The strongest warrior of humanity - Capítulo 124
- Inicio
- Todas las novelas
- The strongest warrior of humanity
- Capítulo 124 - 124 capitulo 124 en tan poco tiempo he cambiado
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
124: capitulo 124 en tan poco tiempo he cambiado 124: capitulo 124 en tan poco tiempo he cambiado Han pasado semanas desde que me quedé junto a Emanuel.
Últimamente estaba raro.
Distinto.
No le di demasiada importancia… no al principio.
Estaba demasiado concentrado en mi entrenamiento.
Aun así, los resultados comenzaron a notarse.
Todavía quedan tres meses.
El tiempo pasa rápido, demasiado.
Ya había cumplido una pequeña parte de lo que debía hacer.
Debería ir a la mazmorra que él mencionó.
La última vez que fuimos fue bastante difícil.
El lugar era inmenso.
Antiguo.
Las paredes parecían respirar historia.
Había tesoros, objetos llamativos… cosas que no deberían existir.
Pero al seguir buscando, encontramos algo que no debió salir jamás.
Un minotauro.
No era uno normal.
Esa cosa… era mucho más peligrosa de lo que hay allá afuera.
Solo lo habíamos invadido.
No queríamos luchar contra eso.
Cada vez que aparece uno, cambia de forma.
No es algo que cualquiera pueda enfrentar.
Conozco esos riesgos.
Si dejo que esto vuelva a pasar, no seré nada más que un estorbo.
Después de eso, Emanuel y yo nos separamos.
Tenía algo que hacer.
Antes de irnos, me contó algunas cosas… pero eso será después.
Ahora debía observar a Melissa durante ese día.
Ella había vivido su mayor horror junto a Angélica.
Pobrecita.
Torturaron a la niña.
¿Y qué más da?
Una risa escapó de mi rostro.
Debo ser cauteloso.
Debo observarla… ver hasta dónde llega.
Mientras caminaba, Melissa estaba completamente concentrada en el pasto bajo sus pies.
Respiraba lento.
Sus manos temblaban apenas.
Estaba creando su primer núcleo.
Pero ese núcleo… era distinto al mío.
Más inestable.
Más sensible.
Más peligroso.
Cada persona crea su núcleo de forma diferente.
Y el de ella… sentí que algo no estaba bien.
Las hojas se movieron sin viento.
Algo la estaba mirando.
Y esta vez… no era una mazmorra.
—Parece que te has esforzado mucho —dije—, y eso me alegra.
Ahora que ya sabes cómo crear tu núcleo gracias a mí, serás capaz de enfrentarte a un abismal… o incluso a un dragón de ese calibre.
Hice una pausa.
—Por ahora todo dependerá del festival.
Del escenario para nuestros combates.
No sé si será grande… o si usarán una proyección para que todos puedan verlo.
Esa pregunta se quedó dando vueltas en mi mente.
Entonces sentí una presencia detrás de mí.
Me sobresalté.
Era Alefa.
Caminaba hacia mí con tranquilidad, como si siempre hubiera estado ahí.
Me saludó, y yo hice lo mismo.
—¿Todo en orden?
—preguntó—.
Te noto muy animado.
—No es nada, Alefa —respondí—.
Solo estoy orgulloso de que Melissa haya mejorado mucho en estos dos meses.
Bajé un poco la voz.
—Aunque no es eso lo que me preocupa.
Levanté la mirada al cielo.
—He estado pensando en mis amigos… en cómo les estará yendo.
Y especialmente en ti, Shiro.
Me tienes preocupado.
Cerré los ojos por un instante.
—Espero que estés bien.
Aguanta un poco más.
Ya falta poco para volver a vernos.
Suspire.
—La verdad… hay algo que encontré en la mazmorra, Alefa.
Algo que nos pone en peligro a todos.
Ella frunció el ceño.
—¿Tiene que ver con el mapa que encontraste?
¿O con la información de hace mil años?
¿Con los gigantes… y las deidades?
—Exacto —respondí—.
Ya se lo entregué a Angélica.
No encontré todo lo que buscaba… Sonreí, con nervios.
—Pero sí me llevé algunas cosas.
Una risa escapó de mi garganta.
Demasiado forzada.
El viento sopló entre nosotros.
Y por primera vez… sentí que no estaba seguro de haber hecho lo correcto.Pero en fin… ya era hora de hablarle a Melissa.
No tuve que llamarla.
Ella ya se había dado cuenta de mi presencia.
—¿Y ese milagro que te veo, Carlos?
—dijo—.
Creí que ya estarías de regreso en la academia.
Su mirada era tímida, pero estaba sonriendo.
Mantenía los ojos cerrados, como si el momento le perteneciera.
—Eso pensaba —respondí—, pero no podía irme sin ti.
La miré con calma.
—Solo tenemos que esperar tres meses.
Lo sabes, ¿no?
Aún hay cosas que debemos hacer.
Nos hemos vuelto mucho más fuertes que antes.
Ahora solo es cuestión de mejorar… y aprender otras cosas.
Respiré hondo.
—Al menos espero que mi hermana y mi hermano estén bien.
Y que hayan aprendido algo… porque si no, me tocará hacer lo mío.
Melissa ladeó la cabeza.
—Vaya… eso sí da miedo —dijo—.
Pero sabes que si no quieren, no puedes obligarlos a nada.
—Tienes razón —admití—.
Y eso es lo que me mantiene inquieto.
Bajé la voz.
—Hablé con Shirou.
Me contó varias cosas… y además algo muy interesante.
Una sonrisa peligrosa se dibujó en mi rostro mientras me tocaba la barbilla.
—Qué tan arrogante eres, Mael… dices que quieres verme.
Melissa me observó con atención.
—Eso mismo pensé —continué—.
Ese chico… el más popular del instituto.
Sabe cómo usar a los demás a su favor.
Me encogí de hombros.
—Quiere que nos veamos.
Así que le dejé un recado a Shirou.
Dile que nos veremos en tres días, en una tienda cerca de la Ciudad Esmeralda.
A unas cuatro cuadras de ahí… Conjuntos de Blades.
Sonreí.
—Espero que estés listo para una conversación muy amistosa.
Suspiré, un poco más tranquilo.
—Bien… —la miré—.
Melissa, ¿quieres practicar?
Ella parpadeó.
—¿No sería una molestia si gano… que me des algo a cambio?
Levanté una ceja.
—¿A dónde tan alterada?
—dije—.
No quiero que termines en el suelo, llorando y pidiéndome otra ronda.
Sonreí de lado.
—No soy aquel chico que se dejaba ganar.
Ahora sí tendrás que esforzarte si quieres vencerme.
Di un paso más cerca.
—¿O qué?
¿Tienes miedo de perder y acusarme con Angélica como una niña berrinchuda?
Incliné la cabeza.
—¿O cómo debería llamarte… la niña consentida de Angélica?
Melissa frunció el ceño.
Pero no retrocedió.
Sonrió.
Una sonrisa peligrosa.
Sus mejillas se sonrojaron mientras cruzaba los brazos.
—¿Hablas en serio?
—dijo—.
Entonces tendré que enseñarte cómo se respeta a una dama.
El aire entre nosotros se tensó.
Esto ya no era solo entrenamiento.
Era un reto.
Y ninguno de los dos pensaba perder.
Continuará
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com