The strongest warrior of humanity - Capítulo 110
- Inicio
- Todas las novelas
- The strongest warrior of humanity
- Capítulo 110 - 110 capitulo 110no hay nada mejor más que presumir
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
110: capitulo 110no hay nada mejor más que presumir 110: capitulo 110no hay nada mejor más que presumir Punto de vista de Charlotte y María Hoy ya era miércoles.
Habían pasado siete días desde que Carlos no venía a clases.
Le pregunté a su hermana, pero me dijo que no regresaría hasta que llegara el evento de festejo.
Al parecer, él entraría ese día y ya le habían dado permiso.
No era nada malo… aun así, me preocupaba.
Carlos es alguien amable y dulce, con un corazón puro y honesto, como el de los caballeros más leales a sus reinas.
Permanecía sentada en mi escritorio, mirando por la ventana, perdida en mis pensamientos.
De pronto, una chica entró al aula y apareció detrás de mí.
Rodeó mi cintura con sus brazos y susurró en mi oído: —¿En qué tanto estás pensando?
Jejeje.
Me asusté por un instante, pero era Charlotte, molestándome como siempre.
—Oye, ¿no tienes por qué hacerme eso?
—dije frunciendo el ceño.
—Vamos, no seas tan amargada.
Solo porque tu noviecito no haya venido no significa que me hables con ese tono.
Recuerda que yo soy tu mayor.
—Lo sé… —respondí—, pero no dejo de pensar en él.
—Uy, siempre lo buscas, María.
La otra vez, cuando pasó la tragedia, corriste sin dudarlo hacia él.
Te observé —dijo con una sonrisa pícara—.
Te preocupas mucho por un chico que, además, es menor que tú.
Pero debes saber que él es hermano de… —No quiero que menciones ese nombre —la interrumpí con firmeza—.
Carlos no es como su hermano.
Así que te doy una advertencia —la miré fijamente—: no hables mal de alguien que es amable conmigo, o enfrentarás las consecuencias.
¿Quedó claro?
—Sí, sí, sí… no tienes que recordármelo —respondió—.
Además, no lo decía por eso.
Es solo que… aún me da mucho miedo.
No logro superar lo que ocurrió aquella vez… Ambas bajamos la mirada.
El silencio fue lo más pesado entre nosotras.
No queríamos revivir ese recuerdo… lo que ocurrió en el festival.
Y si él volvía a hacerlo… Por culpa de eso, aquel chico no tendría que haber muerto.
Era una buena persona.
Pero cuando lo llevaron a la enfermería, se sentía mal y no dejaba de sangrar por la boca.
Era como si aquella enfermedad lo estuviera matando lentamente.
Incluso me enteré de que hay otra chica con esa misma enfermedad.
No sé qué era exactamente… ni de qué se trataba en realidad.
Si la doctora hubiera encontrado la cura, él no habría muerto en el festival… Un nudo me ahogaba la garganta.
No podía pronunciar las palabras.
Kronos es alguien cruel y malvado.
Mató a una persona inocente y no le importó en absoluto asesinarlo.
Está completamente fuera de sí.
Nadie pudo hacer nada.
Ni siquiera su familia sabe lo que él hizo.
Y aun así… me dolía por dentro.
Aquel chico pedía ayuda, suplicaba en silencio, y nadie hizo nada para salvarlo de él.
Se reía, como si todo fuera un espectáculo.
Esa risa… fue lo que más miedo me dio.
Carlos no sabe lo que Kronos hizo, y tengo mucho miedo de que pueda hacerle algo malo.
Charlotte me observaba, notando lo mal que me había puesto al recordar aquel recuerdo horrible.
Entonces habló: —María, sé cómo te sientes.
Yo también me siento así.
Y no podemos hacer nada… él tiene mucha más influencia que nosotros.
Tragué saliva.
—A mí también me preocupa mucho lo que pueda ocurrirle a tu novio.
—¿Novio?
¿A qué te refieres?
—pregunté confundida.
—Hablo de ese chico al que siempre persigues.
—E-espera, no es lo que estás pensando.
Él no es mi novio —dije con una sonrisa nerviosa—.
Estás equivocada, Charlotte.
No es mi… —¿En serio?
¿Estás segura?
Qué raro… siempre me hablas de él como si lo conocieras desde hace mucho.
Pero da igual, después de todo él no sabe que tú… —Guarda silencio —la interrumpí—.
Sé que soy una vampira, y sí, como dijiste, él no lo sabe.
No me siento lista para hablar de ese tema con él.
—Pero sabes que las cosas no siempre son tan simples —respondió—.
Y tú lo sabes.
De pronto, alguien interrumpió nuestra conversación.
—Oh, vaya… así que aquí estaban ustedes.
La persona que habló era Kratos, un chico bastante problemático, pero amable.
Tenía el cabello rojo y unos ojos negros brillantes que imponían respeto.
—Y bien —continuó—, ¿qué haremos mañana?
—¿Mañana?
¿A qué te refieres?
—preguntó Charlotte, cruzando los brazos.
—Mañana tenemos que formar un equipo para la exploración de una mazmorra.
Es parte de nuestra calificación.
Por eso quería preguntarles si reclutamos a algunas personas más.
¿Se les ocurre alguien?
—Tengo una sugerencia —dije—.
Podríamos hablar con los de primer año.
Además, solo somos veinte guardias de vigilancia, y nuestro deber es patrullar.
Nosotros somos seis; necesitamos más miembros.
—No es mala idea —respondió Charlotte—, pero ¿a quiénes?
—¿Qué tal los amigos de Carlos?
—¿Hablas de ese chico problemático y popular?
—dijo Kratos—.
Él no lo sabe, pero ya es famoso por lo que hizo.
—Sea como sea —respondí con una leve sonrisa—, hablaremos con él entonces.
—Eso no será posible —dije con firmeza.
—¿Por qué?
—Carlos no está en la academia.
Pero podemos hablar con su hermana y con sus amigos.
Supongo que ellos no se negarían a ayudarnos.
Asentí suavemente, mostrando una sonrisa dulce… aunque en mi interior, el miedo seguía creciendo.
—Por cierto, María, ¿por qué estás tan roja de la cara?
—E-eh… no es nada.
Solo estaba pensando en… —Uy, uy, mejor no digas nada —interrumpió Kratos—.
Es más que obvio que María extraña a su príncipe azul.
Soltó una carcajada tan fuerte que casi se ahoga de la risa.
—¿De verdad estás esperando a tu príncipe?
¡Jajajaja!
Es lo más gracioso que he escuchado en mi vida.
Seguro que él ni lo nota.
Además, tú eres mayor y él menor… ya sabes lo que dicen, ¿verdad?
¿O prefieres que no te diga lo de asalta cunas?
Charlotte rió suavemente, pero ambos sintieron algo extraño en el ambiente.
La expresión de María se volvió fría.
Una sonrisa peligrosa se dibujó en su rostro… una sonrisa que incluso a mí me daba miedo.
—Oye, Charlotte… ¿no crees que deberíamos huir de aquí?
—dijo Kratos en voz baja.
—¿Eh?
¿Por qué lo dices?
—preguntó ella.
—No es por asustarte, pero creo que ella está enfadada con nosotros… María los miró fijamente a los ojos.
Charlotte se estremeció y se colocó detrás de Kratos, usándolo como escudo.
—¡Oye, oye, idiota!
—protestó Kratos—.
No me uses como saco de boxeo.
Aún no estoy listo para recibir golpes de esa mujer.
¿Recuerdas lo que pasó aquel día cuando casi me manda al espacio?
—Es verdad… —dijo Charlotte con una sonrisa traviesa—.
Ahora que lo mencionas, me da curiosidad saber hasta dónde podrías llegar.
María los observó a ambos.
Se veían felices.
Entonces hablé: —Se ven bien juntos.
Son como la pareja perfecta —dije, riéndome de ellos.
—¿Q-qué dijiste?
—preguntó Charlotte, poniéndose tímida y bajando la mirada—.
No es verdad, él… —Oh, ¿qué pasa, Kratos?
—continué—.
Te noto muy congelado.
¿O acaso tienes miedo de enamorarte de alguien tan encantadora como ella?
—sonreí con dulzura—.
No deberías ponerte así… sé cómo se siente, pero— —¡Si algún día…!
—empezó a decir Charlotte—.
¡Cállate, por favor, María!
—exclamó, completamente sonrojada.
Aunque estaba enojada, no me importó.
Sabía que era buena para este tipo de bromas.
—Espero que hayas aprendido la lección, Charlotte —dije mientras reía como loca.
Aun así, las sonrisas nunca faltaban.
Siempre que estaba con ellos, se sentía como si fuéramos hermanos.
Siempre los observaba y los ayudaba.
Kratos es inteligente, al igual que Charlotte… aunque ni siquiera juntos logran superarme en los exámenes.
Después de todo, soy la mejor.
Continuará
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com