Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 126

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 126 - 126 capitulo 126 es hora de las visitas de nuestro reino
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

126: capitulo 126 es hora de las visitas de nuestro reino 126: capitulo 126 es hora de las visitas de nuestro reino Después de nuestras risas, nos cambiamos.

Antes de eso, nos dimos un baño juntas; el vapor llenaba la habitación y, por unos minutos, olvidé todo lo que cargaba en el pecho.

Salimos de la habitación de Sasha ya listas y nos dirigimos al cuartel general.

David dijo que tenía algo para mí… así que espero que sea algo bonito.

Masha y Sasha caminaban a mi lado, hablando animadamente sobre los planes que teníamos antes de regresar a la academia.

Reían, discutían, se empujaban un poco.

Yo solo escuchaba, dejando que ese ruido calmara mi mente.

—De seguro Freya debe estar molesta —pensé—.

La dejé plantada.

Una risa escapó de mis labios sin darme cuenta.

Me gusta mucho cuando Freya se enoja… me trae recuerdos de cuando éramos niñas.

Siempre ha sido molesta y dramática, luego se hace la difícil.

A diferencia de mí… yo soy la más calmada.

O al menos eso creía.

Debería apresurarme.

Mañana será mi despedida.

Me divertí mucho con las chicas y no quiero pensar en irme todavía.

Pero algo me llamó la atención.

Había muchas personas reunidas.

Demasiadas.

—Debe ser porque llegó alguien importante… —murmuré.

Pasamos entre la multitud y escuché murmullos.

—Oí que llegó la comandante de su misión… —Dicen que viene con elfos… —¿Una alianza?

La confusión se sentía en el aire.

De pronto, la gran puerta se abrió.

Angélica entró primero, con su presencia firme, seguida de un hombre que no conocía.

Su mirada era seria, su porte distinto.

A su lado, Saleh.

Mi corazón dio un pequeño salto.

—Angélica… —susurré.

No conocía al hombre, pero a ella sí.

Giré hacia Masha.

—¿Sabes algo de esto?

Masha asintió con calma.

—Sí.

Al parecer se formó una alianza con las grandes razas… gracias a una cierta persona.

—¿Y quién fue?

—pregunté, con curiosidad… y una extraña nostalgia.

Masha sonrió de lado.

—Carlos.

Mi respiración se detuvo por un segundo.

—Carlos Tanaka Sánchez fue el responsable —continuó—.

Y créeme, hizo algo mejor que muchos líderes.

Gracias a él ahora tenemos nuevas tropas.

No es fácil convivir con ellos, hay tensiones… pero nos llevamos bien con algunos.

—¿Con algunos?

—pregunté en voz baja.

—Sí —respondió—.

La mayoría solo se lleva bien con un solo humano.

Mi pecho se apretó.

—¿Quién?

Masha me miró directo a los ojos.

—Carlos.

El ruido a mi alrededor se apagó por un instante.

El mismo chico que carga culpas que no le pertenecen.

El mismo que sonríe diciendo “estoy bien” cuando no lo está.

El mismo que une razas… mientras se rompe por dentro.

Apreté mis manos.

—Carlos… —pensé—.

¿Qué más has cargado sin decirnos?

De pronto, antes de que pudiera procesar todo lo que había escuchado, ella se dirigió directamente hacia nosotras.

Angélica caminó con pasos firmes.

Cada paso hacía que el aire se volviera más pesado.

Se detuvo frente a mí y me miró a los ojos, sin parpadear, con una frialdad que me atravesó la piel.

—¿Tú debes ser Mío?

Por un segundo, nadie dijo nada.

Tragué saliva.

—Sí… —respondí—.

Soy Amaya Mío, la mejor amiga de Carlos.

Levanté un poco la voz sin darme cuenta—.

Y tú debes ser Angélica… la tutora de él.

No pude contenerme.

—Dime cómo está… ¿está bien?, ¿come bien?, ¿no está herido?

Mis palabras salieron atropelladas—.

Dímelo, por favor.

Angélica no cambió su expresión.

Su voz fue tranquila, demasiado tranquila.

—No tienes por qué preocuparte por él.

Mi corazón se detuvo un instante.

—Se encuentra bien —continuó—.

Y sí, se ha hecho fuerte.

Antes su cuerpo era débil… ahora lo hemos fortalecido.

Está hecho para soportar cualquier tipo de golpe.

Sus ojos se suavizaron apenas, casi imperceptible.

—Créeme… cuando lo veas, te vas a sorprender.

Sentí un nudo en la garganta.

Sin decir más, giró ligeramente la cabeza.

—En fin, tengo cosas importantes que hacer.

Oye, Saleh… vamos a ver al rey.

Tienes asuntos que informar, ¿no?

Saleh dio un paso al frente.

—Por supuesto —dijo—.

Debo hablarle sobre lo que hemos encontrado… y sobre la filtración del reino del Imperio.

Ese tipo… Ese tipo daba miedo.

Se alejaron juntos, dejando un silencio extraño detrás de ellos.

Exhalé con fuerza.

—Ahhh… —me llevé una mano al pecho—.

Pensé que me iba a cortar la cabeza esa mujer.

Masha rió nerviosa.

—Sí, yo también pensé lo mismo cuando la conocimos.

Y sí… es muy diferente.

Es hermosa como el hielo.

Siempre con esa ropa elegante y casual a la vez… es la mujer más hermosa del reino.

Frunció el ceño, pensativa.

—Y me sorprende que esté con un elfo… —¿Será que son novios?

—soltó sin pensar.

—¡No digas estupideces!

—Sasha le dio un golpe fuerte en la nuca—.

Ten más respeto.

No sabes de lo que es capaz esa mujer.

Masha se quejó sobándose la cabeza.

Yo las miré y solté una pequeña risa.

—Como sea… —dije—.

Tenemos que irnos.

David nos está esperando.

—Tienes razón —respondió Sasha—.

Hay que ir ahora mismo.

Mientras caminábamos, no pude evitar pensar en él.

Carlos… Fuerte.

Cambiado.

Más solo que antes.

—Solo espera un poco más —pensé—.

Ya casi… ya casi volveremos a vernos.

Bueno, luego de unos minutos ya habíamos llegado a tiempo… o eso creíamos.

—¿Ustedes se tardaron más de seis horas en llegar?

—gruñó David, cruzado de brazos—.

¿Oigan, creen que soy un payaso para que me dejen aquí plantado como un tonto?

…Aunque ahora que lo pienso, quizá sí.

Masha y Sasha se miraron entre ellas, tratando de aguantar la risa.

—Oye, cálmate —dijo Sasha—.

Además, ¿por qué nos miras así?

David frunció el ceño.

—Porque ustedes están vestidas… casuales.

Demasiado casuales.

—Ah, ¿eso?

—respondió Masha encogiéndose de hombros—.

¿No lo sabías?

Hoy regresó Angélica.

David se quedó en silencio.

—…¿Qué?

—Y para colmo —añadí yo—, tenemos invitados muy especiales.

Su expresión cambió de inmediato.

—¿A qué te refieres?

—Los elfos —respondió Sasha—.

Vinieron a hablar sobre una alianza directa con nuestro rey, Haruto Yoshida.

David abrió los ojos.

—¿El padre de la futura reina… Natsuki Yoshida?

—El mismo.

David se llevó una mano al mentón.

—Ya veo… espera un momento.

¿No se suponía que ella estaba comprometida con un chico?

El ambiente se tensó.

—Ahora que lo mencionas… —murmuró Masha—.

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

—Espera… —dijo David lentamente—.

Esto no puede ser… Lo miré.

—Esa persona no es… Di un paso al frente.

—Así es —dije con firmeza—.

Es Carlos.

El silencio cayó como una losa.

David me miró fijamente, incrédulo.

—¿Desde cuándo lo sabías, Mío?

Sentí el calor subir a mis mejillas.

Aparté la mirada apenas un segundo.

—Desde… hace ya un rato —respondí, sonrojada.

Masha soltó una risa nerviosa.

—Vaya… eso explica muchas cosas.

David no se rió.

—Esto es malo… —murmuró—.

Si Carlos está involucrado en esto, significa que el tablero ya se movió.

—¿Qué quieres decir?

—preguntó Sasha.

David levantó la vista, serio como nunca.

—Que ya no es solo una alianza.

Es política, poder… y guerra.

Mi pecho se apretó.

Carlos… ¿En qué te metiste ahora?

A lo lejos, se escuchó el sonido de pasos firmes y voces que no pertenecían a este lugar.

El aire se volvió pesado, antiguo… distinto.

Los elfos ya estaban aquí.

Y sin saberlo, todos acabábamos de entrar en una historia donde nadie iba a salir ileso—Esto es muy malo… —murmuré—.

Chicas, si de verdad Carlos está involucrado en todo esto… ¿eso quiere decir que vendrá hoy?

Sentí cómo mi corazón latía más rápido.

—¿Qué piensas, Sasha?

Sasha cruzó los brazos, pensativa.

—Al contrario —respondió—.

Esto es inesperado.

Nadie lo tenía previsto.

Lo más probable es que… Me adelanté un paso.

—Todos, por favor, guarden silencio —dije con voz firme—.

Sé que están nerviosos por ver a Carlos.

No sabemos cuánto ha cambiado… o si siquiera sigue siendo el mismo.

Tragué saliva.

—Pero si algo es seguro… es que ahora es más fuerte.

Mucho más fuerte.

Solo piénsenlo.

El ambiente se volvió pesado.

—No sabemos nada sobre los planes de Carlos —continué—.

Se ve que ha cambiado demasiado, ¿no lo creen?

David suspiró y se pasó la mano por el cabello.

—Bueno… —dijo con una sonrisa forzada—.

Supongo que es hora de que me ponga muy guapo, porque esta noche será interesante.

—Sí, sí, ya lo sé —respondí, intentando bromear—.

Pero antes… David dio un paso al frente.

—Espera —dijo—.

Quería darte esto.

Espero que te guste.

Me entregó una caja envuelta con cuidado.

El lazo brillaba suavemente.

Con manos temblorosas, quité el moño.

En el instante en que la abrí, una luz intensa me envolvió.

—¿Qué…?

Sentí un escalofrío recorrerme el brazo.

En mi mano apareció una espada.

No era como ninguna otra.

Era oscura, elegante… antigua.

Su hoja parecía absorber la luz en lugar de reflejarla.

—Esa espada… —murmuró David—.

La encontré en el castillo hace tiempo.

Nunca supe cómo funcionaba.

Levanté la espada con cuidado.

—Pero parece que te eligió a ti —continuó—.

Su nombre es… Hizo una pausa.

—La Espada Mata-Dioses.

El aire se congeló.

—Es una espada legendaria —dijo con seriedad—.

Fue forjada por los grandes héroes del pasado.

Cada raza se reunió para crearla.

Tragué saliva.

—Es extremadamente poderosa… y peligrosa.

Nunca llegué a usarla.

Miré la hoja.

Sentí algo responder dentro de mí.

Como si la espada me reconociera.

Como si supiera quién soy.

Mi pecho se apretó.

Carlos… Si tú estás caminando por este mismo sendero… Entonces esta noche no será solo un reencuentro.

Será el inicio de algo que podría cambiarlo todo.

Continuará.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo