Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 132

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 132 - Capítulo 132: capitulo 132 solo quedamos tu y yo caballero del imperio
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 132: capitulo 132 solo quedamos tu y yo caballero del imperio

—Solo vete, Melissa —dijo Mío con una mirada sonriente—. Si ves a David, dile esto: Carlos está aquí y el reino corre peligro. Ese es el mensaje. Quiero que se lo des de mi parte.

—Entendido —asentí con la cabeza—. Está bien… te dejo el resto a ti.

Le di una palmada en la espalda y fui la primera en irme, dejando a Mío sola contra ellos.

Quedarme habría sido demasiado peligroso.

Mío suspiró en voz baja.

Debo ser consciente de lo que hago… si no fuera por la espada mata-dioses estaría muerta en estos momentos. Me alegro de que me haya ayudado.

Pero ahora no era tiempo de celebración.

Estaba frente a ese tipo.

Y él había dicho que su objetivo estaba adentro.

Espera un momento…

¿Eso quiere decir que es Angélica?

¿Su verdadero objetivo es ella?

¿Por qué la buscarían?

Esto está muy raro. Debo ser precisa. No dejar ninguna debilidad. O podrían usarla en mi contra.

Él me miró a los ojos, intentando intimidarme.

Di un paso adelante.

Él hizo lo mismo.

Nos miramos.

Y en ese instante, todo explotó.

Nos movimos a una velocidad brutal.

Cada choque de nuestras espadas solo lo empujaba una y otra vez. Cada vez que desaparecíamos era como si el espacio se quebrara. Otros caballeros atacaron al mismo tiempo; salté, atravesando las espadas sin detenerme.

En el aire, sentí el pulso de mi magia.

—Revolino de viento…

El aire explotó.

Un tornado nació frente a mí, lleno de llamas doradas, como si mi fuego fuera parte de un poder divino. Arrojé mi espada hacia los caballeros: sus cuerpos fueron cortados en mil pedazos antes de tocar el suelo.

Mi voz resonó firme, clara, imponente:

—Ven a mí, espada mata-dioses.

Demuestra todo tu poder ante tus enemigos.

Cada palabra pesó.

Como si el mundo entero reconociera mi presencia.

A mi alrededor aparecieron armas.

Espadas.

Armas de distintos tipos.

Todas flotando. Todas vivas.

Todas apuntaron hacia él.

Di mi primera orden.

Una espada enorme se formó frente a mí, brillante, abrumadora. Con solo moverla, cruzó el espacio a una velocidad imposible.

Él la esquivó.

Pero la espada no se detuvo.

Lo siguió.

Sin fallar. O eso creí.

Él desvió la espada saltando por encima de ella, dirigiéndose hacia mí a toda velocidad. Por un momento pensé que iba a atraparme desde arriba. Solo pensé y analicé mi siguiente movimiento; apreté la mirada y también me lancé hacia él.

Nuestros ataques fueron más allá de cualquier capacidad normal.

Algo monstruoso recorría nuestro entorno.

Retrocedía y atacaba. Salté hacia los muros, confundiéndolo con mi velocidad, dejando caer varios cortes hacia su cuerpo. Él intentó defenderse, pero fue inútil. Mi espada era tan filosa que podía cortar cada trozo de carne sin problemas.

Hasta que me obligó a retroceder, empujándome con una ráfaga de viento.

Mi mirada se reflejó en la suya.

No me iba a detener hasta acabar con él.

Así que invoqué a Yui, mi dragón celeste. Fue el regalo que él me dio… al menos, me siento feliz con mi dragoncito.

—Veo que has mostrado algo interesante, niña insolente —dijo—. Para ser alguien de tu edad, tienes talento. Invocar algo así requiere mucha concentración y maná limitado. Para ser preciso, debo felicitarte por haber llegado hasta donde estás. En verdad… te felicito.

Una sonrisa terrorífica se dibujó en su rostro.

—Pero debo matarte ahora. Mis razones son simples: serás un gran problema. Tú… y ese chico que lucha contra un abismal. Él será una gran herramienta, un arma de guerra. Para eso necesito su cuerpo… para hacer experimentos con él. Créeme, sería maravilloso.

Se burlaba siniestramente.

Apreté los dientes para no hablar.

Pero pronto me calmé.

Caminé hacia adelante con mi dragón detrás de mí, liberando todo el poder que tenía acumulado. Una gota de sudor cayó… y desaparecí.

Lo golpeé, lanzándolo lejos, destruyendo una parte del reino. La sangre apareció en su cuerpo, pero seguía intacto. Se confió demasiado.

La espada estaba justo arriba de él.

Le cortó una oreja.

Casi le da en la cabeza.

Tuvo suerte, ese maldito.

Un grito de frustración escapó de él. Estaba irritado, no podía creer lo que acababa de ocurrir. Pensó que su hechizo se había desvanecido, pero se confió.

Qué ingenuo fui, debo prestar mucha más atención delante de esta mujer…

Antes mostraba miedo.

Su rostro estaba asustado.

Pero ahora…

Ahora solo me mira como basura, con desprecio.

—Qué ridículo —dijo Mío con voz tranquila y una sonrisa—. ¿Dónde quedó tu maldita expresión de que ibas a matarme? ¿Dónde está eso? ¿Pensabas que solo por intimidarme podrías hacer algo? Qué patético. Hasta una tortuga me daría más problemas.

—¿Acaso te estás burlando de mí, maldita perra arrogante? —rugió él, lleno de ira—. Te arrancaré esa estúpida sonrisa.

Estaba enojado.

Humillado.

Pisoteado…

Por una simple niña.Mi espada regresó hacia mí. Miré a Yui y, sin decir una palabra, ambas nos pusimos de acuerdo.

Nos movimos al mismo tiempo.

Combinamos nuestros movimientos con perfecta sincronía. Él solo se desplazaba, desviando cada uno de nuestros ataques con una precisión absurda. Apuntó su espada directo a mi cuello, pero Yui se interpuso usando sus escamas.

Eran tan duras como la obsidiana.

Aproveché la oportunidad.

Lo empujé muy lejos de allí, provocando una explosión brutal. Corrí a toda velocidad, entrando en la explosión sin detenerme para atacarlo. Yui lanzó luz de agua, creando un terreno oceánico a nuestro alrededor.

Usé varios hechizos al mismo tiempo, sin pronunciarlos. Simplemente los lancé contra él.

Los bloqueó todos.

Sin esfuerzo.

Solo había sido una distracción.

Aparecí detrás de él y clavé mi espada en su abdomen, atravesándolo por completo. La sangre salpicó, empapando el filo. Saqué la espada y lo golpeé con un salto giratorio cargado de fuerza destructiva.

Lo envié volando lejos.

Yui lo entendió al instante. Extendió sus alas y disparó su ataque.

—Aliento del dragón rey de los mil mares celestiales…

El ataque fue arrasador.

Devastador.

El humo cubrió todo por completo.

Pero entonces lo sentí.

Estaba detrás de mí.

Me golpeó antes de que pudiera reaccionar y fui lanzada muy lejos. Mi cuerpo chocó violentamente contra el suelo.

¡Maldición…!

Me confié demasiado.

Bajó hacia mí con una fuerza brutal y clavó su pie en mi abdomen. El dolor fue horrible, fatal. Perdí la respiración por completo. No podía respirar.

Este giro… no lo vi venir.

Estaba realmente impresionada.

Pero una sonrisa apareció en mi rostro.

Es ahora o nunca, Yui.

La mirada de ese tipo era horrible, aterradora.

—Bien, mocosa… ya basta de juegos —dijo—. Te mataré ahora mismo.

Mi sonrisa se volvió más amplia.

—Oh… ¿en serio? —pensé—. Si yo fuera tú… miraría hacia otro lado.

Yui ya estaba preparada.

Disparó su aliento directo hacia nosotros.

La explosión nos envolvió, convirtiéndose en una tormenta destructiva.

Continuará..

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo