Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 136

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 136 - Capítulo 136: capitulo 136 al menos ya todo acabó
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 136: capitulo 136 al menos ya todo acabó

—Esto no tiene ningún sentido —dijo Mío.

Ella y él se miraron. Sus auras eran tan penetrantes y siniestras que ninguno de los dos parecía tener ninguna debilidad. El aire se volvió pesado, opresivo. Mío se había dado cuenta de lo más raro que estaba pasando aquí; su instinto gritaba peligro. Se estaba concentrando, conteniendo la respiración, hasta que de repente sintió una gran explosión afuera del reino… y esa dirección era exactamente donde él y ese demonio estaban luchando.

No…

Espero que no hayas muerto, porque si me entero me enojaré mucho contigo.

No ahora. No así.

Tengo que darme prisa. Tengo que acabar con él ahora mismo.

Corrí hacia él y él me siguió el ritmo. El suelo temblaba bajo nuestros pasos. Nuestros ataques eran devastadores; el choque de fuerzas hacía vibrar todo a nuestro alrededor. Casi no podía respirar bien, el pecho me ardía, pero sabía que esto no era normal. Había algo en ese tipo… algo que me aterraba demasiado, algo que no lograba comprender.

—Entonces deja de atacar y habla. ¿Quién eres? —exigí—. Dime, ¿cómo te llamas?

—Esa es una excelente pregunta —respondió con calma—. Mi nombre es Kyami, uno de los caballeros más fuertes del reino imperial.

Su voz era segura, firme, casi perfecta. Tan pura que daba escalofríos, como si realmente fuera el más fuerte de todos. Pero yo lo sabía… lo sentía en la piel.

Había algo más en él.

—Ya veo… —respondí sin bajar la guardia—. No tengo más que decir, Kyami. ¿Por qué alguien como tú quiere destruir todo? ¿Por qué nadie puede vivir una vida de paz?

Mi voz tembló, no de miedo, sino de rabia.

—¿Acaso nosotros hicimos algo mal para que ustedes nos den la espalda? Creíamos que éramos aliados del reino… pero me equivoqué.

Di un paso al frente, mi aura respondió.

—Solo me dan más asco ustedes como personas. Solo quieren este reino porque saben que, si no ganan esta guerra, no podrán conseguir su objetivo… ¿no?

El silencio que siguió fue peor que cualquier ataque.

—¡Espera un momento! Aquí algo raro pasa. Podía notar una presencia más, pero ya era demasiado tarde.

—Demonios… ¿ahora qué pasa? ¿Por qué está temblando el lugar?

—¡Parece que ya empezó! —dijo él con una mirada fría—. Más bien es hora de irme. Lamento que nuestro encuentro termine aquí, pero cuando llegue el día no dudaré en matarte.

¡Antes de irme quiero saber tu nombre! ¿Cómo es que te llamas, niña caída?

Me quedé callada, solo lo miraba mientras se estaba yendo, pero una sonrisa salió en mi rostro. “Ahora, Yui, ataca”. Se preparó para atacar y él lo notó.

Yui había lanzado sus escamas azules con aura dorada. Ese tipo logró esquivarlas, pero no notó lo más mínimo que yo ya no estaba ahí. Aparecí detrás de él, clavando mi espada en su brazo izquierdo; luego de eso lo pateé con fuerza, dando un giro, y rápidamente retrocedí a lo más seguro.

Y él se movió, y yo también. Nuestros ataques eran destructivos, casi que este lugar se estaba derrumbando.

—¡Maldita mocosa! Te dije que te dejaría vivir, pero veo que quieres que te mate, ¿verdad? Niña arrogante, parece que no te importa tu propia vida.

El aire temblaba entre nosotros. Cada paso, cada choque de acero, hacía vibrar el suelo bajo mis pies. ¡Solo miré cada uno de nuestros movimientos! Todo se volvía mucho más intenso; casi no puedo seguirle el ritmo. Mi respiración era irregular, el sudor bajaba por mi frente, pero en el fondo de mi pecho algo ardía. Creo que es hora de usar esto. Empecé a bloquear todos sus ataques y mi mirada se volvió fría y penetrante, como si el mundo a mi alrededor se apagara y solo existiéramos él y yo.

—¡Mejor cierra tu maldita boca! —hablé con autoridad—. Espada mata dioses, yo te ordeno…

El instante se rompió. Antes de que terminara de hablar, él me tomó de la mano y me arrojó violentamente hacia el suelo. El impacto me sacó el aire del pecho. Su espada descendió, quedando frente a mí, a punto de atravesar mi ojo derecho. Podía ver mi reflejo en el filo, el miedo mezclado con rabia. No quería perder nada de mí; estaba siendo egoísta… pero justo ahí cayó en mi trampa. La invocación fue realizada con éxito. El suelo se cubrió de símbolos, el aire se llenó de murmullos antiguos, y varios hechizos surgieron a nuestro alrededor, apuntando hacia nosotros como colmillos invisibles.

¡No! ¡No voy a permitir que alguien como tú me mate aquí, y no pienso dejarlo pasar! Me levanté con un grito ahogado. Mis ataques se dirigieron hacia él con más fuerza, cargados de desesperación y furia. Él trataba de esquivarlos, retrocediendo entre chispas y explosiones, pero era inútil; ante mí, nadie logra escapar de mis ataques.

—¡Técnica de la espada mata dioses: hoja afilada, carbonizado!

La vibra de mi espada resonó, el sonido fue profundo, casi como un rugido. Brilló con un color dorado e intenso, iluminando el polvo y las grietas del campo de batalla. El ataque lo alcanzó, dejándole varios cortes en distintas partes del cuerpo. Por un segundo pensé que había terminado… pero algo cambió. Una sombra se alargó, una luz brillante estalló entre el polvo suspendido. Sus ojos cambiaron, su figura se hizo mucho más grande. Su aura explotó hacia afuera, aplastándome el pecho con una presión brutal. El terror se deslizó por mi espalda, helado, y por primera vez lo sentí con claridad: miedo.

¡Mi cuerpo tembló y esta vez sí sentí el verdadero miedo ante ese tipo! Se movió… no lo vi venir. ¿A dónde carajos se metió? De pronto lo sentí encima de mí; reaccioné por instinto y lo esquivé antes de que impactara contra el suelo. Me alejé lo más rápido posible mientras cada uno de nuestros choques se volvía más salvaje. Cada cruce de espadas era más violento, más imposible de bloquear.

¡Salté girando, golpeándolo con mi espada! Caí, retrocedí, pero él siempre iba hacia donde yo intentaba escapar, cerrando la distancia, obligándome a perder terreno en el combate.

Cada onda destructiva hacía estallar todo a nuestro paso. El aire se rompía, el suelo se abría. Fui golpeada y lanzada lo más lejos posible. Me mantuve apenas en pie, apoyando una mano en el suelo, tratando de mantener el equilibrio. Este monstruo se estaba volviendo mucho más peligroso. ¿Cómo es que un humano podía tener una fuerza así?

Entré en mis pensamientos, buscando desesperadamente mi próximo movimiento. Cada opción que consideraba se volvía más peligrosa que la anterior. No había margen de error. En ese caso…

Dejé caer mi espada y canalicé mi magia. Él estaba frente a mí, asestando un golpe directo hacia mi frente. Justo en ese instante liberé mi magia de luz.

Destellos de la destrucción.

Quemadura solar.

Una luz brillante estalló desde mi mano, perforando cada parte de su cuerpo. El resplandor devoró la escena, la sangre brotó, tan roja que lo cubrió todo hasta hacerlo desaparecer entre el brillo.

—Co… ¿cómo es posible que esto…? —murmuró.

—Te lo dije, Kyami… no iba a permitir que me mataras. Primero que nada debo decirte algo: eres alguien peligroso. Es la primera vez que me enfrento a personas como tú en mi vida, y en verdad te lo agradezco por darme esta experiencia. Aunque estuve al borde de la muerte… lo que significa este hecho es que me di cuenta de algo: ustedes no valen nada.

Antes de que pudiera seguir hablando, él sonrió.

—Veo que has hecho un gran trabajo en acabar conmigo, niña. En verdad tienes el valor y la fuerza para depender de ti misma, debo felicitarte. Pero todo lo que tú has hecho no será suficiente. Él ya consiguió lo que quería. Yo solo fui un peón en su tablero. Fue un placer pelear contra ti, niña sin experiencia… supongo que este es mi final…

Cayó al suelo.

Yo también caí, sobresaltada, y solté un suspiro largo.

—Ahhhh… —exhalé en voz baja—. Creí que iba a morir, en verdad.

Mi cuerpo no respondía, el cansancio me aplastaba por completo.

Debería descansar… estoy demasiado agotada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo