me golpeé a mí mismo, cerré los ojos y suspiré.

—…Tienes razón.

—Ustedes vayan con Angélica.

Quiero estar un rato a solas… ¿podrían darme privacidad?

Saleh me miró con ojos apagados.

Su expresión cambió por un instante y entonces habló: —Está bien, Carlos.

Nos iremos con ella, pero no olvides regresar.

—Sí… —No te preocupes, regresaré en seguida.

Solo quiero estar un momento… Ellos se retiraron.

La noche era brillante, hermosa.

Entonces caí al suelo, exhausto, mirando todo aquel desastre que había ocurrido aquí por mi culpa.

El Bosque de los Espíritus no es un lugar para pelear.

Es un santuario creado para que cualquiera pueda disfrutar de la vista, de la calma, de estas bellas artes vivientes que lo componen.

Todo empezó desde que vine aquí, desde aquel momento en que… —Lo recuerdo perfectamente —murmuré—.

Shiro estaba aquí, sentada, observando el río.

Me sentí aliviado al saber que ella había sido la única sobreviviente, además de mis guardianes.

Éramos los únicos.

Todos los demás habían muerto.

Me acosté por unos segundos, contemplando las estrellas.

Las observaba, pero para mí tomaban otra forma: eran hermosas… como su luz.

Su calidez, su suavidad, eran lo que me mantenía en calma.

El color de sus ojos me recordaba al firmamento, como si las estrellas tuvieran vida propia.

La sonrisa de alguien es capaz de sanar mis heridas.

Este dolor que estoy sintiendo se transforma lentamente en amor, puro, de los más bellos.

¿Qué sería una vida sin ti?

Permanecí en silencio por un rato.

No sé desde cuándo hablo en poemas, pero me gusta perderme en pensamientos, dejar que el tiempo pase mientras reflexiono en aquello que realmente quiero expresar.

Y aun así, sé perfectamente que al final terminaré haciendo lo mismo de siempre.

Quedé pensativo.

Levanté mi mano hacia el cielo, como si quisiera alcanzar la luna, esa que siempre me ilumina cuando me siento deprimido.

—Siento que mis emociones caen sobre mí —susurré—, revelando aquello que no quiero mostrar… mi dolor.

Me puse de pie y observé bien este lugar.

Sin dudarlo, usé mi núcleo piramidal, creando varias reservas de maná para poder enmendar mis errores.

Activé el Mundo de la Recreación y la Construcción, restaurando cada uno de los daños durante largas horas.

Cuando todo terminó, estaba completamente agotado… pero también feliz.

El bosque había sido reconstruido, y al menos por esta noche, sentí que había cumplido con mi penitencia.

Luego de hacer eso, me alejé del lugar despidiéndome con una sonrisa amable.

Ojalá este sea mi propio camino.

He tenido pensamientos muy curiosos sobre mí mismo, sobre cómo entenderme.

Sé que ahora soy un niño, alguien que tal vez muchos adultos no lograrían comprender.

En este momento solo quiero algo sencillo: vivir una vida normal.

Pero para eso debo ser honesto conmigo mismo y tomar una decisión.

Una que Kai me dijo que sería lo mejor… regresar a lo que yo era antes.

Un simple monstruo.

Aquel que masacró naciones enteras.

El que eliminaba a todo enemigo que se cruzaba en su camino solo porque obedecía una orden de su hermano mayor.

Creí en él.

Pensé que jamás me traicionaría.

Sus palabras parecían honestas… o eso fue lo que quise creer.

Pero fue todo lo contrario.

Aquello se convirtió en el peor momento de mi vida.

Recordarlo me provoca un dolor profundo.

Mis recuerdos se vuelven cada vez más oscuros y tensos, tanto que me dan náuseas al revivirlos una vez más.

Todo ese rencor que guardé dentro me dejó vacío… tan vacío que ya no sé qué hacer con mi vida.

Me siento solo.

Abandonado.

Traicionado.

Como si para ellos no fuera más que un trapo sucio.

Sé que estos recuerdos me afectan porque no me dejan ser quien alguna vez fui.

Una vida marcada por el dolor y el odio hacia mi hermano.

A veces deseo matarlo, destruirlo, hacerlo pagar por todos los crímenes que ha cometido durante todos estos años.

—¿De verdad tengo que vivir con esto?

—dije con un tono triste.

Debo ser consciente de lo que haga.

Ya no soy aquel hombre adulto que solía ser.

Tal vez por eso Kai quiere que me convierta en alguien distinto, en algo que él mismo vio en mí… algo que captó desde el principio.

Pero ¿qué importa ahora?

Aún no estoy preparado para pensar en eso.

Por el momento, solo debo volver con los demás.

Mientras caminaba, la luna seguía siendo hermosa, como siempre.

Su luz plateada me acompañaba en silencio… hasta que escuché una voz familiar.

—Por mi culpa, él está muerto.

Mi cuerpo se paralizó.

Me quedé en silencio.

Esa voz… esas palabras… —¿Angélica…?

Levanté la mirada hacia la luna.

De ella surgió una luz brillante, intensa.

Un espíritu comenzó a formarse lentamente frente a mí y mis piernas cedieron; caí al suelo.

Angélica estaba frente a mí.

Podía ver su sufrimiento, los largos años que pasó sola en un mundo donde yo no estuve.

Su presencia me atravesó el alma.

—No importa lo que tenga que hacer —susurré—.

Iré a buscarte, sin importar por lo que deba pasar.

Porque tú eres la única persona que me hizo sentir lo feliz que era a tu lado.

El espíritu hablaba… pero yo lo sabía.

No era ella por completo, sino fragmentos de sus recuerdos, entrelazados con los míos.

Continuará

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo