The strongest warrior of humanity - Capítulo 118
- Inicio
- Todas las novelas
- The strongest warrior of humanity
- Capítulo 118 - 118 capitulo 118 mis problemas será causa de esto
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
118: capitulo 118 mis problemas será causa de esto 118: capitulo 118 mis problemas será causa de esto Después de pensar y analizar todo lo que rondaba por mi mente, me dirigí hacia mi habitación.
Sin embargo, antes de llegar, noté que varias personas caminaban en mi dirección.
Eran Miguel y los demás.
—Hola, Natsuki —saludó Miguel con una sonrisa—.
¿Cómo te encuentras?
—Bien, gracias.
¿Y ustedes?
¿Qué los trae por aquí?
—Nada en especial —respondió él—.
Solo pensamos en venir a hablar contigo sobre algunas cosas que Mei necesita.
—Es verdad —intervino Mei, acercándose y tomando mi mano con suavidad—.
Necesito que me ayudes a escoger algunas cosas y… —hizo una pequeña pausa, algo emocionada— ¿quieres venir con nosotros a la ciudad?
¿Te parece bien si vamos juntas?
La idea me agradó, pero dudé un momento.
—Me encantaría, pero tengo que quedarme a cuidar a Yue… —No te preocupes por mí —se escuchó desde dentro de la habitación—.
Puedes ir a divertirte.
Voy a esperar a Shiro y a mi tía Karen; dijeron que me traerían algo.
Yue apareció en la puerta con una sonrisa tranquila.
—¿Estás segura?
—pregunté, un poco preocupada.
—Por supuesto —respondió sin dudar.
Entonces Gojo habló, mirándome con evidente curiosidad.
—Ahora que lo mencionas, Natsu… ¿cómo es que tú y Carlos tuvieron una hija?
Sentí cómo el calor subía a mi rostro.
—A-ah… eso es una historia larga —respondí nerviosa—.
Se las contaré en el camino, pero ahora vamos.
Yue ya me dijo que puede esperar, y además quedará al cuidado de ellas mientras no esté.
—Perfecto —dijo Gojo animado—.
Yo también necesito comprar algunas cosas.
Ya llevaba tiempo sin salir de la academia, empezaba a aburrirme.
Gracias a ustedes podré distraerme un poco.
Sentí que algo se me olvidaba, una sensación extraña en el fondo del pecho… pero decidí ignorarla.
Estaba emocionada.
Me acerqué a Arlette y comenzamos a conversar mientras salíamos de la academia, dirigiéndonos directamente hacia la Ciudad Esmeralda.
Por un momento pensé que Natsuki estaría seria, distante como suele ser a veces, pero ocurrió todo lo contrario: se estaba divirtiendo con los demás.
Yo y ella dejamos de hablar por unos instantes.
No soy muy buena socializando… tal vez aún no he podido olvidar lo que ocurrió en aquel templo.
Desde que Gojo y yo salimos de ahí, todo quedó devastado.
No pude apoyarlo cuando más me necesitaba.
La muerte de Lucas será un recordatorio que lo perseguirá por el resto de su vida.
Pero hay algo que aún no logro entender.
¿Cómo fue posible que ese monstruo estuviera allí?
Que yo recuerde, el templo estaba completamente vacío… y lo más inquietante es cómo esa cosa llegó hasta ese lugar.
Presiento que Gojo no ha olvidado la marca que quedó grabada en él.
Esa cicatriz no es solo física.
Yo solo intenté animarlo, estar a su lado… pero después de eso, él y yo nos distanciamos.
Y eso fue lo que más me dolió.
Ahora que estamos en la academia, me siento un poco más aliviada… incluso feliz de volver, de verlo todos los días.
Por eso debo estar pendiente de él y de los demás.
No puedo bajar la guardia.
Su hermana me contó algunas cosas sobre su familia, y la verdad… me dejó impactada.
La familia Akinori, una de las más fuertes de cada generación, en cada época.
Su abuelo fue el primero en despertar ese poder hace cien años.
Desde entonces surgieron otros individuos aún más poderosos, pero uno por uno fueron cayendo.
¿La causa?
Nadie lo sabe.
No es normal que su madre y su padre sean tan famosos.
Ni que su hermana sea tan inteligente, tan buena estratega… y también tan peligrosa.
No lo digo por miedo.
Lo digo porque cuando se trata de Gojo, ella siempre aparece para protegerlo.
Por eso se me hizo extraño que no haya venido.
¿Será que ella…?
No.
No, no.
Es imposible que haya sido derrotada.
Hace un mes recibí una carta suya… Y aún no la he leído.
De seguro era algo importante.
Laura, dondequiera que estés… espero que sigas de pie, como siempre lo has hecho.
Porque tu hermano aún no te ha olvidado.
Desde el día en que te fuiste de la casa de tus padres, no ha sabido nada de ti.
No le has enviado ni una sola carta.
No lo entiendo.
Dices que amas a tu hermano… entonces ¿por qué él no recibe ni una palabra tuya?
Me siento extraña reclamándole esto en mi mente.
Tal vez tenga sus motivos… de seguro los tiene.
Aun así, no puedo evitar sentir este nudo en el pecho.
Miré a Mei y a Natsuki por unos minutos.
Luego, como siempre, Miguel y Gojo discutían entre ellos.
Suspire levemente.
Ojalá no terminen como cierta persona… Dejé caer mi mano y, casi sin pensarlo, creé un pequeño muñeco de fuego.
Me gusta crear cosas con mi magia.
Siempre me ha gustado.
Podría usarla para muchas cosas: investigación, vigilancia, estudiar cómo funciona… Es distinto a simplemente destruir.
Pero sé lo que muchos pensarían.
Que lo que hago es basura.
Siempre me lo dijeron.
Hace años… palabras que creí haber olvidado.
El pequeño muñeco se acercó y me abrazó las mejillas.
Era cálido.
Reconfortante.
Esa calidez es lo que alegra mis días cuando me siento deprimida.
Entonces llegamos frente a una tienda bastante llamativa.
Supongo que es la primera vez que la veo así… Natsuki fue quien nos la recomendó.
—Oye, Natsuki… ese lugar es… —dijo Mei, con los ojos brillándole como nunca—.
¿Crees que haya ropa muy linda?
—Por supuesto —respondí—.
He venido algunas veces a comprar ropa para eventos importantes… y también cosas casuales.
Sonreí un poco.
—Además, mi padre es tan tacaño que me da pereza salir de compras —añadí—, pero si se trata de Carlos… ahí no me puedo negar.
Siempre tengo que estar linda para salir con él, aunque me acepte tal como soy.
Dije eso con una sonrisa juguetona.
—Ejejejeje… ahora entiendo por qué siempre lo golpeas —bromeó Mei—.
Te entiendo, Carlos… debes estar pasándola mal a su lado.
Qué final tan triste.
Deberíamos apoyarlo y denunciarla por golpeadora de novios.
No pude evitar sonreír al pensarlo.
—¿Qué pasa?
¿Vamos a entrar o no quieren comprarse nada?
—dije, rompiendo el silencio—.
Recuerden que dentro de dos meses será la reunión de la academia, y nuestros padres asistirán.
Es la primera vez que hacen algo así.
—¿Pero de verdad está bien que nuestros padres vayan?
—preguntó Miguel con un tono molesto—.
Mis padres no irán… eso seguro —añadió, apartando la mirada.
—Miguel, no te lo tomes tan a pecho.
Entiendo tu punto —dijo Gojo, rodeándole el hombro con el brazo—.
Solo relájate y trata de olvidar eso por ahora.
Disfruta este momento con nosotros.
Somos tus amigos, no lo olvides.
Era la primera vez que escuchaba algo así, dicho tan directamente.
Me sentí extraño.
No entendía por qué me sonreían.
¿Se estaban burlando de mí?
¿De mis problemas?
Esa duda me atravesó la mente por un instante.
—No nos estamos burlando de ti —dijo de pronto, como si hubiera leído mis pensamientos—.
¿Quién carajos haría algo así?
No todas las personas son iguales, Miguel.
Solo queremos que vivas tu propia vida.
Más adelante lo entenderás… cuando sea el momento adecuado.
Sus palabras eran sinceras.
Un nudo se formó en mi pecho, apretándome con fuerza, pero aun así una sonrisa escapó de mis labios.
—De verdad… gracias, chicos.
—No tienes por qué agradecernos —respondió Gojo—.
Somos amigos de toda la vida, recuérdalo.
Si algún día te sientes mal o necesitas algo, no dudes en venir con nosotros.
Nuestra amistad… esto apenas es el comienzo, Miguel.
Continuará..
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com