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The strongest warrior of humanity - Capítulo 14

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14: capitulo 14 Luz en la Oscuridad 14: capitulo 14 Luz en la Oscuridad (El punto de vista de Hina Sánchez) Un día como cualquier otro… después de aquel incidente con Josué y Shirou.

Ellos terminaron heridos… por mi culpa.

¡Pero lo único que me alegra es que lograron salvarme!

Horas después, las clases habían terminado.

Mientras guardaba mis cosas, vi a alguien esperándome frente a la puerta del aula.

Era la misma chica con la que me crucé por la mañana.

—Oye, quería preguntarte algo.

¿Tienes tiempo para hablar?

—me dijo con voz firme.

—Sí, tengo tiempo de sobra —le respondí—.

También quería preguntarte algo… después de todo, ni siquiera sé cómo te llamas.

—Es verdad, no te lo he dicho —sonrió con calma—.

Ya que estamos aquí, seré directa.

Mi nombre es Sara Yamamoto.

¿Y tú, niña bonita?

—Soy Hina Sánchez —dije con una leve sonrisa—.

Gracias por decirme tu nombre.

Ahora, dime… ¿qué fue exactamente lo que pasó esta mañana cuando toqué el cristal?

Sara frunció el ceño.

—Así que de eso se trataba.

La verdad, yo tampoco sé exactamente qué ocurrió.

—¿Cómo que no sabes?

—repliqué sorprendida—.

¡Eso no es normal!

Y no fuiste la única.

A los demás también les pasó lo mismo.

—Diablos… —murmuró ella, pensativa—.

Bueno, no importa.

Tarde o temprano lo descubriremos.

—¿Qué piensas hacer entonces?

—Quiero que me acompañes a un lugar después de clases mañana —dijo con decisión.

—Está bien, nos veremos después de clases —respondí algo confundida.

Nos despedimos y me dirigí a mi dormitorio, sin imaginar lo que me esperaba allí.

La puerta se abrió y vi una figura familiar sentada en la cama.

Shiro.

—Vaya, hasta que te haces la digna de regresar, niña berrinchuda —dijo con una sonrisa sarcástica.

—¡Maldición!

—murmuré—.

¿Por qué demonios estás tú en mi habitación?

—¿No escuchaste lo que dijeron los directores?

Nos tocaría habitación por lista.

—Sonrió con orgullo.

—Ah… cierto.

Me había olvidado —bufé con resignación.

Miré al techo, suspirando.

Dios… ¿por qué me envías precisamente a esta persona?

Cualquier otra compañera hubiera sido mejor.

—¿Qué dijiste, maldita bastarda?

—gruñó Shiro, acercándose furiosa.

—Nada, nada… solo hablaba conmigo misma —intenté bromear.

No alcanzó.

Shiro me lanzó un golpe directo al rostro.

¡Puaj!

Caí al suelo.

—¿Por qué me golpeaste?

—me quejé—.

¡Tú empezaste insultándome!

—Pues ya estamos a mano, así que no te quejes —dijo cruzándose de brazos.

—¡Diablos!

—resoplé—.

Es difícil hablar contigo.

—¿A dónde vas ahora?

—preguntó desconfiada.

—A respirar aire fresco, necesito despejarme un poco.

Salí al pasillo.

No entiendo por qué le caigo tan mal a Shiro.

Qué es lo que realmente no soporta de mí… Tal vez nunca lo sabré.

Esa noche, mientras el silencio llenaba la habitación, pensé en Sara y en lo que me había dicho.

Mañana después de clases… algo me espera.

Cerré los ojos, sin notar que Shiro seguía despierta.

El sol de la mañana se filtró por la ventana.

Al abrir los ojos, vi a Shiro sentada en su cama, con la mirada perdida y una tristeza profunda en su rostro.

Me acerqué con cuidado.

—¿Estás bien, Shiro?

—pregunté suavemente.

Ella no respondió.

Solo murmuró con voz temblorosa: —Diablos… ¿por qué no puedo tener amigos?

¿Qué ven en mí?

¿Acaso me consideran un monstruo?

Sus palabras me golpearon el corazón.

Pude sentir la soledad que cargaba.

—Estás equivocada, Shiro —le dije al fin.

Ella levantó la vista, confundida.

—¿A qué te refieres?

—A que sí tienes una amiga.

—¿Y puedo saber quién es exactamente?

—preguntó con desconfianza.

Sonreí.

—Yo.

Yo soy tu primera amiga.

Shiro se quedó inmóvil unos segundos.

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

No era solo sorpresa… era alivio.

Me acerqué y la abracé con fuerza.

—Sé que has llorado sola, Shiro.

Has perdido mucho… incluso cuando más necesitabas apoyo.

Pero escúchame bien: cada persona tiene su propia luz.

Y tú debes seguir la tuya, porque esa luz es la prueba de que aún existen cosas buenas en este mundo.

En ese instante, una pequeña chispa de esperanza se reflejó en sus ojos.

Esa luz… era más que una simple emoción.

Era la conexión de dos almas heridas encontrándose por primera vez.

Después de eso, Shiro y yo pasamos el resto del día riendo, jugando y contándonos historias.

Por primera vez en mucho tiempo, la habitación se llenó de risas.

Una sonrisa sincera apareció en su rostro.

La felicidad… siempre debe ser lo primero.

Continuará…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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