Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 111

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 111 - 111 capitulo 111 espera no es lo que estás pensando
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

111: capitulo 111 espera no es lo que estás pensando 111: capitulo 111 espera no es lo que estás pensando María y Charlotte estaban discutiendo.

Bueno, más bien peleándose desde que dijo que seríamos la pareja perfecta.

Eso sí la molestó.

Pero no sé… para mí es como si fuéramos hermanos, riéndonos de nuestras propias payasadas.

Cada vez que miro a Charlotte, ella se sonroja y aparta la mirada con resignación.

Qué más da.

Sé que para ella resulta demasiado incómodo.

Una chica de cabello rubio, ojos naranja oscuro y una sonrisa hermosa… Charlotte siempre ha sido así.

Y aun así, me alegra mucho que seamos tan buenos amigos.

Aunque no sé si ella siente algo por mí.

No creo que sea real; la conozco desde el año pasado.

Extraño mucho a mis amigos.

No sé dónde estarán ahora.

Dijeron que irían a explorar lugares desconocidos, pero desde entonces no he sabido nada de ellos.

Salí del aula y caminé por el pasillo… hasta que me encontré con alguien a quien no quería toparme.

—Hola, Kratos.

¿Cómo has estado?

Ha pasado tiempo desde que no nos vemos, ¿verdad?

—dijo Kronos, con una sonrisa desagradable.

—Sí, ya ha pasado un tiempo desde que no hablamos —respondí con voz fría—.

¿Y bien?

¿Qué te trae por aquí?

—Nada importante.

Solo estaba dando una caminata; las clases son fastidiosas.

Y dime… ¿ya pensaste en la propuesta que te hice?

—Te dije que lo pensaría, Kronos.

Espera un poco más.

Además, no— Se acercó y susurró en mi oído: —Te lo dije, ¿no?

Tienes que darme una respuesta.

De lo contrario… ya sabes qué les pasa a los que no cumplen su palabra.

Me quedé congelado.

No supe cómo reaccionar.

¿De verdad no había otra manera de librarme de esto?

Entonces alguien caminó por el pasillo.

Era un chico de cabello azul y ojos del mismo color.

Shirou.

Pasó frente a nosotros, se detuvo y volteó a verme.

—Hola, ¿qué tal?

Oye, quería preguntarte si podrías acompañarme a un lugar.

—Ah… sí, por supuesto.

Te acompaño —respondí de inmediato.

—Lo siento, Kronos, pero tengo que ayudar a este chico.

Kronos se mordió el labio; su rostro cambió, lleno de irritación.

Shirou le sonrió de frente, pero en su mirada había una clara advertencia.

—No quiero que sigas explotando a las personas.

Espero que sea la última vez.

De lo contrario, te daré la paliza de tu vida.

—No me interesa si eres el hermano mayor de Carlos —añadió—.

Ya estás advertido.

Nos fuimos, dejándolo atrás.

Pero una sonrisa retorcida apareció en el rostro de Kronos.

Qué chico tan atrevido… —No te preocupes, niño arrogante —murmuró—.

Te mataré.

No esperes mucho de mí, tontito.

—Y tú, mocoso… —continuó—.

Carlos no vendrá a ayudarte cuando mis planes sean perfectos.

Solo espera.

Cuando llegue ese día… ¿cómo reaccionará cuando mate a la persona más importante de su vida?

Y eso te incluye a ti, Kratos.

Verás morir a ella… justo frente a tus ojitos.

—Gracias, en verdad, por ayudarme a salir de esta.

—No tienes por qué agradecerme —respondió—.

Solo hice lo que era correcto.

Pero dime algo… ¿por qué él te estaba amenazando?

—No tengo ni la menor idea —dije con una sonrisa falsa—.

Por cierto, ¿cómo te llamas?

—Mi nombre es Shirou, un gusto.

—El mío es Kratos.

También es un gusto conocerte, Shirou.

Y gracias, de verdad.

—No es nada.

Solo quería ayudar.

Y bueno… hay algo que quiero hablar contigo, Kratos, es sobre— —La mazmorra, ¿verdad?

—dije asintiendo con la cabeza.

—Sí.

Escuché que están reclutando y quise sumarme con ustedes.

Además, puedo hablar con ellos y convencer a mi dulce hermana.

—No sabía que tenías una hermana.

—Es verdad, pero es alguien bastante castrosa y molesta.

Créeme, cuando la conozcas serás el primero en salir corriendo —dije soltando una sonrisa burlona.

—Eres el tipo más bromista que he conocido.

—¿En serio?

No cobro mucho —respondí—.

Solo los jueves por la noche.

Incluso puedo darte consejos sobre cómo conquistar a una loca.

Su expresión era demasiado graciosa.

En verdad era buena onda… deberían contratarlo como payaso de cumpleaños.

—No seas tan pesado, Kratos.

Además, no sabes de lo que soy capaz.

Tengo mil obras maestras —dijo inflando el pecho—.

Imagínate conquistando chicas con mis chistes.

Se enamorarían de mí.

Soy demasiado hermoso para ser verdad.

—Bromeas, eres un idiota —respondí sin poder contener la risa—.

Pero bueno, después de todo me caes bien.

—En fin, ven.

Quiero que vengas para que conozcas a mis compañeras de clase.

Shirou quedó paralizado, completamente impactado.

—¿En serio planeas llevarme allá…?

¿No sería una molestia?

—Para nada —dije sonriendo—.

Vamos, tenemos muchas cosas por hacer.

—No pensé que esto fuera tan real y rápido… Al final de cuentas, tú eres con quien más puedo hablar con seguridad —dije en voz baja—.

Desde que Carlos llegó a la academia solo tenía dudas sobre él… sobre quién era en realidad y sobre cómo nosotros nos conocimos, Kratos.

—Ajá… sigue —respondió Shirou—.

A mí también me dio curiosidad.

No lo conocía del todo, pero a veces, cuando lo miraba, sentía como si ya lo hubiera visto antes… como si no fuera la primera vez.

—Yo también me he sentido extraño últimamente —confesé—.

Y… metí la pata.

Antes de que siguiéramos caminando, el silencio se volvió tan tenso que tuve que hablar.

—¿Y ahí fue cuando empezó tu comportamiento?

—dije con dureza—.

¿Por tu mayor error?

¿Por enfrentarlo?

—¡Eso ya lo sé!

—respondió Shirou, alterado—.

¡Por eso te estoy diciendo todo esto, idiota de los idiotas!

Lo miré fijamente.

—Oye, deja de llamarme idiota.

Suspiré con pesadez.

—Como decía… hiciste algo malo, y eso debes reconocerlo.

—¡No soy un experto, pero lo que pasó fue grave!

—continué—.

Pusiste vidas en peligro.

¡Tus amigos casi mueren en esa batalla contra ese chico que fue poseído por un abismal!

—¡Ten un poco de consideración, Shirou!

Él apretó los puños, bajando la mirada.

—En verdad… me arrepiento de lo que hice, Kratos —dijo con voz temblorosa—.

Mi hermana se enfadó conmigo… incluso me amenazó.

Me dijo que si volvía a hacer algo así… él ya no viviría.

Sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo.

—Ese es el miedo que le tengo a mi hermana —continuó—.

Por cualquier error que cometa… ella… Me quedé en shock.

No solo por lo que acababa de decir, sino por lo que eso significaba.

Tanto… tanto aprecian a ese chico.

Pero lo que me heló la sangre fue recordar sus palabras, dichas con una voz que aún temblaba: “Él no viviría.” Entonces… eso quería decir que él… Solo lo ignoré, girando el rostro para no pensar en lo peor.

—Entiendo tu punto, Shirou —dije con calma—.

No conozco bien a tu hermana menor, pero dime… ¿crees que pueda perdonarte algún día?

Shirou tragó saliva.

—En verdad… no tengo la menor idea —respondió—.

Pero si yo muriera, lo más probable es que ella sufriera mucho más de lo que te puedas imaginar… Sus palabras fueron demasiado fuertes para mí.

Todos tenemos miedo a morir, a no saber qué pasará después… eso lo entiendo perfectamente.

Lo miré y hablé con serenidad.

—No te preocupes —dije con una ligera sonrisa—.

Todo se va a solucionar.

Solo deja que pase el tiempo… estoy seguro de que ella te perdonará.

—Como sea, ya casi llegamos —añadí—.

Espero que les agrades a las chicas… aunque bueno, no creo que ellas— En ese momento entramos al aula.

Me detuve en seco.

No podía creer lo que estaba viendo.

—¿Qué diablos está pasando aquí…?

—murmuré.

Kratos se giró para verme.

Mi cuerpo comenzó a temblar.

—No sé a qué te refieres… —dije, fingiendo calma.

—¿¡Qué carajos está pasando aquí, María!?

—exclamó Kratos.

—Eh… yo… yo solo— —No es nada, Kratos —intervino Charlotte con voz tímida—.

Ya sabes… ella no siempre se puede controlar.

—Cielos… —suspiré en voz baja.

Me acerqué a Shirou y le susurré: —Por favor, guarda el secreto.

Charlotte cruzó los brazos y lo observó con una sonrisa inquisitiva.

—¿Así que tú eres Shirou?

—preguntó, frunciendo ligeramente el ceño.

—Hola, un gusto —respondió élla—.

Perdón por lo que acabas de ver… es que mi amiga no controla muy bien su apetito.

—S-sí… un gusto conocerte —dije yo, forzando una sonrisa nerviosa Continuará

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo