Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

The strongest warrior of humanity - Capítulo 146

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. The strongest warrior of humanity
  4. Capítulo 146 - Capítulo 146: capitulo 146 los recuerdos de mi hermana regresan
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 146: capitulo 146 los recuerdos de mi hermana regresan

¡”Mamá, tranquilízate. Oye, escúchame. Ella estará bien. No va a morir por esto. Yo me voy a asegurar de eso. No creo que ella pierda”!

Mi voz salió firme, aunque por dentro el miedo me arañaba el pecho.

¡”¿Tú qué vas a saber de ella? Yo…!”!

La interrumpí antes de que pudiera seguir.

¡”En realidad, madre, yo la conozco mejor que nadie. Ella jamás perdería ante nadie y mucho menos contra él. Confía en ella y en mí. Si en verdad regresó, debe estar escondiéndose, esperando el momento para atacar. Tal vez su objetivo no sea Shiro, sino su hermano Shirou, y eso es lo que más me preocupa. Aún no sabemos qué tan fuerte es”!

El silencio se volvió pesado.

¡”La última vez que me enfrenté a él fue en la academia solamente. Perdóname, madre, por mentirte. En mi vida anterior sé lo fuerte que es. Tras su muerte aún conservo los recuerdos de ese día. Él es el mayor terror que uno no desearía vivir. Fue claro y firme cuando me lo dijo desde entonces, aunque en ese momento no logré comprenderlo del todo”!

Aquellas palabras regresaron a mí como una herida que nunca cerró.

Sus palabras fueron honestas.

¡”Carlos, escúchame. No es tan sencillo, lo sabes, ¿verdad? Yo soy el número uno, mi hermana es el número dos y tú eres el número tres. ¿Sabes lo que significa eso? Que si alguno de nosotros cae, no quiero que te culpes por no ser suficiente. Porque sé que eres el más fuerte que conozco. Y si algún día nosotros desaparecemos de tu vida, al menos intenta ser un poco feliz”!

La sonrisa de Shirou fue la más honesta que uno podría desear ver. Su mirada estaba decidida, demasiado. Aun así, tuve el presentimiento de que me ocultaba algo. Lo hacía para protegerme, para que yo no sufriera.

Y ahora que estoy aquí, tengo una oportunidad de salvarlo. No solo a él, sino a los demás.

Mi cuerpo temblaba sin que pudiera detenerlo.

Miré una vez más a mi madre. Con cuidado, sequé las lágrimas de sus mejillas y forcé una sonrisa en su rostro. La mía apareció después, débil pero sincera. No era solo una promesa.

Era un juramento.

Protegerlos a todos.

Lo sé porque yo también estoy envuelto con ellos. Aun así, son mis amigos. Son mi familia. Han cuidado de mi padre y de mi madre todo este tiempo. Y es gracias a ustedes… ¿o me equivoco?

Sara Yamamoto, heroína de la esperanza, sé que me estás viendo. Donde quiera que estés, cuida bien de mi madre.

—Mamá, es hora de irnos.

Ella asintió con una leve sonrisa.

—Sí, hijo.

Pasaron algunas horas y noté algo extraño, como si algo dentro de mí me hablara. Una sensación incómoda recorrió mi cuerpo. No sabía qué ocurría, así que cerré los ojos para descansar. Mío había llamado a Yui para que pudiera llevarnos a casa volando.

Estaba realmente agotado. No solo por el abismal, sino porque había más problemas. El mundo estaba roto y necesitaba ser arreglado. Para eso, debía cambiar ese mal hábito de las personas… y tal vez el mío también.

Entonces, una voz resonó en mi mente.

¡”Cuánto tiempo, niño desconocido. No deberías estar tranquilo. Deberías estar sintiendo miedo y terror. Créeme, solo verás al mundo arder. Todo lo que llegues a conocer será envuelto en polvo. ¿Crees que alguien insignificante puede hacer algo”!

¡”¿Q-qué? ¿Quién eres? Muéstrate… o acaso tienes miedo”!

Una sonrisa retorcida se escuchó dentro de mí. Esa sonrisa decía lo contrario. Por un momento pensé que sería Lucifer o Gabriel, pero me equivoqué. Aquella presencia era algo difícil, casi imposible, de explicar.

¡”Oh vaya, así que no sabes quién soy. Qué raro. Te lo habían advertido. El dios antiguo”!

¡”¿Qué demonios estás diciendo”!

No se mostró. Solo pude escuchar su voz, profunda, antigua, aplastante.

¡”Oh, vamos niño. Ya te lo dijeron. No me hagas repetirlo dos veces. No puedo revelar mi nombre. Solo estoy advirtiéndote. Ni el dios nocturno ni nadie pondrá un solo dedo sobre ti”!

El aire se volvió pesado.

¡”Solo sobrevive a este caos mientras esperas mi llegada, humano”!

¡”Ah sí, y por qué debería hacerte caso. Acaso tú tienes la autoridad para decirlo. Deja de esconderte y muéstrate, maldita rata. Por qué quieren matarme. Qué les hice yo para que ustedes estuvieran en mi contra”!

Mi voz temblaba, no de miedo, sino de rabia contenida. El vacío a mi alrededor parecía escuchar cada palabra.

¡”Eso es algo que tú jamás podrías entender. Solo mírate, patético. Crees que tú mismo puedes enfrentarte contra Lucifer, el dios nocturno o tal vez los clanes desterrados ocultos. No sabes ni siquiera lo que pasará. Todo lo que sabes, todo lo que has construido, lo perderás. Recuerda estas palabras. No vales nada como ser humano. Deberías haberte hecho más fuerte si en verdad querías salvarlos a todos”!

Cada frase cayó como un golpe. Sentí cómo algo dentro de mí se resquebrajaba lentamente.

¡”Pero mira lo que hiciste. Ese error tuyo fue ser el más amable. Dejaste que todos te cegaran por completo. Eres tan inocente que solo me das lástima. Debiste matarlo cuando tuviste la oportunidad. Hay algo particular entre tú y el destino. Humanos y razas juntos. Es lo más patético que he visto en mi vida”!

Su risa retorcida resonó a mi alrededor, rebotando en mi mente una y otra vez. Me mordí los labios y apreté los dientes con fuerza para no gritar.

¡”Ni te esfuerces en soportarlo todo. Solo mírate. Eres un miserable estúpido que cree que todo se puede solucionar de una vez. Debes ser consciente de lo que haces”!

Mis piernas fallaron. Caí al suelo sin fuerzas. Mi cuerpo no reaccionaba. Un dolor profundo me atravesó el pecho, tan intenso que me robó el aire. Quise despertar, quise huir, pero mi cuerpo no respondió.

¡”Antes de que cortemos nuestra conexión, no olvides lo que hablamos. Cuando llegue el momento exacto, cuando todo termine, seré el siguiente en venir aquí”!

¡”Puedes llorar todo lo que quieras, cobarde, estúpido, arrogante. No eres más que un simple humano que no sabe qué hacer con su vida”!

El silencio volvió de golpe. Respiré hondo. Sentí mis manos temblar, pero aun así me obligué a levantarme. Una mirada firme se dibujó en mi rostro.

¡”No importan tus insignificantes palabras. Eres bueno hablando cuando no te muestras. Te escondes porque sabes que, si nos miramos de frente, solo me matarías. Lo sé. Entiendo tu punto. Te estaré esperando para matarte yo”!

¡”Vaya, así que decidiste ponerte valiente. Qué agonía. Un humano con valor y privilegios. Veamos qué tan hábil eres para resolver este mediocre problema”!

Su voz se volvió lejana, casi un susurro, pero su risa quedó grabada en mi mente como una maldición. Luego, desapareció por completo.

Quedé solo. La oscuridad me envolvió mientras mis pensamientos se agitaban. Las palabras del dios antiguo, los sueños de Yue y aquella presencia extraña se mezclaban en mi cabeza. Todo estaba conectado, lo sabía.

Solo espero que no sea demasiado tarde para mí.

Abrí los ojos de golpe. Ya habíamos llegado a casa. El aire se sentía pesado.

—Parece que hoy fue un día duro —dije fingiendo una sonrisa.

Mío me observó con una expresión tranquila, como si pudiera ver a través de mí.

¡”Ah sí, tal vez deberíamos ir a desayunar primero y luego hablamos. Hay cosas que quiero saber antes de regresar a la academia. Vendrás, verdad”!

Su pregunta me hizo dudar. Faltaba un día para la reunión de padres y pensé que quizá mañana sería la última vez que estaría ahí, antes de que todo cambiara.

Quería decirle muchas cosas, pero también sabía que no invitarla estaría mal.

¡”Oye tontito, te estoy hablando. Vendrás”!

¡”Ah, perdón Mío. Estaba pensando en algo. Pero claro que iré mañana. No te preocupes. Primero desayunamos y luego platicamos un rato. Te parece bien”!

Ella sonrió. Tomó mi mano y la apretó con fuerza, como si quisiera transmitirme calma. Nuestras miradas se encontraron, reflejando algo que no hacía falta decir.

Solo pude pensar una cosa.

Qué día más hermoso… y más peligroso… estoy teniendo hoy.Entré adentro. Nana y Julián estaban ahí, esperándonos.

¡”Oh, buenos días, joven Carlos. Es un gusto verlo por aquí. Dígame, ¿en qué podemos ayudarlo?”!

¡”No es nada, Julián. Solo vine a desayunar… aunque no vengo solo. Mi madre y otras dos personas más están aquí como invitados”!.

¡”Ya veo. Entonces iré a preparar todo. Con permiso”!.

Julián se retiró. Nana y yo nos quedamos solos en silencio. Ella parecía nerviosa, inquieta.

¡”¿Ocurre algo?”!

¡”Ahhh… no, no es nada. Solo estaba pensando en hablar contigo sobre algunas cosas serias”!.

¡”Claro, no tengo ningún problema. Dime, ¿dónde quieres que hablemos?”!

Ella dudó unos segundos antes de responder.

¡”Bueno… en realidad debemos hablar acerca de su hermana menor, Karen. Últimamente ella…”!

Me quedé en silencio al escuchar su nombre. Mi expresión cambió.

¡”¿Karen?”!

¡”Sí… hay algo más. Desde que usted se fue por dos meses, ella no ha vuelto a la academia”!.

Sentí un nudo en el pecho.

¡”¿Eso es verdad?”!

Ella solo asintió con la cabeza.

¡”Ya veo… iré a verla. Muchas gracias por decirme esto”!.

¡”No, al contrario. Solo quiero que la señorita Karen esté bien”!.

¡”Cualquier cosa que pase, te avisaré. Por ahora mantente tranquila. ¿Podrías ir a ver a mi madre y saber si necesita algo? Yo iré a ver a mi hermana”!.

¡”Gracias por escucharme. Con permiso”!.

Nana se retiró.

Yo caminé en silencio, subiendo las escaleras. Me dirigí directo a mi habitación. Sabía que ella siempre estaría ahí. Al llegar, abrí la puerta lentamente.

Estaba despierta.

¿Está llorando?

Entré en mis pensamientos. Tenía que saber qué le estaba ocurriendo a mi hermana.

Entré en silencio para que no escuchara mis pasos. Noté algo extraño. Ella estaba llorando… pero lo que más me dolió fue ese nudo en el pecho que no desaparecía. La miré a los ojos, pero ella no me miraba. Era como si estuviera perdida dentro de su mente.

¡”Dios de la espada… ¿por qué tengo estos pensamientos? No logro entenderlo. Antes no era así… ¿por qué me pasa esto?”!

Karen seguía sin reaccionar.

¡”Karen… no entiendo qué te sucede, pero desde que Carlos se fue has estado extraña. No sales, dejaste la academia…”!

Su voz temblaba.

¡”Lo que te está pasando no está bien. Solo piensa con calma. Tú no eres una decepción para nadie. Todos están esperando que estés bien”!.

Ella apretó los puños.

¡”¿Cómo quieres que esté bien… si en realidad estoy de lo peor?”!

Levantó la voz entre lágrimas.

¡”No sabes lo que siento. No sabes lo que me pasa. A veces tengo miedo de morir… pero ese no es el verdadero problema. El verdadero problema es que…”!

¡”¿Karen?”!

Mi voz resonó dentro de la habitación.

Ella volteó de inmediato. Me vio ahí, a su lado. No lo dudó. Corrió hacia mí y me abrazó con todas sus fuerzas, como si su vida dependiera de ello.

¡”Hermano… hermano… yo…”!

Le devolví el abrazo sin soltarla.

¡”Lo sé, Karen. No tienes por qué estar deprimida. Tu tonto hermano está aquí para ayudarte. Así que dime… ¿qué te está ocurriendo? ¿Por qué te sientes así? ¿Qué fue lo que pasó?”!

Ella respiró hondo, intentando hablar.

¡”Yo… y-yo… desde que te fuiste me he sentido así. Desde hace mucho tiempo. ¿Te acuerdas de lo que pasó contigo?”!

¡”Sí, lo recuerdo. Pero… ¿qué tiene que ver eso con lo que te está pasando?”!

Ella sonrió tristemente.

¡”Lucifer me advirtió de algo cuando estuvimos a punto de derrotarlo, Miguel y yo. Sentí mucho miedo cuando comenzó a regenerarse. Sentí escalofríos… miedo, terror, horror. Todo lo que vi esa vez…”!

Sus manos temblaban.

¡”Quedó grabado en mi mente. Incluso estuve a punto de perder mi vida tratando de salvarte. Sentí que iba a morir”!.

Karen volvió a llorar.

Le acaricié el rostro con cuidado, intentando calmarla. Permanecimos así por varios minutos, en silencio, compartiendo ese dolor que no necesitaba más palabras.

Yo no me movería de su lado.No esta vez.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo